EL ACUERDO DE PARÍS: UNA LUCHA MITIGADA POR RESTRICCIONES GUBERNAMENTALES

Andrés Dávila
Subdirector de Edición & Revisión
Estudiante de Economía y Gobierno y Asuntos Públicos

ao.davila10@uniandes.edu.co
Universidad de los Andes

El primero de junio de este año estuvo marcado por una desafortunada noticia a nivel mundial. La administración de Trump, que desde su campaña mostraba señales en contra de mantener los esfuerzos en materia de preservación del ambiente, decidió retirarse de los acuerdos alcanzados en París durante el 2015. Estos tenían cómo objetivo la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, a fin de controlar el calentamiento global. Teniendo en cuenta que Estados Unidos es uno de los emisores de gases de efecto invernadero más importantes del mundo, su salida del acuerdo generó un escenario riesgoso en términos de lo que puede ocurrir con el medio ambiente. En este sentido, el propósito de este artículo es evocar los acuerdos realizados en París y los retos gubernamentales que se vislumbraban por ese entonces, a fin de discutir las implicaciones de la detracción de Estados Unidos, particularmente sobre la posibilidad de que el acuerdo alcance sus metas. Para conseguir esto, se expondrán los principales objetivos del acuerdo de París, posteriormente se analizarán los retos a los que se enfrentan los países implicados y finalmente se argumentarán las posibles consecuencias de la salida de Estados Unidos del acuerdo.

La vigésima primera cumbre internacional de cambio climático (COP21), efectuada en Paris, Francia, desde el 30 de noviembre del 2015, se mantiene cómo un punto de discusión importante dentro del área política y económica del mundo entero. En las discusiones de la cumbre, que finalizaron el 12 de diciembre de 2015, se formalizó un pacto que contiene puntos clave para disminuir el impacto de los fenómenos climáticos y fomentar acciones que aporten a la disminución de la temperatura a nivel global. Así, la cumbre se consideró un éxito para el progreso mundial y la lucha contra el cambio climático. Llegar a un acuerdo vinculante para los países participantes significaba una superación importante de restricciones que mitigaron la efectividad de soluciones propuestas en cumbres anteriores.

En la COP21 participaron representantes de 195 países, en su mayoría comprometidos a cumplir a cabalidad los acuerdos planteados en el texto final e inclusive, a buscar nuevos programas para la mejora constante del borrador. De este modo, se plantearon tres propuestas principales para los programas de control e inversión en la lucha contra el cambio climático: (1) tener como objetivo final y punto de referencia en el aumento de la temperatura global un tope máximo de 2ºC, preferiblemente cercano al valor de 1.5ºC, (2) crear un fondo financiero con recursos cercanos a los 100.000 millones de dólares anuales y (3) garantizar que el acuerdo sea y se mantenga jurídicamente vinculante para todos los países firmantes. De igual manera, se recomendó el uso de nuevas alternativas energéticas para las actividades industriales, como el uso de fuentes de recursos renovables del estilo de la energía solar y eólica. Asimismo, se enfatizó sobre el impulso a la innovación y el desarrollo para disminuir los niveles de emisión (ONU, 2015). A través de estos acuerdos, se buscaba crear las condiciones necesarias para aliviar los fuertes efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero sobre el cambio climático.

Ahora bien, el acuerdo incluye un punto importante sobre el aporte que debe generar cada país de acuerdo a su nivel de desarrollo. Se estableció que los países desarrollados no solo deben contribuir cumpliendo con los acuerdos, en especial respecto a la reducción de emisiones de dióxido de carbono, sino también ayudar a los países menos desarrollados a adaptarse a los efectos del cambio climático y a alcanzar la autonomía necesaria para controlar las emisiones (ONU, 2015). De esta forma, se buscaba que los países menos desarrollados no se vieran abrumados por los retos financieros del acuerdo y su aporte a la lucha contra el cambio climático fuera efectivo (Dinero, 2015b).

En este orden de ideas, los esfuerzos necesarios para cumplir con los objetivos del acuerdo presentaban dos retos evidentes. Para los países desarrollados, la inversión para contribuir al acuerdo debía ser significativa. Para los menos desarrollados, el esfuerzo para adecuarse a las recomendaciones del acuerdo representaba un desafío importante, pues la naturaleza de las restricciones correspondientes al nivel de progreso define sobre qué sectores y a través de que programas se realiza la inversión efectiva de los recursos. Por supuesto, por las presiones que genera la restricción presupuestal a las que se enfrenta la inversión pública de cualquier gobierno, salta a la vista la posibilidad de que el rubro relacionado al fomento de la reducción de gases emisores de dióxido de carbono no sea precisamente una prioridad. En este sentido, desde un principio era factible que se diera una subordinación de las inversiones para cumplir los puntos del acuerdo, pues en la priorización del gasto tiende a primar el estado de la agenda pública y consideraciones políticas. Por lo tanto, el sincretismo característico de este tipo de acuerdos internacionales da cuenta de los obstáculos que surgen por las preferencias gubernamentales y la priorización de los asuntos internos en el gasto y la agenda pública.

