¿ELECCIONES RACIONALES? UN ANÁLISIS SOBRE EL COMPORTAMIENTO ELECTORAL

Nicolás Urdaneta

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

n.urdaneta@uniandes.edu.co

Twitter: @nickurdan

 

Margarita M. Isaacs

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

mm.isaacs10@uniandes.edu.co

 

Después de un año de resultados sorpresivos en votaciones de todo el mundo, desde el Brexit hasta el plebiscito colombiano y la elección de Donald Trump en Estados Unidos, se ha vuelto popular e importante discutir los motivos detrás del comportamiento electoral. Si bien el análisis económico tradicional no se pregunta con frecuencia acerca de las decisiones electorales de los ciudadanos, sí existe una cantidad considerable de literatura económica que intenta explicarlas a través de la economía del comportamiento y elucidar cómo se puede mantener un supuesto de racionalidad individual frente a decisiones que pueden parecer contrarias a lo esperado en el ámbito político. Un elemento común a todos los resultados electorales que se dieron el año pasado fue el carácter inesperado de los resultados. Esta situación se presentó en los tres casos, en los que el ganador no fue el que las encuestas aseguraban que ganaría, incluso cuando el margen de victoria esperado era alto. Por lo tanto, estos resultados han sido analizados desde distintos enfoques por la economía y lleva a que el objetivo de este artículo consista en, a través de una revisión de la literatura, plantear cómo los estudios realizados y algunos datos empíricos ayudan a comprender el comportamiento electoral de la sociedad. De esta manera, se analizarán los distintos enfoques,  a partir de la economía comportamental y las cifras sobre el votante promedio colombiano, para entender elementos determinantes en las elecciones como lo son el abstencionismo y la influencia de los partidos políticos.

Los procesos de votación son el elemento fundamental de las democracias representativas dado que, cuando los individuos acuden a las urnas, estos ejercen su derecho a ser representados. Muchas veces, a través de sondeos y encuestas, es posible prever los resultados, sin embargo, este no ha sido el caso en las elecciones a nivel mundial en los años recientes. Cuando los resultados electorales difieren fuertemente de lo que la opinión pública preveía que iba a suceder, se generan debates intentando explicar los resultados. Para estas situaciones, la economía siempre ha sido una herramienta útil para el análisis del proceso de decisión individual, partiendo frecuentemente del supuesto de racionalidad para explicar el comportamiento humano. Por lo general, después de los resultados de las votaciones, los bandos opositores intentan dar una explicación a por qué no se dio un resultado distinto. Para este tema, una primera aproximación se dará a través de un enfoque muy reciente en la economía, que es el análisis comportamental. Posteriormente, a través de cifras del DANE y otras entidades se intentará elucidar qué características han determinado el comportamiento electoral en el caso particular de Colombia.

Usualmente, desde la economía y en general como una concepción difundida, se considera que los individuos toman sus decisiones a través de un proceso racional conforme a sus preferencias. Este supuesto implica que las personas toman decisiones de tal forma que se encuentren en las mejores condiciones posibles sujetas a los recursos que poseen. Análogo a la teoría económica tradicional, en la teoría del comportamiento electoral se espera que los votantes tomen decisiones basándose en los beneficios que pueden obtener de las opciones entre las que deben escoger (Dons, 1957). En contraste con esta teoría, a muchos les resultaron sorpresivos los resultados electorales que se dieron el año pasado en el mundo y, por consecuencia, el análisis, desde un punto de vista racional, no justificaba ciertas victorias. Sin embargo, estas se pueden entender ahondando en el lado más instintivo de los seres humanos. A pesar de que se suele pensar que el nivel de evolución del cerebro humano trasciende estas respuestas instintivas, este elemento está más presente en el proceso de toma de decisiones de lo que en general se le atribuye.

