ANÁLISIS ECONÓMICO DEL MERCADO DE NARCOMENUDEO EN COLOMBIA

Lina Ríos Ortiz

Subdirectora de Entrevistas

Estudiante Economía y Derecho

Universidad de los Andes

lt.rios@uniandes.edu.co

 

Eliécer Zuleta Báez

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

e.zuleta11@uniandes.edu.co

 

El mercado de narcomenudeo se caracteriza por comerciar y distribuir drogas ilícitas en pequeña escala. Se originó a principios del siglo XX y, desde entonces, ha sido potencializado gracias al crecimiento del número de consumidores y oferentes a nivel mundial (Zamudio, 2008). En el presente artículo se analizará el mercado de narcomenudeo en Colombia que, como lo muestran las cifras, ha adquirido relevancia en la cotidianidad de nuestra sociedad, ya que no solo ha sido fuente de riqueza para los actores ilícitos sino que también ha permeado en la calidad de vida de muchos colombianos, puesto que se ha convertido en una externalidad negativa en múltiples mercados que desarrollan el acceso a oportunidades y la seguridad de la población a diario. Ahora bien, Colombia ha sido reconocido principalmente por ser uno de los productores más significativos a nivel mundial. Además, como bien lo afirma el informe mundial sobre las drogas, desde 2010 ha ido aumentando el consumo de cocaína a nivel mundial (UNODC, 2016); determinado, en primer lugar, por el aumento del consumo de esa sustancia en América del Sur. Para lo cual, en términos de la economía colombiana, las cifras del Departamento Nacional de Planeación exponen que en Colombia hay 1,4 millones de consumidores de cocaína, marihuana, basuco y éxtasis, de los cuales un millón consumen marihuana, 250,000 cocaína, 80,000 basuco y 80,000 éxtasis. Se evidencia, de esta forma, la magnitud del consumo de drogas hoy en día en Colombia, ya que estos datos nos muestran que el estimado de consumidores es del 3.08% de la población, próximo al 3.36% estimado para el promedio mundial de consumidores (DNP, 2016). 

En este mismo orden de ideas, según la encuesta nacional de consumo de drogas, este consumo ha sido progresivo en el tiempo. A medida que pasan los años, los colombianos que consumen drogas desarrollan mayor dependencia a estas y las involucran no solo en su cotidianidad, sino que también afectan el bienestar social de la población en general, puesto que la salud de los ciudadanos se ve afectada, además de otro tipo de externalidades (UNODC, 2016). Además de esto, se plantea la importancia que ha adquirido el mercado de narcomenudeo en la economía colombiana, en la medida en que sus operaciones en 2015 llegaron a ser de aproximadamente 6 billones de pesos, lo que representa más o menos el 0.75% del PIB. Así las cosas, se propone para el análisis económico de este mercado un estudio detallado de los agentes que lo integran, las preferencias de los consumidores y una evaluación de las externalidades negativas que este tiene en otros mercados que inciden en el bienestar de la población, junto conunas recomendaciones de política pública que pueden ayudar a mitigar sus efectos en la sociedad colombiana. Lo anterior con la finalidad de contextualizar al lector de las implicaciones de este mercado en Colombia y la importancia del tema debido a las cifras expuestas.

Gráfica 1

*Marihuana, basuco, cocaína, éxtasis, heroína y sustancias inhalables.

Tomado de: O.D.C (Observatorio de Drogas de Colombia).

Inicialmente, para comprender el funcionamiento del mercado de narcomenudeo es necesario exponer los diferentes agentes que se ven inmersos en sus cadenas de intermediación y elección. Entre estos se encuentran los consumidores, los proveedores, los oferentes, los competidores y los reguladores.  En cuanto a los consumidores, se ha realizado múltiples estudios para establecer sus preferencias y características asociadas. Inicialmente, se planteó que su perfil era el de un individuo con problemas en sus relaciones sociales, depresivo y rebelde, pero en los últimos años se ha contrariado esta tesis y el perfil del consumidor se ha vuelto cada vez menos acotado (Corporación Nuevos Rumbos, 2007). Así pues, los académicos e interesados en el tema no solo no han logrado establecer un perfil único sino que también han tenido mayor dificultad en la determinación de sus preferencias, en cuanto al tipo de droga y a la forma de administración, pues las transiciones en el consumo de sustancias psicoactivas también se han convertido en un fenómeno relevante en el estudio de los consumidores.

