Estrategias militares, simetría y la geopolítica en Europa del Este

Por: Jairo Gudiño

El entendimiento tácticas de negociación, estrategias óptimas y gran parte de los mecanismos descubiertos por medio de la teoría de juego ha sido bastante útil a la modelación de fenómenos económicos de manera axiomática, así que un economista es capaz de abordar con facilidad las discusiones sobre geopolítica también. Los trabajos de Thomas Schelling, ganador del Premio Nobel de Economía en 2005, han tratado de dar explicar esta capacidad a partir de la definición de conceptos que integran puntos de vista desde la economía y desde las relaciones internacionales.

Desde el 2008 los medios masivos de comunicación han registrado con mucha preocupación lo que ha ocurrido en Ucrania y Georgia, países enlos que Rusia ha intervenido militarmente y en los que la OTAN no tiene influencia decisiva. Sin embargo, muy poco se ha hecho en estudiar cuáles son las estrategias de la OTAN y Rusia como jugadores que luchan por obtener el control de éstos países, ni mucho menos una síntesis de las estrategias utilizadas.

En este artículo se pretenden llenar esos espacios. Se presenta una síntesis de la evolución del ambiente geopolítico que se vive en Europa del Este después de la caída de la Unión Soviética en 1991 utilizando varios diagramas de un famoso artículo de Schelling para explicar juegos estratégicos, utilizando las inferencias de éste autor para explicar los procesos de negociación. El estudio de este ambiente se divide en tres períodos, que los constituyen: (i) la expansión de la OTAN en los noventa, (ii) el boom petrolero y la hegemonía de Rusia en la primera década del presente siglo; (iii) la expansión de Rusia y la debilidad de la Unión Europea. Posteriormente se realiza una síntesis y finalmente se presentan diversas recomendaciones que la Unión Europea debería tomar.

Elementos Generales

Los jugadores son la Unión Europea (UE) y Rusia (R) compitiendo por extender sus áreas de influencia utilizando dos tipos de tácticas: (a) interviniendo de forma militar directa o indirecta (opción que llamaré intervenir); (b) no interviniendo pero tratando de extender su influencia por mecanismos pacíficos: diplomacia, integración cultural, publicidad, etc. (opción que llamaré no intervenir). Las elecciones posibles de cada jugador se presentan en la siguiente tabla:

Cada paréntesis representa una elección de los dos jugadores. Antes de la coma, se especifica la elección de la Unión Europea: no intervenir en Europa del Este (NI) o intervenir (I). Después de la coma, se especifica la elección de Rusia. Dada la existencia de tres períodos, se presente una tabla de éste tipo para cada período con el fin de ser más preciso.

Dos tácticas empleadas por estos jugadores merecen resaltarse antes de empezar el análisis de la utilización de estas opciones:

(1)    La estrategia de injerencia rusa en los países ex soviéticos se centra en la defensa de la población minoritaria rusa que vive en estos países (Mankoff, 2014). Rusia utiliza el hecho de que en Lituania (un país de la OTAN), por ejemplo, un porcentaje de la población es de habla rusa y comparte una herencia cultural con Rusia, así que intenta movilizar este grupo a su favor tratando de limitar las maniobras militares en este país. Cuando se presenta inestabilidad política en estos países ex – soviéticos y se siente amenazada, Rusia interviene militarmente con el argumento de proteger a la minoría rusa de ese país (la reciente intervención en Ucrania y Georgia es una demostración clara de esto);

(2)    Las operaciones militares de la Unión Europea tienen una fuerte correlación con la intervención de la OTAN en otros países. Así se ha demostrado cuando se analizan las intervenciones en Libia, Afganistán e Irak a pesar de excepciones como la intervención unilateral reciente de Francia en Malí. Por lo tanto, la estrategia de la OTAN en Europa del Este ha sido tratar de absorber a los países que la componen dentro de la Unión, o por lo

(3)    menos incorporar los países más estratégicos militarmente: ha obtenido con éxito adherir a Rumania, Bulgaria y los países bálticos, países que son claves en una hipotética invasión o expansión pacífica rápida por Europa. De esta manera, los mecanismos pacíficos para su expansión han sido claves. También se ha logrado así contener la expansión de la influencia rusa a partir de Serbia hacia el resto de países de la península de los Balcanes.

Con estos elementos, ahora sí se puede construir una interesante historia:

1. La crisis económica en Rusia y la expansión de la OTAN en los noventa. 

En la Figura 1 se observa un eje vertical y horizontal. Todos los puntos por encima del eje horizontal implican que al menos la Unión Europea (UE) obtiene beneficios netos por la elección que realiza, mientras que todos los puntos por debajo implican que obtiene pérdidas netas; los puntos a la derecha del eje vertical indican que Rusia obtiene beneficios netos por la elección que realiza, mientras que todos los puntos a la izquierda implican que obtiene pérdidas netas. El punto (I,NI), por ejemplo, indica que UE obtiene beneficios netos debido a que interviene militarmente de manera directa o indirecta en Europa del Este, mientras que Rusia en ese punto obtiene pérdidas netas debido a que no interviene militarmente o interviene por medios pacíficos. También se representa numéricamente la situación, especificando en una tabla los valores de ganancias y pérdidas que obtienen los dos países para cada elección. Se supuso que una intervención unilateral de la Unión Europea sobre las áreas que disputa geopolíticamente con Rusia era menos costosa (los pagos son (1,-1)) que una intervención unilateral por parte de Rusia((-4,4)) debido al potencial de ataque ruso con el armamento heredado de la Unión Soviética. El equilibrio de Nash se alcanza en el punto (I,NI).

