ENTREVISTA A CARLOS CABALLERO ARGÁEZ

Rafael Mosquera
Miembro Subdirección de Contenido y Logística
Estudiante de Economía y Derecho Universidad de los Andes
re.mosquera@uniandes.edu.co

 Santiago Torres
Miembro Subdirección de Contenido y Relaciones Públicas
Estudiante de Economía Universidad de los Andes
s.torres@uniandes.edu.co

 Fuente: El Tiempo, 2016.

Fuente: El Tiempo, 2016.

Carlos Caballero Argáez es actualmente profesor titular de economía y ex director de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes. Posee una larga trayectoria en el sector público; fue ministro de Minas y Energía, director de Fedesarrollo, miembro de la junta directiva del Banco de la República, entre otros cargos destacados. Caballero habló con la Revista Supuestos para contarnos un poco sobre los gobiernos latinoamericanos y las perspectivas macroeconómicas de la región. Además nos atrevimos a hacerle algunas preguntas sobre la Universidad de los Andes y su pregrado en economía.

 

¿Hablando sobre Latinoamérica ¿considera que la región se encuentra en crisis?

No creo que América Latina en su conjunto se encuentre en crisis. Hay algunos países, como el caso obvio de Venezuela, en donde sus dirigentes se encargaron de acabar con la economía y obviamente hay una crisis muy profunda. Pero ese no es el caso del resto de América Latina. Inclusive hay países como Brasil, en donde resulta sorprendente que los analistas consideren independiente lo económico de lo político.

Creen además, que a pesar del problema del gobierno actual y del presidente Temer - quien según dicen nunca ha sido popular en Brasil - la economía tiene un empuje bárbaro y está recuperándose. Claro, se espera que para este año la economía brasileña crezca solo un 1.5% y eso es malo. Sin embargo, la fortaleza del sector productivo de ese país, le permite tener expectativas de mejoramiento impresionantes, y uno podría pensar que ese país saldrá adelante tras las difíciles situaciones que ha experimentado.

Argentina está saliendo de una situación políticamente compleja y el presidente actual está intentando recuperar los mercados y hacer que funcionen. Centroamérica, por otra parte, se ha beneficiado enormemente de la caída del precio del petróleo, lo que le permite crecer. En cuanto a Perú y Chile, hay situaciones de incertidumbre que recaen en el factor político; este último tiene elecciones al final del año. En conclusión, se podría afirmar que la economía está en un momento crucial a lo largo de toda Latinoamérica, lo cual tiene que ver con el hecho de que hay tensiones políticas en cada uno de los países que la componen. Entonces, más que una crisis económica, lo que hay es incertidumbre y tensión política.

Ya que se refirió a Venezuela, ¿Cree usted que podrá salir de la crisis, y de no hacerlo, qué alternativas tiene?

El problema de Venezuela es inmensamente complejo. Desde mi perspectiva solo hay dos alternativas: o que Venezuela se quede como está en la actualidad, así como se quedó Cuba durante 50 años, o que las cosas cambien políticamente y con el nuevo régimen se intente volver a la democracia. En cualquiera de los dos casos, la recuperación de la economía va a tomar mucho tiempo. Porque Cuba tenía la ventaja de contar con el apoyo de Rusia y de Venezuela, pero Venezuela no cuenta con ese apoyo y continuará dependiendo exclusivamente de lo que pase con la producción y el precio del petróleo.

Cabe resaltar el problema que esto presenta para Colombia, pues claramente Venezuela era su principal mercado en América Latina y, fundamentalmente, un buen vecino. Es decir, el problema es gravísimo y creo que aquí no hay todavía un entendimiento claro de la problemática que representa en términos de migración de venezolanos hacia Colombia. Y hemos sido tímidos a la hora de otorgar permisos para que gente venezolana bien preparada venga y trabaje en Colombia.

En qué políticas públicas cree usted que están fallando los gobiernos latinoamericanos?

Yo creo que en general, por razones de política pública y de economía política y, por la manera en que está fragmentado el poder en América Latina, el principal problema al que se enfrenta la región es cómo buscar igualdad, cómo luchar contra la inequidad. Aquí hay un problema complicado de economía política. Uno se pregunta ¿dónde está el poder en estos países, que impide ir hacia sociedades más igualitarias? Por eso el descrédito de los políticos y sus partidos; porque la gente no cree que provean soluciones para resolver los problemas de desigualdad y progreso. Sin embargo, es justo resaltar que en términos de progreso y desarrollo la región viene avanzando, quedando pendiente la situación de inequidad.

¿Cómo ve el mercado laboral colombiano?  

