¿Qué características de las que propone Maquiavelo para el Príncipe debería tener un gobernante actual?

Por: Carlos Santiago Guzmán Gutiérrez
cs.guzman10@uniandes.edu.co

Era 3 de Mayo de 1469. En San Casciano in Valdi Pesa se vivía un día más del año. Hasta entonces, nadie sabía ni se esperaba que esa fecha fuera a representar para el mundo lo que significa ahora: el nacimiento de Niccolò di Bernardo dei Machiavelli; más conocido como Nicolás Maquiavelo, padre de la ciencia política y autor del tratado más famoso sobre éste tema, El Príncipe. Pero, ¿quién fue Nicolás y por qué son tan apreciados sus aportes al mundo político? Maquiavelo, hijo de Bernardo Machiavelli y Bartolomea di Stefano Nelli, fue un diplomático, funcionario público, filósofo político y escritor italiano que poseía unas excelentes habilidades de expresión (su oratoria resultaba increíble a los oídos de muchos) y persuasión, habilidades por las cuales es recordado y memorado. Su exquisita forma de hablar y su gran y acertada concepción del mundo a la hora de realizar análisis acerca del funcionamiento de los gobiernos de la época, llevó a que en poco tiempo, fuera el consejero político más deseado del momento; tanto así que sus consejos y comentarios llegaron a ser requeridos y solicitados por lo mismísimos y más altos representantes de la iglesia católica. Ya en 1513, luego de que el nuevo electo pontífice, el Papa León X, mediara para liberarlo de su tortuosa estadía a manos de los Medici, inicia retirado en su pequeña propiedad de San Casciano la escritura de su obra más representativa y valiosa para el mundo, El Príncipe, donde establece a lo largo de más de 23 capítulos, las características que a criterio propio, debería tener un gobernante ideal. Su separación entre práctica política y moral, han sido el foco de discusión a la hora de analizar y estudiar la totalidad de ésta, pues en ella argumenta que el buen gobernante para poder gobernar, ha de disciplinar a sus hombres, haciendo uso de la fuerza cuando sea necesaria. Ahora, ¿son correctas sus características de “príncipe ideal”? y, como implícitamente nos dice, ¿El fin justifica los medios?

Situándonos en un gobernante muy cercano a nosotros como lo es Juan Manuel Santos, actual presidente de la República de Colombia, podemos ver cómo emula a la perfección algunas de las características de lo que creemos es un príncipe ideal. Siendo fiel a la mitad del principio donde Maquiavelo nos dice que “El Príncipe debe hacer uso del hombre y de la bestia: astuto como un zorro para evadir las trampas y fuerte como león para espantar a los lobos.”(Cap. XXIII), él hace uso a la perfección de una actitud digna de un zorro al usar, astutamente, una plataforma política ya establecida que simplemente necesita para lograr acceder al poder.

Lastimosamente, su débil y maleable carácter, o más bien, esa débil firmeza a la hora de defender una posición, hacen de él una persona poco confiable, manipulable, que más que empatía con su pueblo genera apatía, una apatía fundamentada en la hipocresía y el cinismo de un dirigente falso y deshonesto. Pero entonces, ¿cómo es posible que, siendo leal a ese principio de príncipe ideal, no resulte tan buen gobernante como debería ser? Simple, cuando no se habla con la verdad y se pretende esconder ésta en redes de mentiras, la sociedad que es la electora de un líder político y la base de un estado o nación, se siente engañada, vulnerada y ante todo, usada; y es entonces cuando pensando como unidad, un país reclama legítimamente lo que por derecho merece y le pertenece: una sociedad justa, equitativa; un gobernante que trabaje por y para el pueblo, su pueblo.

Siguiendo la doctrina maquiavelista, Juan Manuel Santos hace gala de su indudable inteligencia con la quehábilmente ensalza y pone en boca de todos los “logros obtenidos dentro de su mandato”, resultando ser logros que, afortunadamente para él, trabajaronotros gobernantes y que lastimosamente para ellos, se consolidaron en el presente gobierno. Es aquí cuando lo que Maquiavelo afirma: “Nada granjea más estimación a un príncipe que las grandes empresas y las acciones raras y maravillosas” (Cap. XXI), se hace realidad, trayendo consigo la admiración del gobernador.

Parece ser un príncipe muy afín al ideal Juan Manuel Santos, ¿no? Pero su indecisión, acompañada de una exagerada neutralidad y un descarado oportunismo, hacen que para mí no sea más que un individuo egoísta que de cambio no propone nada, violando una de las características mas importantes que un príncipe debería poseer: tener criterio de decisión; o se es lo uno o se es lo otro, nunca dos cosas.

En un mundo donde la necesidad de tener buenos gobernantes impera cada vez más, la idea de tomar como base para ser un buen gobernante los principios de Nicolás me resulta decepcionante, pues no todas esas características son acertadas a la hora de dirigir una nación, y mucho menos en un mundo actual en el que nos regimos bajo contextos completamente distintos. Además, como seres capaces de razonar, por decisión propia, podríamos establecer qué es conveniente y qué no lo es. Ser firme, inteligente a la hora de escoger, tener la fortaleza de un león y la astucia de un zorro, respetar los bienes de los gobernados, mantener felices a los ciudadanos y evitar ser odiados son excelentes fundamentos y, por qué no, los mejores que Maquiavelo pudo haber propuesto a lo largo de todo su tratado político. Ahora, en complemento de lo que debería ser un príncipe ideal, es indispensable que a diferencia de ser temido como lo expresa él, un príncipe sea amado pero respetado, compasivo y amigo del pueblo, piadoso en cuanto sea posible y que a toda costa, evite la guerra, el conflicto.

Si, por alguna razón, en el mundo actual existiera un hombre, uno sólo, que reúna y agrupe estas características y que piense en el bien común antes que en el individual, la vida y el desarrollo dentro de éste sería algo totalmente distinto, algo agradable, justo y, sobretodo, FELIZ.

Bibliografía

Maquiavelo, N. (1513). El príncipe. (Edición Electrónica ed., Vol. 2004). Florencia: La Editorial Virtual. Retrieved from http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/maquiavelo/maquiavelo_elprincipe.htm