Pañitos de agua tibia

Por: Juan Sebastián Torres

¿Cómo espera Estados Unidos una mejoría significativa si no se apoyan los cambios radicales? A la reforma de salud, punto primordial en la política de Obama, no dejan de postergarla debido a debates no sólo presupuestales sino también ideológicos.

Respecto al costo, es normal la preocupación; ésta reforma racionalmente implicaría un aumento de impuestos, algo que parece desquiciado, dado que sólo hace meses parecía que la gente saldría corriendo de sus casas hipotecadas a vender sus tres carros prestados. Sin embargo, después de todo, en los últimos años los gastos del gobierno estadounidense no fueron ni muy mesurados ni bien dirigidos; hay todo tipo de juguetes guardados sin usar (todos en caja original, evitando dañar la integridad), como los 187 aviones F-22, con el valor de US$140 millones c/u (espero todos hagan la multiplicación).

Por el lado cuasi-ideológico, a algunos les preocupa que Obama se esté dirigiendo al socialismo, lo cual suena inevitablemente ridículo, viniendo de entes que están incesablemente cambiando de status en Twitter con su Blackberry mientras conducen una Hummer a McDonald’s. Un seguro para 50 millones de personas más no evitará que lo hagan mientras ven The Hills.

Es cierto que hay mejoras en la situación económica –sería caótico si no, después del gigantesco pero no suficiente paquete de estímulo-, ahora sólo faltan cambios que no sean pañitos de agua tibia.