Tren Cercanías: cada vez más lejos

Por: Laura Aristizábal

El nuevo proyecto del Tren de Cercanías que viene proyectándose para Bogotá promete regresarnos a la edad dorada del ferrocarril en Colombia. Éste se convertirá en un componente fundamental de comunicación entre la urbe capitalina y la periferia bogotana. Sin embargo, los retrasos en la apertura de la licitación, la prevaleciente moratoria de los organismos que encabezan el proyecto y la carente organización del mismo han hecho que el tren de cercanías esté lejos de llegar a su destino final.

Son muchos los que aún rememoran con aires de melancolía la edad dorada del ferrocarril en Colombia. Durante cien años, para algunos, el tren representó la transición tecnológica vivida por un país que disfrutaba de la bonanza, fruto de la indemnización americana recibida tras perder aquel istmo panameño. Para otros era una forma de vida, fraguada en la memoria por el olor a sudor y carbón de aquella época, hacia comienzos del siglo XX, en las que el tren conquistó Colombia.

No obstante, el proyecto de movilidad que se ha venido promoviendo desde hace unos años y que ha encabezado la Gobernación de Cundinamarca, pretende regresarnos a las épocas del transporte férreo: es el Tren de Cercanías. El proyecto actual consiste en un sistema de transporte regional que pretende conectar la periferia de Bogotá con la urbe a través de trenes eléctricos. Se espera que estos, posteriormente, hagan conexión con los demás medios de transporte.

En consecuencia, se proyecta que el Tren de Cercanías de Cundinamarca sirva para facilitar la movilidad hacia la capital del país, desarrollándose bajo el marco del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) (ver página XX). Con el Tren de Cercanías, Colombia le apuesta a la nueva era del desarrollo sostenible, aventurándose a emplear por primera vez sistemas de movilidad con energía eléctrica renovable. “Colombia tendrá a finales del año entrante su primer tren eléctrico y cubrirá la ruta Bogotá-Facatativá dentro de un programa de tren de cercanías”, anunció el gobernador de Cundinamarca, Andrés González Díaz.

Gracias a que la Nación le ha cedido a Bogotá la totalidad del corredor férreo que atraviesa la ciudad, la línea del tren de cercanías comenzará con una primera ruta entre la estación de La Sabana, en el centro de la capital, pasando por los municipios de Funza, Madrid, Mosquera, para terminar en Facatativá. Se espera que en su primera etapa el Tren de cercanías sea exclusivamente de transporte de pasajeros, movilizando alrededor de 480,000 individuos hacia la urbe bogotana. Para finalizar la integración, se planean intensificar actividades comerciales y turísticas; sin embargo, debido a la envergadura del proyecto que apenas se encuentra en su etapa de planificación, estas dos alternativas aún se contemplan hacia el largo plazo.

¿Espejismos y falsas ilusiones?

A pesar de lo mucho que se ha pregonado la idea de concebir un tren de cercanías en Colombia, el proyecto aún carece de cimientos y está lleno de incertidumbres, aparentemente no hay la liquidez suficiente para llevar a cabalidad el proyecto y aún no se abre una licitación para dar comienzo a la construcción del sistema.

A comienzos de octubre de 2009 la Asamblea de Cundinamarca autorizó el giro de 100 millones de dólares para iniciar el financiamiento de la construcción del tren de cercanías y constituir la empresa de transporte masivo; sin embargo, ello sólo representa un pequeño aporte de lo que costará en su totalidad el proyecto. Se estima que la obra acarreará un costo alrededor de los US$ 1,100 millones, por lo que la Alcaldía ha venido cuestionando si puede financiar el proyecto junto con el del metro; la Gobernación sola no podría llevar a cabo este plan; por otra parte, las demoras y el continuo aplazamiento de las obras han contribuido a que grupos influyentes hayan perdido la confianza en el proyecto, se esperaba que la licitación para infraestructura fuese abierta a mediados del 2009 para iniciar obras en el 2010 y terminar la primera fase para finales del 2011.

Desafortunadamente, estamos en Cundinamarca no en Dinamarca, y por supuesto dicho cronograma no se llevó a cabo. Recientemente la Secretaria de Región Capital de Cundinamarca aseguró que la licitación para la primera fase del tren se abriría en el primer semestre del 2010; ya estamos en los primeros meses del año, por lo visto no hay indicios de que se vaya a abrir una nueva licitación ferroviaria. Sólo esperemos que para el próximo año ya haya una licitación en mano y así los colombianos podrán soñar con una nueva era dorada del ferrocarril en Colombia.