Sergio Montero

 

 

 

Por Andrés Felipe Sánchez y Camilo Parra Torralba

 

1. ¿Cómo surgió su interés para enfocarse en el área de panificación regional y urbana? 

S: Curiosamente yo estudie economía en mi pregrado, sin embargo, más que interesado en la economía yo estaba interesado en el desarrollo económico. Siempre me había interesado el por qué ciertas ciudades o regiones eran más ricas que otras, qué explicaba los factores de que hubiera esas diferencias entre ciudades y regiones. A la hora de elegir un pregrado, como soy de España, en donde no hay opciones (de pregrado) de planificación urbana ni desarrollo, mis opciones eran geografía o economía que eran las que más se acercaban.  Arquitectura también, pero era fatal dibujando entonces no me veía ahí. Yo entendía la problemática desde un punto de vista de las ciencias sociales, por lo cual terminé decantándome por economía, y al terminar el pregrado en economía empecé a trabajar temas de desarrollo con una consultora en Madrid que trabajaba temas de desarrollo económico. Vi entonces que las herramientas que había aprendido en economía eran muy macro, y sentía que para mí era más interesante entender el asunto a nivel local y a nivel regional. Fue en ese momento que empecé a trabajar esos temas y sentía que necesitaba más métodos y otras miradas para poder entender el desarrollo no desde un punto de vista únicamente económico sino desde diferentes dinámicas e instituciones que hay en el territorio y que condicionan los procesos de desarrollo. Entonces, después de trabajar un par de años en la consultoría empecé a buscar programas de posgrado en planificación urbana y regional o desarrollo. Planificación urbana y regional me gust, pueslogos ydo, en el área deoy de --ó en gran parte por la escuela a la que fui, a Berkeley, pues allá se tiene una visión muy interdisciplinaria de la planificación. En ese sentido, era darle una visión a nivel local y regional de lo que estaba pasando pero además desde varias disciplinas. Yo trabajé en el posgrado con antropólogos, economistas, sociólogos y planeadores urbanos, y eso es algo que en mi pregrado (economía) no tuve la oportunidad, pues siempre fue con solo economistas. En resumen, fue como de repente abrirse a una mirada no solo local y regional sino más interdisciplinaria sobre el desarrollo, y esto me gustó mucho y le ayudo a entender más. Digamos entonces que en cierta manera la economía es mi manera de entrar en el tema y mi manera de forzarme a ir más allá. 

2. ¿En qué áreas ha profundizado particularmente? 

S: Durante mi maestría yo vine a Bogotá porque tenía interés en el desarrollo local y regional en América Latina y pude venir por una pasantía que tuve la suerte de conseguir. En principio, venia también a estudiar los esfuerzos de planeación regional entre Bogotá y Cundinamarca, que es una problemática de planificación sobre cómo hacer que los municipios que están planeando los territorios a nivel municipal no sean islas y que haya una coordinación regional en ausencia de mecanismos institucionales que la facilite. Eso es una problemática de todo el mundo pero vine a dar aquí a Bogotá y quedé fascinado con la historia de cambios de la planificación urbana de la ciudad en los años 90 con los dos periodos de Mockus y Peñalosa. Me parecieron muy interesantes todos esos cambios pero no desde el punto de vista de infraestructura y espacio físico sino desde el poder entender cuáles son los cambios políticos e institucionales que habían permitido que estos alcaldes tuvieran capacidad para poder tomar este tipo de decisiones. Es decir, me interesaba entender qué había detrás de esos cambios aparentes en la ciudad.  Entonces, mis áreas de interés se centran mucho en temas de gobernanza, de entender las dinámicas de gobernanza que hay detrás de las decisiones de planificación urbana. Preguntas como ¿quién toma decisiones?, ¿quién pude tomar las decisiones sobre cómo se debe organizar la ciudad?, ¿cómo esas decisiones afectan a los ciudadanos?, ¿qué relaciones de poder hay detrás de eso?, son las que me interesan. Si se construye una plaza o un edificio en un espacio urbano, esto tiene que ver con un montón de intereses que hay de querer usar este espacio para algo diferente y si se construye un edificio de 20 plantas o se construye un parque o se construye una autopista o se construya un sistema de transporte público, al final va a tener un impacto muy importante en generaciones de habitantes. Entonces esas dinámicas que hay detrás del por qué se construyen o se hacen ciertas cosas con el espacio es lo que más me interesa. 

3. ¿En qué áreas considera que los interesados en urbanismo pueden hacer su mayor aporte?, ¿dónde puede tener mayor impacto un urbanista? 

S: Hay diferentes tipos de planificadores urbanos, al igual que diferentes tipos de economistas, como los economistas ortodoxos y los que están más abiertos a otras maneras de ver el mundo. Lo mismo pasa en la planificación urbana. Hay planificadores urbanos que piensan que todo se arregla con base en reglamentos y leyes, como si el problema de la planificación fuera un problema técnico. Hay otros, entre los que yo me incluyo, que tienen una visión en la que planeación es algo técnico pero también es un fenómeno político. Siempre van a haber actores alrededor de las decisiones de política de planeación urbana, que quieren una cosa u otra, por lo cual la figura del planeador resulta ser importante pues este debe ser una persona que sea capaz de entender esas dinámicas del territorio. Debe de ser una persona que no se suba al pedestal y piense “soy el experto planificador”, ni tampoco que se deje llevar o que sea una marioneta del político o del especulador inmobiliario de turno. Yo creo que los planificadores urbanos que pueden aportar más son aquellos que entienden la dimensión técnica y política de la profesión y que tienen una ética y unos principios enfocados a la función pública o el bien público. Creo que eso es lo que un planeador puede aportar, esa visión de lo público que no se debe perder.  

4. Hablando ahora de planificación urbana y economía ¿cuál cree que es la relación entre los escenarios, las ciudades, en donde se hace la planificación urbana, y la economía?, ¿cree que hay una implicación entre las dos o cree que una contiene la otra? 

 S: Yo creo que hay una relación fundamental entre ciudades y economía, y hay dos maneras de verlo; una es la idea de que la actividad económica tiende a concentrarse en ciertos territorios, que además suelen ser grandes ciudades. A propósito de esto, hace poco salió un estudio de la Brooklyn’s Institution en el que se hacía un análisis de las 300 economías urbanas más grandes del planeta. Esto era muy interesante porque se mostraban unos mapas en los que en vez de representar países, se mostraban círculos distintos que representaban ciudades de acuerdo a su crecimiento e importancia, pero todo a nivel urbano, no de países que es a lo que estamos acostumbrados. Es interesante ver eso porque te da idea de cómo 300 ciudades, que representan tan solo el 2% de superficie física del planeta, acumulaban el 50% el PIB mundial. Entonces, resulta evidente que hay una dinámica en la que el PIB, la riqueza y el crecimiento se concentran en ciertos territorios que suelen ser ciudades. En este punto existen diversas teorías para interpretar estos hechos, por ejemplo, hay autores de la nueva geografía económica, que justamente buscan enfatizar el rol de la geografía en la economía, y hay debates interesantes en los que se afirma que economistas y geógrafos han estado hablando de cosas similares pero con lenguajes diferentes. Justo esa intersección de las dos disciplinas es donde la planificación urbana se sitúa y por allí es por donde creo que hay que ir: entender esas dinámicas de la concentración de la riqueza. Porque eso implica que si la riqueza se está concentrando en ciertas ciudades grandes entonces ¿cómo hacemos para hacer que esa riqueza, crecimiento económico, desarrollo, llegue hacia los territorios que no son urbanos o hacia los territorios pequeñas e intermedias? Esto es algo que se ha estudiado mucho, que las empresas tiendan a concentrarse en ciudades dado que estas, al colocarse cerca de otras empresas, tienen reducciones de costos, pues el cliente está al lado y los costos de trasportes son menores. Si necesitan contratar a alguien, la mano de obra ya está pues no siempre tienen que traer a una persona de otra ciudad sino que es probable que se encuentreahí mismo. Esta es una explicación económica de ese fenómeno y hay otra explicación que es con base en los aprendizajes de las empresas, en la cual la figura de enfoque sigue siendo la empresa, pero ya no se trata de que la empresa se situé en una ciudad o en una aglomeración urbana porque esto disminuye sus costos, sino porque es más fácil aprender las nuevas demandas del mercado, o adaptarse a nuevas tecnologías. Estando en una aglomeración urbana en la que hay gran rotación de capital humano, las empresas pueden tener mayor facilidad a ir adaptándose continuamente. Entonces, esta es una manera de interpretar la relación entre la ciudad y la economía desde el punto de vista de por qué las empresas deciden instalarse en aglomeraciones urbanas. La otra manera de interpretar esto es a través de las propias personas, entonces no es que las personas sigan a las empresas en las ciudades sino que las empresas siguen a las personas y las personas tienden a concentrarse en lugares que les ofrezcan mayor calidad de vida, trabajo y mejores posibilidades de ascender. Así pues, están estas dos maneras de entenderlo pero para las dos maneras hay una relación muy clara entre fenómenos de crecimiento económico y aglomeración urbana. 

 

5. La teoría económica del pasado ha sugerido que para solucionar algunos problemas como la asignación de recursos o asignación de derechos, la solución es tener un planificador central. ¿Es suficiente tener una buena planificación de una ciudad? o ¿cuáles son las principales herramientas que utiliza el planificador? 

 

S: Depende. Si es una teoría económica neoclásica o neoliberal lo que dice es que no debe haber un planificador sino que lo que debe asignar recursos es el mercado, entonces más bien las teorías neoclásicas o dominantes no ven la planificación con buenos ojos. En la disciplina de planificación también ha habido un cambio y es que hoy tampoco se ve con buenos ojos esa figura del planificador central, el experto que decide todo desde una oficina gubernamental, no obstante, tampoco se quiere pasar al extremo de pensar que el mercado lo decide todo, porque de ser así, entonces lo que se hace no es ciudad sino desarrollos inmobiliarios. El otro extremo sería tener un planificador todo poderoso que decide todo sin ningún tipo de consulta con los ciudadanos y entonces lo que tendríamos sería un modelo autoritario de planificación centralizada que también ha fallado, que ha dado lugar a ciudades como Brasilia o Chandigarh en India, que son ciudades planificadas desde arriba y que tampoco reflejan el día a día de los ciudadanos. Para mí, a lo que hay que llegar es a un equilibrio en donde haya una planificación y esa planificación actualmente no es el experto único que toma sus decisiones desde su oficina burócrata del DNP, es alguien que tiene que estar en constante dialogo con otros actores del territorio. Ese es el enfoque que predomina hoy día: la idea de que la planificación de una ciudad se debe formar desde el debate o en participación con los actores que forman parte de ella, pero también tiene que haber alguien que vele por el interés público porque de otra manera se puede convertir en algo que se deje llevar por intereses económicos. En ese sentido, la clave es entender una figura del planificador urbano como aquel que tiene un control sobre la ciudad pero que está abierto a lo que la ciudad está demandando. 

