¿LLAMARÍA A SU HIJO JERSON O ANTONIO? LA INFLUENCIA DEL NOMBRE EN EL MERCADO LABORAL

María Paula Díaz

Economista

Estudiante de la Maestría en Economía (PEG)

Universidad de los Andes

mp.diaz10@uniandes.edu.co


Andrés Alejandro Rodríguez

Estudiante de Economía y Derecho

Universidad de los Andes

aa.rodriguez13@uniandes.edu.co

 

“La posesión de un nombre atípico puede afectar adversamente la socialización de adolescentes, lo que puede disminuir su autoestima y tener efectos previsibles sobre el salario o la probabilidad de empleo” (Gaviria et al, 2007).

Actualmente existe una amplia literatura que recomienda nombres a los padres que tienen niños por nacer. Aunque gran parte de esta literatura tiene como base creencias, religión o tradiciones, todas tienen como común denominador, la importancia que tiene el nombre de una persona en las perspectivas del futuro. Tal interés en los nombres y los efectos que tienen sobre las personas, ha sido indagado de manera particular por parte de la economía y la psicología, puesto que existen múltiples investigaciones que han encontrado la fuerte influencia que tiene un nombre atípico en el nivel de salario, las oportunidades de empleo y discriminación. El objetivo del siguiente texto es indagar los motivos por los cuales los nombres personales atípicos pueden generar una brecha tanto en oportunidades laborales como en salarios, frente a aquellas personas con nombres comunes.

Para empezar, se expone una contextualización sobre nombres atípicos y comunes. Después, se estudia el caso colombiano de forma puntual en donde se observa que los nombres atípicos tienen un salario entre 10% y 20% menor que sus contrapartes (Gaviria, Medina, & Palau, 2007). En seguida, se describen aquellos estudios realizados en Estados Unidos, donde se relaciona el nombre con la segregación racial y se asocia a diferencias en las oportunidades laborales. Finalmente se exponen las conclusiones a las cuales se ha llegado y se propone una serie de recomendaciones finales.

 

Fuente: Altag.co (2017). Recuperada el 15 de marzo de 2017.

Diferentes investigaciones han encontrado que la probabilidad de adquirir un nombre atípico responde a características socioeconómicas, las cuales son aplicables tanto en el caso colombiano como en el de Estados Unidos. Un estudio realizado por Gaviria, Medina y Palau (2007) considera como nombre atípico todo aquel que comparte su nombre con tan solo el 7% de una muestra representativa. Ellos utilizan, como muestra, la Encuesta de Calidad de Vida de Colombia del año 2003, que determina los niveles de Sisben. Con ella, encontraron que “la probabilidad de un nombre atípico es mayor en los habitantes de zonas rurales, minorías étnicas o hijos de padres menos educados” (Gaviria, Medina, & Palau, 2007, p.6). Sumado a esto, se ha encontrado que este patrón no representa un caso anormal, ya que estudios realizados en Estados Unidos han encontrado que estas mismas características determinan la probabilidad de una persona de adquirir un nombre atípico y afectar sus oportunidades laborales de manera similar al caso colombiano.

En el estudio realizado por Alejandro Gaviria, Medina & Palau (2007) se encontró que, en Colombia, al comparar personas en igualdad de circunstancias, aquellas con nombres atípicos recibían salarios entre el 8% y 11% más bajos que las personas con nombres comunes.  Este intervalo aumentaba para el caso de las mujeres que, en igualdad de circunstancias, recibían salarios entre un 5% y un 18% más bajos que aquellas con nombres comunes. Sumado a esto, se encontró que el coste de tener un nombre atípico era mucho mayor para las personas educadas, dado que estas recibirían un 20% menos que las personas con nombres comunes. En este último caso, la brecha también se veía agravada para el caso de las mujeres educadas “quienes recibían entre un 11% y un 29% menos salarios que aquellas con nombres comunes” (Gaviria, Medina, & Palau, 2007, pág. 17).

Frente al caso estadounidense, se encontraron resultados muy similares, puesto que hay evidencia que demuestra que un nombre atípico puede intervenir en las oportunidades laborales y el salario de los individuos por diferentes razones. Por un lado, existe “una discriminación directa” (Garviria et al, 2007; Mullainathan et al, 2004) usada por los empleadores frente a los aspirantes a un empleo, ya que muchas veces estos se dejan guiar por el imaginario social y la connotación o estereotipo que puede cargar el nombre en determinada sociedad (Laham, Koval, & Alter, 2011), que conlleva a la no contratación del individuo.

Lo anterior se comprueba en un estudio realizado por Marianne Bertrand y Sendhil Mullainathan, realizado en Chicago y Boston en Estados Unidos, en el cual enviaron más de 5.000 hojas de vida aplicando a vacantes de empleo publicadas en los periódicos de ambas ciudades. A la mitad de dichas hojas de vida, dieron nombres relacionados con personas afroamericanas, nombres como Lakisha, Jamal o Tyrone. Por su parte, a la mitad restante asignaron nombres de personas blancas; destacando el hecho de que todas las hojas de vida poseían el mismo perfil profesional. En respuesta al experimento, observaron que las hojas de vida con nombres afroamericanos tenían 33% menos probabilidades de lograr una entrevista que aquellos perfiles con nombres de personas blancas.  Por lo que se pudo concluir que los empleadores en Chicago y Boston estaban usando los primeros nombres para discriminar a candidatos negros, quizá en un nivel inconsciente (Kremer, 2014).  

