EL FUTURO DE LA RESTRICCIÓN AL PORTE, TENENCIA Y COMPRA DE ARMAS EN EE.UU.

 

Juan Pablo Camargo

Subdirector de Logística

Estudiante de Economía y Administración de Empresas

Universidad de los Andes

 

Nicolás Urdaneta

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

 

Valentina Rojas

Estudiante de Economía y Administración de Empresas

Universidad de los Andes

 

A tan solo unos meses de las elecciones presidenciales, existe una fuerte polarización entre los partidarios de leyes más estrictas y los defensores de una menor injerencia del Gobierno. Hillary Clinton, respaldada por el partido Demócrata, apoya las políticas restrictivas. Por su parte, el candidato republicano Donald Trump defiende el porte de armas como un derecho.

 

A lo largo de la historia, las posturas de los países alrededor del mundo frente al porte de armas han ido cambiando. Hace 200 años, múltiples constituciones establecían el porte de armas como un derecho; algunos ejemplos latinoamericanos eran Colombia, Costa Rica, Guatemala, y México. Ahora bien, muchos países han ido abandonando esta postura inicial, como es el caso de Colombia, que en la Constitución de 1886 (artículo 48) dispuso al Gobierno como la única autoridad facultada para la introducción y fabricación de armas, municiones de guerra y explosivos. Desde entonces, la posesión y el porte de estos artefactos deben ser autorizados por una autoridad competente.

Actualmente solo las constituciones de Guatemala, México y EEUU siguen proclamando el porte de armas como un derecho constitucional. Sin embargo, EEUU es el único país que aún no ha tomado medidas a lo largo y ancho de todo el territorio para regular ni restringir esta conducta. Así pues, este artículo busca cuestionar esta postura y dar argumentos económicos para implementar medidas de restricción (total) en el uso y porte de armas. Para lograrlo, la primera parte contextualiza al lector y presenta las diferentes posturas de los candidatos a las elecciones; posteriormente, se explica por qué en EEUU aún no se ha restringido el porte de armas; a continuación, se exponen algunas razones económicas para imponer estas restricciones a nivel federal; finalmente, se hace una reflexión sobre el verdadero potencial que tiene aplicar esta medida, sobre todo en el largo plazo.

Contexto actual en EE.UU.

La Segunda Enmienda de la Carta de Derechos de los EEUU (Bill of Rights) afirma que "una milicia bien regulada es necesaria para un Estado libre, por lo tanto, el derecho de la gente para portar y guardar armas no puede ser restringido". A partir de esta enmienda se ha argumentado que en los EEUU todo ciudadano tiene un derecho constitucional a portar y guardar armas. No obstante, hay quienes afirman que dicha enmienda ha sido malinterpretada y que estas medidas no aplican a los ciudadanos del común, sino sólo a los miembros de las milicias y quienes están al servicio del Estado.

Al comparar el número de armas por habitante en EEUU frente a cifras globales se encuentra que, si bien la población de este país representa alrededor de 4.43% del total mundial, el número total de armas de fuego de propiedad civil corresponde al 42% del total a nivel mundial (Small Arms Survey, 2016). Esta es una cifra desproporcionada, como se ilustra en la figura 1.

 

Figura 1: Proporción de la población de EEUU frente a la proporción del número de armas.

Fuente: http://www.vox.com/cards/gun-violence-facts/guns-per-capita-america-us

Además del número de armas de fuego por habitante, uno de los temas más álgidos y de mayor preocupación es la frecuencia con la que se presentan masacres o tiroteos en EEUU. De acuerdo al estudio de Schildkraut y Elsass (2014), entre 2000 y 2014 en Estados Unidos hubo 133 tiroteos públicos[1], con un total de 487 muertos y 507 heridos; esto es, alrededor de 10 tiroteos por año. Por su parte, en el mismo período en Australia - un país con controles escritos al porte de armas - se presentaron 2 tiroteos que dejaron 2 muertos y 7 heridos. Incluso al ajustar estas cifras por el tamaño de la población, EE.UU. sigue liderando la lista de número de tiroteos por 100 mil habitantes (ver Figura 2).

 

Figura 2: Tiroteos en espacios públicos, países desarrollados (2000-2014).

Fuente: http://www.politifact.com/truth-o-meter/statements/2015/jun/22/barack-obama/barack-obama-correct-mass-killings-dont-happen-oth/

Es importante resaltar que en los países con mayores tasas de desarrollo (i.e. Suiza, Noruega, Canadá, Alemania, Australia y Dinamarca) para poder portar un arma se debe cumplir con los siguientes requerimientos: (i) tener una licencia, (ii) estar en un registro oficial, (iii) dar una razón para la compra del arma, (iv) cumplir con sesiones de entrenamiento, y, finalmente, (v) comprobar que el arma es almacenada en un lugar seguro (Gunpolicy.org, s.f.). Sin embargo, ninguna de estas medidas se ha implementado en todo el territorio norteamericano. Existen ciertas leyes federales y estatales de control de armas de fuego que regulan su venta, fabricación, posesión y transporte[2], pero. dado que estas iniciativas no cubren todo el territorio, no resultan totalmente efectivas para reducir la tasa de mortalidad a causa de armas de fuego.