Ahora bien, un reto que no se hacía evidente tras la finalización del acuerdo era la necesidad de empeñarse en evitar la detracción de los países más desarrollados, especialmente por parte de Estados Unidos. Por el contrario, el riesgo de que los países menos desarrollados no continuaran se veía más relevante, pues la magnitud de los esfuerzos y las limitaciones presupuestales y políticas parecían ser más importantes, tal como se hizo evidente con el caso de Nicaragua y Siria. Sin embargo, el espectro político de Estados Unidos ha cambiado mucho desde la finalización de la COP21. Más aun, una combinación de un aumento en la importancia del tamaño del Estado por el lado del gasto y la nueva línea lógica de la inversión pública, ambas características de la administración de Trump, enseña un escenario poco beneficioso para la cooperación internacional, en especial con programas como el planteado en el acuerdo de París.

Por lo anterior, la salida de Estados Unidos del acuerdo, a pesar de constituir una poco grata sorpresa para gran parte de los actores internacionales, está justificada en la falta de atención, incluso importancia, que le entrega la actual administración del país a la conservación del medio ambiente y a la regulación de la temperatura global. Como tal, esta falta de atención está motivada en la evidente priorización de los asuntos internos dentro de la agenda pública del país. Tanto así, que a pesar de que, como ya se discutió, todos los países se enfrentan a limitaciones importantes, Estados Unidos es el único país desarrollado detractor del acuerdo.

En todo caso, la principal preocupación radica en si la salida de Estados Unidos va a afectar de manera importante la ejecución y el cumplimiento de los acuerdos. Al respecto, no es del todo claro que el alcance de los objetivos se ralentice o elimine de manera importante. A pesar de que existe el riesgo de que la salida de Estados Unidos represente un impulso para que otros países se libren de los acuerdos, en aras de evitar un sacrificio de su poder relativo por las limitaciones presupuestales, expertos afirman que es difícil que esto logre reversar el ímpetu que se ha alcanzado a nivel global en la lucha contra el cambio climático (Lissardy, 2017). De esta manera, a pesar de la incertidumbre que se vive en el panorama internacional, es posible alcanzar los objetivos planteados si los países firmantes tienen presentes los altos costos que implicaría la desintegración del acuerdo y la evidente necesidad de perseguir las condiciones requeridas para evitar un aumento descontrolado de la temperatura global.

En definitiva, la COP21 se puede catalogar como el evento más importante y exitoso en la historia de los avances en materia de cambio climático. Los acuerdos obtenidos a través de las líneas de la diplomacia establecieron un punto de referencia muy alto para los esfuerzos en la protección del planeta. Por ende, la capacidad de establecer mecanismos que fomenten la mejoría del estado del medio ambiente, sin sacrificar una perspectiva de desarrollo, se entiende como un triunfo sin precedentes para la ONU y, sin duda, para el mundo entero. A pesar de esto, las preferencias sobre las que se rige la ejecución gubernamental establecen un reto importante para el alcance de los objetivos del acuerdo, ya señalado por la detracción de Estados Unidos. En este sentido, a pesar de que los desafíos a los que se enfrentarán los países que se mantienen pueden ser considerables, es necesario que se centren en las recomendaciones del acuerdo y prioricen la preservación del medio ambiente, pues no hay restricción que sea más importante que el hecho de que vivimos en un mundo finito.

Referencias

Dinero. (12 de diciembre de 2015b). Histórico acuerdo contra el cambio climático en París. Bogotá: Dinero. Recuperado de http://www.dinero.com/actualidad/articulo/acuerdos-alcanzandos-tras-cop21-paris-2015/217160

Dinero. (28 de noviembre del 2015a). Clima de París: ¿enfriará o calentará el país? Revista Dinero, recuperado de http://www.dinero.com/actualidad/articulo/analisis-sobre-efectos-cunbre/216679

Lissardy, G. (2 de junio de 2017). ¿Efecto dominó?: qué consecuencias puede tener la decisión de Donald Trump de retirar a Estados Unidos del acuerdo climático de París. BBC Mundo, recuperado de http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-40128346

ONU. (2015). Acuerdo de París. UN. United Nations Framework Convention on Climate Change. Recuperado de http://unfccc.int/files/essential_background/convention/application/pdf/spanish_paris_agreement.pdf

Planelles M. (15 de diciembre de 2015). El acuerdo de París contra el cambio climático impulsa las renovables. El País, recuperado de http://internacional.elpais.com/internacional/2015/12/14/actualidad/1450123576_274075.html

Planelles, M. (22 de junio del 2016). La Cumbre de París cierra un acuerdo histórico contra el cambio climático. El País, recuperado de http://internacional.elpais.com/internacional/2015/12/12/actualidad/1449910910_209267.html