REPORTAJE: “AVANCES, EXTRAVÍOS Y RETOS DE LA MACROECONOMÍA”

 

Diego Alejandro Parra Álvarez

Subdirector de Comunicaciones & Mercadeo

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

 

Nicolás Urdaneta Andrade

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

En conmemoración de los 20 años de la Escuela Internacional de Verano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, el pasado 30 de mayo se desarrolló la conferencia “Avances, extravíos y retos de la macroeconomía”. Allí se discutió sobre la evolución del desempeño macroeconómico global en los últimos veinte años y los principales retos de los mercados emergentes en la actualidad. Los panelistas invitados y el moderador del evento fueron, respectivamente: Juan José Echavarría, PhD en Economía de la Universidad de Oxford y Gerente del Banco de la República; Mauricio Cárdenas, PhD en Economía de la Universidad de California y Ministro de Hacienda; Guillermo Calvo, PhD en Economía de la Universidad de Yale; Carmen Reinhart, PhD en Economía de la Universidad de Columbia; y Guillermo Perry, PhD en Economía del MIT y profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes.

El evento se abrió con la presentación del profesor Guillermo Calvo titulada: “Pesadillas de la Macroeconomía”. Allí se discutió sobre el papel de la liquidez y la credibilidad en la coyuntura macroeconómica. Así pues, al considerar la primera pesadilla -la liquidez-, Calvo sostuvo que ésta es función de la estabilidad del poder adquisitivo cuando se utiliza para efectuar transacciones de mercado. Sobre lo anterior, hizo especial énfasis en que la liquidez no solo es fundamental para efectuar transacciones corrientes, también resulta muy importante para llevar a cabo transacciones intertemporales. Por ejemplo, al considerar el crédito, un caso importante es la liquidez de activos que se usan como colateral. La crisis de Lehman (2008) mostró claramente que el colateral líquido puede colapsar de la noche a la mañana: la gente escapó de activos colaterales -por ejemplo, las hipotecas- y acumuló dinero. Así pues, este episodio puede explicarse fuertemente por la destrucción del colateral líquido y el aumento de monedas de reserva. Los individuos acumularon billetes y fue inevitable que se desarrollara una trampa de liquidez y un sudden stop de crédito. En efecto, se rompió el puente entre el ahorro y la inversión, pues los individuos buscaron activos más seguros en la posesión de dinero.

Ahora bien, al referirse a la segunda pesadilla - la credibilidad -, Calvo sostuvo que este es el principal reto de los países emergentes. Dado que su moneda es débil y no de reserva, durante las crisis financieras la deflación y la trampa de liquidez no fueron comunes en este conjunto de países. Por el contrario, la huida de capitales fue más frecuente y por lo tanto la credibilidad se constituyó como uno de los problemas más importantes, pues la falta de confianza en los anuncios de política económica aumenta el costo de frenar inflación y crea distorsiones como la sobre-apreciación real de la moneda. Así pues, la falta de credibilidad representa una barrera importante para controlar la inflación y ello resulta fundamental en países como Colombia.

Finalizada la intervención del profesor Calvo, inició la presentación de Carmen Reinhart. En ella se abrió la discusión al análisis de las condiciones iniciales durante la crisis financiera del 2008 que permitieron que los países emergentes no entraran en crisis. Posteriormente, se discutió la bonanza que aconteció después de la crisis en este grupo de países y, finalmente, se presentó la coyuntura presente y perspectivas a futuro para su desempeño económico.

Al referirse a las condiciones iniciales durante 2008 de los países emergentes, Reinhart expuso que los niveles de deuda externa e interna en estos países se habían reducido, la mayoría se había desdolarizado y su moneda era competitiva internacionalmente. Estas condiciones los dejaban muy bien preparados para la crisis de liquidez global, pues no dependían de flujos de capital del exterior. Ahora bien, a partir de 2013 el panorama era completamente distinto. En un contexto que Reinhart llamó la double bonanza, compuesto por la bonanza del flujo de capital y de los precios de commodities, las condiciones de los países emergentes se modificaron significativamente. Las cuentas corrientes pasaron de superávit a déficit, existía sobrevaluación cambiaria, había un boom de crédito al consumo y emergieron las primeras señales de desaceleración del crecimiento. Así pues, un punto de partida para el deterioro de los mercados emergentes consistió en la caída de precios de los commodities, la desaceleración del crecimiento de China –país que jugó un papel importante en mantener los precios de los commodities elevados– y la incertidumbre sobre las tasas de interés, factores que afectaron considerablemente el desempeño económico de los países emergentes.

