De la informalidad a la formalidad en la minería artesanal de oro: un paso necesario

Por: Leonardo Camacho

Colombia espera un boom minero, que promete significativas transferencias de regalías a las regiones. Diferentes empresas del sector llegan a nuestro país con la idea de explorar y explotar distintas reservas, contando con la tecnología y el capital para lograrlo. Al otro lado del espectro se encuentra la minería artesanal, la cual no requiere grandes inversiones de capital debido a algunas de sus características. Por los sitios en los que se desarrolla, por ser de cielo abierto (no hay necesidad de hacer túneles bajo tierra) y por la cantidad de mineral que se encuentra en la zona, puede ser ejercida por barequeros (término utilizado para referirse a los mineros artesanales). Es una actividad económica de la cual han dependido los habitantes de algunos municipios del país durante varios años, y que en otros llega como una promesa de desarrollo. Sin embargo, las ganancias se pueden quedar en poder de unos pocos, debido a la informalidad que reina en este tipo de explotación minera.

Casos como el de Zaragoza en el Valle o el de Suárez en el Cauca, son una radiografía de cómo la explotación del oro en un marco de informalidad, no propende por el desarrollo sostenible, ya que desplaza mano de obra de otras actividades como la agricultura y la pesca.

Zaragoza, Suárez y San Lucas, una esperanza dorada, pero un destino desolador

Zaragoza es un municipio del Valle del Cauca, ubicado en las inmediaciones del río Dagua. En abril de 2009, la suerte de sus habitantes parecía cambiar. El hallazgo de oro en la orilla del río, prometía mejorar las condiciones de vida de las personas que allí habitaban. Pero con el oro llegaron también la violencia y el daño ambiental, ya que los pobladores no fueron los únicos que se enteraron de la existencia del mineral, sino que personas de otras regiones del país e incluso extranjeros, llegaron con máquinas retroexcavadoras para poder encontrar vetas más grandes a mayores niveles de profundidad [8] .

Al descubrir el mineral, alrededor de 7000 personas de la zona empezaron a depender de la extracción del mismo. Sin embargo, ante la ausencia de una autoridad que regulara la actividad, empezaron los problemas. La muerte de personas fue quizás el más preocupante. Por un lado, al no contar con seguridad industrial en los sitios de trabajo, se presentó la muerte de mineros. Por otra parte, la violencia tomó la vida de otros cuantos, ya fuera por querer robarles directamente el oro, o para apropiarse de los terrenos que estaban explotando. Se podría pensar que esta última causa de violencia se solucionaría brindando títulos a las personas de la zona, pero en la actualidad, la nación tiene en concesión ese territorio a una constructora que se encarga de la realización de una carretera hacia Buenaventura [10] . Por lo tanto, la solución fue el desalojo. Después de la orden del gobierno Nacional, se retiraron las máquinas de Zaragoza, y según información de diarios locales se trasladaron a la reserva de San Cipriano [9] .

En el tiempo en que estuvo activa la extracción en Zaragoza, un gramo de oro costaba alrededor de 50 mil pesos. Esta suma era pagada por las “mesas”, sitios ubicados en el costado del río donde se pesaba y se valoraba el material. Cabe anotar que estos sitios de cambio no son legales, ya que en ellos no se recolectan los respectivos impuestos derivados de la transacción (el IVA y las regalías). Por supuesto, quienes más beneficiados se veían eran los dueños de las máquinas retroexcavadoras, quienes podían extraer más cantidad de oro [8] .

De la misma manera en Suárez, Cauca, existe una mina artesanal de oro en las orillas del río Oveja. A diferencia de Zaragoza, la población de Suárez ha dependido durante muchos años de la minería como su principal actividad económica. Allí no sólo se explota oro, sino que también hay minería a cielo abierto de carbón, arcilla y arenas. Pero a pesar de llevar tanto tiempo en esta actividad, ésta se lleva a cabo de manera empírica, no hay un grado significativo de desarrollo tecnológico y en la mayoría de casos, la extracción del oro se hace para conseguir el sustento diario. Además, no se cuenta con seguridad industrial para realizar los trabajos, por lo que los deslizamientos de tierra han cobrado la vida de varias personas [2].

