FED - Relajación cuantitativa: ¿suficiente y necesaria?

Por: Camila Estrada Echeverri

Habiendo gastado las municiones monetarias tradicionales para sacar a la economía de la “Gran Recesión”, el Banco Central de mayor incidencia en el mundo optó en noviembre pasado por retomar un instrumento poco convencional en la historia reciente de la Banca Central de Occidente: el control directo de la masa monetaria. Después de llevar prácticamente a 0% la tasa de interés, en respuesta a la “Gran Recesión”, y en vista de una recuperación tímida del aparato productivo, desempleo persistente, el canal de crédito taponado y el mercado de vivienda estancado, la Reserva Federal –FED-anunció la segunda versión de una masiva expansión monetaria, mejor conocida como relajación cuantitativa o quantitative easing -QE2-. Se le llama segunda versión porque en 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers, la FED anunció una primera expansión del orden de USD $600 mil millones. Cuatro meses después la elevó a USD $1,8 billones[1], la cual, ex-post, no fue suficiente. En 2009 la FED compró USD $1,25 billones en papeles respaldados por hipotecas y USD $300 mil millones en bonos del Tesoro.

Pero la economía se encontraba apresada en una trampa de liquidez, aquella en la cual, a pesar de los bajísimos costos del crédito, la toma de deuda no es de interés de consumidores ni empresas. Los primeros prefieren saldar sus cuantiosas deudas (en gran parte hipotecarias), muchos de ellos desempleados por la crisis; y las segundas esperan a que las condiciones de demanda futura mejoren para tomar decisiones de inversión ó ampliar la plantilla laboral.

La FED se valió nuevamente en noviembre de mecanismos poco ortodoxos; compras adicionales de títulos del Tesoro por valor de USD $600 mil millones, de forma escalonada durante los siguientes seis meses. Se sumarían USD $250 mil millones más, también en Tesoros, por concepto de vencimiento y reinversión de cupones de títulos ya adquiridos por cuenta del QE1en 2009. El objetivo: eliminar cualquier expectativa de deflación[2], pues el permitir que dicho riesgo se acomodara hubiese sido la condena a una “década perdida”, al estilo japonés. Con ello se pretende alojar la liquidez en los balances de los bancos, incentivando la oferta de crédito. La compra de bonos debería mantener bajas las tasas de interés (más las de mediano y largo plazo), para evitar la oleada de embargos hipotecarios.

Aumentar la oferta de dólares de esta forma es, sin embargo, inducir una devaluación competitiva de la moneda, lo cual se traduce en una mayor ventaja a la oferta exportadora estadounidense, tesis que por supuesto, ha rechazado la administración Obama, calificándola como una consecuencia más. Este análisis generó un discurso político muy crítico en contra. Con tan bajas tasas de interés en dicho país, en Europa y Japón (ver gráfico 1),  el atractivo de inversión en los países industrializados es muy bajo. En contraste, las economías de Asia y América Latina se encuentran en plena etapa de consolidación del crecimiento, además de presentar en varios casos brotes de inflación, que han llevado y llevarán a muchas de ellas a elevar los tipos de interés (ver gráfico 2). Esa mayor intención de toma de riesgo, sumado a mejores alternativas de inversión, está haciendo que los excesos de liquidez que están bombeando los bancos centrales en las grandes potencias migren inevitablemente hacia mercados que ofrecen rendimientos más altos, en lugar de potencializar la actividad de crédito al interior de los países donde éste está estancado.

También se ha dicho que dichos excesos redundarán tarde o temprano en inflación. Si la FED quería evitar a toda costa cualquier vestigio de deflación, y ahora la preocupación es la futura inflación , ¿no es ésta una buena señal de que sí se lograron reacomodar las expectativas? La inflación en EE.UU. aún es baja, apenas por debajo del 2,0%. Sin embargo, esa subida en los intereses de bonos que hoy hace desvanecer el peligro deflacionario, es la misma que trae de vuelta riesgos sobre el mercado hipotecario y la recuperación definitiva. Era entonces en principio contradictorio el esperar que se pudiesen borrar las expectativas deflacionarias, induciendo una mayor inflación, sin que las tasas de interés de los bonos se elevaran, poniendo en riesgo la reactivación sostenida del mercado de la vivienda y elevando el costo de la deuda pública.

Por supuesto, al interior de la FED y del Gobierno la tesis es defendida ampliamente. Sin embargo, otros reconocidos economistas lo condenan.

