Envejecer antes de enriquecerse: evidencia para un debate pensional que no hemos dado

Santiago Pérez Cardona

Estudiante de Economía y Gobierno

Universidad de los Andes

 

En estas épocas de contienda electoral han surgido debates coyunturales sobre el futuro del país en el corto plazo. Como si las discusiones al interior de la disciplina económica tuviesen un componente estacional, cada cuatro años muchos economistas hacen grandes esfuerzos para que temas estructurales entren en la agenda de las campañas política. Tal vez por el desconocimiento sobre las restricciones políticas o por el discurso excesivamente técnico que se maneja en la disciplina, temas como una reforma tributaria estructural, la ineficiencia del  gasto público o la importancia de los docentes en la educación media suelen quedar por fuera de los debates políticos.

En estas elecciones muchos han llamado la atención sobre la importancia de discutir el tema de la vejes en el país: el debate de Asofondos y Fedesarrollo, dos instituciones que este año  publicaron informes sobre el tema,  buscó promover esta discusión, pero solo Duque y De la Calle asistieron.

 El profesor Hessel. Fuente: Escuela de Gobierno

El profesor Hessel. Fuente: Escuela de Gobierno

Sin embargo, ante el adverso panorama político la academia sigue haciendo su trabajo. El pasado 12 de abril, el profesor Philipp Hessel, profesor de la Escuela de Gobierno y Doctor en Demografía del London School of Economics, presentó la nota de política “Los efectos del programa de pensiones Colombia Mayor sobre la salud y la participación laboral en Colombia”. En el panel de discusión también participaron Olga Lucía Acosta, asesora de la CEPAL en Colombia, y Alejandro Gómez, asesor directivo de Colombia Mayor.

El programa Colombia Mayor beneficia a hombres y mujeres mayores de 54 y 59 años, respectivamente, que están en los niveles 1 y 2 del SISBEN. Tiene sus orígenes en Brasil en la década de los 90’s y se enmarca en lo que se ha denominado pensiones no contributivas o sociales, es decir, beneficios monetarios y no condicionales a personas mayores en condición de pobreza. Actualmente, Colombia Mayor beneficia 2,5 millones de colombianos, transfiere a cada beneficiario entre 35.000 y 95.000 COP al mes y presta beneficios no monetarios en centros de atención en algunos municipios del país. 

El problema de la vejez:

 La historia dice poco sobre cómo afrontar el cambio demográfico que viven las economías emergentes, la gran mayoría de las economías con ingresos altos lograron aumentar su ingreso per cápita antes de que su población envejeciera considerablemente. Países como Alemania y Suecia aplicaron a cabalidad el dicho popular “getting rich before getting old”, es decir, cuando la edad promedio alcanzó su máximo ya contaban con ingresos per cápita altos. Por su parte, América latina y en particular Colombia afrontan un panorama contrario, su población está envejeciendo más rápido de lo que aumenta su ingreso per cápita. La figura 1, presentada por Hessel en su exposición, muestra que, a los países de ingresos altos como España, EE. UU., Suecia y Alemania, les tomó más de 40 año duplicar la proporción de la población mayor a 65 años; para el caso de Colombia se calcula que le tomará tan solo 22 años duplicar esta población del 7% al 14%.

 Figura 1. Tiempo para duplicar proporción de la población de más de 65 años

Figura 1. Tiempo para duplicar proporción de la población de más de 65 años

Para el profesor Hessel esto implica dos grandes retos, por un lado, la economía no logra generar los recursos necesarios para que la mayoría de los adultos mayores pueda subsistir con un ingreso digno. Por el otro lado, no es claro cómo puede el gobierno responder a las necesidades de este grupo demográfico. Sobre el primer punto, Acosta, magíster en economía del desarrollo de la Universidad de París I, sostuvo que el problema de la dependencia económica es preocupante. La dependencia implica que personas que podrían ser productivas en la economía deben invertir recursos -tiempo e ingreso- en el cuidado del adulto mayor del hogar, en algunos casos, generando ineficiencias en el mercado laboral. La figura 2 fue presentada por Acosta y muestra la evolución de la tasa de dependencia demográfica en los últimos años.

 Figura 2.

Figura 2.