A este respecto, las preferencias de los consumidores han sido estudiadas frente al tipo de droga que consume el individuo. Por ejemplo, para quienes consumen heroína, se ha encontrado que cambian sus preferencias de acuerdo al lugar y al tiempo (Strang et al, 1992). Asimismo, se ha evidenciado que, cuando se presenta una menor estigmatización del consumo de esta sustancia, esto conlleva a un incremento en el consumo, lo cual ocurre para la generalidad de las drogas consumidas (Auld et al, 1986). Por otro lado, para los consumidores de cocaína, sus preferencias se encuentran relacionadas con las normas de grupo y los estereotipos demarcados según la sustancia que se consume. Ejemplo de esto es que la percepción de que quienes se inyectan no son sanos ha disminuido el número de personas que utilizan esta vía de administración (Corporación Nuevos Rumbos, 2007). Se evidencia, de esta forma, que las preferencias de los individuos no son permanentes y que, por el contrario, están sujetas a múltiples variables que complejizan el estudio de este mercado.

En otro orden de cosas, los proveedores son quienes suministran a los oferentes -los administradores de las ollas o expendios de drogas- las sustancias psicoactivas en grandes cantidades, que estos últimos hacen circular en el mercado. Los oferentes tienen como principal incentivo la percepción de ánimo de lucro, de manera que la maximización de su beneficio económico se lleva a cabo por medio de la expansión de su área de comercio, lo cual se realiza por medio de la delimitación de zonas debido a los acuerdos y a la perpetuación de la violencia.  Una vez se enceuntran estos en el mercado del narcomenudeo, optan por colusionar, para así disminuir la competencia, limitar la entrada de otros oferentes en el mercado e incrementar su poder en este. Además de esto, se encuentran expuestos a costos externos en el mercado, sanciones del sistema legal,  choques externos que no entran dentro de su problema de minimización de costos, pero, dada su aversión al riesgo, buscan disminuir la probabilidad de que ocurran. Por esta razón, estos individuos toman medidas que logren beneficiarlos individualmente en la evasión de estas sanciones, por ejemplo, la provisión de incentivos a los reguladores para que desarrollen actividades fuera de sus funciones u omitan algunas inherentes a estas.  Así las cosas, el agente regulador -autoridades públicas- será sobornado por el oferente, con la finalidad de evitar las sanciones correspondientes (Corporación Nuevo Arcoiris, 2011).

Ahora bien, el mercado de narcomenudeo genera externalidades negativas para el bienestar social, en la medida en que tiene un impacto negativo en el mercado laboral y en el mercado de la criminalidad. En el mercado laboral se puede ver claramente el efecto del narcomenudeo, al alterar la oferta de mano de obra para la economía, pues hay quienes se salen de este mercado para trabajar en actividades ilegales o quienes se salen debido a su dependencia a las drogas. En Colombia este fenómeno es bastante común en los barrios marginales, donde el desempleo hace que algunos ciudadanos opten por acudir a mercados ilegales para poder satisfacer sus necesidades básicas o, a veces, solo porque pueden obtener un mayor lucro, que se encuentra relacionado con la cultura fácil que ha permeado estos barrios como consecuencia del narcotráfico. Por otro lado, también podemos encontrar ejemplos de aquellos casos en los que algunos tipos de droga generan tal dependencia que los individuos terminan por salirse del mercado laboral. El abuso del alcohol y las drogas por parte de un empleado tiene un impacto negativo en el lugar de trabajo, tanto para los empleadores como para los compañeros de este (Cidambi, 2016). Cabe mencionar que el mercado laboral resulta fundamental para el desarrollo y crecimiento económico del país, en la medida en que su aumento no solo logra un aumento en el producto sino que también permite la obtención de los recursos necesarios para el sostenimiento y desarrollo individual. Por lo que esta externalidad repercute en los efectos que podría generar esto en la cotidianidad del individuo que consume drogas y en el agregado de la población. 

En cuanto al impacto en el mercado de la criminalidad, el contexto del narcomenudeo desarrolla unos códigos de comercio violentos y particulares. La retroventa es un ejemplo de esto, ya que le da la posibilidad, a quienes no cuentan con efectivo, de poder participar en este mercado por medio del hurto y demás conductas criminales. Así pues, estas personas obtienen bienes ajenos con la finalidad de venderlos en las ollas y conseguir los recursos necesarios para adquirir las sustancias psicoactivas (Corporación Nuevo Arcoiris, 2011). Además, este mundo de micro-tráfico de drogas implica el uso de la violencia por parte de los oferentes para tener más poder de mercado o tener zonas de dominio, por lo que se afecta la seguridad de la población.