Sin embargo, en este contexto, la buena noticia para este grupo de países era que las tasas de interés en Estados Unidos y otros países desarrollados permanecieron considerablemente bajas. Lo anterior otorga mayor importancia en la coyuntura actual –un contexto de endeudamiento– a preguntarse cuánto podrían aumentar las tasas de interés. Frente a ello, Reinhart sostiene que, si bien habrá normalización de las tasas de interés internacionales (en los países desarrollados), no espera que el aumento sea rápido ni agresivo. En primer lugar, argumenta que la recuperación de la crisis financiera en países desarrollados ha sido lenta y débil. El nivel de ingreso per cápita no se ha recuperado y, según las proyecciones de Reinhart, tomará diez años para volver a su nivel previo a la crisis. Así pues, ello indicaría que los bancos centrales en estos países no pueden ser agresivos en el aumento de las tasas de interés. De igual forma, sostiene que la deuda pública en estos países actualmente es bastante elevada -lo que ha intentado corregirse con represión financiera-, por lo que resultarían fuertemente afectados con altas tasas de interés.

Ahora bien, Reinhart finaliza su intervención con una mala noticia: no espera que los precios de commodities se recuperen. Para ello argumenta que los precios de los commodities fueron impulsados fuertemente por el crecimiento de China y, si se tiene en cuenta que este país está saliendo de una fase de crecimiento impulsado por la inversión, que es intensivo en commodities, a un crecimiento impulsado por el consumo, no se espera que los precios de los commodities recuperen sus niveles elevados pasados. Por consiguiente, cabe preguntarse por las vulnerabilidades de los países emergentes en este contexto. Reinhart se refiere particularmente a los twin déficits, consistente de déficits en la cuenta corriente y la cuenta fiscal, que actualmente es frecuente en países como Colombia. También le preocupan los altos niveles de endeudamiento y que la deuda privada en dólares ha aumentado significativamente, por lo que hace el siguiente llamado: “la disciplina, en términos de deuda, debe empezar desde casa, no esperarlo de los mercados internacionales”.

En la segunda parte del evento, se llevó a cabo un conversatorio entre los panelistas, moderado por el profesor Guillermo Perry, quien enfocó la discusión hacia dos ejes temáticos: (i) los motivos por los que la recuperación económica en Colombia ha sido más lenta de lo esperado (el crecimiento en el primer trimestre del año fue 1.1%) y (ii) los retos de la vulnerabilidad en la coyuntura macroeconómica actual. En particular, Perry solicitó a Juan José Echavarría que hiciera alusión a la intervención de Guillermo Calvo, quien planteó cómo se ha vuelto una tendencia que los bancos centrales utilicen la tasa de interés como su único instrumento, así como también pidió a Mauricio Cárdenas que discutiera sobre el papel de la credibilidad y la disciplina interna planteado por Carmen Reinhart.

Mauricio Cárdenas comenzó su intervención haciendo referencia a la problemática entre la liquidez y la credibilidad. Él enfatizó que en Colombia hay un problema de credibilidad y ello representa una gran limitante para los hacedores de política macroeconómica. Según el ministro, actualmente no es posible cerrar la brecha fácilmente por un problema de credibilidad: “esa brecha del producto no la podemos cerrar con un agresivo estímulo fiscal, no la podemos cerrar bajando las tasas de interés o haciendo algo parecido a quantitative easing, porque comprometeríamos la credibilidad”. A continuación, enfatizó que con la caída de los precios del petróleo se pasó de una situación con términos de intercambio positivos y con un superávit de flujos de capital, a una situación de caída de términos de intercambio y salida de capitales. Así pues, siendo estos determinantes del ciclo económico, únicamente había capacidad para evitar la salida de capitales a través de inversiones en la credibilidad, pues la capacidad de actuar sobre los términos de intercambio era prácticamente nula.

