TRANSMILENIO: LA EXPLICACIÓN DE UNA HECATOMBE ACTUAL

David Montero Liévano

Estudiante de Economía y Administración de Empresas

Universidad de los Andes

ds.montero10@uniandes.edu.co

 

En los últimos días, el sistema de transporte masivo Transmilenio, junto con la Alcaldía Mayor de Bogotá, ha sido foco de constantes críticas por el alza de las tarifas del sistema de transporte. Sin embargo, el inconformismo no solo radicó en los elevados precios sino en el pésimo servicio que se presta a los ciudadanos. Transmilenio se implementó en la Ciudad como una solución de movilidad, de manera uniforme a todas las clases sociales. A lo largo de los años se han desarrollado fases y servicios que cubren las necesidades de aquellos sectores poblacionales de la ciudad que requieren hacer uso del sistema. No obstante, su modelo de negocio y su desarrollo en una ciudad desproporcionada acarrean problemas de todo tipo que dificulta la prestación de un buen servicio para los ciudadanos.

El problema estructural de Transmilenio radica en que su financiación, en el año 1998, estaba limitada a solo ciertos recursos públicos, que le impedían a la alcaldía desarrollar plenamente el proyecto con recursos propios. Por ende, tuvo que delegar el desarrollo del proyecto a ciertos operadores que se encargarían de la compra de la flota de buses junto con sus costos operativos. Por otro lado, el Distrito se encarga de proveer la infraestructura de las estaciones y vías con el mantenimiento de estas mismas. Sin embargo, el recaudo de los ingresos es distribuido aproximadamente en un 90% para los operadores y un 10% entre los recaudadores del sistema y el Distrito. Si bien este modelo de negocio logra trasferir los riesgos del Distrito a los operadores, también transfiere las responsabilidades del funcionamiento del sistema que recaen sobre el la alcaldía. Lo anterior plantea un constante choque de intereses entre la minimización de costos por parte de los operadores y la maximización de beneficios para el usuario, por los cuales vela el Distrito.

Por consiguiente, las inconformidades por parte de los usuarios no se hicieron esperar, la mala organización, inseguridad, pésima infraestructura, falta de cultura ciudadana junto con la incesante alza de las tarifas son tan solo unos de los tantos problemas a los cuales se enfrentan aproximadamente 2´500.000 usuarios de Transmilenio diariamente, de los cuales tan solo el 18% se encuentra satisfecho con el servicio.

Gráfica 1

Fuente: Encuesta redes sociales Yo Amo Bogotá.

Estas cifras revelan una gran deficiencia en la calidad de vida de los bogotanos, ya que el 35% de los que se movilizan en la ciudad hacen uso del Transmilenio como principal medio de transporte. Dicho sistema, en la actualidad, posee 112 rutas en los 114 kilómetros de vías existentes, que deberían ser ampliadas a 338 kilómetros para cubrir la demanda de buses en la ciudad y acortar los tiempos de espera, tal como anuncia Alexandra Rojas, Gerente de Transmilenio.

Gráfica 2

Fuente: Encuesta de Percepción Ciudadana 2016.

El déficit financiero de Transmilenio se relaciona directamente con la gestión de los problemas, que afectan deforma notoria la movilidad de los ciudadanos. Si bien el pago de los costos operativos de la flota de Transmilenio corresponde a los operadores, los problemas de infraestructura, inseguridad y organización persisten. Uno de los factores que favorece a la inadecuada gestión de los problemas es la dependencia financiera por parte del Sistema Integrado de Transporte Publico (SITP), el cual cubre su déficit con la recaudación de ingresos por parte de Transmilenio. Cuando el SITP fue implementado en Bogotá como un servicio de transporte de cubrimiento zonal extra, durante la administración de Gustavo Petro, los contratos fueron presentados a los operadores como incentivos para adquirir o cambiar la flota de buses para la prestación del servicio de transporte y, asimismo, obtener ingresos que generaran margen de utilidad para estas empresas. No obstante, este tipo de incentivo generó en el Distrito un déficit que solo pudo ser cubierto con los ingresos de Transmilenio. En pocas palabras, los ingresos de Transmilenio van en su mayoría a cubrir los distintos costos operativos del SITP y no a mejorar el servicio sustancialmente.

Sin embargo, el panorama futuro para el sistema no es para nada sombrío. Alexandra Rojas, gerente de Transmilenio, junto con la Alcaldía Mayor de Bogotá, han tomado como prioridad mejorar el servicio con estrategias de choque tales como: cámaras en las estaciones y portales, mayor presencia de la policía, seguridad privada, programas anticolados, cambios de frecuencias y nuevas rutas. Es necesario recalcar que la nueva alcaldía recibió al sistema con un estado financiero deficitario y que las nuevas medidas buscan cubrir las deudas y solucionar los principales problemas que afectan a los usuarios tal como se ha observado últimamente.

Gráfica 3

Fuente: Contaduría general de la Nación, Base de datos de EMIS.

Por ende, en los últimos meses se ha tomado medidas importantes de reestructuración del sistema para mejorar el servicio, tales como la renegociación de los contratos con los operadores del SITP, para lograr reducir definitivamente el déficit por el cual pagan los usuarios del sistema, y estudios para reemplazar el SITP provisional, el cual es bien conocido por prestar un servicio en buses antiguos, ineficientes y poco seguros.

En conclusión, la situación dramática que se encuentra implícita en el sistema de transporte masivo Transmilenio corresponde a la poca planeación por parte de las pasadas administraciones y a la ejecución tardía de proyectos de ampliación del Sistema. Por ende, el camino para mejorar drásticamente el servicio para sus usuarios es bastante largo, se requiere una gran inyección de capital, reestructuraciones logísticas, renegociaciones con operadores, alineación de metas con la policía metropolitana y muchos programas para generar conciencia ciudadana. No obstante, cabe resaltar las medidas que se están tomando junto con las soluciones que se están llevando a cabo para lograr visualizar un sistema de transporte masivo que esté acorde a las necesidades de una ciudad creciente y con una gran proyección de desarrollo urbanístico en las próximas décadas. Es necesario conocer y comprender las principales deficiencias de Transmilenio para lograr demandar y hacer un uso óptimo del sistema de transporte, que diariamente moviliza al capital humano de esta ciudad por sus venas.

 

Referencias

(DANE), D. A. (12 de Diciembre de 2016). DANE. Obtenido de https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/transporte/bol_transp_IIItrim16.pdf

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Cifuentes, O. (19 de Enero de 2017). Yo Amo Bogotá . Obtenido de http://yoamobogota.com/para-los-bogotanos-el-problema-de-transmilenio-radica-en-la-mala-organizacion-del-sistema/

Noticias, E. (8 de Marzo de 2017). Noticias Caracol. Obtenido de http://noticias.caracoltv.com/bogota/reingenieria-al-sitp-partir-del-segundo-semestre-del-ano-anuncia-gerente-de-transmilenio

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Vamos, E. B. (Diciembre de 2016). Bogotá Cómo Vamos. Obtenido de http://www.bogotacomovamos.org/documentos/encuesta-de-percepcion-ciudadana-2016/