Al bajo desarrollo de la actividad, ahora se suma la presencia de grupos armados ilegales en la zona. En abril de este año, ocurrió el asesinato de ocho personas que buscaban instalarse en las orillas del río Oveja. Asimismo, líderes mineros de la zona han recibido amenazas por negarse a abandonarla [12]

En la Serranía de San Lucas también hay explotación aurífera artesanal. Pero al igual que en los dos casos anteriores, no es una actividad productiva y en cambio está degradando el ecosistema de la zona, al utilizar mercurio y cianuro para el procesamiento del metal. De igual manera, se presentan conflictos sociales entre los mineros que se resisten a la llegada de grandes compañías a la zona y el ejército que ve esa resistencia como un apoyo a la guerrilla [11] .

Además de los problemas sociales que se presentan con la minería informal, aparece el daño al medio ambiente. Por una parte se generan problemas de erosión, al excavar indiscriminadamente y sin ningún tipo de planeación. Por otra parte, en casos como el de Zaragoza, se drenan los ríos, cambiando su cauce y por consiguiente, el ecosistema de los alrededores de la mina.

Otro grave problema ambiental en la extracción de oro es la contaminación por mercurio. Este mineral es utilizado como amalgama para poder extraer las impurezas del material [1]. Un manejo inadecuado del mismo puede causar problemas de polución de agua, afectando a quienes la consumen, y amenazando la vida de los animales que conviven allí [7] .

A pesar de las circunstancias que rodean a estas tres poblaciones, no todas las actividades de extracción artesanal padecen de informalidad e inseguridad. En el departamento del Chocó, existe una organización llamada Oro VerdeTM, que certifica procesos de minería responsables ecológicamente (bajo diez criterios de evaluación), buscando un desarrollo sostenible. Al someterse a los criterios, los mineros reciben una prima del 6% del valor del metal. Además por ser legal, se logran las transferencias de regalías a los municipios correspondientes [6] . El caso de Oro VerdeTM se asemeja al de Tanzania, país del África Central, en el cual existe un marco regulatorio que propende por el desarrollo de la actividad, no sólo para las grandes compañías, sino también para los mineros artesanales. Ellos reciben capital (en títulos mineros y dinero), y capacitación en el cuidado del medio ambiente y minería segura. A pesar de las políticas anteriormente nombradas, la informalidad se sigue presentando en algunas zonas donde los propietarios de títulos mineros arriendan el terreno para que terceros exploten el mineral (a cambio del 30% de las regalías), sin cumplir con normas de seguridad y contratando al personal de manera ilegal[3].

Soluciones posibles al problema de la minería informal

Como Colombia, muchos países en desarrollo tienen inconvenientes por la informalidad de la minería artesanal. En general, los países de África Sub Sahariana han venido implementando políticas para mejorar la calidad de vida de los barequeros.

Un primer punto que debe ser analizado, es que no sólo es importante la existencia de un marco que regule la minería, adicionalmente las leyes se deben adaptar a las necesidades y costumbres de las regiones donde se lleva a cabo esta actividad [13] .

De otra parte, un pilar fundamental para el desarrollo sostenible de la actividad es la entrega de títulos mineros. Esta medida no sólo ayuda a ejercer un control sobre quiénes están trabajando en un sitio determinado y de paso hacer más eficiente el recaudo de impuestos, sino que también ayuda a los mineros a tener un capital de respaldo para poder acceder a créditos que les permitan conseguir los recursos necesarios para invertir en capital de trabajo. Sin embargo, y ante la gran cantidad de personas que se presentarían para acceder a un título, sería importante promover la asociación entre mineros, suscitando un desarrollo colectivo y la posibilidad de tener mayor certeza del pago de los créditos (en un esquema parecido a la banca de las oportunidades en India). De la misma manera, la asociación ayudaría a realizar una mejor distribución del trabajo en la zona de exploración, optimizando la extracción y permitiendo que las personas que están dedicadas a la actividad minera, no tengan que preocuparse por asuntos de supervivencia como, por ejemplo, conseguir la alimentación diaria [4] . También, como lo exponen Siegel y Veiga (2009) y Childs (2008), agencias de desarrollo podrían prestar dinero con la condición de que parte de las ganancias recibidas por los mineros, sean reinvertidas en planes sociales para la comunidad (salud, educación, recreación, acueducto) y que se genere una diversificación económica.