 

6. ¿Qué procesos de urbanismo y planificación destacaría usted como ejemplares en el mundo y cree que alguno de ellos es compatible con el caso de alguna ciudad de Colombia? 

S: De hecho, no hay que irse fuera de Colombia para buscar ejemplos de urbanismo interesantes. No sé si exitosos es la palabra, pero desde luego interesantes sí. Recientemente se habla mucho del caso de Medellín como ciudad que ha logrado innovar la manera de ver el urbanismo y de atender una parte marginada de la ciudad que por mucho tiempo había estado fuera de los mapas o del imaginario mental de los planificadores y de los gobernantes. Lo interesante de Medellín no es solamente lo más visible como el metrocable o la biblioteca España, que además son elementos que en los últimos dos años se han convertido en íconos de urbanismo Latinoamericanos y de un renacer de una política suburbana más centrada en la parte pobre de la ciudad, sino el proceso que ha habido detrás de que eso pueda pasar. Eso es lo que a mí me parece interesante y eso es lo que para mí puede ser un modelo de urbanismo. No se trata de las intervenciones en sí, sino de esos elementos de debate, el incluir a ONGs, a grupos de movimientos sociales, grupos de la sociedad civil, en las decisiones de la ciudad, en como muchas personas de esas organizaciones acabaron siendo parte del gobierno municipal de Medellín. Así pues, al final se trata de pensar que la planificación urbana son decisiones tomadas por personas. No es que una ciudad tenga una buena planificación urbana porque tiene al mejor experto, sino que las ciudades que tienen buena planificación urbana son aquellas que tienen un equipo de gente con ideas buenas, que se coordinan entre ellos, que son capaces de implementarlas y que atienden a los retos y a las necesidades de las ciudades. Y hoy día las ciudades de Colombia y América Latina tienen retos muy importantes en cuanto a cómo integrar partes de la ciudad que son informales, en cuando a la existencia de una división muy fuerte entre las partes ricas de la cuidad y las partes pobres de esta, en cuanto a fenómenos de desigualdad económica que no solamente es una desigualdad económica, sino una desigualdad urbana que muestra fallas en transporte, en servicios públicos y que son desigualdades que tienen mucho que ver con la manera en que se planifica y se construyen las ciudades. Entonces, para mí los modelos que son capaces de mejorar esas desigualdades, de prestar atención a zonas de la ciudad que por mucho tiempo han estado desatendidas son buenos modelos urbanos y en ese sentido Medellín tiene mucho que enseñar si somos capaces de ir más allá de los íconos meramente arquitectónicos. 

  1. ¿Cómo cree que los estudiantes de Economía pueden aportar en los problemas de movilidad que tiene la ciudad? 

 

Ya hay mucha gente haciendo ese tema, pues ya hay muchos ingenieros, grupos de la sociedad civil, gente que les interesa la bicicleta, hay muchos grupos que están intentando justo mejorar eso. Pensando en economistas en particular, yo creo que una manera de ver la movilidad es pensar en la gente que se mueve. Un poco de lo que hablábamos en una pregunta anterior. El hecho de que tú vivas en una parte de la ciudad, implica que vas a tenerte que mover más o menos. O si tú vives en el sur pero trabajas en el norte y tienes que moverte a diario, eso implica no sólo un tiempo sino un costo, y si tu sueldo además no te da para pagar el transporte pues es una dificultad añadida.  

Ahí hay un elemento interesante para economistas; economistas que tienen un interés más en cuantificar o en entender dinámicas económicas que tienen que ver con trabajos, con sueldos, y cómo la movilidad no es la misma para todos. Dependiendo de donde vivas, tu movilidad va a costarte más, encima si tu sueldo es menos. Entonces ahí hay un ámbito interesante para los economistas que es de cuantificar, que talvez es algo que a otras profesiones les cuesta más hacer, y entonces dan otro tipo de argumentos, que también son válidos. Pero yo creo que un economista ahí tendría un área interesante para entender esas dinámicas económicas que hay detrás de esa desigualdad en la movilidad y qué implica eso. Eso es una dificultad real, no es simplemente una desigualdad creada por la ciudad, sino que es el día a día de mucha gente. Por ejemplo, cómo encontrar maneras de cuantificar eso, en relación a la movilidad, lo hay en muchas otras áreas de planificación urbana como puede ser vivienda, espacio público, medio ambiente, desarrollo económico, en las que yo creo que también los economistas deberían tener mucho que decir. Sobre todo economistas que sean capaces de entrar en diálogo con la gente de la ciudad, y también con otras maneras de entender no sólo la planificación, que también es una manera particular de entenderlo, sino como muchas otras profesiones, que están interesadas en la ciudad y los fenómenos urbanos, como pueden ser sociólogos, como pueden ser antropólogos como puede ser politólogos. 

ACTUALIDAD: Van der HammenHabitat III, Bogotá del futuro. 

 

8. El mes pasado se realizó en la Universidad de los Andes el seminario de ciudades inclusivas organizado por el Banco de desarrollo de América Latina CAF. Uno de los temas de discusión era el dilema entre tener sostenibilidad frente a competitividad en las ciudades ¿Qué puede hacer la planificación urbana para lograr un equilibrio entre estos dos conceptos? 

Ese es un debate actual, muy actual en el que hay mucha gente intentando resolver esa idea. Por mucho tiempo la competitividad fue lo que primó en las agendas de desarrollo urbano regional y yo creo que ya es hora de que haya otros conceptos y otras ideas que busquen equilibrar eso. No creo que basar la planificación de una ciudad o de una región en base a la competitividad sea bueno para sus habitantes; puede que sea bueno para sus empresas y en particular empresas medianas y grandes. Pero no tanto como para otro tipo de necesidades que los ciudadanos de una región necesitan o de una ciudad. Pero sí ha habido muchos casos en que la competitividad parecía que se convirtió en la panacea bajo una narrativa de que todas las ciudades y territorios están compitiendo entre ellos, “entonces cómo atraemos empresas”. Pareciera como que se olvidaban un poco de la otra parte que hablábamos antes; que no se trata sólo de atraer empresas que también se trata de la gente que vive ahí, que estén bien, que tengan calidad de vida, que para trabajar necesitan esa calidad de vida, que no somos máquinas que nos programan para trabajar en empresas.  

La sostenibilidad viene a llenar un hueco que por mucho tiempo se ha hablado con otras ideas, como puede ser el desarrollo humano, como puede ser otras ideas que trataron de contrarrestar este énfasis en la competitividad, como en esta interpretación de crecimiento basado en competitividad y empresas. 

La sostenibilidad también tiene problemas en el sentido de que no hay un consenso tampoco actualmente de cómo se define qué es la sostenibilidad. Entonces dependiendo de cómo definamos qué es sostenibilidad, pues se puede llamar una cosa u otras. Entonces por ejemplo hay un movimiento que dice que muchas iniciativas, lo que está pasando es un “Green washing”, como que se le está pintando una capa verde superficial, porque ahora la sostenibilidad es la agenda que no se puede obviar. Pero lo interesante es recuperar esa idea de la sostenibilidad. La sostenibilidad que además incluye tres áreas: lo económico, lo social, y lo medio ambiental, no es sólo lo medio ambiental. Cómo entendemos sostenibilidad como equilibrio de esas tres fuerzas y de una manera que realmente afecta el día a día de los ciudadanos, que no es simplemente una campaña de que “somos más sostenibles porque reciclamos plástico”, pero a la vez la empresa que produce plástico la dejamos que siga produciendo y contaminando. Yo creo que ahora en la ciudad se está viendo mucho eso; ahí está el eje de la sostenibilidad urbana muy enfocadas a un consumo muy específico. Pero las razones de fondo, las razones estructurales, se dejan intactas. Ese es el gran dilema yo creo de nuestra era, que es nuestra era, por una razón o por otra, es la era yo creo de la sostenibilidad y es la era de las ciudades también.  

Cómo podemos usar ese interés ahora mismo de muchas personas, de muchos organismos multilaterales, de las ciudades y la sostenibilidad, de manera que no sea simplemente un slogan superficial y que realmente sea capaz de generar una visión alternativa a esta otra visión centrada en la competitividad, que yo creo que no nos lleva a mejorar las condiciones de la población. 

  1. ¿Cómo ve el futuro de la ciudad de Bogotá en términos de planificación y urbanismo en esta nueva alcaldía que recién inicia?  

Vamos a ver, está empezando, por ahora ha habido varias decisiones polémicas de esta alcaldía. Retirar los vendedores ambulantes de la calle, la de construir esta ciudad norte en una reserva natural ambienta. Creo que no hay un proyecto claro de lo que se quiere hacer o no se está comunicando bien porque yo creo que hay una gran confusión ahora mismo en la universidad y en la ciudad, de qué modelo de ciudad nos quiere traer esta administración. Yo creo que Peñalosa ha hecho cosas positivas para Bogotá en el pasado, como fue la implementación de Transmilenio en tres años, pero también ha hecho cosas como destruir partes de la ciudad. El discurso del espacio público él lo ha usado para cargarse partes de la ciudad entera, demoler partes de la ciudad, desplazar a gente de partes de la ciudad que a lo mejor han vivido ahí toda su vida. Entonces no sabemos muy bien que trae esta nueva alcaldía. Yo creo que mirando al pasado ha habido de las dos cosas; cosas acertadas cosas muy desacertadas. Entonces uno esperaría que se aprendiera del pasado pero esto ya sabemos que no necesariamente pasa. 

  1. Respecto al tema Van der Hammen, que es una Reserva Ambiental legalmente declarada en Bogotá, ¿Estaría de acuerdo en que se haga una construcción sobre ella? 

