CRISIS ECONÓMICA EN VENEZUELA: ¡A DOLARIZAR!

Santiago Espitia Pinzón
Investigador en Latin Trade Group
Economista de la Universidad de los Andes
s.espitia336@uniandes.edu.co
@sanespi

Diego Parra Álvarez
Subdirector de Contenido Revista Supuestos
Estudiante de Economía de la Universidad de los Andes
da.parra12@uniandesedu.co
@DiegoParra117

Camilo Parra Torralba
Director Administrativo Revista Supuestos
Estudiante Maestría en Economía PEG Universidad de los Andes

c.parra10@uniandes.edu.co
@camilotorra

 Venezuela, uno de los países en el mundo con mayores reservas probadas de petróleo, se enfrenta a una coyuntura de fuerte crisis política, social y económica. La caída de los precios internacionales del petróleo desde mediados del 2015 significó una fuerte contracción de los ingresos fiscales del país y un impacto para la producción general, dada la gran importancia de la renta petrolera. Como resultado, el gobierno venezolano empezó a explotar los ingresos por señoreaje como el método de financiar el fisco y tratar de hacer frente a la crisis. Sin embargo, el principal efecto que tuvo esta medida fue el crecimiento desbordado de la inflación, que se sumó a la recesión económica. Según este panorama, las perspectivas de mediano plazo para la potencia petrolera de América Latina no son las mejores.

Recientemente, Steve Hanke[1] uno de los artífices de la dolarización de Ecuador en 2001, recomendó esta misma medida para Venezuela como una posible solución a la crisis (Hanke, 2017). Con base en argumentos teóricos y empíricos, este artículo busca describir las ventajas y desventajas potenciales de una dolarización en países que experimentan coyunturas como la descrita para Venezuela. Vale la pena hacer una salvedad: el artículo discutirá esta propuesta de solución a la crisis económica haciendo una abstracción de la crisis política. Es decir, se hablará de una medida que solo se aplicaría una vez solucionada la turbulencia política que vive el país. La razón para hacer esta abstracción responde a delimitar el tema a abarcar de forma que sea manejable, pero no pretende negar ni menospreciar la importancia que tiene la falla en las instituciones políticas y sus repercusiones sobre las instituciones económicas.

El artículo se desarrolla de la siguiente forma: primero, se resume la historia cambiaria de Venezuela; en seguida, se aborda la potencial aplicación de la dolarización como solución a la crisis económica, teniendo en cuenta tanto planteamientos teóricos como empíricos; luego, se habla de los casos de Ecuador y El Salvador y las consecuencias que tuvo la dolarización en cada uno de ellos; finalmente, se concluye.

     1.  Contexto histórico

En Venezuela el tipo de cambio ha jugado un papel fundamental en la determinación de los niveles inflacionarios. Desde la creación del Banco Central de Venezuela (BCV) en 1939 hasta 1983, se mantuvo un régimen de tipo de cambio fijo que proporcionó un ancla a la inflación: aumentos en la base monetaria producto de la monetización fueron absorbidos por la economía mediante una disminución de las reservas internacionales (Torrealba, 2015). Más aún, se le prohibía al BCV financiar al Gobierno y la base monetaria debía estar respaldada en no menos del 50% en oro y divisas.

No obstante, en 1960 se reformó la Ley del BCV y se eliminaron las restricciones al financiamiento del Gobierno. Además, con la nacionalización del banco en 1974, se eliminó el respaldo en oro y divisas para las emisiones. Como consecuencia, y luego de la nacionalización del petróleo en 1975, se inició una política caracterizada por el creciente gasto público, tal que incrementó en un 140% entre 1973 y 1977, generando un déficit público del 4% del PIB y un déficit de 3.179 millones de USD en cuenta corriente. La deuda externa aumentó del 6,9% del PIB en 1973 al 18,4% en 1978, mientras que la deuda interna pasó de 3,2% al 10,6% del PIB en el mismo intervalo de tiempo (Torrealba, 2015).

Luego, en 1983, Venezuela abandona el tipo de cambio fijo y se da la adopción de un tipo de cambio dual. Se llevaron a la práctica diversas categorías de sistemas cambiarios: minidevaluaciones, maxidevaluaciones, sistemas de bandas; cambios diferenciales, duales y triples; control cambiario y restricción en la adquisición de divisas. Los tipos de regímenes se pueden resumir en: el fijo ajustable y el flexible administrado (Guerra, 2013). El fijo ajustable se fundamentó en el uso de la tasa de cambio como ancla de la inflación, al tiempo que se producen variaciones discretas en el valor de cambio, mientras que en el flexible administrado la cotización del bolívar fluctuó dentro de una banda determinada (Torrealba, 2015). La Gráfica 1 describe la evolución de la tasa de cambio oficial y la inflación en Venezuela entre 1961 y 2015, donde es evidente una tendencia creciente en ambas variables a partir del abandono del tipo de cambio fijo en 1983.

