Tecnología y terrorismo, ¿en realidad progresamos?

Por: Carolina Gómez Prieto
ac.gomez424@uniandes.edu.co

El terrorismo y el crimen organizado son fenómenos que parecen ser inherentes a la propia condición humana. No obstante, en tiempos recientes han tenido un significativo impacto global en términos sociales, económicos y políticos. De esta manera, se puede decir que el futuro del terrorismo y del crimen organizado estará determinado por los avances en tecnología y por el proceso de globalización. En primer lugar, se definirán y se explicarán rápidamente los conceptos de crimen organizado y terrorismo, y se darán algunos ejemplos. En la segunda parte, se explicará la relación entre tecnología y globalización sobre el crimen organizado y en particular sobre el terrorismo. Finalmente, se llegará a una conclusión derivada de los hechos y de la dinámica que deben incorporar los Estados para la lucha en contra de esta amenaza.

En primer lugar, es de absoluta importancia comprender los conceptos que describen la dinámica de guerra en el mundo actual. Así pues, el crimen organizado funciona como un proceso insurreccional que se compone de lo siguiente: movilización popular, tiempo (que en gran medida favorece mucho más a los grupos insurrectos que al Estado), dinámica urbano-rural, rol de la tecnología y de las economías ilícitas. En términos generales, el crimen organizado es un fenómeno que resulta de grandes dimensiones por el número de personas y de recursos movilizados que involucra. También tiene serias repercusiones sociales debido al impacto económico o a la violencia que genera, no posee una estructura jerárquica entre los eslabones, y además funciona como una actividad globalizada o transfronteriza.

Por otra parte, hay una serie de factores que inducen el crecimiento del crimen organizado. El primero de ellos, es la incapacidad del Estado para hacer respetar la ley, lo cual está ligado a la fragilidad institucional. Esto básicamente conlleva a que se proporcione seguridad a la población por medios ilegales. Así mismo, las restricciones en las fronteras y la definición de algunos bienes como ilegales generan contrabando, desatan un mercado ilegal y “alimentan” la actividad del crimen organizado. Finalmente, cuando hay colectivos excluidos por motivos étnicos y sociales, o donde hay vacios institucionales en torno a ellos, también se genera un incremento en actividad de crimen organizado. Un ejemplo de esta última situación, es el nacimiento de la mafia en Estados Unidos. Dado que la población emigrante italiana vivía en condiciones sociales difíciles, terminó recurriendo a mecanismos de regulación informal tales como la mafia.

Concretamente, la Mafia Siciliana surgió como respuesta a la debilidad del Estado para proveer seguridad. Esto terminó causando una ruptura en el status quo, gracias a un movimiento campesino que condujo a los terratenientes a buscar una capacidad armada ilícita. Posteriormente, la razón por la cual la Mafia Siciliana se internacionalizó es por la difusión global de sus negocios como el tráfico de narcóticos. Así mismo, una de las contribuciones al incremento en el tráfico de narcóticos fue la tecnología. De esta manera, puede afirmarse que la internacionalización del crimen está promovida por los factores de la innovación tecnológica y la globalización.

Dentro de la definición de crimen organizado hay cinco agrupaciones diferentes de actividad criminal: mafia, operaciones viciosas, bandas de asaltantes/vendedores de artículos robados, pandillas y terroristas (Resa). Hablando del terrorismo en particular, se puede decir que se trata de una forma de hacer violencia para comunicar un mensaje, bien sea para amenazar al Estado o para hacerle un llamado por su incapacidad de proveer seguridad a la sociedad). Así mismo, el terrorismo no necesita de una base social ni de un territorio muy grande, y por lo general los militantes o las tácticas asociadas son bastante sofisticadas. Hay muchas disparidades en cuanto a las estrategias de los grupos terroristas, ya que estas dependen de los objetivos y recursos que tenga cada grupo. Sin embargo, elementos como la tecnología y, por supuesto, la violencia son comunes en todos ellos.

Actualmente, Al Qaeda es el grupo terrorista más reconocido a nivel mundial. Una de las cosas que lo caracteriza es la estructura compleja, estricta y casi perfecta en la que se organiza. Según Rohan Guarantna (2003) en su texto Al Qaeda’s organisation, ideology and strategy, Al Qaeda se compone de cuatro comités operacionales muy concretos y de alta complejidad: militar, financiero, fatwa y estudio del Islam y, finalmente, medios y publicidad. Simultáneamente, los temas de tecnología y de globalización son fundamentales para su permanencia y para el desarrollo exitoso de sus objetivos, ya que las redes financieras, militares y de muchas otras cosas dentro del grupo dependen de estos dos aspectos.

En otro orden de ideas, la globalización ha determinado la historia del terrorismo desde el siglo XIX hasta nuestros días en cuatro etapas bien definidas. La primera de ellas alude al terrorismo transfronterizo en el que algunas organizaciones terroristas realizaron operaciones muy puntuales en el exterior. La segunda etapa fue la internacionalización del terrorismo (décadas 50 a 80) con circunstancias más complejas como la creación de redes internacionales para recolectar y proteger recursos. Así mismo, la tercera etapa fue la transnacionalización del terrorismo entre las décadas 80 y 90. En esta etapa, sucedieron alianzas estables entre organizaciones terroristas, vínculos transnacionales entre redes criminales y terroristas (por ejemplo, las FARC en Colombia con el cartel de Medellín), y una pérdida de peso del patrocinio estatal significativa. Adicionalmente, sucedió la sofisticación de las redes internacionales para la adquisición de recursos. Finalmente, en la cuarta etapa que comenzó desde los 90’s y continúa en la actualidad es la globalización del terrorismo. Básicamente, dicha etapa se ha dado por la aparición de organizaciones transnacionales complejas como el Al Qaeda y por las estructuras de apoyo que integran el patrocinio estatal, las redes autónomas ilegales y los estados independientes. La internacionalización y la autonomía de los grupos terroristas se han incrementado proporcionalmente a lo largo de este periodo, y la tecnología ha jugado un papel fundamental en esta dinámica.

