Perspectivas del déficit fiscal en EEUU: al borde de una crisis de la deuda

Por: Alejandra Caro

Que la experiencia de la crisis desatada en 2008 pareció reivindicar las ideas de Keynes no es novedad y como es de esperarse, que el incremento del gasto público acelere la recuperación de la economía tras la debacle, tampoco. No obstante, el sostenimiento persistente de balances negativos ha resultado ser una amenaza para la estabilidad fiscal de Estados Unidos, que para 2010 exhibe un déficit presupuestal de 9.1% del PIB, el segundo más alto del último lustro, y solo superado por el del periodo inmediatamente anterior.

Si bien el incremento del gasto es una estrategia conveniente para estimular la demanda en el corto plazo, la persistencia de balances negativos puede comprometer el desempeño de la economía en el futuro y restringe la capacidad de la política fiscal para responder ante choques inesperados. Mientras se mantenga la tendencia observada una parte importante del ahorro de los hogares continuará desviándose hacia la compra de deuda pública, en lugar de canalizarse hacia la inversión en capital productivo. Escenarios alternativos para la financiación del déficit sugieren efectos diferentes pero no más alentadores, el riesgo de pérdida de credibilidad en la capacidad del fisco, así como la búsqueda de recursos externos podría conducir el aumento de la tasa de tasa de interés, un estímulo negativo para la inversión. Por otra parte, el uso alternativo de la política monetaria podría impulsar el aumento de la inflación.

Es indiscutible que la recuperación será lenta y no existen atajos para consolidarla. Los retos que plantea el riesgo inminente de una crisis fiscal a la administración Obama implican el impulso de reformas estructurales que más allá de intentar cerrar la brecha del balance, tengan en cuenta el costo del envejecimiento de los “baby boomers” y los crecientes compromisos en materia de salud, situaciones que independientemente de la coyuntura han sido elementos de presión sobre el situado, detener súbitamente el gasto solo menguaría el crecimiento en 2011, desalentado ya por una situación similar en 46 de los 50 Estados.

Mientras las cifras resultan preocupantes, los mercados continúan viendo la deuda soberana americana como el refugio seguro por excelencia, la demanda por bonos a diez años a tasas extraordinariamente bajas reafirman la posición concedida por la literatura e indica que los inversionistas ignoran el riesgo al que exponen sus capitales y las calificadoras de riesgos, desprestigiadas por estos días, amenazan ya con retirarle al gobierno federal el máximo indicador de calidad.

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