Las emociones son un fuerte motor al momento de tomar decisiones y, de hecho, son un elemento necesario, ya que una evaluación constante de forma consciente de todas las decisiones sería más de lo que el cerebro humano es capaz de procesar, como es analizado en algunas teorías comportamentales de Daniel Kahneman, psicólogo ganador del premio Nobel en Economia y uno de los principales exponentes de la economía comportamental.  Por este motivo, muchas de las decisiones son tomadas por debajo del nivel de conciencia y del pensamiento racional. Así pues, muchas de las decisiones tomadas en recientes procesos electorales fueron motivadas por sentimientos de rabia, miedo, amenaza y demás. Este fue el caso tanto en el Brexit como en las elecciones de EEUU, en los que uno de los múltiples discursos recurrentes fue cómo los inmigrantes ponen en riesgo la economía local y las oportunidades de trabajo de los residentes nacionales. En el del plebiscito por la paz en Colombia, un fuerte motivante fue la alusión al denominado “Castrochavismo”, la ideología de género, la impunidad y la ausencia de justicia para las víctimas.

Un elemento principal para entender los resultados de las elecciones son los mecanismos de detección de amenaza del cerebro humano (Fields, 2016). Para los defensores de cualquiera de los bandos que se enfrentan en unas elecciones, es un hecho que, como especie social, el proceso de sobrevivencia individual para los seres humanos está fuertemente asociado al sentimiento de pertenencia a un grupo o tribu. Este sentido de pertenencia a cierto grupo social o étnico puede detonar reacciones de autopreservación. Así que, como se menciona anteriormente, muchas campañas hicieron uso de este sentido de pertenencia y nacionalismo para detonar emociones fuertes que motivaran a los individuos, de tal forma que muchos de ellos tomaron decisiones en los procesos electorales basándose en emociones y no necesariamente en la razón.

Sin embargo, este enfoque no es el único que permite analizar los distintos resultados electorales. De hecho, el análisis de estadísticas sobre el comportamiento de la población, en el caso particular de la población colombiana, nos permite elucidar otros factores que afectan los resultados electorales. En general, la población colombiana es relativamente apática hacia los mecanismos de participación democrática y no se involucra en la misma medida que en otros países. La participación electoral es el principal indicador: cerca del 60% de los colombianos de las cabeceras municipales asiste regularmente a las urnas en las elecciones, otro 23% lo hace esporádicamente y el 17% restante es usualmente abstencionista (DANE, 2015). Para entender estos porcentajes, es pertinente analizar las motivaciones de los individuos para acudir a las urnas: según la Encuesta de Cultura Política (2015) del DANE, el 71% de la población votante afirmó que vota para que la situación del país mejore; el 82% lo hace porque es un deber y un derecho de los ciudadanos; el 15% lo hace para opinar y reclamar; el 40% para apoyar a un candidato y el 43% por costumbre (ver la Gráfica 1). A partir de estos datos se puede obtener una luz sobre si, en general, la población vota de manera racional o de una forma más instintiva. Haciendo una generalización, se puede interpretar que quienes votan principalmente con el fin de que la situación del país mejore o para opinar y reclamar tienden a tener un proceso de elección más racional que aquellos que lo hacen principalmente para apoyar a un candidato o por costumbre. Esto lleva a pensar que hay un porcentaje repartido entre ambas tendencias, sin embargo, puede haber una inclinación hacia las decisiones racionales.

Gráfica 1. Encuesta de Cultura Política.

Fuente: Dane (2013 y 2015). Elaboración propia.

Ahora bien, es relevante considerar cómo decide una persona al votar; esto puede ser un reflejo tanto de su afinidad por un partido político en particular o por su ideología política. Sin embargo, hay muchas otras motivaciones que no están directamente vinculadas a la política que no son observables. Si los datos reflejan algo, es que el votante promedio en Colombia no necesariamente tiene definida su postura en temas de política como tal. En el 2015, el 85% de los encuestados en las cabeceras municipales del país afirmó que no simpatiza con algún partido político y en el 2013 el 75% afirmó que no tiene una preferencia política (DANE, 2015). Este hecho permite afirmar que los colombianos deciden por quién votar basándose en el candidato como tal y no necesariamente por su afiliación a un partido en particular. Esta es una visión que concuerda con lo que afirman las teorías económicas sobre elección racional, donde un individuo vota de tal forma que su situación mejore lo más posible.