S: No soy experto ambientalista, pero he estado leyendo sobre el tema, y creo que no parece ser la decisión más acertada. Sí es verdad que hay un déficit de vivienda en Bogotá, el crecimiento de Bogotá ya no es tan alto como antes entonces ya no estamos en esas tasas de urbanización de los años 70’s, 80’s o 90’s en donde la ciudad crecía mucho anualmente. Hay un estudio nuevo del profesor Thierry Lulle del Externado que muestra que el crecimiento en varias ciudades latinoamericanas incluyendo Bogotá, ya se está estabilizando a un nivel de crecimiento natural de la población.  

Pero sí es verdad que hay un déficit de vivienda, pero hay más diferentes maneras de resolver esto. La administración anterior lo intentó resolver con esta idea de densificar el centro ampliado, a mí me parece en teoría una idea buena de densificar o construir sobre lo que ya está construido. En la práctica no sé qué tanto se logró bajar ese déficit de vivienda. Pero no creo que construir vivienda a cualquier precio sea solución tampoco.  

También siento que se gastó tanta energía e interés en esta estrategia de densificar el centro, ¿por qué ahora se descarta totalmente y se pasa a otra estrategia completamente diferente que es edificar en el Norte y en un parte que además es en una reserva? Si ni siquiera ha habido una reflexión de decir por qué estamos rechazando esta estrategia de densificar el centro. ¿No fue una buena idea? Entonces explíquenme porqué. Sino es una buena idea, pensemos en alternativas, que no creo que la alternativa sea tampoco construir en una reserva ambiental. Pero sobre todo yo creo que a mí me parece muy interesante la idea, y yo creo que es algo que todo el mundo estaba intentando hacer, que es densificar partes de la ciudad. Ahora Bogotá es una de las ciudades más densas del mundo, eso también es verdad. La idea es cómo encontrar qué zonas de la ciudad se pueden densificar. Ir hacia ese lado me parece mejor que construir una reserva que está protegida. 

  1. Uno de los temas de mayor interés que tiene ahora Bogotá es sobre la construcción de un metro subterráneo.  ¿Cómo ve la posibilidad de que sea una realidad?  

Las discusiones sobre el metro en Bogotá datan de décadas y décadas. Se puede hacer una búsqueda en archivos históricos y se ve a gente discutiendo sobre eso en los 70’s, en los 80’s, y planes y que “ya se aprobó tal plan del metro” y pues al día de hoy no existe. Hay un elemento político, que es cómo poner de acuerdo a todos esos actores de que se haga realmente, y es una dificultad porque además es un proyecto que es muy costoso y que no es fácil poner de acuerdo.  

Luego hay un elemento, que yo como no soy experto en suelos no lo sé, pero sí sé que hay un elemento que he leído en varios informes de que es muy difícil o muy costoso excavar en los suelos de Bogotá. No sé exactamente por qué razón. Yo la verdad para ser realista creo que lo más rápido y más factible sería hacer al menos parte del metro en superficie. Porque costaría menos dinero, porqué sería más rápido de hacer, con los problemas que eso conlleva en cuanto a degradación del espacio público. No solamente me refiero a que sea vea mal o estéticamente pobre, sino que hay muchos estudios sobre ciudades que tienen autopistas elevadas o metros o trenes elevados en los que esas zonas por la noche se convierten en espacios que la ciudadanía ve como inseguros. Entonces ese es un tema que yo no sé si se ha podido resolver en alguna ciudad, y es cómo construir una plataforma que sea “amigable” con los ciudadanos y que no se convierta en zonas en la que el ciudadano tiene miedo a estar. Ahí la clave, siendo muy pragmático, un metro elevado sería más rápido y más barato de hacer, y probablemente se podría hacer en al menos unos cuantos años.  

Teniendo en cuenta los problemas urgentes de movilidad es obvio que falta hacer algo. Un metro subterráneo sin embargo a largo plazo sería probablemente muy útil para la ciudad porque el impacto visual sería menor, pero costaría más dinero y sobre todo más que el dinero, tardaría mucho tiempo en construirse. No tengo una opinión clara sobre eso, pero lo que sí tengo una opinión clara es que hace falta mejorar la movilidad de Bogotá. El Transmilenio vino a suplir una necesidad, pero está desbordado en la actualidad y necesitamos un sistema paralelo, y hay pocos casos de ciudades de nueve u ocho millones de habitantes que no tengan metro. 

  1. ¿Ha tenido alguna afinidad o le han propuesto desempeñar un cargo público? 

No. Siempre lo he mirado más desde el punto de vista más de interés sobre la ciudad, desde un punto de vista más académico, más de entender las dinámicas. Lo bueno que tiene planificación urbana es que no es una disciplina que está en la torre de marfil de la universidad, sino que siempre está en contacto con lo que está pasando. Mucha de la gente que viene a formarse en una maestría en planificación urbana termina trabajando en una oficina gubernamental ya sea en una ciudad grande como puede ser Bogotá, pero también en alcaldías de ciudades pequeñas intermedias. A mí me gusta mucho eso; como profesor yo veo mi rol más en formar a gente que va a tener un impacto en esas decisiones más que yo, hacerlo.  

MAESTRIA EN PLANIFICACION URBANA Y REGIONAL DEL CIDER 

La idea que tenemos hoy en el CIDER, que es el centro donde soy profesor, es un centro interdisciplinario sobre estudios de desarrollo que tiene una misión de entender lo que pasa a nivel de desarrollo desde muchos puntos de vista, disciplinas. Lo interesante es que hay gente que hace geografía, antropología, sociología, economía, pero la idea es usar el desarrollo como lente para ver eso. En mi caso particular a mí me interesan temas de desarrollo urbano regional, entender las ciudades, y a través de esta maestría nueva que se va a abrir a partir de agosto lo que se pretende es justo eso. Formar a la gente en una visión de la planificación urbana, que no es una visión del planificador experto burocrático en su despacho, sino que es una figura del planificador que es interdisciplinaria, que sabe entender los lenguajes de las diferentes disciplinas y de maneras diferentes de abordar un problema. Que el enfoque es el problema urbano no tanto la disciplina; es un planificador que sabe relacionarse con otros actores de la ciudad para que cambien las cosas. La idea es atraer a gente que quiera desempeñarse en cargos públicos u otro tipo cargos porque lo que decíamos; la planificación ya no se hace sólo desde el gobierno, también hay muchas ONGs e instituciones no gubernamentales que están queriendo tener un impacto en lo urbano, solucionar problemas. Entonces nos interesa mucho formar esta nueva generación de planificadores urbanos, que ya no son los expertos arquitectos, ingenieros sino que son personas con capacidades más interdisciplinarias. 

 

 

 

 

SECRETARIO DE SEGURIDAD: DANIEL MEJÍA

Por Lina Ríos y Camilo Parra Torralba 

 

1. ¿Por q hay que estudiar economía?  

Porque la economía es una carrera que da herramientas muy amplias para estudiar muchos temas. Herramientas tanto cuantitativas como cualitativas y lo más importante es que da un orden de pensamiento en cualquier tema. Es decir, acá no hay espacio para la especulación o para que uno “filosofe” sobre un tema. En economía nos autoimponemos una disciplina: para saber si una hipótesis es cierta o no a través de herramientas empíricas; o para estudiar un fenómeno con modelos económicos, matemáticos, donde existen una reglas básicas para la construcción de dichos modelos. Esta auto imposición de la disciplina nos permite estudiar problemas sociales, económicos, políticos, y muchos temas que al principio no estaban en el core de la economía, pero hoy básicamente se han convertido en temas del mainstream como por ejemplo la economía del crimen. Este tema se empezó a estudiar desde el paper de Becker del 68, y a partir de esto los economistas hemos hecho grandes contribuciones, pero no solo nosotros sino también los politólogos, los criminólogos, los sociólogos. Pero los economistas han hecho importantes contribuciones al hecho de cómo entender y cómo combatir la criminalidad, por qué  surge la criminalidad, cuáles son los incentivos que generan los comportamientos delictivos entre otros interrogantes. Entones comparada con otras carreras, yo creo que la ventaja comparativa de la economía es que nos autoimponemos una disciplina para pensar en los problemas. 

 

2. ¿Tiene alguna experiencia o anécdota especial que recuerde de su paso por nuestra universidad? ¿Algún profesor destacado? 

 

Como estudiante: Primero yo quería estudiar finanzas y relaciones internacionales en el Externado, no me aceptaron. En el externado tocaba hacer una entrevista, yo no pasé la primera entrevista. Hablé con un amigo, y me llamaron a una segunda entrevista y tampoco pasé. Y el día que no pasé a la segunda entrevista, cerraban las inscripciones en los Andes, entonces fui rápidamente, llené el formulario y me inscribí a economía, y yo dije con el ICFES paso, pero yo después me devuelvo al Externado apenas acabe el primer semestre. Tomás González, el ministro de minas y energía que acaba de salir, me dictó Introducción a la economía colombiana, y fue mi oportunidad de ver lo que es el poder de un profesor pararealmente cautivar a una persona y mostrarle lo interesante que puede ser una carrera. Tomás González debe haber en antropología, en sociología, en derecho, en medicina, etc. Es muy importante tener un buen profesor al principio de la carrera. 

Luego en sexto semestre, yo era un estudiante normal. Ni en el colegio, ni en la universidad yo era el más pilo de todos, a mí me iba bien pero ahí  como del montón. Y en sexto semestre vi macro III con Carlos Esteban Posada quién fue el otro profesor que me cautivó a mí. Carlos Esteban está en Medellín ahora, pero fue profesor de los Andes mucho tiempo,  y me fui a trabajar con él al Banco de la Republicay fue realmente quien me sedujo a hacer investigación, a ir a hacer un doctorado. Trabajé con él como tres años antes de irme a hacer el doctorado: dos, tres años más o menos, el final de la carrera, el PEG (Programa de Economía para Graduados), y un año más. Él fue quien me mostró, todo lo que se puede hacer con la economía. Nosotros, los estudiantes de él, que somos desde Alejandro Gaviria, “Jota” Uribe, “Nano” Zuleta, varias generaciones de economistas que hemos sido formados por él, le decimos “el agente representativo”, porque es el tipo que más piensa como un economista. Tal vez, Carlos Esteban es el tipo más economista que hay en el país, el que piensa como economista, el que siempre tiene una intuición y un razonamiento de economista. 

