El momento esperado

Por: Eduardo García Echeverri

Era mi primera vez. Estaríamos entre las mismas cuatro paredes forradas de intenso rojo y bajo el mismo techo cubierto de espejos. Estaba temprano pero la ansiedad madrugó. Él no se molestó. Sabía que lo esperaba ávido, inmóvil, con el deseo como ancla.

Aunque está  a la altura de las mejores letras de Miguel Bosé, esta no es la apertura de una novela erótica o el monólogo de una película rosa. Contrario a lo que usted debe estar pensando y como esta es una revista seria, esta fue la espera a la conferencia del premio nobel Paul Krugman en el salón rojo del hotel Tequendama. Tuve la fortuna de contarme entre los majos presentes, como supuesto analista de un banco cuyo nombre no quiero ni debo acordarme, para escuchar así las lecciones del nobel sobre la actual coyuntura económica mundial. Compartieron como panelistas junto a él: el codirector del banco Juan José Echavarría, el ex ministro Guillermo Perry, el ministro de Hacienda Oscar Iván Zuluaga, y la dos veces ex candidata y ahora ex precandidata por la alianza pastranouribeneoliberopoloconservadora Noemí Sanín. Sin duda las tesis más complicadas presentadas esa mañana fueron las de esta última, quien intentó adicionar las ideas del profesor a la susodicha alianza en unparticular ex movimiento político, que, por suvasta complejidad, deberá ser analizado en otra ocasión y probablemente otra revista.

El nobel enunció, a manera de mandamientos, los dolorosos aprendizajes que dejó a la ciencia lúgubre esta crisis. Con la convicción de un mesías convirtiendo incrédulos, predicó sus proverbiosy nos trajo su palabra revelada. He aquí el evangelio segúnPaul Krugman:

“Dijo el señor: “no confiarás ciegamente en los mercados financieros y menos en el “shadow banking”, estos pueden padecer burbujas y excederse inicuamente en riesgos”” (St.Paul 8:32). Sin temor a estar rodeado de unos mil banqueros, no exagero,  y sin importarle que la Fiduciaria Bogotá ya no le pagara ni el almuerzo, Krugman denunció primero la matriz financiera de la crisis y la responsabilidad de los bancos en esta. Según él, los bancos no previeron el riesgo de prestarle a los NINJAS (no income, no job, no assets) y por ende se fueron a la bancarrota, o, si contaron con mejor suerte, a un plan de salvamento por parte del gobierno estadounidense. Más temerarias aún resultaron las entidades del “shadow banking” (entidades que intermedian créditos entre prestamistas e interesados sin contar con depositarios, tales como las extintas Lehman Brothers y Bear Sterns) ya que estas no tenían casi ningún tipo de regulación estatal ni exigencias en sus montos de capital de reserva. Condenó  a los herejes que defendieron durante muchos años la independencia del sistema financiero, “Vade Retro Friedman” (St.Paul 8:45)  y excomulgó a sus apóstoles encabezados por Alan Greenspan.

Aseveró que esta crisis no se convirtió en la hecatombe (del capitalismo aclaro) gracias a la intervención de los gobiernos: “Gloria a Keynes en el cielo y en la tierra paz a los déficits;  estos podrán ser tus únicos amigos cuando nadie más lo sea” (St.Paul 4: 14-15). Aunque en el primer año Krugman mostró un paralelo aterrador con la crisis de los años 30, (caídas del PIB comparables a las de ese entonces en Estados Unidos, Japón, el Mundo e incluso mayores en Europa) esta similitud no se sostuvo el segundo año gracias a los generosos planes de reactivación estatales. “Dejad que los mamertos vengan a mí” ” (St.Paul 3: 12). Estos planes suman unos275 000 millones de dólares en reducción de impuestos y casi medio billón de dólares en preservación de empleos sólo en los Estados Unidos. El nobel pronostica que, gracias a estos, Estados Unidos verá crecimiento en la segunda mitad de este año y Europa el año que viene. Aquí se le apareció la virgen canosa y en corbata al ministro Zuluaga ya que su justificación para el elevado déficit colombiano se fue por esta línea. Argumentó que este gasto le había permitido a Colombia tener una de las “menos peores”, literalmente, caídas del PIB y de producción industrial en América Latina.

Pese a todo lo anterior Krugman aún no nos llama al regocijo. Aunque la recesión ya tocó fondo, la mayoría de los efectos negativos de esta perdurarán hasta bien entrada la fase de recuperación. Coincidió con él el doctor Echavarría, al demostrar no sólo que el empleo sigue cayendo pese a ya tener cierto crecimiento (Colombia debe crecer al 4% para mantener su tasa actual de desempleo), sino que además fue en Colombia donde más aumentó la desocupación en el continente por concepto de la crisis después del Ecuador. Los culpables, afirma, son los impuestos a la nómina (parafiscales) y la rigidez del mercado laboral colombiano. Más triste aún, Krugman afirma que esta recuperación será gradual y lenta debido a la caída, en casi treinta puntos porcentuales, del comercio internacional. Las exportaciones han sido muchas veces la tabla de salvación de las naciones en recesión pero en esta coyuntura no estará disponible.

A esto súmesele el hecho de que las tasas de interés en los Estados Unidos, Japón, Canadá yla Unión Europea entre otras, están todas cercanas al cero por ciento,  lo que les impide casi toda maniobra monetaria para capotear la crisis. Éste, demos gracias al Señor, no es el caso de América Latina, cuya demanda interna no está tan golpeada y cuya caída del PIB no es tan pronunciada (1.7% según la CEPAL). Además esta crisis nos cogió relativamente mejor parados que las anteriores; con mayores reservas internacionales que antes. En este contexto uno llega a comprender la frase de cierre de la conferencia “Por primera vez América Latina está en mejor situación que nosotros” (Apocalipsis 19:1). Una frase cargada de pesar.

Palabra del Señor…

PD- Triste que la Universidad haya desaprovechado, a diferencia de otras, la oportunidad de tener a Paul Krugman en sus instalaciones.