Prisiones vs. resocialización

Por: Juan Sebastián Bastidas Zárate

La prisión es un tema que suena constantemente. Incluso en los medios de comunicación, es cuestión diaria,  porque es un “mal necesario” para la sociedad. Y digo “mal necesario” porque en ultimas -quiérase o no-, se necesita de las cárceles. Porque sin ellas ¿Dónde irían a par los “delincuentes”? Pero para poder hablar de cárceles, es necesario hablar de lo que da razón de ser a estos establecimientos, y es que todo tiene un origen y un fin, y el de la prisión es el cumplimiento de la pena. Sin embargo, la pena resulta ser la consecuencia directa de la infracción a la ley penal, o lo que es lo mismo, la consecuencia del delito. Así, el delito, es la verdadera causa de la existencia de las cárceles en una sociedad, siendo este el primer tema a explorar en el transcurso de estas letras.

De acuerdo con lo anterior, el propósito de este corto análisis, es mostrar el objetivo de la pena, contrastado con uno de sus fines primordiales, el cual es la resocialización. Es claro, que el derecho penal se encarga de regular la conducta humana por medio de las normas y las consecuencias o sanciones que la infracción de la ley penal conlleva. No obstante, este no es el propósito de este texto, razón por la que no me centraré en esta rama del derecho. En cambio fijaré la atención en las corrientes de la criminología que tienen que ver con el tema de las prisiones. Al final, lo expuesto aquí, permitirá llegar a una conclusión sobre la realidad carcelaria en nuestro país y obtener conclusiones sobre la resocialización en Colombia.

Empecemos por tratar el tema del delito. Este es entendido como aquella conducta típica, antijurídica y culpable. Es decir, aquella conducta que se encuentra definida en el código penal, como cualquier acción u omisión, que lesione o ponga en riesgo un bien jurídico tutelado -como la vida- sin ninguna justificación y que para su comisión haya existido culpabilidad. En este último aspecto, encontramos el dolo (intención de agredir), la culpa (negligencia o descuido) y la preterintención (querer causar un daño, pero lograr efectos aun mas adversos de los perseguidos inicialmente). Las conductas que reúnan las características ya enunciadas son sancionadas penalmente y quien las lleve a cabo, bien sea por acción o por omisión, se hace acreedor de una pena y probablemente a una “celda” en cualquier prisión del país.

La pena, por su parte, es la consecuencia jurídica de la infracción al código penal. Sus fines o funciones se describen en el artículo 4 del Código Penal de la siguiente forma:

“ARTICULO 4o. FUNCIONES DE LA PENA. La pena cumplirá las funciones de prevención general, retribución justa, prevención especial, reinserción social y protección al condenado. La prevención especial y la reinserción social operan en el momento de la ejecución de la pena de prisión”.

¡Resocialización!, vendría siendo uno de los objetivos de la pena. Sin embargo, es necesario atender la situación actual de los establecimientos en los que se cumple: las cárceles. Pero ese será un tema posterior, siendo indispensable para ello, tocar el tema de las corrientes criminológicas que tratan la cuestión de las prisiones. No obstante, vale la pena hacer algunas precisiones, que permitirán encauzar el dilema.

La criminología estudia el origen del comportamiento desviado, o lo que comúnmente se conoce como “delito”. Pero simplemente no se centra en dicho estudio, sino que su alcance, trasciende a otras áreas. Las corrientes modernas de la criminología, más que estudiar el origen del comportamiento desviado con relevancia penal, buscan encontrar la razón de ser del sistema penal. Básicamente, se preocupan por determinar si es legítimo o no. El abolicionismo es una de esas nuevas corrientes. Su intención, se basa endeslegitimar el sistema penal y -más que ello- eliminarlo y encontrar una solución alternativa al delito. Por tanto, la idea es prescindir al rigor del derecho represor. Pero una variante de esta corriente seguida por Mathison y Foucault, propone no la abolición del sistema penal, sino de aspectos propios del mismo, como el sistema carcelario. Según estos autores, el sistema carcelario, representa lo malo de la sociedad y genera más violencia en sus moradores y a la postre, un mayor costo para el mismo Estado.

