ENTREVISTA A JUAN CAMILO CÁRDENAS

Juan Camilo Cárdenas, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, Ph.D. en Economía Ambiental y de Recursos de la Universidad de Massachusetts Amherst, habló con la Revista Supuestos sobre la economía del comportamiento y cómo esta puede ser aplicada en diversos campos de interés en la actualidad.

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ENTREVISTA A FEDERICO GONZÁLEZ

Economista Magna Cum Laude de la Universidad de los Andes, estudiante de la Maestría en Economía, ganador del premio a mejor estudiante universitario en 2016 y voluntario de la Fundación Con las Manos. En esta entrevista nos contó un poco sobre sus planes actuales, las implicaciones del premio que obtuvo, su perspectiva sobre la carrera, los consejos a quienes estudian ahora y su experiencia y recomendaciones en la promoción de equidad en Colombia.

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SECCIÓN ECONOMISTA UNIANDINO: ENTREVISTA A ANDRÉS ÁLVAREZ

 

Camilo Mateus
Estudiante de Ingeniería Industrial y Economía
Universidad de los Andes

Santiago Ramírez
Estudiante de la Maestría en Economía (PEG)
Universidad de los Andes

 

Andrés Álvarez, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, Ph.D. en Ciencias Económicas de la Université Paris Ouest Nanterre La Défense, habló con la Revista Supuestos sobre su experiencia como estudiante de Economía en la Universidad de los Andes, la profesión y algunos temas de actualidad.

 

¿Por qué estudió economía? ¿Por qué en Los Andes?

 

Como decía Alejandro Gaviria, los economistas entramos por desubique, debido a que tenemos intereses múltiples. Yo -por ejemplo- tenía una vocación muy clara de ser profesor, no tenía muy claro de qué, pero de niño quería ser profesor de colegio. Me interesaban las ciencias sociales, la filosofía, la sociología, algo por el estilo. Eso no era bien visto en mi casa. Mi padre me indujo a estudiar en Los Andes por la posibilidad de hacer doble programa, aunque yo quería estudiar en la Nacional. Mi hermano había estudiado economía y me aconsejó que la estudiara con doble programa. De manera que, así un poco desubicado, un poco sin tanto entusiasmo, empecé a hacer economía y doble programa con antropología. Al tercer semestre fue claro para mí que yo quería ser más economista que antropólogo. Me di cuenta que el tipo de preocupaciones que yo tenía las podía abordar mejor desde la economía que desde la antropología.

 

¿Qué le recomendaría a aquellos que hasta ahora están empezando a estudiar economía?

 

Yo creo que la economía es más versátil de lo que uno percibe en los primeros semestres. La economía es más versátil porque es una especie de binoculares para mirar la realidad de una manera particular y sirve para hacerse muchísimas preguntas de esta. Yo recomendaría a los estudiantes que se acerquen a otras disciplinas. Si tienen intereses diversos es fundamental que no se queden con las ganas de probar otras cosas. Básicamente porque una de las cosas que yo he visto que pasa con mis estudiantes es que eso los va a enamorar más de la economía. Esto les va a permitir entender que elementos de la economía que antes no eran de su agrado, en realidad son elementos muy valiosos y toman un sentido cuando uno los mira desde afuera de la economía.

 

De su paso por la universidad, ¿qué recuerdos tiene? ¿cómo ha cambiado?

 

La universidad ha cambiado muy rápido en los últimos veinte años, desde que estudié aquí. En esa época la universidad era más pequeña y uno reconocía a la gente de otras disciplinas. Era una universidad muy artesanal en los servicios que le ofrecía a los estudiantes, en particular los servicios culturales. La máxima actividad cultural consistía en ver cuenteros o personas que tocaban guitarra en La Chimenea, donde se encontraba hasta hace poco la Biblioteca Satélite de Economía. Recuerdo que esa chimenea se prendía los viernes y se parecía como al Chorro de Quevedo, donde la gente cantaba con guitarra y demás.

 

Dadas las constantes críticas que le hacen a la economía actualmente, ejemplo de esto la no previsión de la crisis del 2008, ¿vale la pena ser economista?

 

Definitivamente creo que sí vale la pena.  La economía es tan importante que usted no ve nunca que se le eche la culpa de la pobreza o de la desigualdad a otras disciplinas como la sociología, la historia o la antropología, porque hay una consciencia de que la responsabilidad más grande la asume la economía –aunque no debería ser así-. Los economistas, que asumimos el papel que nos toca –a veces en exceso-, somos una profesión que al menos se enfrenta con valentía a las políticas públicas y por ende nos exponemos más a las críticas, sin querer decir con esto que no hay errores, porque los hay.