Al retomar los temas propuestos por Guillermo Perry, Cárdenas hizo claro que, si bien se está acercando una recuperación económica, el crecimiento sería alrededor del 2,5%. Argumentó que, con la ausencia de los altos precios de los commodities, la recuperación no sería capaz de “llevarnos a los escenarios de alto crecimiento”. Por último, explicó que actualmente lo más importante para Colombia es enfocarse en buscar métodos de crecimiento de largo plazo.

Por otra parte, Juan José Echavarría inició su intervención afirmando que su principal preocupación no es la situación planteada por Reinhart sobre la caída de los términos de intercambio. Esto debido a que, en su opinión, Colombia no manejó la bonanza petrolera de la mejor manera, mientras que le preocupa en mayor medida la devaluación de la moneda. Como respuesta a Guillermo Calvo, Echavarría aseveró que el régimen de inflación objetivo sí ha sido un régimen efectivo para Colombia debido a que permite flexibilidad cambiaria. Más aún, complementa el análisis de Calvo con la idea de que el hecho de tener una inflación baja y estable, junto con un producto estable, no es suficiente para evitar una crisis financiera. Según el Gerente General, en la crisis de 1998-1999 se aprendió que era importante tener flexibilidad cambiaria, pero que esto no impide que una crisis financiera ocurra. Echavarría concluyó su intervención con dos precisiones: una preocupación sobre lo que debería hacer Colombia para evitar una crisis financiera y la necesidad de hacer reformas estructurales para retomar el crecimiento superior al 3%.

En la discusión final, se retomaron algunos puntos planteados previamente y se mencionaron algunos elementos nuevos de análisis. Reinhart planteó nuevamente su preocupación por la vulnerabilidad que representa la situación de deuda privada después de una crisis. Frente a ello, Calvo resaltó la propuesta de Reinhart consistente en la importancia sobre la disciplina, que debe venir de manera local y no por fuera. El evento finalizó con los aportes de Cárdenas y Reinhart. El ministro de Hacienda se refirió al papel de la flexibilidad cambiaria para combatir el déficit de la cuenta corriente, que llegó a ser preocupante por las posibilidades de una crisis financiera. Por su parte, Reinhart concluyó con humor, diciendo que le alegra saber que ha asustado a los hacedores de política de Colombia, haciendo referencia a que no han sido excesivamente complacientes y sí han tenido una relativa disciplina macroprudencial.

En síntesis, desde que se inauguró la Escuela Internacional de Verano de la Facultad de Economía en 1997, la economía mundial ha experimentado un conjunto de fenómenos que llevaron a repensar los modelos macroeconómicos dominantes. ¿Cómo diseñar la política monetaria y fiscal de corto y mediano plazo en la coyuntura actual? La discusión que se llevó a cabo en la conferencia permite analizar desde el punto de vista de la academia, así como desde la visión de los hacedores de política, los principales retos y oportunidades para países emergentes como Colombia en el contexto actual. Como lo planteó Reinhart, hacer un análisis forward-looking es necesario para comprender las vulnerabilidades del sistema económico y plantear los instrumentos adecuados de política económica.

 

Mucho más que unas elecciones: reportaje del 15° Foro de Lanzamiento de la Revista Supuestos

Por: Juliana Saldarriaga

A tan solo un día de las elecciones presidenciales estadounidenses, y una obvia intensificación de publicaciones sobre el tema en redes sociales, me interesa compartir con nuestros lectores algunos de los puntos más sobresalientes del 15° Foro de Lanzamiento de la Revista Supuestos, evento en el que se discutieron algunas de las implicaciones directas e indirectas de estas elecciones para Colombia.

No se necesita de mucho tiempo ni destreza para entender que las elecciones que se llevarán a cabo mañana—martes 8 de noviembre—en los Estados Unidos tienen al planeta en vilo. Los enfrentamientos entre ambos candidatos durante los pasados meses lo han sido todo. Han sido motivo de preocupación, indignación, depresión y burla, y han puesto en marcha un proceso de reflexión por parte de expertos—pero también por parte de ciudadanos del mundo—sobre el comportamiento extraño de la política global en el siglo XXI. Después de todo, es posible concebir estas elecciones no como un evento aislado, sino como la tercera y última manifestación de algo que un amigo mío recientemente llamó “el triunvirato de la democracia en el siglo XXI”, pues existe la posibilidad de que el resultado de mañana sea tan inesperado como el resultado del Brexit y, por qué no, del plebiscito.