Esta pregunta me parece sumamente interesante, pues es muy difícil que la gente del común entienda lo que yo llamo “el tramacazo” y las negativas consecuencias que la caída del precio del petróleo nos trajo, esto se debe a la escasa preparación macroeconómica que tiene.. El problema es gigantesco porque perder el 8% del PIB en términos de la balanza de pagos por culpa del mercado del petróleo, perder ingresos tributarios por 2% del PIB, es terrible. En cualquier otra circunstancia de liquidez mundial, que no hubiera sido como la que tenemos hoy en día, el golpe hubiera traído consigo una crisis tan violenta como la de 1999. Gracias a que después de la “Gran Recesión” del 2008/09 cambió la política económica mundial, hay unos excedentes de liquidez extraordinarios que han financiado los déficits en la cuenta corriente, la balanza de pagos, y el déficit fiscal. Pero lo que nos están dando los mercados es un “compás de espera”, porque en la medida en que se retire la liquidez, si nosotros no hemos hecho los ajustes pertinentes, vamos a tener problemas. Infortunadamente, en Colombia estamos en una campaña política y esto hace que se pierda el enfoque económico; es necesario que aquel que vaya a asumir la presidencia tenga en mente una serie de reformas necesarias para mantener abiertos los mercados, dada la situación que vivimos.

Con una perspectiva de crecimiento de 2% esperada para este año, ¿cree que la economía ha mejorado frente al año pasado?

El año pasado finalmente crecimos 2%, y este año esperamos crecer entre 1.5% y 2 %. Así pues, yo creo que se viene un periodo de crecimientos lentos, y esto es difícil de venderle al público porque entonces ¿dónde están las fuentes de crecimiento? Es necesario diversificar la economía y volverla más competitiva internacionalmente, evitando la excesiva dependencia en el petróleo y en el carbón, que son los principales productos de exportación colombianos. Necesitamos darle fuerza a la industria y a la agricultura, pensando en la exportación y no siempre en el consumo interno. Como mencionaba Guillermo Perry en su artículo del periódico El Tiempo el domingo 17 de septiembre, la pregunta que debería formularse es si hay una falla empresarial en Colombia. Y desde mi perspectiva la respuesta es afirmativa, en particular debido a la falta de asumir riesgos y el escaso sentido empresarial de los colombianos. Hasta que esos factores no sean revisados, no esperemos volver a crecer a ritmos de 4% y 5%.

¿Considera usted que el escándalo de Odebrecht ha repercutido de manera negativa en la confianza inversionista extranjera sobre Latinoamérica?

Si uno tiene en cuenta todas las ramificaciones del escándalo, se podría pensar que sí. Porque la inversión extranjera tiende a estar reprimida en la medida en que está sujeta a las problemáticas que surgieron del escándalo: ¿cómo está funcionando el sistema electoral en el país?, ¿cómo va el tema de la corrupción?, ¿cuáles son las deficiencias de la justicia?.  El problema en países como Colombia y Brasil es que se ha perdido confianza en la justicia y, en países en donde esto ocurre, resulta muy difícil que los inversores extranjeros miren hacia ellos.

¿Dado que la universidad es referente para la educación latinoamericana, cree usted que un economista uniandino sale preparado para afrontar un cargo en alguna institución latinoamericana de economía?

Indiscutiblemente. Los economistas uniandinos tienen una excelente imagen en todo el continente y en Estados Unidos. La formación de la Universidad de los Andes es de primer nivel, y esto les permite desempeñar bien esos cargos; la facultad tiene bien ganado su prestigio.

Y dada la situación actual, ¿hacen falta más ingenieros y menos economistas que se enfrenten al mercado laboral y se arriesguen como usted dice?

En la facultad de economía han pasado cosas muy interesantes; hace 20 años más o menos, todos querían estudiar macroeconomía para irse a trabajar al Banco o al Departamento Nacional de Planeación. Hoy en día tenemos una oferta mucho más diversificada: hay gente muy interesada en evaluación de impacto, en microeconomía aplicada, en educación y salud, entre otros. Dado eso, me parece que economistas buenos siempre se va a necesitar en el sector público y privado, así que todo lo que uno haga por tener buenos economistas repartidos por todos lados es poco.

Lo que siento es que el país necesita buenos empresarios. Pero estos no salen de las universidades; aprenden de los riesgos que corren como individuos y de la manera en que innovan. No obstante, sí es necesario tener un pregrado, aunque ese no sea el sitio en donde se generan los empresarios.

¿Cree usted que hace falta un poco más de diversidad dentro de la carrera, tomando en cuenta el programa actual de pregrado?

Estando en economía, me he dado cuenta de que la formación está bien diversificada. Lo que sí ocurre es durante los primeros semestres hay un enfoque plenamente matemático enfocado en las herramientas que debe tener un economista, pero considero que en semestres posteriores viene la discusión, el debate y la parte más aplicable de la economía.

¿Tomando en cuenta las elecciones que vienen el próximo año, qué debería tener en su agenda política un candidato que busque mejorar la economía del país?

Tiene que tener absolutamente clara la situación macroeconómica que enfrenta el país. Siendo específico, es necesario que conozca a fondo los desequilibrios que tiene el país en temas fiscales, y en la balanza de pagos. Asimismo, en términos de microeconomía, debe enfocarse en la parte más estructural del sistema: entre sus prioridades debe estar constantemente la pregunta sobre cómo hacer para diversificar y volver competitiva a la economía colombiana. Por último, dada la situación del posconflicto, es necesario que el Estado se haga presente en aquellas regiones en donde no estuvo en el pasado.