¿Basta con la diplomacia?

Por: Felipe Orjuela

Desde la posesión del nuevo presidente colombiano, Juan Manuel Santos, la diplomacia ha sido un factor sumamente importante para el país. Gracias a ésta, y al trabajo del presidente y la canciller María Ángela Holguín, se han podido restablecer las relaciones con Venezuela. La verdad me tomó por sorpresa que las relaciones hubieran sido restablecidas de forma tan rápida puesto que los dos mandatarios, el presidente Santos y Hugo Chávez, no han demostrado tener una buena relación a lo largo de los últimos años. Pienso que esta reanudación de las relaciones es un aspecto positivo para el nuevo gobierno, pero me ha despertado ciertas inquietudes respecto a la diplomacia.

La primera de éstas surge de la forma en que los dos presidentes fueron capaces de ignorar eventos pasados, en los cuales ambos personajes aparecían casi como antagonistas. De un momento a otro decidieron que iban a tener una buena relación diplomática y así lo hicieron. Al haber hecho esto no creo que estén olvidando sus enfrentamientos pasados y las causas de estos.

Después de haber pensado en ese aspecto me surgió la pregunta respecto a las causas de los problemas que estos personajes han tenido con anterioridad, especialmente el de las bases guerrilleras en territorio venezolano. No creo que el presidente Santos dude de la existencia de bases de las FARC en territorio venezolano por el simple hecho de que Chávez así lo afirme.

Por último me voy a referir a el caso en que la Guardia Venezolana no ha permitido el desenganche de remolques de camiones colombianos para ser enganchados en camiones venezolanos, después de reanudada la relación comercial entre ambos países. Este hecho me hace preguntarme acerca de la verdadera importancia de las relaciones diplomáticas entre países, y si éstas sirven de algo si no están representando las posturas del pueblo frente al conflicto que se pretende solucionar por este medio. Este caso pone en evidencia que no sólo basta con la diplomacia entre los mandatarios, sino que también es necesario que los ciudadanos de ambas partes participen en la reanudación de las relaciones, pero para que esto pase estos deben estar de acuerdo con las decisiones tomadas por sus mandatarios.

Estos tres aspectos me hacen preguntarme acerca de la duración que tendrá esta buena relación entre ambos países. Puesto que los mandatarios no han olvidado sus conflictos ni las causas de estos y además la ciudadanía no se muestra dispuesta a cooperar.

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