Por esto, y por motivos más tangibles tales como la inmigración, los precios del petróleo, los tratados de libre comercio y las relaciones internacionales, la intriga y preocupación que sentimos muchos colombianos por estas elecciones tiene perfecta cabida. Más que espectadores que sienten pesar por los síntomas de ridiculez que presenta la política gringa, se trata de una decisión en la que estamos completamente implicados, sea quien sea el candidato electo. Y esta fue precisamente la discusión que llevaron a cabo los tres panelistas invitados al lanzamiento de nuestra 15° edición: Ricardo Ávila, director del diario Portafolio; Sandra Borda, Decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y Guillermo Perry, economista y académico de la Universidad de los Andes.

Perry se preguntó por el crecimiento económico de EEUU posterior a las elecciones. Señaló que, de ser electa la candidata demócrata, el aporte al PIB podría ser pequeño en el corto plazo, pero podría representar un incremento anual del 0.4% en el largo plazo. En el caso de Trump, el aporte al crecimiento en el corto plazo podría ser mucho mayor dada una mayor expansión fiscal. No obstante, la implementación directa de algunas de las propuestas del candidato republicano, tales como las medidas proteccionistas, podrían generar un incremento en la inflación y por lo tanto en la tasa de interés. Esto implicaría que el crecimiento económico del país se tornaría negativo en el largo plazo, tanto que habría un decrecimiento anual del PIB de 0.3%. Cabe agregar que varias veces durante su intervención Perry cuestionó la posibilidad que Trump tendrá de llevar de implementar sus propuestas, al recordarles a los asistentes del foro sobre la existencia del Congreso de EEUU como contrapeso al poder de la rama ejecutiva. En cuanto a las implicaciones para Colombia, el panelista señaló que el apoyo al proceso de paz y al posconflicto sería mucho más evidente al ser electa la candidata demócrata.

Ricardo Ávila comenzó su intervención haciéndose una pregunta que no es extraña para alguien que haya sentido sorpresa o confusión por los resultados de las encuestas electorales más recientes: estando Clinton en todo sentido más preparada que su oponente para asumir la presidencia de EEUU, ¿por qué no le lleva una ventaja mucho más significativa? ¿Por qué incluso hay competencia entre los dos candidatos? Con el fin de entender el rechazo que muchos estadounidenses actualmente sienten por Clinton, Ávila realizó un recorrido por la vida política de la candidata. Les recordó a los asistentes del foro sobre hechos tales como el notorio índice de aprobación de Clinton durante su periodo como senadora del estado de Nueva York, o su ruptura con el esquema tradicional de lo que debería ser una primera drama (al haber intentado entrometerse en los asuntos del ejecutivo se asemejó más a una Claire Underwood que a cualquiera de sus antecesoras).    

La conclusión de Ávila, que tampoco es ajena para muchos de nosotros, es que por cuestiones de transparencia y de escándalos (algunos de estos remontándose a la presidencia de Bill Clinton), muchos estadounidenses o no votarán por Clinton, o votarán por ella de mala gana, acudiendo al famoso “mal menor” que lastimosamente aparece en la política de forma reiterativa. Se trata de un sentimiento que convierte el famoso slogan de la campaña de la demócrata “I’m with her” en un “I’m not with him”.  

Sandra Borda dedicó parte de su intervención a explicar el efecto contraintuitivo del discurso de Trump: ¿por qué los contenidos explícitamente racistas y machistas de las intervenciones del candidato no han implicado una pérdida de seguidores o de popularidad? Borda señaló que en un país tan diverso como EEUU los funcionarios políticos deben aprender a lidiar con muchas minorías y a implementar el lenguaje políticamente correcto, con el fin de evitar ofender a las mismas. Si bien esto ha promovido una mayor inclusión también ha resultado en que una porción de la población se sienta, en palabras de la panelista, esclavizada por la cultura de lo políticamente correcto. Esta porción de la población ha encontrado en la candidatura de Trump un líder o más bien, una materialización de su incomodidad por lo políticamente correcto. Es un sentimiento que, combinado con factores socioeconómicos tales como la crisis hipotecaria del 2008 y el resultante empobrecimiento de parte de la clase media estadounidense, ha producido un grupo de personas que fervorosamente apoyan al candidato republicano, por cuestiones más allá de la ignorancia.   

