Los riesgos de las tasas de cambio fijas: El caso de Argentina, la Ley de Convertibilidad y la crisis del 2001

Por Nicolás Urdaneta

n.urdaneta@uniandes.edu.co

 

El Diciembre pasado se cumplieron 14 años del colapso de la “Ley de Convertibilidad” entre el peso argentino y el dólar estadounidense. Esta ley fue instaurada en 1991 y tuvo apenas 10 años de vigencia porque llevó, en el 2001, a una de las más profundas crisis económicas en la historia de Argentina. Para comprender lo que implicaba la Ley de Convertibilidad, se va a citar lo que dictaban los tres primeros artículos de la Ley No 23.928 de 1991:

ARTÍCULO 1º — Declárase la convertibilidad del Austral con el Dólar de los Estados Unidos de América a partir del 1º de abril de 1991, a una relación de DIEZ MIL AUSTRALES (A 10.000) por cada DOLAR[1], para la venta, en las condiciones establecidas por la presente ley.

ARTÍCULO 2º — El BANCO CENTRAL DE LA REPUBLICA ARGENTINA venderá las divisas que le sean requeridas para operaciones de conversión a la relación establecida en el artículo anterior, debiendo retirar de circulación los Australes recibidos en cambio.

ARTÍCULO 3º — El BANCO CENTRAL DE LA REPUBLICA ARGENTINA podrá comprar divisas a precios de mercado, con sus propios recursos, por cuenta y orden del GOBIERNO NACIONAL, o emitiendo los Australes necesarios para tal fin. (Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, 1991)

Ahora que se ha aclarado qué implicaba la Ley de Convertibilidad, se puede profundizar en el análisis. La primera parte de este artículo va a presentar el concepto económico de la “trinidad imposible” que proporcionará el conocimiento básico para comprender por qué colapsó la ley y la economía. La segunda parte explicará la intención de haber creado la Ley de Convertibilidad, seguido de los éxitos que le dio a la economía argentina y finalmente cómo llevó a la crisis de la deuda en el 2001. La parte final del artículo contempla un análisis económico más minucioso acerca de los efectos de la Ley de Convertibilidad. En esta parte se explicará por qué la medida pudo ser exitosa en el corto plazo pero en el largo plazo estaba destinada a fracasar y llevar a un profundo retroceso económico.

Primero: cuando Argentina instauró una tasa de cambio fija, se vio sujeta a lo que se conoce en el mundo económico como “la trinidad imposible”. Este concepto establece que una economía puede tener máximo dos de los siguientes tres elementos: 1) libre movilidad de capitales, 2) tasa de cabio fija y 3) autonomía en la política monetaria. Durante este periodo, Argentina tenía tanto una libre movilidad de capitales como una tipo de cambio fijo y, por lo tanto, no podían tener autonomía en su política monetaria. Se verá que en Argentina se dio una salida de capitales y la única forma de mantener la tasa de cambio fija es por medio de una política monetaria contractiva en la queel Banco Central debe utilizar sus reservas en divisas internacionales para venderlas a cambio de su moneda local. Esto se hace con el fin de reducir la oferta monetaria local (e incrementar la oferta de los dólares) para corregir la devaluación del peso (como dice el Artículo 2º de la Ley de Convertibilidad).

Segundo: es necesario hacer un breve recuento del proceso desde que se instaura la Ley de Convertibilidad hasta su colapso. La intención de implementar este tipo de cambio en conjunto con una apertura a los mercados externos fue combatir la hiperinflación que estuvo sobre el 3000% y el 2000% entre 1989 y 1990 respectivamente (Sala, 2008, p. 2). Fue exitoso, la tasa de inflación estuvo en valores inferiores al 5% a partir de 1993 (Banco Mundial, 2015). Con la hiperinflación, el Peso Argentino se devaluaba rápidamente (sobrepasando el 1000% anual entre 1988 y 1991) (Banco Mundial, 2015) y al implementar esta tasa de cambio fija se logró controlar el creciente costo relativo de las importaciones y evitar que una salida de capitales afectara la tasa de cambio hacia una mayor depreciación.

A finales de la década de los 90 la recientemente desmantelada Unión Soviética tuvo un colapso económico lo cual llevó a que muchos inversionistas internacionales sacaran sus capitales de países como Argentina y de esta forma se incrementaron considerablemente las presiones para devaluar el peso. El Banco Central incurrió en préstamos extranjeros para poder mantener el tipo de cambio al valor estipulado en la Ley de Convertibilidad (acorde a la “trinidad imposible”). Durante los 90 la deuda externa estuvo entre el 30% y el 40% del PIB pero en el 2002 llegó al 100% tras el inicio de la crisis (Oficina nacional de Crédito Público, 2012). Arrastrar con las crecientes deudas llevó al fin del sistema de la Convertibilidad en 2001 y este colapso se presentó como uno de los detonantes de la crisis de comienzos del milenio en Argentina.

Tercero: ahora se expone el análisis económico para determinar el costo sobre el beneficio del tipo de cambio fijo. El beneficio de la Convertibilidad fue en un principio una menor inflación con la que el país tuvo temporalmente una cierta estabilidad macroeconómica. Por otro lado, al tiempo que se reducía la inflación la tasa de cambio estaba afectando a la industria nacional. La Ley de Convertibilidad había establecido una paridad con el dólar que hacía más fuerte al peso argentino de lo que sería en un libre mercado y hacía que las exportaciones fuesen más caras mientras que las importaciones hacia Argentina se hacían más baratas. Por lo tanto, las industrias nacionales se encontraron con una fuerte competencia contra la que no pudieron mantenerse y por consecuencia terminó desindustrializando una parte del país. Una vez que la crisis económica estalló en el 2001 cuando colapsó el sistema de cambio fija, también se veía un país con un atraso industrial que hizo que la recuperación fuese más dura.

Para comprender el impacto del fin de la Convertibilidad es importante dividir las causas de la crisis en temporalidades de corto y largo plazo. Como ha planteado el Dr. Aronskind en UNICEN, si bien algunas de las causas de mayor plazo se relacionan con la situación político-económica que vivió Argentina durante la dictadura de los años 70, al que se le atribuye la responsabilidad inmediata de la crisis es al colapso de la convertibilidad en el 2001 (Aronskind, 2011). Como se presentó anteriormente, una coyuntura económica delicada a nivel internacional hace que mantener una tipo de cambio fijo sea difícil porque es posible que haya inestabilidad en el flujo de capitales. Lo anterior no significa que exista una relación directa entre tener una tasa de cambio fija y una eventual crisis económica, pero cuando hay otros factores como los internacionales que pueden hacer vulnerable a la economía, se debe tener precaución con tipos de cambio como este.