 

¿En qué se encuentra investigando actualmente?

 

Estoy terminando un recuento de la historia monetaria de Colombia con Fabio Sánchez. También estoy trabajando en una historia más contemporánea del mercado laboral colombiano a partir de la curva de Beveridge, que es la relación entre vacantes y desempleo. Adicionalmente, estoy trabajando en algo relacionado con la Historia del Pensamiento Económico que tiene que ver con la formación de las ideas económicas en Colombia en el siglo XIX. En particular, estoy trabajando sobre la evolución en la enseñanza de la economía política en la formación superior de las élites que iban a gobernar el país.

 

¿Cómo evalúa el estado actual de la historia del pensamiento económico en la academia?

 

A nivel mundial, desde los años ochenta, se ha sacado la Historia del Pensamiento Económico como curso obligatorio, pese a que los grandes economistas del pasado fueron formados por universidades donde se dictaba. Una excepción a la regla fue América Latina, un poco en Francia, Italia y Alemania. Es una disciplina que perdió su lugar en la enseñanza básica en casi todos los lugares del mundo. Sin embargo, desde principios del siglo XXI la gente está volviendo a retomar ideas del pasado y a enriquecer el debate actual con dichas ideas.

 

¿Qué opina usted frente a  las decisiones que ha tomado el Banco de la República los últimos dos años en relación con el choque externo que ha sufrido el país?

 

En el blog que tenemos con varios profesores en La Silla Vacía he escrito un par de cosas críticas frente a una institución que respeto mucho, que considero muy seria y que reconozco como una de las instituciones más valiosas y juiciosas del país. A pesar de eso, he sido muy crítico de la reacción que empezaron a tener frente a la inflación desde hace un año.

 

Yo creo que el Banco se asustó un poco con la situación y ha tenido un discurso contradictorio. Dicho discurso afirmaba que el fenómeno inflacionario era un fenómeno que no se debía a que estuviera bajo control del Banco, es decir, no era consecuencia de la laxitud de la emisión monetaria ni era un fenómeno nominal, sino más bien consecuencia de choques reales –fenómeno del niño y choque de la tasa de cambio a través de los bienes importados-. Sin embargo, al mismo tiempo que reconocía eso, cuando la inflación se desbordó, tuvo una reacción agresiva y excesiva, como tratando de demostrar que ellos si están al frente de la situación, pero sabiendo al mismo tiempo que la política de subir la tasa de interés iba a tener consecuencias reales negativas. Lo cual, conforme a su discurso, a pesar de eso, resultaba inevitable con el fin de construir credibilidad en sus metas.

 

Yo no estoy convencido de que la mejor manera de construir credibilidad fuera mediante políticas pro cíclicas –frente a una reducción del crecimiento ellos frenaron aún más la economía-. Ahora bien, frente a las expectativas hay otras maneras de control; como convencer a los agentes de que era un fenómeno temporal, es decir, el discurso que habían tenido anteriormente. Por otro lado, ellos podrían haber renunciado a las metas de inflación de corto plazo, ya que no era culpa de ellos sino una cuestión de asumir una coyuntura inesperada para todo el mundo. Insisto, yo respeto mucho al Banco, entiendo por qué tomaron la decisión que tomaron, pero no la comparto. 

 

JAMES ROBINSON, sobre las elecciones presidenciales de EEUU

Lina Ríos
Subdirectora de Entrevistas
Estudiante de Economía y Derecho
Universidad de los Andes

Germán Obregozo, Camilo Mateus y Santiago Ramírez
Subdirección de Entrevistas

James Robinson, profesor de la Universidad de Chicago, Ph.D. en Economía de la Universidad de Yale, autor del bestseller Por qué fracasan los países, le concedió a la Revista Supuestos una entrevista en la que habló sobre sus trabajos actuales y sus principales opiniones frente a las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Primero que todo, nos gustaría preguntarle ¿en qué está trabajando actualmente? ¿de qué trata su última investigación?

Bueno, en lo más grande que estoy trabajando en este momento es en la redacción de un nuevo libro. Tengo algunos proyectos muy específicos, pero el gran proyecto es la redacción de un nuevo libro, sobre la construcción y la formación del Estado hoy en día y a lo largo de la historia. Estoy evaluando cómo diferentes sociedades han creado una autoridad efectiva del Estado, o fracasado en ello. La idea principal es que existe una carrera entre el Estado y la sociedad tal que, si el Estado se hace demasiado fuerte, no es bueno, y, si la sociedad se hace demasiado fuerte, eso tampoco es bueno. De manera que, lo que se necesita es una carrera equilibrada entre el Estado y la sociedad. Este libro se publicaría ya sea en un año y medio o dos.