 

Como egresado: Luego cuando volví, yo creo que la influencia de Alejandro, ya con Alejandro era un relación de colegas, de amigos, pero también la influencia de él me llevo a pasar de temas puramente teóricos, pues lo que yo hacía era mucha más teoría aplicada en el doctorado y en mi tesis, y pasé a estudiar temas más empíricos. Entonces hay como tres etapas: Tomás González en primer semestre; Carlos Esteban en sexto semestre que me metió a la economía y a empezar a hacerinvestigación; Y luego cuando ya volví del doctorado yo venía como una persona más teórica, pero no teoría a la Paula Jaramillo o a la Álvaro Riascos, pura, sino teoría aplicada, pero era teoría. Luego ver los trabajos de Alejandro y conversar con él me impulsó a hacer temas de econometría, evaluación de impacto, etc. Yo no tenía idea de eso, yo en el doctorado no estudié eso, y ahí fui aprendiendo en la práctica, yo no soy un gran econometrista, pero yaentiendo cómo se van haciendo las cosas y como se deben hacer bien. Me metí con trabajos muy complicados, temas de violencia antisindical muy duros, por los que me gané amenazas, criticas, de todo. Y luego todos estos temas e investigaciones sobre drogas, criminalidad, etc. 

 

3. Los economistas uniandinos nos destacamos por ser grandes investigadores ¿Cree que la facultad pierde su potencial en enseñanza, al enfocarse solo en este campo¿Cree que se deja de lado la formación laboral? 

 

Yo creo todo lo contrario. Para ser buen profesorhay que mantenerse en la frontera del conocimiento. Es decir, hay buenos profesores que lo son durante toda su vida, pero no actualizan su clase, su programa de los cursos, y yo creo que para ser un buen profesor uno tiene que estar en la frontera, tiene que estar mostrándoles a los estudiantes los últimos desarrollos del campo en el que dicta, tiene que tener una motivación. No es lo mismo repetir un libro de texto en una clase, eso lo hace cualquiera, cualquiera que tenga buenas habilidades de comunicación. Otra cosa que aprendí en los nueve años que estuve en la facultad, fue que más que ser una gran economista resolviendo los problemas o los modelos, fue que el principal reto de un profesor, volviendo a la historia de Tomás y Carlos Esteban, es motivar. Despertar apetito en los estudiantes por entender un tema a fondo, y mostrarle que son las herramientas de economía las principales para entender el tema a fondo. Es decirles, mire, existe este problema, y era lo que yo trataba de hacer en clase, entonces como se puede abordar este problema, se puede abordar de diferentes formas, la economía lo aborda así. Con las herramientas de disciplina que nos autoimponemos, pensando en los incentivos, en las restricciones, en los problemas de optimización, luego en las pruebas empíricas de las hipótesis, y todo esto es un tema de motivación. No es mostrarle al estudiante como se revuelve el problema, sino motivarlo para que entienda que es un problema interesante de entender. Porque si uno va en frio, a explicar un modelo económico, pues sí, cualquiera puede poner unas ecuaciones en el tablero, resolver el problema de optimización, sacar condiciones de primer orden, derivar el equilibrio, hacer la estática comparativa y pare de contar. Pero si al estudiante no se le dice esto para que sirve, u otros ejemplos diferentes al modelo, de porqué esto es interesante pues queda una enseñanza en el vacío. Uno no debe crear, debe eliminar ese vacío. Debe mostrarle al estudiante que esto sirve para algo práctico, incluso los modelos más teóricos, Paula por ejemplo es muy buena en eso, Paula o Álvaro a pesar de ser súper teóricos, siempre dicen esto se aplica a esta situación de la vida real a la que todos los días nos enfrentamos. Yo en clase les decía permanentemente, ustedes todos los días se levantan y piensan en tal cosa, fíjense que el raciocinio económica ayuda a resolver esos problemas, y uno internamente lo está haciendo 

 4.¿Que recomendación le hace a aquellos que forman a los economistas del futuro?  

Que no perdamos de vista la motivación. Motivar a los estudiantes, hacerles entender que pasar por la universidad no es un paso obligado para ser profesional. Tiene que disfrutarse, tiene que entenderse para qué se está pasando por cada clase, entender que hay clases más aburridas que otras, pero todas las clases son importantes. Al final de día para formarnos integralmente, yo creo que, desde las clases que no nos gustan a cada uno, por ejemplo a mí no me gustaba la econometría porque me la enseñaron en el vacío. Cuando yo pasé por los cursos de econometría I, la II, y luego la del PEG, a mí me la enseñaron en el vacío, nunca tuve un profesor de econometría que me motivara o que me hiciera ver que esto servía para algo real. Incluso en el doctorado también me la enseñaron muy en el vacío. Fue cuando volví y empecé a ver los trabajos de mis colegas en la facultad, y vi todo lo que se podía hacer con eso, eso despierta apetito y uno dice bueno voy a aprender esta cosa tan aburrida porque esoparece que sirve para algo. Entonces la motivación no se puede perder de vista, más que enseñarles hay que motivarlos. 

5. ¿Qué recomendación hace a aquellos que inician su formación en economía? 

Que se gocen el paso por la Universidad de los Andes, y por una facultad como la de economía. Uno tiene dos opciones: o sufrir la carrera y pasarla aburrido; o realmente entrar a clase motivado, y decir bueno aquí voy a aprender algo. Sí, tal vez no me gusta “x” clase o “y” clase, pero voy a verlo positivamente. Y siempre pedirles a los profesores motivación. Yo creo que los estudiantes tienen todo el derecho de levantar la mano en clase y decir “bueno, ¿esto para qué sirve?” “¿Cuál es la motivación real de estar viendo este modelo tan matemático?”. A mí siempre me preocupa que la gente, más allá de resolver las ecuaciones, o resolver el problema de identificación empírica de una evaluación, debe entender el fondo de las cosas. Una vez entendido el fondo, el resto son detalles, los detalles son: esto se optimiza así, hay que sacar las condiciones de primer orden así, o hay que identificar el problema empíricamente así, o la hipótesis así. Pero si no se entiende el fondo, creo que las dos horas de salir del salón, el estudiante ya no recuerda de nada. 

 

 

SECRETARÍA DE SEGURIDAD DISTRITAL Y TRAYECTORIA PROFESIONAL 

 

6. ¿Cuándo le propusieron la nueva secretaría, cuál creía que era el mayor reto al que se enfrentaba? ¿Se autorrealizó su expectativa? 

 

Bogotá viene de tener 10 años en crecimiento de muchos de los delitos, excepto homicidios. En homicidios, Bogotá venía con una caída fuerte en la tasa hasta 2011, y en los últimos cuatro cinco años la caída se detuvo y la tasa de homicidios se mantuvo constante. Pero cuando uno mira, hurto a personas, hurto a residencias, hurto a carros, lesiones personales, riñas, o cualquier otro delito, venimos en una tendencia creciente en los últimos 10 años. Ese era el principal reto que yo pensaba y sigue siéndolo, de largo plazo, quebrar esa tendencia creciente y empezar a disminuir los índices de delitos en Bogotá. Eso puede hacer de muchas maneras, con políticas de prevención, políticas de cultura ciudadana, políticas de “mano dura” contra las organizaciones criminales.  

Pero cuando llegamos acá, uno de los retos que yo no me esperaba, era el sabotaje de algunos grupos políticos contra esta administración. Todo lo que han hecho, no contra nosotros sino contra la ciudad, el sabotaje a unas administraciones que no hicieron mayor cosa durante los últimos ocho años, y ahora tampoco nos quieren dejar hacer a punta de sabotajes. A punta de: paralizar la ciudad, de ensuciarla, de ir en contra de lo que queremos hacer. Ese ha sido uno de los retos más complicados porque, si bien es cierto que la protesta es legítima, tenemos querespetarla, de hecho tenemos que promoverla, tenemos que autorizarla. Una cosa es protestar, y otra cosa es sabotear la ciudad, no a nosotros, están saboteando es la ciudad. Paralizando Transmilenio, quebrando los vidrios de los buses, dañando las estaciones de Transmilenio, bloqueando la ciudad, bloqueando carriles exclusivos de transporte publico el cual es el transporte masivo de Bogotá, pintando toda la ciudad con grafitis no artísticos. Una aclaración que hay que hacer, es que los grafitis artísticos y los murales autorizados la administración los promueve, pero otra cosa es llenar la plaza de Bolívar de firmas, como lo hicieron la semana pasada, después de que la habíamos limpiado y recuperado. Grafitis en una piedra a la que hay que aplicarle un líquido especial. Entonces ese sabotaje, es organizado por gente que no nos quiere dejar trabajar, gente que quiere que la ciudad no esté bien, y yo creo que eso no es justo, no con nosotros, sino con la ciudad. No es justo que una persona que vive en Usme y quiera venir a un trabajo en la 67 con séptima, no pueda llegar a su trabajo porque, 20 o 30 encapuchados se tomaron una estación de Transmilenio y empezaron a destruir los buses. Si nos quieren sabotear a nosotros, sabotéennos a nosotros, pero no a la ciudadanía, eso me ha parecido súper complicado de manejar,  porque a cualquier argumentación que hemos hecho en contra de esos sabotajes responden que estamos reprimiendo, lo cual no tiene nada que ver con eso. Cualquier persona que conozca mi trayectoria, sabe que estoy lejos de esos temas, de la extrema derecha, o cosas de ese estilo. Pero una cosa es el autoritarismo y otra cosa es la autoridad. Claudia López, es una persona que ha enfatizado mucho en esto, viniendo de una persona de centro-izquierda como ella. Lo quenosotros estamos tratando de recuperar es la autoridad, el orden. Venimos de dos o tres administraciones donde la gente hacia lo que quería, se tomaba las calles que quería y no pasaba nada, destruían Transmilenio y no pasaba nada, porque las administraciones anteriores estaban en contra de Transmilenio, porque lo veían como un símbolo de Peñalosa, ese es el sistema de transporte público que hoy tenemos. Que mañana tengamos otro porque construyamos un metro, maravilloso, van a ser los dos complementarios, pero ese era un problema que yo no me esperaba fuera tan duro de enfrentar. 

 

7. Uno de los grandes proyectos de este gobierno en términos de seguridad es la intervención de los “puntos calientes” en Bogotá. ¿Podría contarnos cuál es el nivel de dificultad de llevar una investigación, de carácter académico para convertirla en una política pública real? 