Como se observa, esta teoría es de tendencia izquierdista, muy distinta quizá a la profesada en países como el nuestro, que buscan la prisionalización, la penalización y la criminalización. Las corrientes de derecha, ven en la prisión una forma de resocialización, de materialización de la pena y de no impunidad. Aun así es importante observar, en qué condiciones se da esa tan defendida resocialización. Veamos el caso de Colombia. Sus cárceles “que son muchas”, tienen un índice de hacinamiento muy elevado. Las estadísticas, presentadas por el IMPEC en el año 2013, consignaban un 55,2 %, llegando a superar en 41.802 internos la capacidad de las cárceles. Al mismo tiempo, las instalaciones no son las más adecuadas y la situación de insalubridad, lleva a convivir a los reclusos incluso con ratas y otros animales. La realidad televisiva, nos muestra que incluso, hay presos que ni siquiera duermen en una celda, como en el caso de la cárcel picota o modelo de Bogotá, en la que los presos se ven obligados a armar cambuches para poder descansar.

En criterio de quien esto escribe, esta no es una forma de resocialización. La pena tiene además un fin de prevención general y uno de prevención especial. En general se busca que la sociedad no actué de la manera en que actuó el condenado (prevención general negativa) y dar resultados, es decir, dando a entender que el sistema penal si funciona y que se debe confiar en él, y por ende invertir recursos en él (prevención general positiva). Por otro lado están las consecuencias directas sobre el reo, o lo que se conoce, como prevención especial. En primer lugar, se le da a entender que merece la pena porque infringió la ley y debe retribuir el daño de alguna manera (prevención especial negativa) y adicionalmente se le brinda con la pena la posibilidad de que se reinserte a la sociedad, de que se rehabilite, o mejor, se “resocialice” (prevención especial positiva).

Entonces, podría decirse, que la prisión es una forma de cumplir uno de los objetivos esenciales de la pena, la tan anhelada resocialización. Además cabe la pregunta ¿serán las cárceles colombianas el medio para alcanzar ese objetivo? Considero que la respuesta es NO. La corrupción administrativa y otros factores impiden que el ambiente de una cárcel en Colombia, cumpla el fin resocializador. Es más, la situación de hacinamiento, de insalubridad, de violencia y de corrupción, en realidad crean resentimiento, violencia, y claramente más delito. Esto no es algo fantástico, ya que los noticieros, registran extorciones, asesinatos, robos y demás, coordinados desde las celdas colombianas. Aunado a esto, las acostumbradas bienvenidas de las que hablan muchos, en las que se infringen torturas y demás al que ingresa, genera hostilidad y ansias de venganza en contra de la misma sociedad. ¿Acaso, no son estas las características de la desocialización? si es que podemos llamarlo de alguna manera.

Es claro que existe un verdadero problema en cuanto a la prisión y el fin resocializador de la pena. La respuesta de muchos gobiernos como el colombiano, es la construcción de mega cárceles (prisionalización), y esto -considero como algo personal- tampoco es una respuesta eficaz. A la persona se le reinserta a la sociedad, en un ambiente propicio para ello y no en un lugar en el que más bien, se le incite a cometer otras conductas punibles. Libros como el del autor Alfonso Salazar “No Nacimos Pa Semilla”, reflejan una realidad pasa, que resulta ser más presente que nunca. Allí se describe a la cárcel como la “universidad”, ese lugar en el que de alguna manera se adquieren las costumbres, del oficio criminal. En realidad, una prisión puede llegar a cumplir con el fin de la pena. No puede decirse que no lo consiga, sin embargo, es un problema más de cultura que cualquier otra cosa, de ver elmundo de una manera distinta. Pero, en países como el tricolor, es una tarea difícil buscar alternativas, cuando lo único que se busca en realidad es dar resultados, sin importar los medios.

Imagen tomada de: http://www.taringa.net/posts/info/17662366/Como-sobrevivir-en-prision.html