Una vez finalizadas las intervenciones particulares, se llevó a cabo una discusión moderada por Carlos Caballero, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes. De la discusión me interesa destacar el tema de género. Los panelista sugirieron el machismo como una posible explicación al desprecio que sienten algunos estadounidenses por la candidata demócrata. En este punto Ávila recurrió a un discurso de Obama, en el cual el mandatario invita a los votantes a reflexionar si parte de sus prejuicios hacia Clinton se debe al hecho de que es mujer, es decir, a algo a lo que no se está acostumbrado. Otro aspecto interesante que está ligado al tema de género es el hecho de que varias posturas feministas han sugerido que votar por Clinton no es un acto feminista. Lo anterior se debe a que, si bien se trata de la primera candidata a la presidencia de los Estados Unidos, Clinton no presenta una ruptura significativa frente al político promedio estadounidense. Borda sugirió que Bernie Sanders y Obama (como candidato y como mandatario) presentaron una ruptura mucho más marcada en este sentido.   

 

"Reportaje Foro: Los dolores y las oportunidades de la movilidad en Bogotá”

Por: Santiago Espitia Pinzón

Subdirector de Contenido

Estudiante de la Maestría en Economía

@SanEsPinzon

 

La movilidad y el transporte público son temas centrales de la coyuntura socioeconómica actual de la capital colombiana. Bogotá es una ciudad que enfrenta múltiples retos en un área que juega un papel fundamental en el desarrollo y en la calidad de vida de sus habitantes. El caos vehicular, los embotellamientos, los accidentes y la ineficiencia del transporte público son situaciones a las que día a día se debe enfrentar todo bogotano. Además, la implementación de políticas efectivas de movilidad es uno de los mayores retos que tendrá el presente y los futuros gobiernos distritales que tenga la ciudad.  A partir de esto, y en el contexto del lanzamiento de la decimocuarta versión de su edición impresa, la Revista Supuestos organizó el foro Los dolores y las oportunidades de la movilidad en Bogotá en la Universidad de los Andes. Los panelistas invitados y el moderador de la sesión fueron, respectivamente, Eduardo Behrentz, Ph.D. en Ciencia e Ingeniería Ambiental de la Universidad de California y decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes; Daniel Raisbeck,  editor del PanAm Post y excandidato a la alcaldía de Bogotá; y, Jorge Tovar, Ph.D. en Economía de la Universidad de California y profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes.

 

La introducción al foro fue hecha por dos de los autores del artículo central de esta reciente edición de la revista, a decir, Lina Arias y Santiago Espitia, estudiantes de la Maestría en Economía en la Universidad de los Andes. Los problemas de la masificación del uso del automóvil en la ciudad y un breve análisis de las propuestas de movilidad de la actual alcaldía bogotana fueron el centro de la intervención. En particular, se resaltaron los incentivos a la utilización de la bicicleta como medio de transporte alternativo y los desincentivos distritales al uso del carro como las dos mejores alternativas potenciales para solucionar los problemas de movilidad en el mediano plazo para Bogotá.

 

Luego de introducido el tema central del foro por estos miembros de la revista, inició la exposición de cada uno de los panelistas. En primer lugar, la palabra fue dada al decano de la Facultad de Ingeniería, Eduardo Behrentz, quien hizo un breve recuento histórico de la evolución del transporte público y expuso algunas proyecciones respecto a lo que se espera del uso de medios de transporte, de cara a las próximas décadas en la capital colombiana. El balance final de los datos y argumentos presentados por el panelista fue poco alentador: para los próximos 20 años se espera que el uso del transporte público se reduzca de aproximadamente el 60% al 40% de los viajes urbanos diarios de los bogotanos. Además, atado a la misma tendencia, el uso del automóvil se incrementará de aproximadamente un 18% a un 35-40%. Es decir, de la mano del desarrollo de la ciudad y el crecimiento de la capacidad adquisitiva de sus habitantes, la masificación del automóvil privado continuará en detrimento de la situación del transporte urbano.