 

Afortunadamente esto ya lo habíamos traído a Colombia con el ministro Pinzón. El año pasado la hicimos en Medellín, una intervención muy parecida a la que estamos haciendo en Bogotá, entonces ya tenemos algo de experiencia en cuales eran losretos de y las dificultades que enfrentaba esto. Yo creo que el principal reto es persuadir a la policía de que esto es una estrategia de intervención para reducir la criminalidad que no implica más costos financieros, pero si implica un compromiso del personal de vigilancia. Es cumplir realmente lo que una intervención como esta requiere, que es refocalizar la presencia policial en unos puntos que son identificados estadísticamente como puntos de crimen. Afortunadamente, el año pasado contamos tanto en Medellín como en Cali, y Bogotá este año con comandantes que están comprometidos, con personas que están liderando estas intervenciones, que entienden la importancia de hacerlo, y lo están haciendo muy bien. Por ejemplo en Medellín se hizo muy bien, en Cali se arrancó muy bien pero desafortunadamente pasaron las elecciones hubo cambios de gobierno y esa intervención en Cali no continuó. Y en Bogotá arrancamos muy bien, ya llevamos 6 semanas de intervención en Bogotá, empezamos el 9 de Febrero y el 9 de abril presentamos nuestros primeros resultados. La intervención va a continuar, y adicional a la intervención puramente policial, se iniciará después de semana santa una intervención situacional paralelamente en esos puntos calientes; es decir, mejorar la iluminación de esas calles, limpiar basura, limpiar grafitis no artísticos. El impacto de esta política se va a medir con la CAF (Banco de desarrollo para América Latina), los Andes y dos profesores de la Universidad de Columbia. Entonces yo ya no puedo hacer parte del equipo de evaluación, a nosotros nos evalúan, pero hay un grupo muy bueno de investigadores haciéndole monitoreo a esta intervención, financiados en parte por ProBogotá y en parte de por recursos de la CAF. 

 

8. Considera usted ¿Es necesario realizar una discriminación positiva frente al género a la hora de formular e implementar políticas en materia de seguridad ciudadana? 

Sí,  no solo frente al género, yo creo que frente a los niños hay que hacer una discriminación positiva. Uno llega a un cargo de estos y tiene unos recursos muy escasos para hacer cosas y lo que tiene que hacer es priorizar porgrupos poblacionales, por grupos étnicos, por las personas que son más vulnerables. Las mujeres son vulnerables especialmente en el transporte público, hay unos problemas de criminalidad contra las mujeres no sólo de crimen a la propiedad, sino también de abuso contra las mujeres en el sistema de transporte público. En este las manosean, les dicen cosas que no deberían estarles diciendo y hay que priorizar estos temas, hay que lograrlo con decisiones inteligentes. Los policías tienen que estar preparados para enfrentar este tipo de cosas que se están presentando en Bogotá. Por ejemplo, la incorporación de 600 patrulleras de tránsito, mujeres, ha servido mucho. Yo creo que la gente lo ha notado, que son personas más activas, más pendientes, personas que están chateando menos y realmente están haciendo su trabajo. Bogotá tiene que empezar a pensar en esto, en más incorporación de policías mujeres para por ejemplo el transporte público. Pero también con los niños si uno tiene recursos escasos para hacer campañas de prevención de la violencia, uno dónde debe comenzar. Por aquellos que ya son criminales de carrera de cuarenta y pico de años sobre los cuales ya es muy difícil cambiarles su trayectoria o por los niños en los colegios, en los entornos escolares. Entonces yo creo que sí, hay que hacer discriminación positiva frente algunos grupos poblacionales, pero hay que priorizarlos de manera muy inteligente. Lo que veníamos viendo en las administraciones pasadas era que básicamente todo se resolvía a punta de subsidios, todo problema se resolvía entregando plata y ya la evidencia muestra que eso no funcionó. La pobreza no se redujo en Bogotá, los índices de desigualdad se redujeron muy poco y se regaló mucho dinero. Yo creo que lo que hay que hacer es utilizar los recursos eficientemente para darles oportunidades a las personas, no simplemente regalarles plata. 

9. En la propuesta radicada para la creación de la Secretaría de Seguridad, se manifestó que en el corto plazo esto no implicaría una carga fiscal, ya que el presupuesto anual del distrito no aumentará, por lo tanto existe viabilidad para la creación de dicha Secretaría. Sin embargo, ¿En el largo plazo qué implicaciones fiscales podría generar la nueva Secretaría, pues se sabe que requiere implementación de una fuerza de trabajo y presupuesto para desarrollar estrategias de seguridad de alta calidad? 

Cuando se presentó la propuesta, se dice que no hay impacto fiscal; es decir, que no hay que buscar nuevas fuentes de financiación, no hay que crear nuevos impuestos o nuevos recaudos para financiar la creación de la entidad, al menos para los gastos de funcionamiento. Entonces lo que se hizo en conjunto con la Secretaría de gobierno y hacienda fue hacer unos ahorros en ciertos programas para invertirlos en seguridad. Ahí no aumenta el presupuesto total, sino que se reasignan ciertos recursos para la creación de la Secretaría. Ese es el tema de corto plazo. Pero en el largo plazo, Bogotá invierte en seguridad menos del 1% de los recursos totales recaudados, que son más o menos 200-220,000 millones de pesos. Cuando ustedes miran cualquier encuesta de opinión, “Cifras y conceptos”, “Bogotá cómo vamos”, “Polimétrica”, cualquiera que miren a esta pregunta que hacen todas estas encuestas que es ¿Cuál es el principal problema que usted ve en su ciudad o en el país? la inseguridad urbana es la que rankea número uno. Entonces yo creo que Bogotá sí tiene que dar en el concejo o en la opinión pública la discusión sobre si tenemos que aumentar el presupuesto en seguridad. Yo estoy convencido de que sí, hay que hacer mejores campañas de prevención, mejores campañas de cultura ciudadana; pero también hay que fortalecer el lado duro, que se cumpla la ley, que haya buen comportamiento en todas partes, en los estadios, en las calles, en el Transmilenio y para esto hay que aumentar el presupuesto de seguridad. Esa es una discusiónsana, porque las últimas administraciones lo que dijeron es que el problema de seguridad no era con ellos, para ellos era un problema de la derecha y eso no impactaba nada. Por el otro lado, vemos a la ciudanía súper preocupada por los temas de seguridad con buenas razones. Las cifras no mienten, la administración anterior lo que decía era que la encuesta de la Cámara de Comercio estaba mal hecha. Una encuesta con más de diez mil observaciones súper representativa a nivel de Bogotá, representativa a nivel de localidad y cuando no les favorecían los resultados decían que la encuesta estaba mal hecha. Es decir, el día que a nosotros nos vaya mal no es porque las cifras mienten, es porque algo estamos haciendo mal y hay que corregirlo, eso para cualquier administración. Yo creo que para resolver los problemas de seguridad que tiene Bogotá sí necesitamos invertir más en seguridad, pero no en gastos de funcionamiento, no en burocracia en la Secretaría, porque la Secretaría va a tener una estructura muy liviana, sino en inversión real, en cámaras de vigilancia, en mejorar la línea de emergencias y la atención a mujeres que están siendo acosadas por su esposo y maltratadas, en todas estas cosas, esto necesita recursos. Esto no sale de la nada, sino que necesita unas inversiones que además de resolver los problemas de inseguridad yo creo que son rentables. La seguridad atrae mayor inversión, hace que el comercio abra hasta más tarde y que la gente salga más a los restaurantes, a los parques ya espectáculos públicos. Mucha gente ya no sale y yo creo que esta es una inversión rentable, hay inversiones que no son muy rentables y que hay que hacerlas porque son inversiones públicas. Pero la inversión en seguridad además de ser una inversión pública en un bien público que es la seguridad, también es una inversión económicamente rentable. Esta va a generar más recursos, mayor crecimiento de la ciudad, menos desempleo, porque la actividad económica se fomenta cuando la gente se siente más segura.  

 

10. ¿Qué modificaciones propondría usted para el marco legal existente, con el fin de que este sea una ayuda para la mejora de los índices de seguridad? 

Una súper prioritaria es el paso del Código de Policía en el Congreso. En este momento está el debate en plenaria de Senado. Ya pasó por debate en comisión, ahorita está en debate en el Senado. No solo nosotros le hemos dicho al gobierno también Cali, Barranquilla, Medellín estoy seguro que también apoya, que el Código de Policía es de mil novecientos setenta y tres y está totalmente desactualizado. En el Código actual de policía no existe la palabra “celular” porque en los setenta no había celulares, no existen las palabras “transporte masivo” porque en ese entonces no había. Hay muchos problemas de seguridad que no están en el Código de Policía, este no es de carácter penal es de carácter preventivo. Es decir, trata o se ocupa de todo el tema contravencional, de los malos comportamientos que no son infracciones del Código penal, sino que son infracciones al buen comportamiento. Estamos sin herramientas para eso. Por ejemplo, una persona que hoy coge una piedra o una pintura y daña la estación de Transmilenio, no hay herramientas para hacer nada con esa persona. No hay una multa que le podamos imponer, es muy difícil ponerlo a limpiar, es decir, uno tiene que recurrir a ciertas cosas para que la persona limpie ese daño que le hizo a ese bien público y necesitamos que eso pase. Hay mucha gente que dice que el Código de Policía viola derechos fundamentales como la libertad y eso no es cierto. Hay mucha gente que está diciendo que permitir que la policía entre a una vivienda sin orden judicial viola un derecho y eso no dice el Código de Policía, este dice que ante un caso de urgencia manifiesta la policía puede entrar. Ponemos el caso, el año pasado un hombre asesinó a su mujer y a dos niños en una casa en Ciudad Bolívar. La policía estaba afuera de la casa, oía los gritos y no podía entrar por no tener una orden de un juez ¿Qué preferimos como sociedad? Darle herramientas a la policía para que ante un caso de un incendio, un hombre golpeando a sus hijos y a una mujer tumbe la puerta y entre y controle la situación o que sigamos con el garantismo de que la Policía no puede entrar a ninguna parte. Ahora, un camino es decir listo pasamos el Código de Policía, pero tenemos que entrenar a la policía para que ellos sepan cuando pueden entrar y cuando no. Esto se puede hacer, pero hay personas que dicen que no, que esto es una violación a los derechos fundamentales y va a exceder los límites. No es así, la gente no ha leído el Código de policía, la policía no va a poder entrar a la casa de una familia que esté comiendo un viernes en paz. Eso no es legal, lo que dice el Código de policía actual y además de muchas otras cosas es que puede entrar en caso de urgencia. Lo mismo para muchos temas, la gente se opone ideológicamente al Código sin haberlo leído y eso es súper importante. También nos gusta mucho la propuesta de Germán Varón de castigar más duro la reincidencia, más duro un delito que es cometido a mano armada, entre otros. Es decir, hay que empezar a crear herramientas legales que cumplan con todo lo que deben cumplir, pero que den más herramientas a las autoridades para combatir, penalizar y castigar comportamientos que le están haciendo daño a la ciudad.  