En sintonía con la ayuda económica, se deben hacer capacitaciones a los mineros, para concienciarlos de la importancia del desarrollo sostenible. Además de realizar actividades mineras teniendo en cuenta la tasa de recuperación del ecosistema, éstas no serían la única actividad económica y su retribución no sólo cubriría necesidades del día a día, sino que podría ser utilizada como inversión en la comunidad.

Experiencias como la de Oro VerdeTM pueden servir de ejemplo en pro de la formalización de la actividad minera artesanal. Sin embargo, este tipo de iniciativas deben tener un acompañamiento de entidades gubernamentales, para que en las zonas certificadas no se presenten casos de arrendamiento, como en el caso de Tanzania. En estos casos no sólo se va en contra de los intereses comunes (por el pago de regalías), sino que también pone en peligro la vida de los trabajadores y el medio ambiente [3].

Con las ganancias obtenidas tanto de la venta del metal como de las regalías, se puede explorar la inversión en otras actividades económicas, que no sólo busquen aumentar el capital físico de los pobladores de la zona en explotación, sino que también permitan desarrollar el capital humano con proyectos en educación, que además de brindar nuevas herramientas de progreso a los jóvenes, retrasen su entrada al mercado laboral. De lo contrario, aunque existan políticas claras y beneficiosas para la minería legal, la ausencia de oportunidades educativas y laborales, llevará a los habitantes a seguir recurriendo a la minería informal como fuente de sustento [5] .

Bibliografía

  1. Amankwah, R. K., & Anim-Sackey, C. (2003). Strategies for sustainable development of the small-scale gold. Resources Policy (29), 131-138.
  2. CRC. (s.f.). Diagnóstico Minero Municipio Suarez. Recuperado el 01 de julio de 2010, de http://www.crc.gov.co/files/ConocimientoAmbiental/mineria/MINERIA%20SUAREZ/DIAGNOSTICO%20%20MINERO.pdf
  3. Fisher, E. (2008). Artisanal gold mining at the margins of mineral resource governance: a case from Tanzania. Development Southern Africa , 25 (2), 1-16.
  4. Gratz, T. (2009). Moralities, risk and rules in West African artisanal gold mining communities: A case study of Northern Benin. Resources Policy (34), 12-17.>
  5. Hilson, G., & Potter, C. (2005). Structural Adjustment and Subsistence Industry:Artisanal Gold Mining in Ghana. Development and Change , 36 (1), 103-131.
  6. IMC. (s.f.). Minería y sociedad. Recuperado el 01 de julio de 2010, de http://www.imcportal.com/contenido.php?option=shownews&newsid=7&render=file
  7. Olivero, J., & Solano, B. (1998). Mercury in environmental samples from a waterbody contaminated by gold mining in Colombia, South America. The Science of the Total Environment (217), 83-89.
  8. País, R. d. (14 de febrero de 2010). Diario El País. Recuperado el 10 de junio de 2010, de http://www.elpais.com.co/paisonline/notas/Febrero142010/valle1.html
  9. País, R. d. (26 de Mayo de 2010). La opaca soledad de Zaragoza. Recuperado el 10 de junio de 2010, de http://www.elpais.com.co/HOY/REG/Valle1.html
  10. País, R. d. (03 de mayo de 2010). Zaragoza: “Una fiebre billonaria”. Recuperado el 10 de junio de 2010, de http://www.elpais.com.co/HOY/REG/zaragoza.html
  11. Semana, R. R. (28 de julio de 2009). Oro y plomo. Recuperado el 01 de julio de 2010, de http://www.semana.com/noticias-problemas-sociales/oro-plomo/126589.aspx
  12. Semana, R. R. (08 de abril de 2010). Oro, violencia y muerte en Suárez, Cauca. Recuperado el 01 de julio de 2010, de http://www.semana.com/noticias-problemas-sociales/oro-violencia-muerte-suarez-cauca/137346.aspx
  13. Siegel, S., & Veiga, M. (2009). Artisanal and small-scale mining as an extralegal economy: De Soto and the redefinition of ‘‘formalization’’. Resources Policy (34), 51-56.
  14. Childs, J. (2008). Reforming small-scale mining in sub-Saharan Africa: Political and ideological challenges to aFair Trade gold initiative. Resources Policy (33), 203-209.