Mucho más que unas elecciones: reportaje del 15° Foro de Lanzamiento de la Revista Supuestos

Por: Juliana Saldarriaga

A tan solo un día de las elecciones presidenciales estadounidenses, y una obvia intensificación de publicaciones sobre el tema en redes sociales, me interesa compartir con nuestros lectores algunos de los puntos más sobresalientes del 15° Foro de Lanzamiento de la Revista Supuestos, evento en el que se discutieron algunas de las implicaciones directas e indirectas de estas elecciones para Colombia.

No se necesita de mucho tiempo ni destreza para entender que las elecciones que se llevarán a cabo mañana—martes 8 de noviembre—en los Estados Unidos tienen al planeta en vilo. Los enfrentamientos entre ambos candidatos durante los pasados meses lo han sido todo. Han sido motivo de preocupación, indignación, depresión y burla, y han puesto en marcha un proceso de reflexión por parte de expertos—pero también por parte de ciudadanos del mundo—sobre el comportamiento extraño de la política global en el siglo XXI. Después de todo, es posible concebir estas elecciones no como un evento aislado, sino como la tercera y última manifestación de algo que un amigo mío recientemente llamó “el triunvirato de la democracia en el siglo XXI”, pues existe la posibilidad de que el resultado de mañana sea tan inesperado como el resultado del Brexit y, por qué no, del plebiscito.

Por esto, y por motivos más tangibles tales como la inmigración, los precios del petróleo, los tratados de libre comercio y las relaciones internacionales, la intriga y preocupación que sentimos muchos colombianos por estas elecciones tiene perfecta cabida. Más que espectadores que sienten pesar por los síntomas de ridiculez que presenta la política gringa, se trata de una decisión en la que estamos completamente implicados, sea quien sea el candidato electo. Y esta fue precisamente la discusión que llevaron a cabo los tres panelistas invitados al lanzamiento de nuestra 15° edición: Ricardo Ávila, director del diario Portafolio; Sandra Borda, Decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y Guillermo Perry, economista y académico de la Universidad de los Andes.

Perry se preguntó por el crecimiento económico de EEUU posterior a las elecciones. Señaló que, de ser electa la candidata demócrata, el aporte al PIB podría ser pequeño en el corto plazo, pero podría representar un incremento anual del 0.4% en el largo plazo. En el caso de Trump, el aporte al crecimiento en el corto plazo podría ser mucho mayor dada una mayor expansión fiscal. No obstante, la implementación directa de algunas de las propuestas del candidato republicano, tales como las medidas proteccionistas, podrían generar un incremento en la inflación y por lo tanto en la tasa de interés. Esto implicaría que el crecimiento económico del país se tornaría negativo en el largo plazo, tanto que habría un decrecimiento anual del PIB de 0.3%. Cabe agregar que varias veces durante su intervención Perry cuestionó la posibilidad que Trump tendrá de llevar de implementar sus propuestas, al recordarles a los asistentes del foro sobre la existencia del Congreso de EEUU como contrapeso al poder de la rama ejecutiva. En cuanto a las implicaciones para Colombia, el panelista señaló que el apoyo al proceso de paz y al posconflicto sería mucho más evidente al ser electa la candidata demócrata.

Ricardo Ávila comenzó su intervención haciéndose una pregunta que no es extraña para alguien que haya sentido sorpresa o confusión por los resultados de las encuestas electorales más recientes: estando Clinton en todo sentido más preparada que su oponente para asumir la presidencia de EEUU, ¿por qué no le lleva una ventaja mucho más significativa? ¿Por qué incluso hay competencia entre los dos candidatos? Con el fin de entender el rechazo que muchos estadounidenses actualmente sienten por Clinton, Ávila realizó un recorrido por la vida política de la candidata. Les recordó a los asistentes del foro sobre hechos tales como el notorio índice de aprobación de Clinton durante su periodo como senadora del estado de Nueva York, o su ruptura con el esquema tradicional de lo que debería ser una primera drama (al haber intentado entrometerse en los asuntos del ejecutivo se asemejó más a una Claire Underwood que a cualquiera de sus antecesoras).    

La conclusión de Ávila, que tampoco es ajena para muchos de nosotros, es que por cuestiones de transparencia y de escándalos (algunos de estos remontándose a la presidencia de Bill Clinton), muchos estadounidenses o no votarán por Clinton, o votarán por ella de mala gana, acudiendo al famoso “mal menor” que lastimosamente aparece en la política de forma reiterativa. Se trata de un sentimiento que convierte el famoso slogan de la campaña de la demócrata “I’m with her” en un “I’m not with him”.  

Sandra Borda dedicó parte de su intervención a explicar el efecto contraintuitivo del discurso de Trump: ¿por qué los contenidos explícitamente racistas y machistas de las intervenciones del candidato no han implicado una pérdida de seguidores o de popularidad? Borda señaló que en un país tan diverso como EEUU los funcionarios políticos deben aprender a lidiar con muchas minorías y a implementar el lenguaje políticamente correcto, con el fin de evitar ofender a las mismas. Si bien esto ha promovido una mayor inclusión también ha resultado en que una porción de la población se sienta, en palabras de la panelista, esclavizada por la cultura de lo políticamente correcto. Esta porción de la población ha encontrado en la candidatura de Trump un líder o más bien, una materialización de su incomodidad por lo políticamente correcto. Es un sentimiento que, combinado con factores socioeconómicos tales como la crisis hipotecaria del 2008 y el resultante empobrecimiento de parte de la clase media estadounidense, ha producido un grupo de personas que fervorosamente apoyan al candidato republicano, por cuestiones más allá de la ignorancia.   

Una vez finalizadas las intervenciones particulares, se llevó a cabo una discusión moderada por Carlos Caballero, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes. De la discusión me interesa destacar el tema de género. Los panelista sugirieron el machismo como una posible explicación al desprecio que sienten algunos estadounidenses por la candidata demócrata. En este punto Ávila recurrió a un discurso de Obama, en el cual el mandatario invita a los votantes a reflexionar si parte de sus prejuicios hacia Clinton se debe al hecho de que es mujer, es decir, a algo a lo que no se está acostumbrado. Otro aspecto interesante que está ligado al tema de género es el hecho de que varias posturas feministas han sugerido que votar por Clinton no es un acto feminista. Lo anterior se debe a que, si bien se trata de la primera candidata a la presidencia de los Estados Unidos, Clinton no presenta una ruptura significativa frente al político promedio estadounidense. Borda sugirió que Bernie Sanders y Obama (como candidato y como mandatario) presentaron una ruptura mucho más marcada en este sentido.