11. Como economista ¿Cree desde este cargo se puede maniobrar de forma eficiente para poder lograr los cambios necesarios en materia de seguridad? 

 

Yo he hablado con muchos amigos que han ocupado cargos públicos, con Alejandro con Tomás, Juan Carlos Echeverry, uno cree que uno llega y es todopoderoso para hacer las cosas, uno se choca con una pared y no es tan fácil hacer cambios. Pero yo creo que si uno trabaja con honestidad, con buen criterio para hacer las cosas bien se puede hacer una diferencia. Ya vamos a cumplir tres meses y estamos viendo ya reducciones en varios de los delitos, no son las reducciones del cincuenta o el sesenta por ciento que todos esperamos en dos meses, pero son reducciones que ya se empiezan a ver. La gente empieza a sentir que ya hay más liderazgo en los temas de seguridad y se están tomando las decisiones. Las decisiones no son fáciles, hay decisiones que son difíciles de tomar, hay decisiones que son políticamente costosas, pero es que uno no se viene a un cargo de estos a hacer amigos. Yo creo que la política es el arte detomar decisiones difíciles y sobrevivir en el intento. Si uno toma las decisiones se pueden hacer cosas para disminuir la criminalidad y mejorar la percepción. Mucha gente se siente insegura en Bogotá, no porque esté equivocada sino porque hay criminalidad en las calles. Hay que empezar a hacerle frente a eso, a trabajar de la mano con la policía, la fiscalía, hay que hacer buenos programas de prevención, de cultura ciudadana, para que la gente se sienta más segura y para que en serio bajen los índices de delincuencia. Yo creo que lo que uno puede llegar a hacer en un cargo de estos es enderezar ciertas cosas que venían muy mal enfocadas, donde no había prioridad para hacer las cosas, el tema de la seguridad no era con ellos. Es ejercer liderazgo, dar una pelea interna por tener más recursos para los temas de seguridad, trabajar de la mano con la policía para que mejore el comportamiento. Uno antes que pedirle a los ciudadanos que mejoren el comportamiento hacia la policía tiene que pedirle a la policía que mejore el comportamiento con los ciudadanos, que abusen menos, que se acerquen a los ciudadanos con más respeto, que los saluden, que haya menos “profiling”(detener personas porque se ven que son criminales). Hay que trabajar en todos esos temas para que la policía se gane el respeto de los ciudadanos y después si le podemos exigir a los ciudadanos que tengan más confianza y más respeto hacia la policía.  

 

 

Expresidente César Gaviria

El Expresidente César Gaviria Trujillo (1990-1994), como ilustre egresado uniandino de la Facultad de Economía, compartió con nosotros una mañana para hacer un recorrido por sus años en la Universidad, su inicio en la vida política y compartirnos algunas de sus experiencias personales y regalarnos algunos consejos. Todo un lujo y un honor.

 Presidente Gaviria, ¿por qué estudió economía?

Hay que empezar diciendo que lo primero que yo decidí fue estudiar en la Universidad de Los Andes y lo que tenía en mente era Ingeniería Industrial. Esa es una decisión que forzó mucho mi papá. Él siempre quiso que yo recibiera educación laica, y le atrajo mucho la idea de Alberto Lleras y Los Andes, y, prácticamente, a la hora de la verdad ni siquiera me dejó presentarme a las otras universidades.

Yo tenía el problema de que venía de un intercambio estudiantil, validé mi Bachillerato americano pero no terminé quinto ni había hecho sexto [de bachillerato]. Por eso, presentarme era complicado. Me presenté, pasé en Los Andes, hice un año de Ingeniería Industrial pero desde el primer semestre empecé a percibir que eso no era lo que quería y empecé a llamar la atención de Economía.

Me acuerdo muy bien que me encontraba con Luis Jorge Garay y todo el día decíamos «pasémonos pa’ Economía» y cuando terminó el primer año, yo me fui para la Facultad de Economía y les dije «recíbanme». Lo más gracioso es que yo tomé la decisión y Luis Jorge Garay no fue capaz, y el que terminó siendo economista fue él y no yo.

¿Qué anécdota recuerda de su paso por la Universidad?

A mí me tocó Los Andes en el periodo más convulsionado que ha tenido la educación universitaria de Colombia: el periodo del 65 al 70, que fue el periodo de más intensidad de la cosa marxista y sobretodo de la Revolución de Mayo en París, que en Los Andes tuvo un impacto brutal. Fue una época de mucha agitación estudiantil. Todo el día estábamos en función de eso. Era imposible vivir sin saber Marxismo. Era un ambiente estudiantil bastante rico y en ese contexto, yo, como ustedes, tuve una publicación que se llamó Séneca.

Otra anécdota es que cuando yo estaba en mi último año, Los Andes cumplió 20 años y decidieron escoger un estudiante por cada área. Súbitamente la Facultad decidió que yo fuera el estudiante en Economía. Eso me creó un impacto porque todo el mundo se sorprendió de que yo fuera buen estudiante. Como yo tenía una vida tan activa, y tenía rumba y tenía estas discusiones, a nadie se le ocurrió que yo pudiera ser buen estudiante. Todos imaginaban que yo era un vago.

¿Se acuerda de algún profesor en especial?

Me acuerdo de muchos, pero hay un incidente muy gracioso. Yo tenía mucha vocación política un poco por un tema familiar y antes de terminar la carrera y sin graduarme, me fui a Pereira de Jefe de Planeación de Risaralda, me hice elegir una vez Concejal de Pereira, y regresé a graduarme y me metí a Planeación. En el intervalo, en una rumba, me encontré con un tipo muy lúcido que terminó trabajando en el Banco de la República, un profesor que se llamaba Roberto Villaveces, que enseñaba la etapa más avanzada de microeconomía y macroeconomía. Él me oyó decir que me iba a quedar en Pereira haciendo política y me cogió a patadas. Literalmente. Casi no me lo quitan de encima. De la rabia que le dio que yo le dijera que no iba a hacer posgrado sino que me iba a dedicar a hacer política. Aunque la verdad ese inicio fue un poco forzado porque yo estaba en plan de hacer mi posgrado pero mi papá se enfermó y tuve que asumir las responsabilidades de la familia. Tuve que hacer política porque no tenía alternativa. No tenía nada más qué hacer en Pereira.

En esos inicios en la política, ¿qué frase recuerda que lo haya marcado?

Yo vengo de una familia en que mi papá era radical, anticlerical, se bautizó para casarse y se llama Byron porque sus papás no querían nombres de santos para sus hijos. Además, mi familia todavía tiene el cementerio libre de Circasia. Entonces había un trato: yo estudiaba en colegios laicos pero sí me podían enseñar religión. Mi formación fue muy religiosa y cuando me preguntan « ¿qué es lo que usted más recuerda?», hay una cosa que yo nunca olvidaré y es una expresión que había en el Catecismo Astete que decía «polvo eres y en polvo te convertirás». Esa frase tiene mucho que ver con ese trato porque no es tan religiosa y es casi que atea. Hay un fin. Lo que queda es polvo.

¿Qué tan distinto es un economista de ahora de un economista que se gradúo con usted?

La primera escuela de Economía en el país fue Los Andes. Hasta Los Andes, en Colombia, no había Economía. La Economía que enseñaban en la Javeriana y en la Nacional y en las otras universidades públicas era una cosa que se llamaba Hacienda Pública, que era lo que sabían las personas que eran Ministros de Hacienda. La verdad es que ellos sabían de Hacienda Pública, no de macroeconomía, ni de Keynes ni de matemáticas en la economía, ni de modelos. Con todo lo mainstream que es hoy la economía, en esa época no lo era. Éramos un grupo reducido metido una cosa que la gente no entendía bien qué era.

¿Qué tiene un economista que no tenga un profesional de otra disciplina? ¿Sí vale la pena ser economista?

Yo no tengo duda sobre la importancia que tiene la economía en el desarrollo de la sociedad y del país. ¿Por qué? No solo porque en el sector público, en el Banco de la República, en el Ministerio de Hacienda o en el de Comercio, necesiten economistas y gente que sepa de teoría económica, sino porque toda compañía grande tiene que entender cómo funciona el país desde el punto de vista de económico. Cuando uno empieza a darse cuenta que en este país no hay institución ni empresa que pueda funcionar sin entender la economía, se da cuenta de por qué la economía es tan necesaria.

Este es un país, de los muy pocos de América Latina en que la discusión económica es una parte importante de la discusión pública. En otros países eso no pasa pero acá están en las primeras páginas de los periódicos.

Estar metido en esas discusiones públicas de la economía, desde la Universidad, hizo que, por el tipo de economía que empezamos a recibir en Los Andes, no penetraran mucho las ideas proteccionistas y que las ideas de la CEPAL no se profundizaran como ocurrió en otros países que terminaron cayendo en lahiperinflación. Aquí eso no nos pasó, entre otras cosas, porque la Facultad más fuerte, que era la de Los Andes, estaba vacunada contra eso. La Facultad le daba más importancia a la economía neoclásica más tradicional y a la que se practicaba en los países desarrollados.

¿Cuál fue el trabajo que más disfrutó?

Fue el de ser Alcalde de Pereira. Cuando uno está muy joven, ser Alcalde es una experiencia muy especial. Yo en ningún otro momento de mi vida sentí que había llegado a una cosa que me hacía dar un salto. Tenía 26 años apenas y daba un salto en mi vida supremamente grande. De las posiciones que he tenido en mi vida, sin duda, la que más satisfacción me produjo fue que me nombraran Alcalde.

Después de ser Ministro, Alcalde, Secretario General de la OEA, y Presidente de la República, ¿Cuál ha sido la mayor enseñanza de estos años?

La mayor enseñanza ha sido que el Estado, sus instituciones y la política siguen siendo la parte esencial del desarrollo de una sociedad. Pretender que uno se puede separar y que se puede construir un mundo donde la política no lo influya o donde uno sea externo a eso, es completamente equivocado.

Esta sociedad se ha dejado penetrar mucho por ideas anti políticas y eso es supremamente dañino para el país. Eso termina haciendo que la gente mejor preparada no participe, no opine y no sea parte de la vida pública.