Otra externalidad negativa causada por el narcomenudeo es la que se presenta en las cárceles de Colombia. El INPEC afirma que en los principales centros penitenciarios del país hay evidencia clara de consumo de alucinógenos y micro-tráfico, para lo cual aporta unas cifras alarmantes de los casos en los que esto se ha descubierto (Benson & Zimmerman, 2012). Por ejemplo, expone que para diciembre de 2016 se habían reportado en estos lugares alrededor de 24,468 casos de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes (INPEC, 2016). Partiendo de esta idea y viendo muchos de los testimonios que hay frente al tema se puede afirmar que en algunas cárceles colombianas en donde se presenta el narcomenudeo se pierde la función de las prisiones de rehabilitar a los criminales y se vuelve contraproducente, ya que, dado el contexto de violencia y drogadicción, muchos individuos que no consumían sustancias alucinógenas antes empiezan a consumirlas por la distribución que se lleva a cabo en estos centros. Además, aquellos que ya lo realizaban perpetúan estos hábitos. Lo anterior se puede explicar por el hecho de que la tercera razón por la cual las autoridades colombianas capturan más personas es por delitos relacionados con porte, fabricación y consumo de drogas, esto nos muestra que gran parte de los individuos que están en las cárceles ha tenido o tienen vínculos con sustancias psicoactivas (Inpec, 2016).

A partir de lo expuesto, la recomendación de política pública se centra en proponer las siguientes medidas para hacer más eficaces algunos de los mecanismos a través de los cuales se combate el micro-tráfico y se mitigan las externalidades que este genera. (I) En cuanto al consumo de drogas, la creación de un programa que estudie el comportamiento del consumidor puede ayudar a determinar los tipos de drogas que se consumen en Colombia y, conforme al marco teórico expuesto, desarrollar alternativas efectivas para disminuir su consumo o cambiar su forma de administración a una que represente menores daños. Este tipo de programa también se puede encargar de realizar campañas informativas sobre las consecuencias del uso de este tipo de sustancias ilegales en la vida diaria de las personas. (II) Por otro lado, se puede identificar que para el caso colombiano hay fallas en cuanto a la supervisión de las autoridades responsables de tratar estos temas, ya que se han dado diversos casos de sobornos a las autoridades, evasión del castigo por los crímenes cometidos, etc. Para esto, se propone aumentar las entidades de vigilancia de los reguladores competentes y desarrollar políticas para que la producción y distribución de estas sustancias en pequeña escala se vuelva menos costo-efectiva. (III) Finalmente, en cuanto a las prácticas carcelarias, se ha demostrado en este artículo que el narcomenudeo genera una externalidad negativa en este ámbito. Por ende, una práctica efectiva a la hora de mitigar los problemas de “spill-over” del consumo de drogas en los centros penitenciarios es la implementación de mecanismos de rehabilitación previos a la entrada de los consumidores a las cárceles, junto con mecanismos previos para evitar que quienes se encargan de la distribución de estas perpetúen sus actividades en estos centros.

Después de haber visto los problemas que puede generar el narcomenudeo en el contexto colombiano, el funcionamiento de este mercado y algunas medidas que se pueden implementar en la lucha contra este problema, se concluye que este es un problema latente en la sociedad colombiana, que cada vez tiene un mayor impacto e influencia en la cotidianidad de los consumidores, que repercute en la promoción de bienestar social de la población en cuanto al crecimiento económico, el acceso a oportunidades, la seguridad, entre otros. Así pues, queda expuesta la problemática y sus posibles soluciones, con la finalidad de prevenir o mitigar sus efectos.

 

Referencias

Benson, & Zimmerman. (2012). Handbook on the Economics of Crime.

Cidambi. (2016). Identifying Alcohol or Drug Abuse in the Work Place. Recuperado el 19 de marzo de 2017 de https://www.psychologytoday.com/blog/sure-recovery/201607/identifying-alcohol-or-drug-abuse-in-the-work-place

Corporación Nuevo Arco Iris, Secretaría de Gobierno de Bogotá. (2011). Mercados de criminalidad en Bogotá. Taller de edición Rocca.

DNP. (2016). Narcomenudeo, un lucrativo negocio que mueve $6 billones anuales. Recuperado el 19 de marzo de 2017 de  https://www.dnp.gov.co/Paginas/Narcomenudeo,-un-lucrativo-negocio-que-mueve-6-billones-de%20pesos%20anuales.aspx

Inpec. (2016). Informe estadístico 2016. Recuperado el 19 de marzo de 2017 de http://www.inpec.gov.co/portal/page/portal/Inpec/Institucion/Estad%EDsticas/Estadisticas/Informes%20y%20Boletines%20Estad%EDsticos/01%20INFORME%20ENERO%202016_.pdf

Nuevos Rumbos. (2007). Transiciones en el consumo de drogas en Colombia. Recuperado el 19 de marzo de 2017 de http://www.adicciones.es/index.php/adicciones/article/viewFile/254/243

UNODC. (2016). Informe mundial sobre las drogas. Recuperado el 19 de marzo de 2017 de https://www.unodc.org/doc/wdr2016/WDR_2016_ExSum_spanish.pdf

Zamudio. (2008). ¿Qué es el narcomenudeo? un acercamiento etnológico. Recuperado el 19 de marzo de 2017 de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2704534