Siguiendo con en el análisis del votante colombiano promedio, un tema de particular importancia en el proceso de selección realizado por los individuos en la elección de candidatos es la existencia de un sesgo a favor de candidatos hombres.  Este es un tema relevante debido al predominio de la participación masculina en el ámbito político del país. En el periodo 2010-2014, el Congreso tuvo una representación femenina equivalente al 16% y 12% en el Senado y en la Cámara respectivamente (Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, 2011). La Encuesta de Cultura Política (2015) demostró que de los encuestados, el 68% afirmó que nunca ha votado por una mujer. Estos datos indican que ni siquiera la población femenina en su totalidad ha votado por una persona de su mismo género en alguna ocasión. Sin embargo, al analizar esta cifra se debe tener en cuenta que el número de mujeres que llegan a ser candidatas a cargos públicos es mucho más reducido que el número de hombres. En la Gráfica 2 se evidencia que, por lo general, existe una brecha importante entre la proporción de mujeres candidatas y la cantidad que quedan elegidas. Todos estos indicadores pueden sugerir que, en una sociedad en la que el machismo es un rasgo constante, este llega a ser un elemento determinante en el frente electoral y que, por ello, cuando un individuo en Colombia acude a las urnas, es muy probable que tenga una preferencia –no necesariamente consciente– a favor de elegir a un candidato masculino.

Gráfica 2. Participación femenina en elecciones de 2016.

Fuentes: Corporación Sisma Mujer (2016); Mesa de Género (2016); El Tiempo (2016). Elaboración propia.

Otro fenómeno determinante –y siempre presente en los resultados de las elecciones en Colombia- son lasaltas cifras de abstencionismo. Este fenómeno es un problema recurrente en los resultados electorales y que constantemente le otorga el poder a un político con una baja legitimidad por haber obtenido una victoria con una mínima mayoría relativa. Los datos de la Gráfica 3 reflejan que en la historia electoral reciente del país la abstención ha superado el 50% en todas las elecciones en las áreas metropolitanas (a excepción de las presidenciales de 1998). Además, la encuesta del DANE indica que casi el 15% de la población que hace parte del censo electoral nunca ha votado. Para entender este grupo poblacional, es importante considerar algunos motivos por los cuales los colombianos no votan y, por esto, en la Gráfica 4 se presentan las principales razones por las cuales la población encuestada no votó en las elecciones presidenciales de 2014. De estos resultados, la desconfianza en el proceso electoral es una de las razones más relevantes, que se refleja en los individuos que consideran que, por la corrupción, los candidatos no cumplirán sus promesas. Cuando cerca del 56% de la población considera que no hay transparencia en el conteo de votos en el país, existe un fuerte indicador que explica por qué el abstencionismo es un factor predominante en Colombia.

 

Gráfica 3. Participación electoral en Colombia.

Fuente: Registraduría Nacional (2016). Elaboración propia.

 

Gráfica 4. Razones para no votar en presidenciales de 2014.

Fuente: Encuesta de Cultura Política (2015). Elaboración propia.

Conociendo lo que se ha planteado anteriormente, si el gobierno desea reducir la abstención en el país, existen múltiples opciones por evaluar. Dentro de todas las posibilidades, se presentan una de corto plazo y una de mediano y largo plazo. En el corto plazo, muchos países han permitido que las personas sufraguen a partir de los dieciséis años de edad. Si se le permite votar a una persona de 16 años, esta podrá ser motivada a participar a través de su institución educativa, mientras que a los 18 años una gran parte de la población ya hace parte del mercado laboral. La evidencia empírica de algunos casos en Escocia y Australia ha demostrado que la participación es mucho más alta para los menores de 18 que para los que han cumplido entre 18 y 25 (The Economist, 2017). En comparación, una política de mediano y largo plazo puede ser mejorar el nivel y la calidad de la educación del país. Puede parecer una solución simplista, debido a que cualquier gobierno (con algunas excepciones particulares) busca mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos y esto incluye el permitirles una mejor educación. Pero la relación es intuitiva: una población mejor educada puede apreciar los beneficios de la democracia y participar en los procesos electorales. A nivel mundial existe una tendencia a que países con tasas más altas de alfabetismo tengan en promedio una menor abstención. Utilizando la participación en elecciones parlamentarias a nivel mundial, los resultados indican que, en promedio, un país con una tasa de alfabetismo mayor en un 1%, este tiene en promedio un 0,2% menos en abstención para elecciones parlamentarias (estadísticamente, el alfabetismo tiene una significancia del 99 por ciento) (Banco Mundial, 2017; IDEA, 2016).