Por eso, una de las grandes virtudes de Galán fue decir: «No, no, no. Escon la política que vamos a cambiar esta sociedad. El que no crea en eso, está equivocado». En esa época la política era muy importante. Todo mundo tenía una actitud política. Con el tiempo, el país fue entrando en esta cosa anti política que es muy perjudicial para la sociedad.

¿A cuál trabajo definitivamenteno volvería nunca?

Yo no tengo porque volver a ningún trabajo. Nunca he querido hacerlo. Son etapas. Lo más importante al salir de un trabajo es cambiar de agenda y no quedarse viviendo en el pasado. Yo siempre he tenido la oportunidad de terminar un periodo en un cargo y cambiar de agenda para una cosa completamente distinta. El que me conozca bien, sabe que yo hablo de los temas de actualidad, no de lo que yo hice. Yo no hablo del pasado. Yo vivo el mundo de hoy.

¿Qué consejo le daría hoy a un futuro economista?

Que aprenda muchas humanidades, que aprenda política y aprenda historia. Eso es lo único que termina por dar formación completa a una persona. Un economista debe aprender sobre la condición de la naturaleza humana.

Para terminar, Presidente Gaviria, ¿existe la clave del éxito?

No hay claves. Lo peor es pensar que hay fórmulas para el éxito, tanto en el caso de las personas como en el de los países. No hay shortcuts para ser exitoso. Depende de la persistencia, de las energías y de la dedicación a los temas en los que uno trabaja. Yo no creo en los shortcuts y no creo en  las fórmulas.  No hay nada más dañino que pretender simplificar la realidad. Pretenderhacerlo es lo más fácil. Es muy cómodo, y a veces atractivo, pero siempre lleva a soluciones equivocadas. Fórmulas no hay. Para nada. Para salir adelante no hay que hacer dos o tres cosas, ¡hay que hacer muchas cosas bien!

Imagen tomada de http://www.eluniversal.com.co/cartagena/politica/alejandro-ordonez-se-enfrenta-cesar-gaviria-por-opiniones-sobre-la-politica-antid

Michael Sandel

Vivimos en un mundo en el que el dinero, cada vez con más frecuencia, se ha convertido en un medio casi único para acceder a bienes y servicios que nos facilitan la vida, nos dan confort e incluso nos brindan prestigio y distinción social. Seguramente alguna vez se ha preguntado qué haría o qué compraría con fortunas como la de Bill Gates o la de Carlos Slim. Sin embargo, ¿Alguna vez se ha preguntado si existen cosas que ni la fortuna de Bill Gates podría comprar? “Lo que el dinero no puede comprar. Los límites morales del mercado”. Así se titula el último libro de Michael Sandel, profesor del Departamento de Gobierno de la Universidad de Harvard e invitado especial a la inauguración del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de los Andes.

Con su libro, Sandel pone sobre la mesa un debate ético que resulta de gran importancia para la sociedad en la que vivimos, en la cual la economía y el mercado han logrado penetrar todas las esferas de nuestra vida cotidiana. El autor muestra cómo muchas actividades cotidianas que antes estaban por fuera de la lógica económica y de mercado han pasado a ser parte de ella. En ese sentido, cuestiona cuál debería ser el papel del dinero y de los mercados en nuestra sociedad. ¿Hemos pasado de una economía de mercado a una sociedad de mercado? ¿Hemos dejado de valorar en sentido moral para valorar todo en sentido económico? ¿Son los mercados moralmente neutros? Con preguntas como estas Sandel nos invita a la reflexión y al debate.

El pasado 29 de enero, cuando Michael Sandel visitó la Universidad de los Andes en el marco del lanzamiento del Centro de Ética Aplicada en el cual se llevo a cabo la conferencia “¿Todo tiene precio? Mercados, ética y economía”, la Revista Supuestos tuvo la oportunidad de entrevistarlo[1]. Además de preguntarle sobre su libro, aprovechamos para hablar con él de un tema coyuntural para nuestro país: la corrupción.

Revista Supuestos: Una vez se han introducido incentivos de tipo económico, tales como subsidios o bonificaciones, ¿Creé usted que es posible volver a una situación sin incentivos económicos?

Michael Sandel: Es muy difícil volver a dicha situación porque una vez se introducen los incentivos se alteran los valores, las personas empiezan a valorar las cosas de una manera diferente. Cuando se introduce dinero, los valores se vuelven superfluos.

Un ejemplo que siempre pongo es el de las guarderías en Israel. Las guarderías estaban teniendo problemas pues algunos padres de familia llegaban tarde a recoger a sus niños. Con el fin de solucionar esta problema, varias guarderías decidieron imponer una multa a aquellos padres que recogieran tarde a sus hijos. El resultado fue un aumento en el número de veces que los padres llegaron tarde porque los padres consideraron la multa como una tarifa que ellos estaban dispuestos a pagar en vez de asumir las “llegadas a tiempo” como una norma que debía ser cumplida. Éste ejemplo ilustra cómo fijarle un precio a ciertos bienes morales puede disminuir o corromper este tipo de bienes.

RS: En el caso específico de la corrupción, ¿Usted cree que es posible volver a una situación sin incentivos económicos?

M.S.: En ese caso, para volver a una situación sin incentivos económicos, además de hacer reformas sistemáticas e institucionales, es necesario hacer una cambio en la mentalidad de las personas y en sus valores.

RS: En Colombia, y en particular en Bogotá, se han conocido varios casos enque los contratos públicos han sido asignados a ciertas empresas o personas porque existen incentivos económicos tanto para los funcionarios públicos que los asignan como para los contratistas. A la luz del debate que plantea su libro, ¿Cómo podríamos volver a una situación en la que no existieran ese tipo de incentivos? ¿Cómo podríamos cambiar esta situación?

M.S.: Es un tema de comportamientos adquiridos que se convierten en una rutina o se vuelven normales en la forma de actuar de las personas. Se normaliza cierto tipo de comportamientos que no son adecuados, que se repiten y se sistematizan. Son esos comportamientos los que hay que cambiar en la gente, en los políticos. Hay que cambiar la mentalidad de las personas. Sin embargo, los cambios no pueden ser confiados a una sola persona.

La sociedad civil, los partidos políticos y los movimientos sociales son los actores más importantes para generar cambios en temas de corrupción. La sociedad civil tiene un rol muy importante al momento de presionar a sus gobernantes y a las instituciones.

Hay que recordar que la democracia va mucho más allá de las elecciones y de la posibilidad de votar por alguien. La democracia real es lo que sucede entre una elección y la otra, lo que ocurre en la sociedad, lo que hacen los movimientos y otros actores sociales cuando los que han sido elegidos están gobernando. Es ahí donde está el verdadero proceso democrático.

RS: ¿Cuál es la línea que divide los mercados de dinero y los mercados sociales?

M.S.: No existe una línea clara. Depende de los valores de las personas y de la situación concreta.

RS: ¿No creé que algunas veces los incentivos económicos sirven otros fines de largo plazo aunque no necesariamente cumplan los de corto plazo?

M.S.: Es válido. Puede que sea así. No es que sea correcto o incorrecto monetizar un mercado u otro, el punto está en tener en cuenta cómo las personas valoran las cosas y toman sus decisiones, y cuál es su sistema de creencias y valores. Cuando se “monetarizan” los mercados hay que tener en cuenta un tema muy importante: la justicia social. Cuando se dan incentivos económicos, las personas que no disponen de ciertos medios económicos se ven privadas de la posibilidad de acceder a los recursos. El problema está en aquellos mercados que implican una injusticia social, una degradación del ser humano. Puede que en algunos casos ambas partes estén de acuerdo en llevar a cabo la transacción, sin embargo, aun cuando existe el consentimiento de ambas partes existen situaciones en las que se degrada a las personas y se violan los principios éticos y morales por el dinero. No se debe permitir que se llegue a ese tipo de situaciones.

Así concluye la entrevista al profesor Sandel, quien se dispone a continuar con los demás compromisos que aguardan en su apretada agenda. Antes de irse nos regala una copia de su libro, y sin pensarlo dos veces, le pedimos que nos lo firme. ¡No puedo esperar para empezar a leerlo!

Nota al pie

[1] La Revista Supuestos agradece a Juan Camilo Cárdenas por su gestión para que fuera posible llevar a cabo esta entrevista. También agradece a David Bautista por su colaboración en el registro fotográfico.

Clara López Obregón

Revista Supuestos (R.S)  ¿Por qué decidió estudiar economía?

Clara López (C.L)Bueno yo voy a hacer una confesión, yo empecé estudiando filosofía y a mitad de carrera me cuestioné y dije, si yo regreso a Colombia con un título de filósofa ¿dónde voy a conseguir trabajo? Entonces después de ese cuestionamiento, sabiendo que la economía salió de la filosofía en sus raíces, opté por pasarme a economía y estudiarla desde una concepción amplia y pluralista. Los economistas en sus inicios todos eran filósofos y tristemente han convertido la economía, de sus raíces filosóficas y de economía política en una forma, casi que en una ideología, como el credo. Creo que eso está dañando mucho el estudio, el ejercicio y la discusión en la economía.

R.S: ¿Cuál fue la clase o el profesor que más le influyó, que tuvo más impacto en su desarrollo académico?

C.L: Yo tomé un curso de Comercio Internacional con Albert Hirschman quien terminó siendo mi director de tesis. Hirschman terminó siendo un economista integral y vivió muchos años en Colombia. Me gustó mucho su curso porque no era enseñar una formula sino debatir el tema. Recuerdo todavía los grandes debates sobre la vigencia o no de las ventajas comparativas. Él inspiró a un enorme número de estudiantes porque era un hombre muy austero, muy callado, pero que todos sabíamos que había estado en la resistencia contra los nazis en Francia. Sabíamos que era un hombre de mucho valor personal y cívico, pues además de riguroso, tenía mucho planteamiento original.

R.S.  ¿En su carrera cuál fue la doctrina o el economista que más leyó o que más le gustaba?

C.L: Bueno, yo creo que la enseñanza de la economía en esa época era más abierta. A nosotros nos educaron en una escuela muy Keynesiana, diría yo. Pero En esa época todavía estaba muy de moda la development economy , economía del desarrollo, yo estudié mucho a Prebisch(Pionero de la economía del desarrollo) , a Rostow (economista que en su trabajo mostró las especificidades estructurales de los países en desarrollo por medio de las etapas del crecimiento económico) . Estudié muchos temas concretos en el desarrollo en la agricultura y la dificultad con la Ley de Indias de generar desarrollo agrícola sostenible. Fue una época distinta. Yo hice mi tesis de grado sobre la Reforma Agraria dirigida por Albert Hirschman. También tomé mucho curso de historia económica con David Landes, eso le daba a uno mucho bagaje para la contextualización de la economía del desarrollo.  Yo me gradué en el 72 con el milagro japonés, hacíamos mucho caso de estudio para ver qué habían hecho bien y por qué algunos países funcionaban bien y otros no.