Stiglitz advierte que llevará al debilitamiento del dólar y que EE.UU. “le robará” crecimiento a otras economías (2010, Frangos). Por el contrario, ese “dinero caliente” abrumará a los países emergentes, creando burbujas e inflación. Dichas medidas están “fragmentando los mercados de capitales”, y en su lugar, debe ser el Gobierno quien esté gastando, en provecho del asequible nivel en el que se encuentran las tasas de interés.

También se suma una larga lista de economistas, inversionistas y políticos (algunos de los más reconocidos republicanos), que en carta abierta a Ben Bernanke, presidente de la FED, se opusieron al QE2. Aseguran que el Gobierno debería crear el precedente con un plan nacional de crecimiento, que se base en políticas de relajación impositiva, incremento del gasto y regulación, pues el QE2 amenaza con generar distorsiones en los mercados financieros y complicar los esfuerzos futuros de la FED.


A manera de contestación, un portavoz de la FED defendió el papel del Banco Central. Recordó que Bernanke no cree que el QE2 pueda resolver los problemas de la economía por su propia cuenta; “la recuperación tardará tiempo y requerirá el esfuerzo conjunto del Banco Central, el Congreso, la Administración, los reguladores y el sector privado” (2010, Bernanke).

Algo en lo cual la FED coincide, es que el QE2 obligará a implementar una estrategia de salida; el retiro eventual de los excesos de liquidez y la subida de los intereses. Uno de los mayores riesgos será el encarecimiento de la deuda. Con 11% en déficit fiscal y más de 90% en deuda como proporción del PIB, se podría conseguir prontamente una combinación letal, que hasta pondría en riesgo la calificación soberana.

La relajación cuantitativa sí era necesaria para mover a la mayor economía del mundo de un potencial espiral deflacionario y del estancamiento económico prolongado. La elección de política fue la de inflar la economía mediante exportaciones competitivas, pero como lo advierte el Premio Nóbel, a costa de inflar artificialmente otras economías, y con el riesgo que incluso la hinchazón de éstas últimas u otros mercados, se llegase a perjudicar sus propios mercados. ¿Suficiente? Tal vez a los ojos de la FED no, aunque es posible que ni ellos lo sepan aún con la información disponible. ¿Recuperación? Sí. ¿Vigorosa? Al parecer no, por cuenta del desempleo y el mercado hipotecario, lo que lleva a esperar que el crecimiento en la primera economía del mundo sea moderado por unos cuantos años más.

Nota al pie

  1. En adelante se entenderá billón como millón de millones (10^12).
  2. Deflación: baja generalizada y prolongada del nivel de precios de bienes y servicios. Es el fenómeno contrario a inflación. Suele responder a una caída en la demanda y puede tener consecuencias más negativas que la inflación. Puede desencadenar un círculo vicioso, causa y efecto de la falta de circulación del dinero en la economía, ya que todos prefieren retenerlo.

Bibliografía

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Bernanke, Ben (2010, Noviembre 4). Auxiliando a la economía: lo que la FED hizo y porqué. The Washington Post.

Cavalieri&Worah, John R. & Mihir P. (2010, Noviembre) .Al interior del debate sobre inflación: QE2 y tasas de interés negativas en los TIPS. Pimco.

Frangos, Alex (2010, Noviembre 11) Stiglitz a Obama: usted está equivocado sobre el QE. The Wall Street Journal.

Frangos, Alex (2010, Noviembre 15) Carta abierta a Ben Bernanke. The Wall Street Journal.

Frangos, Alex (2010, Octubre). Panorama Económico Global. Fondo Monetario Internacional.

Isidore, Chris (2010, Octubre 29) Porqué el audaz movimiento de la FED no funcionará. CNNMoney.com.

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Lanman, Scott (2011, Febrero 7). Bernanke apuesta que las materias primas no avivarán preocupaciones de inflación. Bloomberg.

Larkin, Nicholas (2011, Febrero 7).Inversionistas poseen USD $102 mil millones en apuestas al oro y la plata. Bloomberg.

McMillan, Alex (2010, Noviembre 11). La relajación cuantitativa no funcionará: Stiglitz. CNBC.

Stiglitz, Joseph (2010, Octubre 23). Porqué el dinero fácil no funcionará. The Wall Street Journal.

Swanson, Ian (2011, Febrero 4). Tasa de desempleo cae a 9,0%; se crean 36.000 puestos de trabajo. OnThe Money.

Weisman, Jonathan (2010, Noviembre 7). Crecen reacciones violentas contra la FED. The Wall Street Journal.