 

Por su parte, la ponencia de Daniel Raisbeck estuvo enfocada en presentar una posible solución a los problemas de la ciudad en el rubro de discusión. A partir de un análisis del origen-destino de los viajes urbanos de los bogotanos, el excandidato a la alcaldía estuvo en la capacidad de concluir que la actividad laboral de Bogotá está concentrada en una única zona de la misma. El gran problema que se deriva de ésta situación es que los trabajadores se ven en la necesidad de hacer viajes muy largos, desde los extremos de la ciudad hasta aquella zona donde la actividad se concentra. Es decir, este es uno de los generadores del caos vehicular que vive a diario la ciudad capitalina. Ahora bien, este es un tema que podría tener una solución de mediano plazo que podría llegar a ser muy eficiente: incentivar la generación de diferentes puntos de aglomeración de la actividad laboral a lo largo de toda la ciudad. Así, las personas no estarían obligadas a transitar tramos muy largos para llegar a sus trabajos, sino que podrían encontrar ocupaciones más próximas a sus hogares. Luego, sería posible reducir la longitud y el tiempo de muchos de los viajes diarios de los bogotanos, tal que se ofrecería una solución muy viable al problema de la movilidad bogotana.

 

Así pues, la ponencia de Daniel Raisbeck fue la descripción de una potencial solución al preocupante diagnóstico esbozado por el doctor Behrentz momentos antes. Una postura y una visión en torno a posibles futuros de la movilidad quedaban plasmados en las exposiciones de los dos panelistas del foro. Posteriormente, se hizo una sesión de preguntas en las que se trataron temas de integración de la movilidad capitalina con la del departamento, de cultura ciudadana, de la competencia gubernamental para la solución de los problemas en este frente y algunos otros temas relacionados. El balance final del evento dejó claro que la ciudad enfrenta retos muy importantes y que las perspectivas de cara al futuro podrían ser aún más preocupantes, pero que -como contraparte- existen potenciales soluciones que podrían permitir que, con la correcta adopción de medidas por parte de la alcaldía, la situación mejore notablemente en el mediano y largo plazo.

 

Reportaje "Debate Electoral: ¿hacía dónde va la salud en Bogotá?"

Por: Santiago Espitia Pinzón

 El próximo 25 de octubre de 2015, los bogotanos tendrán la responsabilidad de elegir al alcalde que guiará las riendas de la ciudad en los próximos cuatro años. A día de hoy, cerca de un mes antes del día de las elecciones, los siete candidatos a la alcaldía se encuentran concentrados en el desarrollo de sus campañas políticas. En los medios de comunicación y en los grandes escenarios de la ciudad proliferan los debates y las encuestas referentes al tema electoral. Los candidatos han expuesto en uno y otro lado sus opiniones y proyectos respecto a los muchos temas de importancia en el entorno social de la ciudad: la movilidad, el plan de ordenamiento territorial, la seguridad, entre otros. Sin embargo, un tema que se ha dejado de lado en los grandes debates televisados ha sido el relacionado con la salud en la capital del país. Debido a esto, Así Vamos en Salud, Bogotá Cómo Vamos y la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes organizaron el debate electoral “¿Hacia dónde va la salud en Bogotá?” con el fin de que los candidatos expusieran sus propuestas relacionadas con el rubro de la salud para los próximos cuatro años en la ciudad.

 A este debate fueron invitados todos los candidatos a la alcaldía que se encontraban a la fecha desarrollando su campaña electoral. De estos, seis confirmaron su asistencia, siendo la Dra. Clara López la única de la cual se sabía habría una ausencia confirmada. Sin embargo, llegado el día del debate, sólo tres candidatos asistieron al debate, a decir, el Dr. Alex Vernot, el Dr. Francisco Santos y el Dr. Ricardo Arias. Como es de esperarse, a lo largo del debate los tres candidatos opinaron acerca la inasistencia de sus competidores a la alcaldía. El Dr. Vernot habló de ella como un “miedo” que debió nacer en los candidatos, debido a la característica tan técnica de las preguntas que se tratarían en el debate. En cambio, el Dr. Santos la expuso como un desinterés por parte de los candidatos respecto al tema de la salud en la capital. En fin, durante el debate, la inasistencia fue usada repetidamente por los candidatos para tratar de afectar la imagen de los demás. En muchas ocasiones, antes que responder directamente a las preguntas que se les hicieron, se desviaron hacia este tema.