Por otra parte, otros académicos, como el doctor Fryer, se han encargado de estudiar el nombre de las personas como consecuencia de la pobreza, es decir, estableciendo una relación causal entre la situación socioeconómica y la asignación del nombre de las personas. Para su estudio, analizó los diversos aspectos culturales que caracterizaron a la población negra en Estados Unidos durante la rebelión negra en los años cincuenta. Además de establecer esta relación causal, Fryer (2007) también encuentra evidencia estadística sobre la discriminación en las hojas de vida de las personas con nombres característicos de población afrodescendiente (Fryer & Levitt, 2003).

Como se puede evidenciar, múltiples estudios han señalado que la posesión de un nombre atípico puede afectar adversamente las oportunidades de acceder al mercado laboral. Sin embargo, los estudios citados no solamente llegaron a esta conclusión, además encontraron que esto se relaciona de manera significativa por la afectación que tienen los nombres en la etapa de socialización de la niñez y la adolescencia, lo que puede disminuir su autoestima y tener efectos previsibles sobre el salario o la probabilidad de empleo (Laham, Koval, & Alter, 2011). Sumado a esto, en el caso del mercado laboral y la asignación salarial, al contar con nombres atípicos, personas en igualdad de circunstancias reciben salarios entre el 8% y 11% más bajos que las personas de nombres comunes. Además, existe una discriminación directa por parte de los empleadores al observar nombres atípicos al momento de contratar a alguien dado que tienen asimetrías de información. Los nombres, mucho más allá de identificar a una persona, juegan una connotación social y cultural muy importante, que puede acrecentar las desigualdades sociales.  

En conclusión, de la suma de todo lo anterior se destaca la importancia que puede tener el nombre que le den los padres a sus hijos; puesto que este, más allá de las creencias, la religión o las tradiciones, se ha comprobado que tiene consecuencias en áreas esenciales como la autoestima, las oportunidades laborales y salariales. Así pues, no se trata de un tema que debería dejarse al azar, como en el caso de Colombia, en donde la Registraduría Nacional del Estado Civil, a diferencia de países como España, no tiene una lista de “nombres prohibidos” que sean ofensivos para quien los posee, dado que esta entidad no está facultada constitucionalmente para impedir a los padres el nombramiento de sus hijos, en cumplimiento del derecho al libre desarrollo de la personalidad (Constitución de Colombia, 1991).  Por este motivo, el universo de posibilidades que los padres tienen para nombrar a sus hijos permite una multiplicidad de casos de nombres atípicos y únicos, que incluso van más allá de la tradición cultural, tanto así que en Colombia existe más de un millón y medio de personas con un nombre único, es decir, que además de estar por debajo del 7% de la muestra, no tienen otro igual (Registraduría Nacional del Estado Civil., 2010). Queda, a manera de reflexión, indagar por las decisiones que llevan a aquellos padres a asignar a sus hijos nombres atípicos o únicos, teniendo conocimiento o no de las consecuencias laborales directas e indirectas que este tipo de nombres podría tener en un futuro para ellos y, también, sobre los estereotipos que aún se conservan en la sociedad sobre determinados nombres y grupos sociales que los representan, que llevan a la discriminación –consciente o inconsciente- en el mercado laboral y salarial.

Referencias

ABC News. (20 de August de 2004). Can a 'Black' Name Affect Job Prospects? Recuperado el 3 de March de 2017, de ABC NEws: http://abcnews.go.com/2020/story?id=124232&page=1

Bertrand, M., & Mullainathan, S. (July de 2003). The National Bureau of Economic Research. Recuperado el 1 de March de 2017, de Are Emily And Greg More Employable Than Lakisha And Jamal? A Field Experiment On Labor Market Discrimination: http://www.nber.org/papers/w9873.pdf

Francis, D. R. (2010). The National Bureau of Economic Research. Recuperado el 3 de March de 2017, de Employer´s replies to racial names: http://www.nber.org/digest/sep03/w9873.html

Fryer, R. G., & Levitt, S. D. (August de 2003). National Bureau of Economic Research. Recuperado el 3 de February de 2017, de The Causes and Consequences of Distinctively Black Names: http://www.nber.org/papers/w9938.pdf

Gaviria, A., Medina, C., & Palau, M. d. (Mayo de 2007). Las Consecuencias Económicas de un Nombre. El Caso Colombiano. Recuperado el 1 de March de 2017, de Facultad de Economía de la Universidad de los Andes: https://economia.uniandes.edu.co/components/com_booklibrary/ebooks/6d21d2007-09.pdf

Kremer, W. (18 de Abril de 2014). ¿El nombre que les damos a nuestros hijos afecta sus oportunidades en la vida? Recuperado el 3 de Febrero de 2017, de BBC: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/04/140414_ninos_bebes_nombres_significado_mr_finde

Laham, S. M., Koval, P., & Alter, A. L. (9 de Diciembre de 2011). Faculteit Psychologie en Pedagogische Wetenschappen. Recuperado el 14 de Marzo de 2017, de https://ppw.kuleuven.be/okp/_pdf/Laham2012TNPEW.pdf

Registraduría Nacional del Estado Civil. (12 de Noviembre de 2010). Registraduría Nacional del Estado Civil. Obtenido de 1.691.862 Colombianos Tienen un Nombre Único: http://www.registraduria.gov.co/rev_electro/rev_elec_dic2010/revista_dic2010.html#03