A propósito del Séptimo Foro Urbano Mundial (WUF7)

Por: Quevin Zapata

El PIB lo mide todo, excepto lo que hace que la vida merezca la pena.”
-Robert Kennedy parafraseado por Joseph Stiglitz (Medellín, 8 de Abril de 2014).

Por estos días este evento realizado en la ciudad de Medellín yorganizado por elPrograma de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), ha sido un tema recurrente en los medios de comunicación, por lo que, para no entrar en redundancias, centraré mis esfuerzos en compartir la experiencia de vivir este importante evento mundial, desde el punto de vista de un estudiante que asistió con la intención de aprender un poco sobre las problemáticas de desigualdad social que existen en diferentes lugares del mundo, y los instrumentos que están siendo usados para combatir estas inequidades [1].

Para dicho cometido, dividiré mi exposición en dos partes, en la primera mencionaré algunas de las reflexiones que más me llamaron la atención, y en la segunda, basándome en un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo en América Latina y el Caribe, haré una invitación y expondré una pequeña opinión respecto a este

Reflexiones

1. El asertivo énfasis dado al concepto de resiliencia urbana,  el cual, valga la pena aclarar consiste en: “la capacidad de una ciudad expuesta a una amenaza para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficiente, lo que incluye la preservación y restauración de sus estructuras y funciones básicas.” (Julio: 2012, p. 160).

Siendo así, como la importancia de dicho concepto radica en que en él se encuentra reflejado el proceso vivido en la ciudad de Medellín, toda vez, que en la historia reciente de la ciudad encontramos contextos sociales tan disímiles como el vivido en los años 80′s (época de gran violencia, en la que se enfrentó la institucionalidad contra el narcotráfico) , y el que se vive en la actualidad (en el cual la ciudad vive un auge en diferentes aspectos: sociales, económicos y culturales), por lo tanto, vemos como la ciudad ha sabido reinventarse y salir adelante por medio de la resiliencia urbana [2]

2. La importancia de los servicios públicos a la hora de medir un desarrollo incluyente y equitativo, la cual se evidenció de forma magistral, en un panel integrado por representantes de: Colombia, Sudáfrica, Alemania, Nepal y Estados Unidos.  En el que se expusieron los casos de algunas ciudades en materia de servicios públicos domiciliarios, de los que quiero resaltar el de Nepal, que se asemeja al vivido en Kenia y Zambia; pues en estas ciudades existen kioscos (particulares) en los que venden agua a las comunidades, los cuales se han asociado con prestadores de servicios públicos locales, ya que estos pueden garantizarles el acceso a grandes volúmenes de agua, y, que está sea potable y segura. Traigo estos ejemplos a colación, porque a raíz de estos casos surgió un debate en torno al mínimo vital de agua vs. la prestación por particulares de estos servicios de primera necesidad, el cual se contrastó con el modelo de energía prepagada que EPM ofrece a las poblaciones más vulnerables de la ciudad [3]. Adicionalmente, su gerente Juan Esteban Calle Restrepo, contó que EPM está ejecutando un plan piloto de un modelo de prestación de servicio de agua prepagada.

De este debate,  quiero rescatar que los casos de África y Asia, evidencian las bondades que puede tener para el Estado trabajar mancomunadamente con los particulares a la horade proveer ciertos servicios básicos a comunidades que por circunstancias económicas o institucionales no pueden acceder a servicios que son necesarios para su subsistencia. Es de anotar, que esta propuesta debe analizarse con mucho cuidado,  pues el Estado no puede dejar de lado su papel de trabajar en pro del desarrollo de estas comunidades desfavorecidas.

3. Los retos de la Agenda Post 2015 [4], fueronabordados en la mesa redonda de investigadores urbanos (integrada por investigadores de la UNAM, el UCL, la Universidad de Manchester y el Banco Mundial), algunos de estos son:

  • Un crecimiento económico incluyente, el cual ayude a generar bienestar y desarrollo en los quintiles más bajos de las sociedades.
  • Un desarrollo sostenible, que propenda por un crecimiento económico que sea sustentable y tenga presente que vivimos en un mundo con recursos finitos, en el cual, si seguimos empeñados en crecer a toda costa sin medir los impactos medioambientales, terminaremos legando a las futuras generaciones un mundo inhabitable.
  • Que la economía se transforme y genere prosperidad, resiliencia y desarrollo equitativo.

Si bien los retos son enormes, es necesario recordar que si se comparan estos tópicos con los objetivos del milenio, el foco de atención se centrará en menos problemáticas.

Caso de estudio

Finalmente, quiero terminar invitándolos a leer un corto libro lanzado por el BID en el WUF7,  intitulado  “Se busca  vivienda en alquiler. Opciones de política en América Latina y el Caribe”, el cual parte de la premisa de que:

 “El alquiler puede ser una alternativa eficiente para resolver el déficit habitacional en la región, toda vez  que los quintiles de bajos ingresos de la población se encuentran en la disyuntiva de si optar por vivir en un asentamiento informal o en una vivienda en alquiler, en donde el primero cuenta con condiciones inferiores de calidad y ubicación en comparación con el segundo. Por lo cual, se deben implementar políticas públicas que ayuden a incentivar la oferta y la demanda de más viviendas arrendadas.”

Siendo así, el motivo de mi interés radica en el hecho de que fomentar la habitación en viviendas arrendadas implica un enorme problema de pérdida de oportunidad, en el que se estaría privando a los quintiles de bajos ingresos de optar (con la ayuda de incentivos estatales) por obtener una vivienda propia, la cual servirá para acrecentar su patrimonio familiar, y en última instancia brindar a las futuras generaciones mejores condiciones de partida, a las que tuvieron sus progenitores. Es por esto, que me queda un sinsabor, al pensar que este estudio debió propender mejor  por un modelo de política pública en el que se buscará re-estructurar la figura del leasing, concentrando los esfuerzos estatales en subsidiar un leasing habitacional para personas de bajos ingresos.

Nota al pie

[1] Al respecto les recomiendo un libro lanzado en el WUF7, e  intitulado: “Construcción de ciudades más equitativas. Políticas públicas para la inclusión en américa latina”. El cual centra su análisis en torno a  “una estrategia de planeación urbana sustentable, leyes e instituciones para la igualdad y una estrategia local que permita crear oportunidades económicas para todos”  y se encuentra en las publicaciones del Banco de Desarrollo de America Latina

[2] Precisamente en la semana del WUF7 la Fundación Rockefeller anunció que Medellín había sido seleccionada para unirse a la Red de 100 Ciudades Resilientes (ver: 100 Resilient Cities Rockefeller Foundation.)

[3] El cual hace parte del Programa de Habilitación  de Viviendas, que  “se centra en la provisión de servicios públicos básicos –energía, aguas, gas- a sectores urbanizados que se encuentran dentro de la zona de cobertura, y cuya dificultad para conectarse se debe a la escasez de recursos de sus habitantes y a la situación de marginalidad legal y social en la que se desenvuelven” información obtenida de la página de EPM, para más información, véase: Presentación sobre energia prepagada EPM

[4] Al respecto recomiendo ver el informe: El Futuro que Queremos para Todos, el cual “contiene las principales recomendaciones que el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas para la Agenda de Desarrollo Post 2015 entregó al Secretario General de Naciones Unidas”

Bibliografía

Julio, J. (2011). ¿Hacia una resiliencia urbana?. Revista Zero, 27,  p. 160 – 163