En resumen, la economía comportamental es una herramienta muy útil para tener un mayor entendimiento sobre las decisiones que toma cada individuo y, en el agregado, lo que decide una sociedad. Retomando el factor coyuntural de este tema, se puede ver cómo los resultados de las elecciones recientes pueden ser analizados con mayor profundidad si se tiene un mayor entendimiento de los factores que determinan las decisiones electorales y de la complejidad de este proceso de decisión. Con esto en mente, se concluye que algunos individuos pueden tomar determinaciones netamente racionales como indican las ramas de estudio tradicionales de la economía, mientras otros se dejan llevar por sus emociones. Dada la capacidad de algunos candidatos para aprovechar este hecho es que se llegó a resultados como los de las principales elecciones del año anterior.  Desarrollando estas teorías, los datos analizados en este texto permiten entender mejor al votante promedio, evidenciando que dos de los problemas que se deben afrontar con prontitud en Colombia son la discriminación hacia las candidatas y el abstencionismo. Estos dos fenómenos, entre otros, son responsables de que las elecciones de los ciudadanos sean poco legítimas y poco representativas. Para estos problemas, la teoría comportamental da algunas luces sobre posibles recomendaciones de política para el gobierno en aras de evitar distorsiones que pueden ser causadas cuando no se vota por medio de una decisión racional (discriminaciones, abstención, etc.). Finalmente, a pesar de intentar cubrir diversos aspectos del comportamiento electoral, el alcance de este artículo es limitado, en tanto que hay una gran variedad de temas por investigar. Entre estos temas se encuentran las decisiones de las personas que venden sus votos, patrones de comportamiento electoral entre distintos grupos demográficos y patrones de discriminación, entre otros temas relevantes en el entorno colombiano e internacional que han tomado mayor consideración recientemente.

 

Referencias

Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer. (2011, Octubre). La participación política de las mujeres en Colombia: Avances, retos y análisis sobre la presencia y acceso de las mujeres a los espacios de decisión en el país. Observatorio de Asuntos de Género, 9-16. Retrieved from Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer: http://www.equidadmujer.gov.co/oag/Documents/oag_boletin-13.pdf

Banco Mundial. (2017). World Development Indicators. Obtenido de World Bank Data Bank: http://data.worldbank.org/data-catalog/world-development-indicators

Corporación Sisma Mujer & Mesa de Género. (Febrero, 2016). Las mujeres en el poder político local (2016-2019). El Tiempo, pág. 1. Obtenido de Mesa de Género Colombia: http://www.mesadegenerocolombia.org/sites/default/files/pdf/separatamujerespoderlocalmgci.pdf

DANE. (2013). Encuesta de Cultura Política 2013. Obtenido de DANE: https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/ecpolitica/Presen_ECP_13.pdf

DANE. (2015). Encuesta de Cultura Política 2015. Obtenido de DANE: https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/ecpolitica/anexos_2015.xls

Downs, A. (1957). An Economic Theory of Democracy. Nueva York: Harper & Bros.

Fields, D. (Noviembre, 2016). Trump´s victory and the neuroscience of rage. Obtenido de Scientific American: Mind Guest Blog: https://blogs.scientificamerican.com/mind-guest-blog/trump-s-victory-and-the-neuroscience-of-rage/

IDEA. (2016). Voter Turnout Database. Obtenido de International Institute for Democracy and Electoral Assistance: http://www.idea.int/data-tools/ansnt/521/40

Registraduría, & Munar, O. (Febrero, 2016). 20 Años Electorales. Obtenido de Registraduría Nacional del Estado Civil: http://www.registraduria.gov.co/IMG/pdf/DATOS_20_ANOS_ELECTORALES-2.pdf

The Economist. (Febrero, 2017). Why the voting age should be lowered to 16. The Economist. Obtenido de http://www.economist.com/news/leaders/21716030-young-voters-are-becoming-disillusioned-elections-catch-them-early-and-teach-them-value