De ahora en adelante estaremos haciéndole algunas preguntas respecto a las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Pero, antes de empezar, podría compartirnos algunas ideas generales sobre la manera en que se han llevado a cabo recientemente.

Yo no investigo sobre eso, sin embargo, tengo muchas preocupaciones acerca de lo que está pasando en los Estados Unidos. Mi preocupación más grande es sobre el aumento de la desigualdad. Hay mucha polarización en la sociedad política. El debate no es sobre los problemas reales de política o aquellos que enfrenta la sociedad o el país. Hay un montón de sinsentido en el hecho de culpar a extranjeros o -en particular- mexicanos por los problemas de Estados Unidos. Un ejemplo de esto es la propuesta de construir un muro en la frontera con México como una solución. Todo este sentimiento de anti-inmigración, anti-islamismo, es similar al populismo, al chavismo, al peronismo, algo por el estilo. Es tratar de hacer política sobre temas simbólicos y emocionales, en vez de los problemas reales que enfrenta la sociedad. No es clara para mí la relación entre toda está retórica populista de Trump y la creciente desigualdad. Aquello parece reflejar algo de desencanto con el sistema político tradicional, que se podría decir, fue lo mismo que pasó en Venezuela cuando el chavismo subió al poder. Al mismo tiempo, se tiene esta obsesión de los medios de comunicación con Trump, lo cual le permite a él influir sobre la agenda política. Incluso, la BBC, que está en condiciones de ser objetiva, no puede parar de cubrir cada cosa absurda y ofensiva que Trump dice. No veo ningún tipo de fuerza política tratando de que la desigualdad baje -por ejemplo- o resolviendo estos problemas de marginalización en la sociedad y el debate real no es, desafortunadamente, sobre eso. Si usted observa el debate, Hillary Clinton se la pasa defendiéndose del caso de los correos electrónicos. Eso fue algo descuidado de su parte, pero no es lo que debería estar en discusión. Ellos deberían estar discutiendo problemáticas reales de la política del país. 

Acerca de la frase “La Fed necesita ser más representativa de los Estados Unidos en su conjunto”, ¿cómo puede el gobierno lograr que los banqueros privados salgan de las juntas directivas de las Fed regionales en el largo plazo?

Es una pregunta interesante. La arquitectura de la Reserva Federal fue diseñada hace cien años –supongo-, y el mundo ha cambiado. Esto no es algo sobre lo que yo haga investigación o haya pensado mucho al respecto. Obviamente, es fácil pensar que debido a que el sector de la banca privada tiene representación en las Fed regionales, entonces tienen un gran impacto sobre las personas que se supone deberían estar regulando al sector bancario privado. De manera que, la forma usual de ‘teoría de incentivos’ indicaría que no es deseable que las personas que puedan crear problemas se estén regulando a sí mismas. Pero, honestamente, no conozco a profundidad la discusión sobre estos temas. No conozco los pros y contras de esto. Pienso que hay un conflicto de intereses, pero quizás haya argumentos a favor también. Por ejemplo, en términos de provisión de información a las Feds.

En términos de política fiscal, Donald Trump plantea una disminución considerable del impuesto al ingreso y del impuesto a los negocios. Por otro lado, Hillary Clinton propone aumentar el gravamen a las corporaciones más grandes y con mayores capacidades económicas y a los hogares de altos ingresos, entre otras medidas. ¿Qué implicaciones cree usted que cada enfoque fiscal podría tener en Estados Unidos en caso de implementarse?

Yo pensaría que la política de reducir impuestos de Donald Trump parece ser simplemente una nueva versión de Reaganomics. Él también está prometiendo expandir considerablemente las fuerzas armadas, lo cual es sumamente costoso y me parece que no tiene realmente una política fiscal coherente. Es inconsistente -lo cual se asemeja mucho a lo que tenía Reagan- y pienso que los recortes de impuestos de Donald Trump serán seguidos por unos aumentos en impuestos. Para mí eso no suena como una política muy coherente y dudo que exista mucha evidencia que sugiera que los efectos que él asegura que tendrían sus recortes de impuestos sean verdad.

Mi visión de los Estados Unidos es que existe un terrible déficit de muchos tipos de bienes públicos, que son sumamente relevantes para la economía, y no es posible proveerlos si se recortan impuestos. Hay un enorme problema con el sistema educativo y el sistema de colegios públicos en los Estados Unidos, y estos necesitan recursos de los contribuyentes. Por lo cual, pienso que uno fácilmente podría hacer un argumento sobre cómo es de hecho la falta de provisión de bienes públicos, lo que resulta ser el impedimento más importante para el crecimiento económico, en lugar de las altas tasas marginales de impuestos a las empresas. Ese es mi comentario sobre esa la política.