Ahora bien, en el plano puramente técnico del tema de la salud, el debate se centró en las propuestas ya establecidas en los planes de los candidatos. Se discutieron: la propuesta de las salas satélites de urgencias del Dr. Vernot, la propuesta de la creación de una entidad central que administre todo el sistema de salud de la ciudad del Dr. Santos y la propuesta de fortalecimiento de Capital Salud del Dr. Arias. El punto clave de debate se suscitó cuando los candidatos que opinaron respecto a la creación de concesiones de IPS públicas al sector privado o la creación de asociaciones público-privadas en este aspecto. Los candidatos Santos y Vernot se encontraban de acuerdo con el tema, para ellos lo importante no era quien prestara el servicio, sino la calidad y cobertura del mismo. En cambio, el Dr. Arias se encontraba en desacuerdo debido al conflicto de intereses que implican las asociaciones público-privadas. Este candidato en reiteradas ocasiones estableció que el problema de la salud en Bogotá era un problema de gerencia, de administración y focalización de los recursos (muy dentro de su programa electoral). Así, a lo largo del debate se trató de hablar de los diferentes temas relacionados a la salud que atañen a los bogotanos. Sin embargo, las respuestas de los candidatos reflejaron en todo momento el poco conocimiento técnico en salud de los mismos, cosa que impidió un desarrollo profundo del tema y permitió que se desviaran en muchos momentos al hacia el aspecto populista-politiquero, donde ni siquiera se tenía en cuenta la viabilidad financiera de las propuestas.

Sin embargo, el evento no terminó al finalizar la discusión entre los candidatos. En seguida, un panel de expertos en el tema de la salud, de importantes instituciones y universidades, discutieron las propuestas y algunos de los temas relevantes que los candidatos tocaron previamente. Los panelistas fueron el Dr. Carlos Agudelo, el Dr. Oscar Bernal, el Dr. Darío Londoño y el Dr. José Ignacio Zapata. Cada panelista expuso su punto de vista en relación a las propuestas de los diferentes candidatos. Sin embargo, todos coincidían en la misma premisa: la salud seguirá la misma línea que ha tenido en los últimos años. Es decir, los bogotanos no podemos esperar nada nuevo en el rubro de la salud, sin importar cual sea el candidato vencedor en los comicios de octubre próximo. La razón es que la salud ha sido un tema que se ha dejado muy de lado en las propuestas de los candidatos, el foco de sus campañas ha sido la movilidad y los programas de vivienda. En palabras del Dr. Carlos Agudelo, lo innovador de las propuestas en salud de los candidatos es la capacidad que estos tienen de mostrar que lo mismo de siempre es la gran solución a los problemas de siempre. Así pues, se trata de un panorama poco alentador en el tema de la salud para la ciudad, el cual no será un rubro de importancia para la alcaldía en los próximos cuatro años.

Reportaje ¿A dónde nos llevará el dolar?

Por: Santiago Espitia Pinzón

 Entre la consecuencias económicas derivadas de la profunda descolgada del precio internacional del petróleo a lo largo del último año, una que es importante resaltar -para el caso colombiano- es la dramática reducción en entrada de divisas al país con su consecuente devaluación de la tasa de cambio. Entre el primero de septiembre de 2014 y el 31 de agosto de 2015 la tasa de cambio vio un incremento del 64%, algo que nunca antes había enfrentado el Banco de la República en calidad de entidad independiente del Gobierno Nacional Central. Debido a las grandes repercusiones potenciales de este hecho y la incertidumbre que enfrenta en la actualidad el mercado, el Consejo Estudiantil de Economía de la Universidad de los Andes preparó un debate con expertos en las áreas de macroeconomía y finanzas, que brindaran a los asistentes una perspectiva propia acerca de las implicaciones coyunturales de estos hechos en los meses y años venideros.

Los cuatro expertos que participaron del debate fueron: Marc Hofstetter, profesor e investigador del área de Macroeconomía de la Universidad de los Andes; Federico Filippi, profesor de Economía con énfasis en Macroeconomía y Finanzas Internacionales de la Universidad de los Andes; JulioVillareal, profesor de Finanzas de la Universidad de los Andes; y José Roberto Acosta, asesor bursátil de la Bolsa de Valores de Colombia y columnista de El Espectador. La constitución del equipo de panelistas hace ver que se iba a tratar de un debate de macroeconomistas contra financistas, con sus puntos de vista particulares y opiniones respecto a lo que ha sido, debió ser y deberá hacerse en este interesante tema de análisis.