El hecho de que no se hayan creado restricciones al porte, tenencia o compra de armas no es por falta de interés del Gobierno o del Congreso de este país. De hecho, desde el 2011 se han pasado más de 100 propuestas (por parte de ambos partidos) al Congreso, pero ninguna ha sido aprobada. Un principal impedimento para la aprobación de estas leyes es el poder que ciertos grupos de interés tienen sobre los que hacen las leyes, como la Asociación Nacional de Rifles (NRA por sus siglas en inglés). Esta asociación defiende la Segunda Enmienda y apoya las campañas políticas de muchos actores políticos, posicionándose entre los principales contribuyentes en política y ‘lobbies’ con un gasto superior a 3,6 MM de dólares en el 2015 (Open Secrets, 2016). Un segundo punto por el cual se ha dificultado la aprobación de leyes más restrictivas es el hecho de que existe una enorme polarización en Estados Unidos sobre este tema, tanto en la sociedad civil como en el Congreso. Entre el 55% y 90% de la sociedad apoya distintas políticas más restrictivas (dependiendo de la política) pero entre el 70% y el 90% está en contra de eliminar este derecho (Gallup, 2016; CNN & ORC International, 2016). Teniendo todo lo anterior en cuenta, no sorprende por qué los intentos de implementar políticas restrictivas a nivel federal han sido imposibles.

Argumentos para restringir el porte de armas

Los motivos para restringir el porte de armas son evidentes al observar las estadísticas. Según un estudio de Mother Jones (2016), para el caso de EE.UU., el costo económico de la violencia con armas alcanza los 229 mil millones de dólares por año, lo que equivale a más de 700 dólares por ciudadano anualmente. Para poner esta cifra en perspectiva, este mismo año ese costo superó en $88 mil millones el presupuesto del gobierno para temas de educación.

En los últimos 40 años, en Norteamérica, el porcentaje de hogares que poseen armas ha venido disminuyendo del 50% al 30%. A pesar de esta reducción, los homicidios masivos han sufrido un drástico aumento (ver Figura 3). De los 62 asesinos múltiples en Estados Unidos desde 1982 hasta la fecha, la mayoría (49) adquirieron las armas por vías legales. Se argumenta que las leyes norteamericanas están facilitando la adquisición de armas que son usadas en este tipo de eventos, mas no están siendo efectivas para que los ciudadanos que sí se ciñen a las leyes se protejan de dichos asesinos.

 

Figura 3: Muertos y víctimas de tiroteos en Estados Unidos (1966-2015).

Fuente: http://www.economist.com/blogs/graphicdetail/2016/06/daily-chart-9

Los peligros de permitir el porte de armas a los ciudadanos del común no se limitan a asesinatos. En EE.UU. más de la mitad de las muertes por armas de fuego se dan por accidentes o suicidios. En el año 2013, cada día murieron por un arma de fuego en promedio 92 personas. Al desglosar por tipo de muerte, alrededor de 30 personas murieron por homicidios (33%), 52 por suicidios (57%), y el resto por accidentes, acciones de policías o incidentes indeterminados (Centers for Disease Control and Prevention, 2013).

En línea con lo anterior, estudios muestran que en aquellos Estados en los cuales la tasa de posesión y porte de armas es alta, también hay un alto índice de suicidios por cada 100,000 habitantes (ver Figura 4). Por otro lado, cerca de 3800 personas murieron debido a accidentes envueltos con armas de fuego en Estados Unidos, de los cuales, muchos ocurren en hogares en donde hay armas para defensa propia (ver Figura 5; Lot, 2016).

 

Figura 4: Tasa de posesión de armas e índice de suicidios, por Estado (2007).

Fuente: https://www.washingtonpost.com/graphics/business/wonkblog/suicide-rates/

 

Figura 5: Porcentaje de hogares poseedores de armas y tasa de suicidio por cada 100.000 habitantes (1981-2001).

Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2563517/figure/fig2/

Los motivos que se han explicado anteriormente por los cuales se debe restringir la tenencia y el porte de estas armas se manifiestan como una externalidad negativa sobre la sociedad. En un estudio, realizado por dos profesores de las universidades de Duke y Georgetown, se encontró que el costo social promedio de que un hogar adicional obtenga un arma estaba en el rango de los 100 a 1,800 dólares (Cook & Ludwig, 2005). La investigación se dio con base en el cálculo de la elasticidad de homicidios con respecto a la tenencia de armas en la sociedad. Los autores encontraron que esta elasticidad está entre +0.1 y +0.3, lo cual indica que, a mayor tenencia de armas en los hogares, habrá mayor cantidad de homicidios. A partir de esta elasticidad se determinó si la externalidad (asociada al costo de perder una vida) es mayor o menor (Cook & Ludwig, 2005).

