LA TRINIDAD IMPOSIBLE EN COLOMBIA: lecciones para la política monetaria en América Latina

Andrés Dávila
Asistente de investigación CEDE
Subdirector de Edición & Revisión
Estudiante de Economía y Gobierno y Asuntos Públicos
ao.davila10@uniandes.edu.co
Universidad de los Andes

Eliecer Zuleta
Estudiante de Economía
e.zuleta11@uniandes.edu.co
Universidad de los Andes

La trinidad imposible es una restricción sobre la capacidad de la autoridad monetaria de intervenir sobre variables importantes para la macroeconomía. Por esto, a la hora de establecer la estrategia monetaria de un país, a pesar de que existen incentivos para intervenir sobre la tasa de interés, la tasa de cambio y la movilidad de capitales, en teoría solo es posible intervenir sobre dos de estas tres variables. El propósito de este artículo es analizar los distintos regímenes cambiarios que presentó Colombia, a fin de derivar lecciones acerca de qué combinaciones de la trinidad imposible representan una política monetaria adecuada. Con base en esto, se extraerán recomendaciones relevantes para la actualidad de la política monetaria en América Latina. En específico, un régimen con política monetaria autónoma y tasa de cambio flexible permite cumplir de manera más certera la principal función de un banco central cómo el colombiano: el control de la inflación. Para argumentar esto, se explicará el marco teórico sobre el que se fundará el artículo, posteriormente se analizarán los regímenes cambiarios en la historia de Colombia, inmediatamente se expondrán otras estrategias recientes en América Latina y finalmente se concluirá definiendo que combinación de la trinidad imposible luce más adecuada.

En principio, la trinidad imposible condiciona las distintas maneras en que se puede manejar la macroeconomía con respecto a la movilidad de capitales, la política monetaria y la política cambiaria. Aun así, las condiciones del mercado monetario limitan a que, en teoría, el banco central solo pueda manejar dos de estas tres. Ahora bien, una limitación importante a tener en cuenta es la necesidad de toda economía relativamente globalizada, o por lo menos con participación en el comercio exterior, de garantizar el flujo de capitales. Esto se debe a que el flujo de inversiones y los intercambios económicos entre países deben ser libres en una economía no proteccionista (Cárdenas, 2013). De esta forma, la decisión radica en escoger si controlar la tasa de cambio o tener política monetaria autónoma. Por lo general, todo se resume en decidir entre políticas que mantengan el tipo de cambio fijo o flotante. En caso de sostener una política cambiaria intervencionista, el banco central suele tomar medidas cómo la emisión de moneda o la compra y venta de divisas para controlar la tasa de cambio. Por otra parte, en la práctica, la rigidez en la elección de que variable controlar es relativamente flexible. Es posible que una economía, a través de cierto tipo de estrategias, logre romper la trinidad imposible.

Teniendo en cuenta lo anterior, una vez un banco central decide qué tipo de política cambiaria adoptar, en caso de no ser una economía cerrada o proteccionista, está decidiendo sobre qué elementos de la trinidad imposible tomar control. La política cambiaria radica en intervenir sobre la tasa de cambio, que representa el valor relativo de la moneda local respecto a una moneda extranjera dominante (Mankiw, 2007), a fin de cumplir un objetivo específico. En general, se escoge entre tres tipos de regímenes cambiarios: flotante, fijo o flotación sucia.

El régimen de tasa de cambio flotante se caracteriza por dejar que la tasa de cambio se ajuste según el mercado monetario, es decir la relación de oferta y demanda entre la moneda local y las divisas extranjeras. Por otro lado, un régimen de tasa de cambio fija es completamente intervencionista, pues la política cambiaria radica en utilizar herramientas del banco central para mantener la tasa de cambio en un valor deseado, a fin de evitar depreciaciones o apreciaciones de la moneda local. Por último, un régimen con flotación sucia se encuentra en el intermedio, donde la política cambiaria es medianamente intervencionista y la cotización de divisas extranjeras fluctúa en menor grado que bajo flotación pura.