El propósito de la Figura 1 es explicar la situación geopolítica que existía en los años noventa. La crisis económica en la que estuvo sumida Rusia a lo largo de esa década y las nuevas formas de concepción de democracia hicieron posible una asimetría de intervenciones militares, haciendo que las elecciones de los dos jugadores pasen de ser un cese de intervenciones jugadores (NI,NI) que fueron elecciones de equilibrio durante la Guerra Fría a uno donde la Unión Europea interviene mientras que Rusia no (no es problemático que se cambie el nombre “Unión Europea” por “Estados Unidos” puesto que sus intereses fueron comunes), es decir, el punto (I,NI). La Unión Europea obtuvo beneficios netos en esta era porque: (a) Logró incrementar el número de países miembros de la OTAN, aprovechando la debilidad del aparato militar ruso para adherirse los países bálticos: Estonia, Letonia y Lituania; (b)  Logró con éxito llevar a cabo intervenciones militares en los Balcanes con una oposición sin fuerza por parte de Rusia, como también apoyar operaciones en el Golfo Pérsico. Rusia obtuvo pérdidas netas porque: (a) No pudo proteger a Serbia (con quien comparte el lazo de que en ambos países la Iglesia Ortodoxa tiene una fuerte influencia) de las acusaciones de varios países de Occidente; (b) El programa de liberalización económica no fue gradual sino repentino, haciendo que muchas instituciones entre ellas las militares fueran dirigidas por una burocracia extractiva de los fondos gubernamentales y del petróleo. La imposibilidad de aprovechar los beneficios del libre comercio o de mejoras tecnológicas no le permitió avanzar.

2. El boom petrolero y los intentos de la reconfiguración militar rusa.

Desde inicios de este siglo hasta el 2013 aproximadamente se experimentó un renacimiento del poder militar ruso. Los altos precios del petróleo y los intentos de control del presupuesto público bajo el gobierno de Putin hicieron que Rusia volviera a tener apogeo. En términos de poderes militares, el mundo se volvió multipolar. En la Figura 2, se observa que el punto se desplaza desde (I,NI) hacia (NI,NI), lo que significa que ninguno de los dos jugadores interviene militarmente en Europa del Este de forma militar. La conexión de todos los cuatro puntos en esa figura forma una especie de diamante o región de simetría, implicando que a ninguno de los dos jugadores les convenía una intervención militar. En la tabla de la Figura 2 se observan los valores asignados a los pagos, siendo la estrategia (NI,NI) un equilibrio de Nash.

Pero esto no implica que la competencia entre estos dos jugadores se detuviera porque empezó a volverse pacífica: (a) La Unión Europea continuó adhiriendo países de Europa del Este para consolidarse. La instalación de un escudo antimisiles en República Checa y Rumania además de la apertura de cárceles secretas en esta región ejemplifican la expansión que pretendía; (b) Rusia aumentó de forma notoria el presupuesto militar destinado a modernizar su armamento (sobre todo en su fuerza aérea), estrechó los lazos diplomáticos con Ucrania y Bielorrusia y logró reestablecer su fuerza sobre los países del Cáucaso. La cooperación militar con China e India parecía entonces dar inicios de fortaleza; (c) La intervención de Rusia en Abjasia y Osetia del Sur cuando Georgia intentó reestablecer su dominio sobre estos territorios reflejó la fortaleza militar de Rusia sobre el poder pacífico que la OTAN tenía sobre Georgia, de tal manera que ese equilibrio de intereses y elecciones no se podía romper.

3. El fin el boom petrolero y la nueva asimetría

La reciente Crisis Financiera Europea y la caída de los precios del petróleo han hecho que la fortaleza que ambos jugadores pretendían no se alcanzara totalmente. Ambos factores han hecho que sea menos factible una intervención militar directa o indirecta de la Unión Europea ante la injerencia de Rusia en Crimea y las provincias ucranianas de Donetsk y Luhansk. Esto se debe a que la Unión ha reducido notablemente el presupuesto dedicado a fortalecer su aparato militar dados los períodos de deflación en los últimos años, de tal manera que Rusia tiene ahora libertad para intervenir militarmente a pesar de su fragilidad económica. Ahora trata de mantener su status de potencia mundial reavivando tendencias nacionalistas dentro de su territorio.