R.S: ¿Desde qué momento usted vio que su tendencia política era hacia la izquierda?

C.L: Desde la universidad me tocó una vidamuy agitada en el campus universitario y en la vida estudiantilporque eran los finales de los años 60´s. Yo participé y cumplí una función muy activa en las protestas en contra de la Guerra del Vietnam; por ejemplo ayudaba a editar notas de un periódico que se llamaba Notas de la Nueva Izquierda , que fue un periódicoque llegó a tener 500.000 ejemplares y se repartía en todos los campus de los EEUU. Trabajamos en la construcción de una huelga que cerró la Universidad pero por votación de los estudiantes y de los profesores, hicimos una votación de más de 20000 personas en el estadio de fútbol. Fue una época extraordinaria. Era la Guerra de Vietnam que implicaba tres cosas: la desinversión de los recursos del patrimonio de Harvard, que son inmensos; las compañías que hacían negocios con Sur África en función de una lucha contra el Apartheid; y, el retiro del programa de entrenamiento de los oficiales de la Guerra del Vietnam que tenían un programa en la Universidad y que los muchachos podrían ir estudiando y a la vez haciendo su entrenamiento de oficiales del ejército. También, en nuestro petitorio aparecía la lucha por la igualdad de pago para los hombres y las mujeres; y los blancos y los negros. Desde esa época me involucré mucho en los temas políticos, y yo quiero confesarles algo, yo estudié Marx, no en la facultad de economía, sino en la facultad de filosofía.

R.S. Pero ¿qué fue lo que la hizo decidirse por la tendencia de izquierda? ¿Qué fue lo que la llevó a eso?

C.L. Yo pienso que eso tiene que ver con la educación en la casa. En mi casa yo tuve una educación muy abierta, muy libertaria; me concientizaron de que vivimos en un país de desiguales. A mí siempre me decían en mi casa: “usted tiene la mejor educación pero no para que se dedique a su autosatisfacción sino que usted tiene que devolver esos privilegios en servicio público, en servicio social”. Eso era un poco lo que salía de mi educación temprana en la casa y llega uno en una efervescencia estudiantil y cómo no participar, pero yo creo que es porque no es que existió y me uní, sino que fui parte de ese movimiento que fue muy fuerte e irrumpió en todas las universidades porque uno veía muy cerca lo que se estaba viviendo. Había compañeros de uno que cuando se iban a graduar se iban para la guerra. Pero incluso antes del surgimiento de las protestas, yo era de las personas que ayudaba a entrenar a los muchachos, que iban a ser inscritos en el ejército, a cómo actuar de manera que los eximieran, les enseñábamos a actuar como homosexuales, a fingir migrañas; esto era una resistencia civil al reclutamiento obligatorio de los muchachos en la guerra. Algunos, cuando se graduaban, hacíamos vaca y les dábamos dinero para que se fueran a Canadá y evitaran el ejército. Entonces empecé con la desobediencia civil y ahí me fui metiendo en la movilización estudiantil.

R.S. Usted ha estudiado y enseñado en la Universidad de los Andes, siendo así ¿qué debilidades y fortalezas ve en los economistas que se están graduando de la Facultad de Economía?

C.L. Yo fui profesora de la Facultad de Economía en el año 90 o 92, cuando era el decano Eduardo Sarmiento, pero vino un cambio profundo que de una manera muy antidemocrática le cerró las puertas a las vertientes que no enseñaran la economía neoclásica en función del modelo neoliberal que se estaba implantando en el país. Creo que le hicieron un flaco servicio al pensamiento crítico de los estudiantes de la Universidad porque desde luego que es fundamental que un economista estudie y conozca la economía neoclásica, sin embargo debe conocer otras vertientes. Tal vez una de las únicas vertientes económicas importantes de América Latina es de la Escuela de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) de la cual Prebisch es, quizá, el mayor exponente; y eso lo echamos por la borda a pesar de ser un proceso de construcción teórica a partir de la experiencia de los países, de la experiencia que tuvo Colombia con las crisis cambiarias que desembocaron en innovaciones tan importantes como el Control de Cambios y la Devaluación Gota a Gota,  que fue algo que hizo Colombia, fruto de la necesidad de afrontar una crisis cambiaría en el gobierno de Carlos Lleras Restrepo. A partir de esas experiencias se fue generando como una teoría económica alterna que merece ser estudiada. Me parece que la importación de fórmulas tiene un terrible problema y es que sin beneficio de inventario no se puede utilizar una medida única a diversos tamaños. Entonces la crítica que le hago a la enseñanza de economía en la Universidad de los Andes es que se volvió demasiado unilateral, poco crítica, y que se convirtió en una teocracia que no le rinde cuentas democráticas a nadie y creo que ese matrimonio entre las altas esferas del Gobierno: (Planeación, el Ministerio de Hacienda, el Banco de la República, Organismos Internacionales; y, la Facultad de Economía de los Andes) ha degenerado en una falta de posición propia sobre los problemas nacionales y está haciendo crisis porque el país no recibió los ríos de leche y miel que le prometían con la implantación del modelo neoliberal.

R.S. ¿Usted cree que Colombia debe crear un modelo económico que sea autóctono de acá para que se adapte de manera eficaz al país?

C.L: Yo creo que Colombia tiene que nutrirse de diferentes escuelas de pensamiento y debe adoptar y adaptarlo a la realidad concreta nacional. Desde luego la experiencia va dando indicaciones de cómo moverse. Uno mira la experiencia de los chinos, y allá han seguido un adagio muy apropósito de su pregunta, allá fueron desarrollando su propio modelo económico haciendo cada paso con cuidado, cotejando teoría con práctica y llevando las enseñanzas de la práctica a la teoría. Entonces una teoría a la colombiana, no va a ser una invención de cero a partir de la inteligencia de algún sabio, tiene que ser a partir de las enseñanzas de la aplicación de las diferentes tesis y políticas adaptándolas para tener un país mejor. Yo creo que el gran defecto del fundamentalismode mercado, que salió de todas estas cátedras, es quesirvió para el crecimiento económico pero también la concentración de las riquezas en un país que ya la tenía demasiado concentrada, y esto ha generado la desigualdad consecuente, una dificultad muy grande para la llamada cohesión social, la coexistencia pacífica, y lo que está al orden del día es ver cómo reenfocamos las políticas para establecer una igualdad necesaria en todos los campos.

R.S. ¿Cómo explica que ninguno de los modelos económicos que se ensañan está sirviendo para solventar las crisis?

C.L. Yo pienso que hubo un facilismo porque el prestigio de las teorías importadas en un país con tan poca identidad nacional le dio como una falta de seguridad en aplicar las experiencias propias. El Estado de Bienestar, que se estatuyó en Europa, implicaba grandes erogaciones en función de las garantías de los asociados orientadas a defenderlos de los grandes riesgos que corre la vida que está más allá del control y de la capacidad de afrontarlos de los individuos como el desempleo, la enfermedad catastrófica o como la vejez, entonces ahí se estatuyeron los seguros de desempleo, de salud y la pensión. En el Continente Americano se hizo el primer experimento para desmontar eso, de hacer el desmonte del Estado de Bienestar que implica el pago de impuestos fuertes porque es la redistribución del producto social y así se estableció el fundamentalismo de mercado con la capitalización, o sea el ahorro personal para la pensión, pero esto se sabía que no iba a funcionar porque a una persona no le alcanza un salario mínimo para ahorrar para la vejez.  Eso fue el triunfo de los fundamentalistas con la caída del campo socialista que había mantenido a la raya a los Gobiernos Europeos por la competencia entre dos sistemas socialistas siendo así la victoria del capitalismo, y el desmonte lo hicieron en Chile y ahora lo que ocurre en Europa es la receta igualita. La diferencia con Colombia es que se montó un Estado Social de Derecho, igual que el modelo alemán, y no el Estadode Bienestar que es a título de derecho y lo que se da es para todo el mundo por igual. Yo creo que nosotros tenemos que empezar a desarrollar ese criterio, es lo que la sociedad y su nivel de material permite, en cada momento histórico, entregar a título de derecho a todos los ciudadanos e ir construyendo un mejoramiento de las condiciones sociales de todos en función de los materiales sociales de la sociedad.

 

R.S. Eso último que dice suena a social-democracia.

C.L: Sí, socialdemócrata pero en su sentido originario, porque la socialdemocracia se volvió neoliberal también, y han sido ellos quienes han desmontado el estado social en todas partes.

R.S. El mismo presidente Juan Manuel Santos dice ser de tendencia socialdemócrata…

C.L: Yo creo que es más el discurso que la práctica, pero mire que ese es el viejo truco de la tercería, que ni capitalismo ni socialismo, ni chicha ni limonada. Colombia tiene que establecer un modo de desarrollo que garantice los fundamentos económicos y sociales de la paz que es lo único que va a permitir profundizar la democracia en lo social y lo económico con la garantía de todos los derechos, incluyendo el derecho de la propiedad privada siempre y cuando esta acepte su función social.

R.S. ¿Cuál es el reto más grande de la economía colombiana en este momento?

C.L: En estos momentos tiene que ver con la voluntad política necesaria para la construcción de paz en nuestro país. Cuando hablo de las bases económicas de la paz es que aquí las clases gobernantes y pudientes van a tener que entender que la paz va a tener costos y costos muy grandes. Si fuimos capaces en una década, como dijo Juan Mario Laserna y Rudolf Hommes en un foro en El Tiempo, de salvar el sector financiero del país destinando en cada ocasión 10 puntos del PIB, vamos a tener que gastarle 20 puntos de PIB a la reparación de las víctimas y la concreción de las bases para una sociedad que pueda afrontar el reto de una economía más abierta y capaz de satisfacer de trabajo, no solo de asistencialismo, a todos los ciudadanos en capacidad de trabajar. Entonces yo creo que ese es el reto fundamental. Yo creo que tenemos que invertir en la paz y esto no es solamente entregarle beca y carro a los guerrilleros reinsertados, ese es el pico. Es una deuda social demasiado grande y esa es la que tiene que pagar la sociedad colombiana en los próximos años.