Llegado este punto, ya desarrollados los principales conceptos bajo los que se regirá el análisis, es posible enfocarnos en la evidencia empírica. En primer lugar, actualmente en Colombia el tipo de política monetaria que se desarrolla es el de inflación objetivo. Esta estrategia monetaria propone que el Banco de la República centre sus esfuerzos en mantener la inflación dentro de un rango determinado, a fin de garantizar la estabilidad de precios con crecimiento alto y sostenido (Banco de la República, 2017). Por tanto, la labor constitucional de la autoridad monetaria se centra en mantener el poder adquisitivo de la moneda, a pesar de que buscar un nivel del empleo óptimo también sea una meta relevante para el banco central colombiano. Para conseguir estas metas, el principal instrumento con el que se cuenta es la tasa de interés de intervención.

“La política monetaria en Colombia se rige por un esquema de Inflación Objetivo, cuyo propósito es mantener una tasa de inflación baja y estable, y alcanzar un crecimiento del producto acorde con la capacidad potencial de la economía. Esto significa que los objetivos de la política monetaria combinan la meta de estabilidad de precios con el máximo crecimiento sostenible del producto y del empleo. En tanto las metas de inflación sean creíbles, estos objetivos son compatibles. De esta forma, la política monetaria cumple con el mandato de la Constitución y contribuye a mejorar el bienestar de la población."

Fuente: Banco de la República. 2017.

En contraste, hay muchos países que han adoptado modelos distintos. En el caso argentino, se implementó un sistema de tasa de cambio fija que finalmente terminó en la liberación del precio del dólar en 2015, debido a la difícil situación que estaba pasando el gobierno y lo complicado que se volvió mantener tal esquema monetario (Morales, 2015). Por su parte, el banco central ecuatoriano sostiene un sistema de dolarización, esquema considerado como la versión extrema de la tasa de cambio fija, a fin de garantizar la conservación del valor de la moneda local a través del tiempo (Banco Central del Ecuador, 2015). Como tal, la moneda oficial de Ecuador es el dólar, por lo que el banco central ante la necesidad de garantizar el flujo de capitales abandonó su autonomía en la política monetaria. Esto pone obstáculos a la capacidad del banco central de enfrentar choques exógenos y puede traer efectos nocivos por la dependencia sobre las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Ahora bien, la historia de la política monetaria en Colombia es interesante para analizar la naturaleza de la trinidad imposible, pues ha abarcado las combinaciones más interesantes en su política monetaria: tasa de cambio fija, flotación sucia y tasa de cambio flexible. Desde 1955 se ha podido observar como el banco central colombiano ha venido cambiando sus objetivos en algunas ocasiones con mejores resultados que otras. A continuación, se observará la trinidad imposible desde el ángulo de los regímenes cambiarios. Con base en esto se espera derivar lecciones importantes para entender en que escenarios se pueden ver envueltos los regímenes de Argentina y Ecuador recién expuestos.

Tabla 1: Periodos de los regímenes cambiarios en la historia de Colombia. 1950-2016.

Fuente: Sánchez, F. et al., 2005. Elaboración propia.

Fuente: Sánchez, F. et al., 2005. Elaboración propia.

 La tabla 1 enseña los distintos regímenes que adoptó la política monetaria y cambiaria de Colombia desde 1955 hasta 2016. Los periodos de paridades fijas y Crawling peg se entienden cómo regímenes de tasa de cambio fija, los periodos de bandas cambiarias representan adecuadamente el extremo de la flotación sucia y por último entramos al periodo de flotación cambiaria característica del esquema de inflación objetivo.

 Gráfica 1: Tasa de cambio e inflación en los distintos regímenes cambiarios en la historia de Colombia. 1950-2016.

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Tabla 2: Estadísticas descriptivas de la tasa de cambio y la inflación en los distintos regímenes cambiarios de la historia de Colombia. 1950-2016.