Gráfica 1. Inflación vs. Tasa de Cambio Oficiales en Venezuela (1961-2015).

1.png

Fuente: Banco Mundial, 2017. Elaboración propia.

Debe tenerse en cuenta que Venezuela se ha destacado por ser un país exportador de petróleo y hoy este sector se encuentra monopolizado por el Estado. En este contexto, la devaluación juega un papel importante a la hora de financiar al Gobierno, ya que aumenta los ingresos en moneda nacional por cada dólar vendido proveniente de las exportaciones de petróleo. Pese a que también se incrementa el servicio de la deuda pública con el exterior, el efecto neto parece ser positivo (Torrealba, 2015). Así pues, en Venezuela la devaluación de la moneda ha servido tradicionalmente como un ajuste para el déficit fiscal y de cuenta corriente. De allí se deriva que uno de los grandes atractivos de la dolarización sea eliminar la devaluación como vía de financiamiento e incentivar la disciplina fiscal. Más aún, al eliminar el riesgo cambiario, las tasas de interés se reducen, por lo que se estimula la inversión extranjera y la profundización de los mercados financieros (Torrealba, 2015). A continuación, se estudiarán los potenciales efectos de la dolarización en la economía venezolana.

     2.  Dolarización en Venezuela

En la actualidad, Venezuela se enfrenta a una crisis económica caracterizada por una hiperinflación y una inestabilidad macroeconómica considerable. En este contexto, una dolarización -desde la teoría- implicaría algunas ventajas y desventajas que podrían ayudar a hacer frente a la crisis.

En primer lugar, la ventaja teórica más inmediata -y necesaria- sería el freno a la hiperinflación, un problema que puede conllevar consecuencias en el crecimiento económico de largo plazo (Easterly, 1998). Al respecto, dolarizar una economía implica que el banco central pierde la capacidad de generar ingresos públicos a partir del señoreaje (Hofstetter, 2009). La pérdida de esta capacidad y la secesión de las decisiones de política monetaria al banco central de un país cuya credibilidad no está comprometida, permitirán que la inflación se controle, tanto desde la emisión de moneda, como desde las expectativas del público.

Por otro lado, la eliminación de la devaluación como mecanismo de financiamiento del déficit público y corrector del déficit en la balanza de pagos, sirve como un incentivo a generar una disciplina fiscal y macroeconómica (Torrealba, 2015). Además, adoptar la credibilidad de un banco central con mejor reputación -entiéndase credibilidad- permitirá una mayor estabilidad monetaria (Edwards, 2006), que derivará en una mayor estabilidad macroeconómica general. Así pues, dos de los principales problemas en Venezuela -la hiperinflación y la inestabilidad macroeconómica- serían solucionados con relativa eficiencia si se aplicara la dolarización.

Otra importante ventaja que podría traer esta medida es un potencial crecimiento en el comercio internacional. Múltiples autores han encontrado que compartir la misma moneda tiene efectos positivos considerables sobre el comercio debido a la eliminación del riesgo cambiario. Se ha llegado a estimar un crecimiento de los intercambios bilaterales hasta del 200% en el largo plazo (Rose, 2000; Frankel & Rose, 2002; Baldwin, 2006; Hofstetter, 2011; Frankel 2008). En el caso venezolano, la dolarización podría producir un crecimiento en el comercio con Estados Unidos y los países que han adoptado el dólar, con quienes eliminaría por completo el riesgo cambiario. No obstante, también sería posible un fortalecimiento comercial con otros países con monedas fuertes, como la Unión Europea o el Reino Unido, con quienes este mismo riesgo se reduciría considerablemente. En materia comercial, sería una medida beneficiosa en el largo plazo.

Ahora bien, no todo son ventajas. Por un lado, la dolarización implica la pérdida de autonomía monetaria por parte del BCV, que pasaría a depender de la política monetaria de la Reserva Federal (Torrealba, 2015). Una de las grandes aristas es la pérdida de señoreaje, que, si bien reduce los incentivos a querer sobre-explotarla, es una pérdida de lo que podría ser un ingreso regular para el gobierno cuando es bien utilizado. Otra posible desventaja es la potencial desestabilización macroeconómica por la poca sincronía de los ciclos económicos con los del país emisor -Estados Unidos, en este caso- (Hofstetter, 2011). En el caso venezolano, este podría ser un costo considerable, si se tiene en cuenta que su actividad económica ha estado muy poco correlacionada con la estadounidense en los últimos 20 años (Gráfico 2). Además, la pérdida de la autonomía monetaria elimina mecanismos para reaccionar ante shocks externos o ajustar desequilibrios de la balanza de pagos. Los ajustes se tendrían que realizar a través de la economía real, con efectos desestabilizadores que impactarían la volatilidad del consumo, la producción y el empleo (Torrealba, 2015).