Aplicabilidad de la prohibición

A pesar de las posibles dificultades, los beneficios que tienen estas políticas de restricción para toda la sociedad son mayores que los costos para los grupos de interés y los que están en desacuerdo. Por ejemplo, existe la necesidad de prohibir la compra de armas a personas consideradas de “alto-riesgo” y a los más jóvenes para evitar que puedan tener una vida de criminalidad si tienen acceso a un arma (Webster, y otros, 2012). Estos casos pueden tener soluciones sencillas en el corto plazo.

Otra forma de regular la compra de armas en el corto plazo es prohibiendo las armas de asalto o las armas automáticas y semiautomáticas. En varias ocasiones se ha argumentado que este tipo de armas no están diseñadas para porte de civiles sino para uso militar, entonces no hay motivo por el cual deban seguir utilizándose. De igual manera, se pueden aumentar los chequeos previos para que la gente que haya cometido un crimen grave (ej. asesinato) no pueda comprar un arma, además de establecer una edad mínima (21 años) de compra, como ya lo implementaron 12 de los 50 estados.

En general, este tipo de políticas no han podido ser implementadas a nivel federal. Sin embargo, esta posibilidad puede ser el primer paso para que posteriormente se presenten otras opciones de mayor restricción. Si no hay aprobación para regular este tipo de armas, será difícil tener una buena perspectiva frente a los homicidios, masacres y la violencia en EEUU.

Conclusión

Las elecciones presidenciales del próximo ocho de noviembre van a ser cruciales para determinar el grado de restricción frente a la compra, tenencia y venta de armas. Por un lado, Donald Trump, cuya campaña ha sido apoyada por el NRA, no se contiene en mostrar su apoyo por la Segunda Enmienda y defender las políticas de extrema libertad. En cambio, la candidata demócrata Hillary Clinton promete seguir con los ideales del saliente presidente Barack Obama y presionar para que se implementen leyes federales que regulen este derecho. Teniendo en cuenta el ambiente político actual, que incluye un Congreso con mayoría republicana, Hillary Clinton también tendría dificultades para implementar las políticas que promete. A pesar de estas dificultades, y cualquier otra de carácter político, los argumentos económicos y sociales indican que hay un alto costo social de otorgarle el derecho en cuestión a la población. Además, es necesario que se tomen medidas pronto, sin importar que sean pequeñas, si se quieren reducir incidentes tales como homicidios, suicidios y violencia.

 

Referencias

CNN & ORC International. (2016, Junio). CNN - ORC International Poll. Obtenido de: http://i2.cdn.turner.com/cnn/2016/images/06/20/cnn_orc_poll_june_20.pdf         

Cook, P., & Ludwig, J. (2005). The social costs of gun ownership. Obtenido de Journal of Public Economics: http://home.uchicago.edu/~ludwigj/papers/JPubE_guns_2006FINAL.pdf

Gallup. (2016). Guns. Obtenido de Gallup: http://www.gallup.com/poll/1645/guns.aspx

Justfacts.com. Gun control http://www.justfacts.com/guncontrol.asp#constitution

Mother Jones and the Foundation for National Progress (2016). The True Cost of Gun Violence in America. Obtenido de: http://www.motherjones.com/politics/2015/04/true-cost-of-gun-violence-in-america

Open Secrets. (2016). National Rifle Associaton. Obtenido de Open Secrets: https://www.opensecrets.org/orgs/summary.php?id=d000000082&cycle=2016

R. Lott, John, and Gary Mauser. "Do Economists and Criminologists Differ in Their Views of Firearms’ Effects on Crime and Suicide?" Researcher Perceptions of Lawful, Concealed carry of Handguns (n.d.): n. pag. Regulation, Summer 2016. Criminal Justice. Web (Fuente accidentes)

The Guardian. Obama gun control speech fact check statistics https://www.theguardian.com/us-news/2016/jan/05/obama-gun-control-speech-fact-check-statistics

Vox (2016). Gun violence facts. Guns per capita America-US http://www.vox.com/cards/gun-violence-facts/guns-per-capita-america-us

Webster, D. W., Vernick, J., McGinty, E., Vittes, K., Teret, S., & Frattaroli, S. (octubre de 2012). The Case for Gun Policy Reforms in America. Obtenido de Johns Hopkins Center for Gun Policy and Research: http://www.jhsph.edu/research/centers-and-institutes/johns-hopkins-center-for-gun-policy-and research/publications/WhitePaper020514_CaseforGunPolicyReforms.pdf

Youtube. The state of gun violence in the US, explained in 18 charts https://www.youtube.com/watch?v=bX4qUsgHa4Y

 

[1] Excluyendo terrorismo y violencia entre pandillas.

[2] Por ejemplo, la Ley de Control de Armas de 1968 evita que los convictos y enfermos mentales adquieran armas de fuego. La Ley Brady de 1994 determina que los antecedentes de las personas deben ser examinados antes de la compra de un arma de fuego.