Fuente: Banco de la República, 2017. Elaboración propia.

Fuente: Banco de la República, 2017. Elaboración propia.

La gráfica 1 y la tabla 2 muestran la evolución de la tasa de cambio nominal del peso respecto al dólar y la inflación cómo variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en los distintos regímenes cambiarios. Por un lado, los regímenes de tasa de cambio fija enseñan alta volatilidad en la variación del IPC, mientras que la tasa de cambio se mantiene en niveles bajos. Por otro lado, la época de bandas cambiarias se caracterizó por dar inicio a la tendencia bajista de la inflación, a costo de una depreciación constante de la tasa de cambio. Finalmente, a partir de la implementación del esquema de inflación objetivo en un régimen de flotación cambiaria, se logró disminuir la inflación a valores que no se veían desde la década de los 50 y que no superan el 10%. A pesar de esto, la tasa de cambio ha alcanzado los valores más altos para todo el periodo analizado y enseña un comportamiento bastante volátil en contraste a los demás regímenes.

En este sentido, con el establecimiento de la flotación cambiaria se superó la fuerte volatilidad de la inflación que dejaron los regímenes anteriores. Por otro lado, la evolución de la tasa de cambio fluctúa bastante en medio de una tendencia en su mayoría alcista. Sin embargo, esto es precisamente lo que asume la política monetaria al escoger dicha zona del triángulo en la trinidad imposible. En últimas, el esquema de inflación objetivo ha mostrado sus bondades en el control del crecimiento de los precios.

Ahora bien, los regímenes descritos de la historia monetaria de Colombia dan luces para analizar la situación actual de la política cambiaria en América Latina. En Argentina se ha visto un colapso importante del sistema de tasa de cambio fija que buscaba refugiarse en el dólar por la falta de credibilidad en el valor de la moneda local (Morales, 2015). Ecuador, por su parte, depende fuertemente de las decisiones de la Reserva Federal. Por ejemplo, si la emisión de dólares disminuye significativamente, la economía ecuatoriana perdería estabilidad y se empezaría a dar un proceso de deflación. Esto refleja la importancia de notar la evolución de la política monetaria de Colombia, que si bien no ha blindado el país de problemas por choques exógenos, si se muestra más beneficiosa que los regímenes de su pasado y de sus pares latinoamericanos, Argentina y Ecuador.

El esquema de inflación objetivo es una opción de trinidad imposible en donde se le da prioridad al libre flujo de capitales y a la autonomía de la política monetaria, dejando a un lado la posibilidad de controlar la tasa de cambio. Esta decisión se da por el interés del banco central en controlar la inflación y mantenerla dentro de un rango óptimo. En este caso el banco se olvida de lo que sucede con el valor relativo de su moneda frente a las de otros países e intenta que su valor real se conserve. Es decir, se busca mantener el valor frente a una canasta de bienes y no frente a otra moneda.

En este sentido, es relevante preguntarnos ¿Cuáles han sido los costos de implementar esta política en Colombia? Como era de esperarse, sí se ha presentado una devaluación importante del peso frente al dólar. Si gran parte del capital de la industria colombiana es importado, los precios de los productos internos aumentan si se devalúa el peso, por lo que la política monetaria tiene un enemigo importante conocido como pass through. A la larga, si el país depende en gran medida de productos extranjeros para sus procesos productivos, la subida en los precios de los insumos puede alterar la inflación, tal como se vio a finales del 2014.

En conclusión, el esquema de inflación objetivo y la inserción de una política de tasa de cambio flexible representó una mejora paretiana estricta en lo que respecta al control de la inflación por parte del Banco de la República. Las lecciones de los problemas que presentó Colombia con sus distintas combinaciones de la trinidad imposible enseñan los costos de sacrificar autonomía en la política monetaria. De la misma forma, el manejo de los agregados monetarios y la tasa de interés muestran su importancia al evidenciarse los efectos de la autonomía monetaria sobre la trayectoria de la inflación.

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