En un inicio, cada uno de los panelistas hizo una descripción de lo que cada uno consideró como los principales sucesos que concluyeron en la situación que hoy vive el país y los retos que está representa. Todos estuvieron de acuerdo sobre el gran impacto que tuvo la caída del precio del petróleo, de cómo esto representaba un gran reto fiscal para el país, de la paradoja que resulta que la tasa de desempleo continúe bajando a nivel nacional a pesar del entorno macroeconómico que se está viviendo, de lo complicado que es el panorama actual en cuanto a perspectivas económicas de cara al futuro y de lo preocupante que se está tornando el tema de la inflación para el Banco de la República. La conclusión de esta primera parte, en palabras del profesor Julio Villareal, fue que “la fiesta se acabó”, refiriéndose a la finalización de la bonanza petrolera y la llegada de lo que seguramente será un periodo traumático en el ámbito económico para las autoridades nacionales y los colombianos en general.

Finalizada esta primera intervención expositiva de los panelistas en la que todos estuvieron de acuerdo en los términos generales de los sucesos expuestos, el analista José Roberto Acosta decidió poner como punto de discusión el papel que debía jugar el Banco de la República en el frente cambiario en lo restante del 2015. En concreto, su propuesta fue discutir si el Banco debía o no intervenir en el mercado cambiario. Los argumentos empezaron a fluir por el lado de los financistas: su opinión explícita era que el Emisor no debía intervenir. El principal argumento que dieron se digirió a afirmar que el Estado y sus entidades adscritas nunca han estado en la capacidad de asignar precios para ningún bien, ni en ningún mercado. En este orden de ideas, que el Banco de la República tratase de defender algún valor nominal de la tasa de cambio que considerase “óptimo”, seguramente habría de ser un error. Además, establecieron que el periodo en que la tasa de cambio se rigió por un sistema de bandas cambiarias fue un gran ejemplo de la incapacidad del Banco Central colombiano para defender un nivel estable de tasa de cambio. Por lo tanto, en su opinión, era innecesario y de difícil cumplimiento que el Emisor tratase de defender cualquier nivel de tasa de cambio.

Como respuesta, los macroeconomistas del debate estuvieron de acuerdo en que no se debía tratar de defender una tasa de cambio “óptima”. Sin embargo, afirmaron que el Banco de la República debió intervenir en el mercado cambiario hacia mediados del presente año, tal como lo hizo el Banco Central mexicano. La motivación básica es que el Banco debió tratar de combatir la devaluación, previendo que esto generaría presiones inflacionarias que llevarían a que la inflación del presente año se desvíe por encima de su rango meta. Sin embargo, los dos estuvieron de acuerdo en que en la actualidad el Banco ya no debería intervenir, debido a que esto podría ser interpretado por los mercados como una señal de pánico. Adicionalmente, el profesor Marc Hofstetter planteó que las esperanzas de la Junta Directiva del Banco hoy en día es que la desaceleración económica que enfrente el país en lo restante del año sea lo suficientemente fuerte como para impedir que la totalidad de la devaluación se transfiera a inflación, evitando que el valor de este índice se desvíe aún más del rango meta para el final del presente año.

A grandes rasgos, así fue como se desarrolló una discusión que se tornó agitada, donde los financistas, que gozaban de un mayor grado de oratoria, tomaron la palabra y la batuta argumentativa. Las grandes conclusiones a las que llegaron los debatientes fueron tres. La primera dictaba que la situación económica que enfrentarán los colombianos en los próximos años se torna retadora, donde el precio del petróleo no volverá a los niveles de los últimos años y el crecimiento económico estará atado a las posibilidades de desarrollo que encuentre la industria nacional. La segunda era una crítica a la falta de previsión del manejo gubernamental en el frente fiscal durante los años de bonanza que vivió el país. En particular, criticaron el aumento desmedido del gasto público que impidió la generación un ahorro público para enfrentar tiempos de desaceleración económica como los actuales. Finalmente, la tercera conclusión giraba en torno al papel del Banco de la República: sólo podría ser un mero espectador de los sucesos del mercado en lo restante del año o, en el peor de los casos, tomar medidas pro-cíclicas en pro de combatir el crecimiento de la inflación.