Gráfica 2. Crecimiento Económico: EE.UU. vs. Venezuela.

2.png

Fuente: Banco Mundial, 2017. Elaboración propia.

Así pues, son muchos los puntos a tener en cuenta a la hora de considerar una medida como la dolarización en cualquier país. En el caso venezolano podría implicar unos costos importantes en términos de autonomía y capacidad de a política económica. Sin embargo, dada la coyuntura que vive el país, donde el gobierno y el BCV han perdido la credibilidad en su manejo monetario, se podría considerar que los beneficios que implica esta medida podrían superar por mucho estos costos. Los casos recientes de dolarización oficial en la región sugieren algunas luces con respecto a esta hipótesis.

     3.  Casos empíricos de dolarización oficial

En caso de suceder la dolarización, Venezuela no sería el primer país en la región que adopta el dólar como su moneda de curso legal en busca de solucionar una crisis económica y política interna. Ecuador representa un precedente histórico interesante. La Crisis de Fin de Siglo, que golpeó al país andino en medio de un periodo de fuerte turbulencia política, luego de la destitución del presidente Abdalá Bucaram en 1997, generó un escenario coyuntural similar al venezolano. La caída económica estuvo marcada por el descenso de los precios del petróleo, bajos ingresos fiscales del sector no petrolero y una parada súbita de capitales como consecuencia del crecimiento del riesgo-país (Wang, 2016). Además, el país sufrió una notable devaluación y un crecimiento considerable de la inflación entre 1997 y el 2000. La dolarización empezó en 1999 como un proceso informal en la función de reserva de valor que la moneda local empezaba a perder (Southwood, 2014). Fue solo desde enero del 2000 que el proceso de dolarización se volvió oficial y culminó durante el 2001.

La principal consecuencia de la dolarización en Ecuador fue el regreso de la inflación a niveles de un dígito, donde se ha mantenido hasta hoy (gráfico 3). Además, la década del 2000 estuvo marcada por una mejora sustancial en la estabilidad macroeconómica y financiera (Anderson, 2016; Moran, 2016) y un crecimiento en el comercio con Estados Unidos mayor al que han vivido el resto de los países de la región (Wang, 2016). Gran parte de los autores coinciden en que estos efectos positivos permitieron que el crecimiento económico promediara un 4.07% en la primera década y media del nuevo milenio. Ahora bien, el principal problema que ha enfrentado Ecuador, a raíz de la dolarización, es el comportamiento pro-cíclico del precio del dólar, que ha impedido mejorar la competitividad de sus exportaciones en momentos de debilidad económica (Gráfico 3), conllevando un deterioro de su comercio con los otros países de la región (Wang, 2016). No obstante, el balance general de los autores sobre el tema es que la dolarización ha sido beneficiosa para Ecuador en el largo plazo.

Gráfico 3. Dólar pro-cíclico en Ecuador.

3.png

Fuente: Banco de la República, 2017; Banco Mundial, 2017 (elaboración propia).

Un segundo país que representa un ejemplo interesante a tener en cuenta es El Salvador. El país centroamericano adoptó el dólar oficialmente en enero de 2001. Si bien este no se enfrentaba a un escenario económico como el actual venezolano, sus consecuencias también pueden dar luces sobre lo que podría suceder en caso de adoptar la medida. Como en el caso ecuatoriano, en El Salvador creció el comercio con Estados Unidos, fruto de la eliminación del riesgo cambiario; no obstante, no hay evidencia de una mejora en la estabilidad macroeconómica con respecto a los años previos a la dolarización (Moran, 2016). Por otro lado, se ha encontrado que tuvo un efecto adverso en los precios de los bienes raíces, mayor dependencia de las tasas de interés internacionales y un leve deterioro en el crecimiento económico (Cáceres, 2011; Rodríguez y Dombrow, 2015). Finalmente, evidencia anecdótica habla de mayores déficits fiscales, debido al uso del gasto público como herramienta de estabilización macroeconómica (VOTB, 2011). El caso salvadoreño no refleja un éxito tan notable como el ecuatoriano, pues los beneficios en términos inflacionarios y de credibilidad no se hicieron particularmente notables en un país que no enfrentaba una crisis en estos frentes.