La situación es aun más preocupante cuando se analiza el papel del Estado. Como lo señalaron Angarita & Urdaneta (2018) en la 18va edición impresa de esta revista[1], el gasto es altamente ineficiente al momento de promover la equidad en la población en edad de jubilación. Por un lado, el profesor Hessel sostuvo que la transferencia en pensiones a los adultos más pobres es baja, no solo en términos absolutos en el país, pero también en términos relativos a otros países de la región, este diagnóstico se muestra en la figura 3. Por su parte, para Acosta el sistema pensional colombiano se caracteriza por “cubrir a poca gente, pero con beneficio alto”. Esto se evidencia en la figura 4, Colombia tienen un monto de transferencia mayor al promedio de América Latina, pero cubre a menor porcentaje de la población.

[1] https://static1.squarespace.com/static/55afcfc3e4b0cd7abd9d46a0/t/5aeba3f1f950b715cdd7d2f4/1525392429025/Edición+XVIII.pdf

 Figura 3.

Figura 3.

 Figura 4.

Figura 4.

Colombia Mayor: Importante pero no suficiente

En este contexto, el programa Colombia Mayor surge como una herramienta de política pública para atender los adultos mayores en situación de pobreza. Acosta comentó, de forma anecdótica, que cuando se trabajó en la reforma al sistema de protección social a principios de la década del 2000, el ministro de entonces, el economista Juan Luis Londoño, hablaba de la necesidad de atender a la población pobre mayor de 65 años como el desafío que tenía la sociedad de darle vida digna a unos “viejitos que nunca en su vida habían estrenado una prenda de vestir”. Aunque en términos coloquiales, esta frase relata la dura situación de esta población, para quienes el subsidio de menos de 95,000 COP al mes representa una ayuda importante para sobrellevar el día a día[1]. En este sentido, el profesor Hessel asegura que el mayor desafío del programa en la actualidad es “cómo maximizar los beneficios sociales de un pequeño beneficio monetario”.

Los resultados del estudio del profesor Hessel sugieren que participar en el programa está asociado con una caída de 5.6% en la mala salud auto-reportada y de 5.4% en la hospitalización para los hombres, para el caso de las mujeres el programa no tiene efectos significativos. Así mismo, encuentra que para ninguno de los dos grupos hay efectos sobre las visitas al médico y las limitaciones de salud. Además, el estudio encuentra que el programa aumenta en 11.6% y 7.6% la participación laboral para hombres y mujeres, respectivamente (Hessel et al, 2018).

Para Hessel los resultados son pequeños, pero esto está asociado con el hecho de que el beneficio es bastante bajo. Desde la creación de programa en 2003 el monto de la transferencia se ha mantenido relativamente estable, ya que los gobiernos han privilegiado aumentar la base de beneficiarios a aumentar los recursos disponibles por beneficiario. Aunque no son claros los canales por los cuales se presentan estos efectos, las aproximaciones iniciales apuntan a que el programa no tiene efectos sobre la población femenina por la estructura al interior del núcleo familiar. Evidencia cualitativa sugiere que las mujeres comparten más el beneficio al interior de la familia que lo que lo hacen los hombres. Así mismo, los resultados sugieren que los beneficiarios invierten  la transferencia en mercancías o insumos que les permitan entrar al mercado informal y obtener una ganancia bruta mayor a la transferencia inicial (Hessel et al, 2018).

En conclusión, aunque el programa Colombia Mayor es una herramienta fundamental para atender a la población pobre de la tercera edad en el corto plazo, no es una respuesta estructural a los desafíos sociales que el país tendrá que afrontar en su proceso de cambio demográfico. Sin embargo, para maximizar sus beneficios es necesario que el programa se enmarque en una estrategia más amplia de atención social a la vejes, que permita maximizar sus beneficios con relación a la salud, promoviendo la salud preventiva como pilar de la atención. La nota de política también sugiere que se sustituyan o se adiciones beneficios no monetarios en los centros de atención, como servicios médicos gratuitos.

 [1] https://www.youtube.com/watch?v=eKayAdzUnyk

Referencias:

Hessel, P., Avendano, Rodríguez-Castelán, C. y Pfutze, T. (2018). Social pension income associated with small improvements in self-reported health of poor older men in Colombia. Health Affairs, 37(3): 456-463.

Hessel, P., Avendano, Rodríguez-Castelán, C. y Pfutze, T. (2018). Los efectos del programa de pensiones Colombia Mayor sobre salud y participación laboral en Colombia. Notas de Política. ISBN: 2027-7199. Puede ser consultada en: https://egob.uniandes.edu.co/images/books/NP/nota-de-politica-31.pdf