Profundizando un poco sobre el tema de tecnología se puede decir que hay varios elementos que facilitan la difusión de la actividad criminal en el mundo. El más importante de ellos hace referencia a las tecnologías de la información (computadores, software, medios de comunicación, internet), las cuales son utilizadas por grandes grupos terroristas para organizarse mejor y coordinar actividades dispersas (Zanini & Edwards, 2001). Además, las tecnologías de la información reducen el tiempo de transmisión de los mensajes necesarios dentro de las organizaciones terroristas, disminuyen los costos de comunicación y, aumentan la cobertura y complejidad de la información del grupo (utilizando programas de cifrado y de esteganografía). Incluso, actualmente hay un concepto que define el nuevo estilo de terrorismo determinado por las tecnologías: ciberterrorismo.

La tecnología es fundamental hoy en día y lo seguirá siendo por mucho tiempo para el crimen organizado. En buena parte la tecnología amplía el impacto social de los eventos (violencia, en estos casos particulares) a partir de tres condiciones (Jackson, 2001): el primero, es que las tecnologías integran a los individuos porque favorece temas como las comunicaciones, el segundo es que las tecnologías integran individuos cuando les hacen depender de servicios comunes (como transporte, etc) y el tercero es que hay sistemas de tecnologías con efectos catastróficos debido a su propia naturaleza (por ejemplo, la tecnología nuclear). Entre más complejos sean los sistemas, más personas se verán afectadas y las tecnologías tendrán un impacto más trágico. Estas tres condiciones son motores de crecimiento para las organizaciones terroristas.

Otra cosa fundamental del impacto de las tecnologías sobre el crimen organizado y en particular sobre el terrorismo, es que los efectos son muy diferentes a los de los Estados, debido a su informalidad. En esencia, los ciclos de innovación son distintos (mucho más cortos) que los del Estado. Es decir, que el Estado tiene una desventaja ya que sus procedimientos burocráticos y el extenuante proceso para incorporar una tecnología (de guerra) lo limitan. En cambio, los grupos armados ilegales combinan tecnologías de distinto nivel de manera mucho más flexible y rápida.

En conclusión, es importante reiterar que las tecnologías y la globalización han contribuido a un fortalecimiento del terrorismo y del crimen organizado. Los beneficios adquiridos bajo estos dos conceptos por parte de grupos no estatales, son bastante significativos y contribuyen a sus propósitos de guerra en contra del Estado. No obstante, tanto las tecnologías como la globalización han forjado un mayor impacto negativo sobre la sociedad, lo cual resulta bastante inquietante y requiere de grandes propuestas para combatirlo. Las políticas antiterroristas son el canal para apaciguar los efectos que tanto tecnología como globalización han tenido sobre los grupos terroristas y el crimen. En Estados Unidos por ejemplo, se ha desatado una fuerte conciencia al respecto y se ha comprendido que una campaña militar (contraterrorista), es un proceso de innovación competitiva; los terroristas cambian y se adaptan, pero el Estado también lo hace. Finalmente, gana el que se adapte e innove más rápido y derrote al contraparte.  De esta manera, el Estado norteamericano se ha enfocado en varias cosas, entre las cuales se destaca la educación de sus oficiales en pro de una organización mucho más flexible y ágil.

Por otro lado, es importante comprender que los grandes grupos terroristas como Al Qaeda, han desarrollado procesos de innovación muy buenos en los que suceden saltos en procedimientos operativos que nadie preveía. Son organizaciones que están dispuestas a tomar riesgos y que innovan porque saben que la tecnología puede resolver el reto estratégico o táctico al cual se enfrentan. Por lo tanto, tener la capacidad de prever los eventos está determinado por la capacidad de entender la dinámica de innovación de los grupos armados. Si los Estados logran llegar a este punto y logran incorporar los mecanismos de los grupos terroristas, pueden “alcanzarlos” y derrotarlos a tiempo. El ciberterrorismo por ejemplo, es un fenómeno que ha surgido como consecuencia de la gran revolución de la información y los avances recientes en tecnología. Así pues, se recomienda a los creadores de políticas en contra del terrorismo que incorporen todas estas tecnologías de la información para combatir el problema y “estar a la par” de su contrincante.

Bibliografía

Gunaratna, R. (2003). Al Qaeda’s Organization, Ideology and Strategy. En Al Qaeda. Global Network of Terror (págs. 54-94). Nueva York: Columbia University Press.

Jackson, B. A. (2001). Technology Adquisition by Terrorist Groups: Threat Assessment Informed by Lessons from Private Sector Technology Adoption. Studies in Conflict and Terrorism, págs. 183-213.

Resa, C. (s.f.). Crimen Organizado Transnacional: Definición, Causas y Consecuencias. Obtenido de Universidad Autónoma de Madrid: http://www.uam.es/personal_pdi/economicas/cresa/text11.html

Zanini, M., & Edwards, J. A. (2001). The Networking of Terror in the Information Age. En J. Arquilla, & D. Ronfeldt, Networks and Netwars: The Future of Terror, Crime and Militancy. Santa Monica: Rand.

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