El nuevo punto de elección de equilibrio de los jugadores por tanto se desplaza desde (NI,NI) hacia (NI,I), lo que implica un papel pasivo de la Unión Europea. Siguiendo a Schelling (1956) teóricamente, esto se debe a que la opción que más beneficia a Rusia es intervenir independientemente de la decisión de la Unión Europea (elegir “I” en la Figura 3), entonces la Unión Europea no tiene otra opción que escoger la opción “menos peor”, es decir, no intervenir (en la Figura 3, escoger “NI”). Los valores asignados a la tabla de la Figura 3 muestran que se alcanza un equilibrio de Nash en cuando los jugadores toman la estrategia (NI,I).

Síntesis

Los países que no fueron absorbidos por la Unión Europea después de la caída de la Unión Soviética en 1991 son de nuevo una zona de inestabilidad, porque ni Rusia ni la Unión Europea han logrado consolidar en estos países puntos de defensa militar fuertes, de manera que son muy frágiles ante la confrontación de las dos potencias. Curiosamente, estos mismos países (Ucrania, Moldavia, Bielorrusia y los que componen la región del Cáucaso) albergan dentro de su territorio al menos una base militar rusa y además su operación fue establecida como parte de acuerdos posteriores inmediatamente a la caída de la Unión Soviética, por lo que no se descarta que Rusia intenta retomar la hegemonía soviética utilizando sus bases militares en esos países como puntos de apoyo para proteger su territorio e indirectamente extender su influencia sobre otros países de forma débil. La estrategia rusa por tanto utiliza la inefectividad de las instituciones en seguir los lineamientos establecidos por la Unión Europea (transparencia, democracia, protección de derechos humanos, etc.), como también en frenar la injerencia política de Moscú para lograr sus objetivos. Y por supuesto, esto tiene efectos sobre el crecimiento económico de éstos países.

Reestableciendo la Simetría

¿Cómo podría reestablecerse un equilibrio de poderes? Se pueden formular tres recomendaciones que la Unión Europea puede seguir para contrarrestar la influencia de Rusia.

(i)                Mecanismos de Negociación

Dada la distribución de los beneficios y pérdidas netas en la Figura 3 para ambos jugadores, Schelling (1956) hace una interesante apreciación cuya intuición aplicada al caso presento a continuación: a menos que la Unión Europea se recupere lo suficiente rápido económicamente para reestablecer su poder militar, Rusia continuará expandiendo su área de influencia para mantener su status de poder. Pero si las nuevas áreas sobre las que ejerce control son demasiado importantes para la Unión Europea tal que es menos costoso intervenir militarmente, el miedo de Rusia a perder todo hará que Rusia por fin ceda y la competencia por áreas de influencia vuelva a realizarse de modo pacífico. Por lo tanto, se necesita de una fuerte inclinación a la negociación y no a la guerra si esta situación se alcanza.

(ii)             Fin de las Importaciones de Petróleo

Dada la reducida posibilidad de reestructuración tanto de los sectores económicos como del aparato militar ruso, la Unión Europea podría recuperar rápidamente su poder geopolítico no sólo gracias a las cooperaciones militares con la OTAN, sino también de la capacidad de ganar apoyo de los ciudadanos de países ex soviéticos para contener la influencia rusa a través de políticas que incrementen el consumo y la inversión. El mayor ataque que podría lanzar la Unión Europea, sin embargo, sería reducir el volumen de importaciones de petróleo de Rusia sustituyéndolo progresivamente por otro proveedor en el corto plazo. En el largo plazo, si se apoyan políticas industriales más amigables con el medio ambiente que disminuyan el uso de combustibles fósiles junto con una oferta más diversificada de petróleo respecto del origen de los proveedores hará que Rusia sea menos relevante dentro del conjunto de países proveedores de materia prima para la producción de la Unión. En consecuencia, su área de influencia que depende en últimas de su habilidad para monopolizar la oferta de petróleo se reduciría.

(iii)           Aumento de inversión pública estratégica en países aliados

Los países de Europa del Este en general atraviesan múltiples problemas como un bajo suministro de bienes públicos, corrupción, desigualdad en el ingreso, deflación y falta de oportunidades. Mayor inversión pública en infraestructura, educación y salud (Roubini, 2015), además de mayor inversión en sectores estratégicos de las economías como industrias ecológicas y tecnología de punta  aumentaría el grado de cohesión de la sociedad, el crecimiento económico y sobre todo, el apoyo a la Unión Europea para contrarrestar la influencia rusa sobre los países aliados. La coordinación entre el sector público y privado para el cumplimiento de estos objetivos es fundamental.

Pese a la exigencia que impone el análisis intuitivo en la especificación de las elecciones de los jugadores, se ha tratado de demostrar aquí que los diagramas de Schelling pueden explicar dinámicas complejas. Schelling vive.

Bibliografía

Mankoff, J., (2014). “Russia’s Latest Land Grab”, Foreign Affairs, Vol. 93 (3), 60-68.

Roubini, N., (2015). “The Negative Way to Growth”. Commentary. Project Syndicate.

Schelling, T. (1956). "An Essay on Bargaining", The American Economic Review, Vol. 6 (3), 281-306.