Por otro lado, no conozco los detalles de la política fiscal que plantea Hillary Clinton. No sé si sea muy práctico poner impuestos a grandes compañías multinacionales dado que estas pueden moverse muy fácilmente y tienen una gran capacidad para evadir regulaciones. Mira, por ejemplo, todas estas compañías como Apple y Amazon: son simplemente demasiado buenas a la hora de evadir muchos impuestos. No sé cuál es el mejor plan para intentar detener esto y dudo que lo mejor para Estados Unidos en el largo plazo sea intentar evitar que las empresas salgan. Pienso que eso es sumamente difícil de hacer. Para mí, la mejor estrategia es invertir en el sistema educativo y en el capital humano. Estados Unidos no puede competir con los trabajadores de salarios bajos en China, Vietnam e India, debe competir con un alto capital humano, lo cual significa que se debe invertir en educación.

¿Cómo piensa usted que los planteamientos fiscales propuestos por los candidatos son relevantes para la situación económica que deja la administración de Obama?

De nuevo, no soy un macroeconomista, pero pienso que, en relación a contra factuales razonables, la administración de Obama hizo un gran trabajo en detener el inicio de una catastrófica recesión. En efecto, existe un problema de bajo crecimiento en Estados Unidos, pero la situación aquí es menos grave que en Europa. El desempleo ha estado cayendo aquí y aún hay algo de crecimiento económico. No se tiene este tipo de estancamiento que parece estar afectando a muchos países en Europa, aquí hay flexibilidad del tipo de cambio y la junta de la Reserva Federal ha sido muy agresiva tratando de luchar contra este tipo de estancamiento de la economía, así que no creo que el gobierno de Obama haya hecho un mal trabajo. Se podría decir, sin embargo, que han sido incapaces de resolver algunos de los problemas estructurales subyacentes que creó la crisis financiera, tal como la influencia política de Wall Street en Washington D.C. Pienso que, si algo, la situación está mucho peor que antes, puesto que una de las consecuencias de las quiebras ha sido que la industria financiera se encuentra mucho más concentrada de lo que lo estaba antes de la crisis.

Ahora bien, en cuanto al tema migratorio, en caso de que el Congreso de los Estados Unidos promulgara normas que estuvieran en contra del proceso de inmigración a este país. ¿Qué implicaciones creería usted que tendría esto en la economía estadounidense? ¿Qué pasaría en el corto y en el largo plazo?

Bueno, yo creo que eldinamismo tecnológico de la economíade Estados Unidosestá basado en suhabilidad para absorber personas talentosas de todo el mundo, solo es necesario ver todos estos innovadores de Silicon Valley, en donde muchos de ellos son extranjeros. Por esta razón, pienso que esta idea es contraproducente. Entiendo que es difícil integrar los inmigrantes a la sociedad, pero no comparto la ideología del nacionalismo y de cualquier identidad nacional, debido a que -en mi opinión- ha sido una fuerza perversa a lo largo de la historia, y, si me preguntas la razón por la queEstados Unidos tiene una ventaja en la innovación tecnológica y científica, o en términos de crecimiento económico, una muy importante es su increíble habilidad para recibir extranjeros e integrarlos en la sociedad. Desde mi punto de vista, pienso que sería un desastre, no sabría cuál sería el costo o el beneficio en el corto plazo, pero tendría un costo definitivamente alto en el largo plazo.

Por lo tanto, creo que todos necesitamos ser más tolerantes y entender que estas ideas son una forma ridícula de pensar. Así mismo, aunque puede ser difícil absorber muchas personas rápidamente, solo necesitamos mirar las reacciones de Alemania y otros países, es increíble. Los alemanes están recibiendo miles de migrantes y lo ven como un valor agregado para la sociedad y, de alguna forma, Alemania los está absorbiendo. No se específicamente qué políticas y estrategias tienen, pero demuestran que puede hacerse. Además, tiendo a pensar que la selección en realidad es una selección positiva, debido a que las personas con mayores habilidades son las que pueden salir de países como Mali, Etiopia o Siria. Por lo que, al ser estas personas habilidosas, inteligentes y motivadas, no estamos hablando de selección adversa. En mi caso, yo soy inmigrante en los Estados Unidos y siempre me he sentido bien recibido, lo he disfrutado desde que llegue, y pienso que esta es una sociedad muy abierta, en la que la mayoría de personas que vienen de África o América Latina encuentran que Estados Unidos continua siendo un lugar cálido para los inmigrantes.

*Fotografía tomada de http://lasillavacia.com/