Conclusión

            Así pues, la evidencia teórica y empírica muestra que la dolarización puede tener efectos encontrados, en donde, según las necesidades del país, pueden pesar más sus costos o beneficios. Por un lado, los desarrollos teóricos hablan de la credibilidad y el control inflacionario como los potenciales beneficios más eficaces y relevantes en el caso venezolano; sin embargo, la falta de similitud entre los ciclos económicos con Estados Unidos podrían ser una fuente de inestabilidad macroeconómica. Además, la pérdida del señoreaje tiene dos puntos de vista: se elimina una fuente de financiación para el gobierno, pero también se mitiga un incentivo perverso a la sobreexplotación del mismo. Por otro lado, la evidencia empírica de dolarizaciones recientes en la región muestra un caso de relativo gran éxito en Ecuador y otro en el que se discute más si fue del todo pertinente adoptarla -El Salvador-. Dada la mayor cercanía de la coyuntura venezolana actual con la ecuatoriana que con la salvadoreña de fin del siglo pasado, hay un precedente para pensar que los potenciales beneficios serían mayores. Es decir, a consideración de los autores, la dolarización es una medida que Venezuela debería implementar cuanto antes, al menos para hacer frente a la crisis económica que vive el país.

 

Bibliografía

 

Anderson, A. (2016). Dollarization: A Case Study of Ecuador. Imperial Journal of Interdisciplinary Research, 678-682.

Baldwin, R. (Marzo de 2006). The Euro's Trade Effects. Obtenido de European Central Bank Woring Papers: http://www.ecb.europa.eu/pub/pdf/scpwps/ecbwp594.pdf

Cáceres, L. (2011). Consideraciones sobre la dolarización en El Salvador. Revista Realidad, 209-241.

Clavijo, S. (2014). Inflación y devaluación en Venezuela. Centro de Estudios Económicos: ANIF. Comentario económico del día.

Easterly, W. (1998). Inflation Crises And Long-Run Growth. Journal of Monetary Economics, 3-26.

Edwars, S. (Mayo de 2006). Monetary Unions, External Shocks And Economic Performance: A Latin American Perspective. Obtenido de National Bureau Of Economic Research: http://www.nber.org/papers/w12229.pdf

Frankel, J. (Diciembre de 2008). The Estimated Effects Of The Euro On Trade: Why Are They Below Historical Effects Of Monetary Unions Among Smaller Countries? Obtenido de National Bureau of Economic Research: http://www.nber.org/papers/w14542.pdf

Frankel, J., & Rose, A. (11 de febrero de 2002). An Estimate of The Effect of Common Currencies on Trade and Income. Obtenido de Haas School of Business, University of California Berkeley: http://faculty.haas.berkeley.edu/arose/FRCU.pdf

Guerra, J. (2013). Regímenes monetarios, política monetaria e inflación en Venezuela. Caracas: Universidad Central de Venezuela.

Hanke, S. H. (2017). On Venezuela´s tragic meltdown. Baltimore: Studies in applied economics, Johns Hopkins Institute for Applied Economics.

Hanke, S.H. (2017). Stop Venezuela's Economic Death Spiral -- Dollarize, Now. Zero Edge.

Hanke, S. H., & Bushnell, C. (2016). Venezuela Enters the Record Book: The 57th Entry In The Hanke-Krus World Hyperinflation Table. Baltimore: Studies in Applied Economics, Johns Hopkins University.

Hofstetter, M., & Ball, L. (2011). Inflation Targeting in Latin America: Toward a Monetary Union? Economía, 71-118.

León Rojas, A. (2000). Convergencia, moneda única y dolarización: quo Vadis? Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura VI.

Morán, B. (Marzo de 2016). Dollarization in El Salvador and Ecuador: a model worth following? Obtenido de Calhoun Institutional Archive of the Naval Posgraduate School: https://calhoun.nps.edu/bitstream/handle/10945/48569/16Mar_Moran_Ben.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Rodríguez, M., & Dombrow, J. (2015). Dollarization and Real Estate Market Performance: Evidence from Housing in El Salvador. Journal of Housing Research, 37-54.

Rose, A. (Diciembre de 1999). One Money, One Market: Estimating the Effect of Common Currencies on Trade. Obtenido de National Bureau of Economic Research: http://www.nber.org/papers/w7432

Southwood, B. (5 de diciembre de 2014). Dollarisation in Ecuador. Obtenido de Adam Smith Institute: https://www.adamsmith.org/blog/international/dollarisation-in-ecuador

Torrealba, O. (2015). La dolarización como opción de política monetaria en Venezuela. Aproximación desde un análisis costo beneficio. Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la libertad.

VOTB. (8 de junio de 2011). The Years Later - The Impact of Dollarization in El Salvador. Obtenido de Voices on the Border: https://voiceselsalvador.wordpress.com/2011/06/08/ten-years-later-the-impact-of-dollarization-in-el-salvador/

Wang, S. (26 de Julio de 2016). Examining the Effects of Dollarization on Ecuador. Obtenido de Council on Hemispheric Affairs: http://www.coha.org/wp-content/uploads/2016/07/Sam-Wang-Ecuador-Dollar_Final.pdf

 

[1] Codirector del Instituto para Economía Aplicada, Salud Global y el Estudio de las Empresas en la Universidad Johns Hopkins, Baltimore.