Tomás González, Viceministro de Minas y Energía

Tomás González es economista de la Universidad de los Andes y Ph.D. en economía de la Universidad de Londres. Fue Subdirector del Departamento Nacional Planeación, Consejero Económico de la Presidencia de la República y trabajó durante varios años en BP Colombia como Gerente de Asuntos Externos. González ha sido profesor universitario en Colombia y en el exterior, en la Universidad de los Andes, dictó el seminario “Economía, petróleo y desarrollo”. Actualmente se desempeña como Viceministro de Minas y Energía.

Revista Económica Supuestos: ¿Podría hablarnos acerca de las agendas de trabajo conjunto, y básicamente, cuál es el proyecto más ambicioso que tiene en este momento el Ministerio de Minas y Energía en materia de mitigación del impacto ambiental?.:

Tomás González: Primero, ¿en qué consiste una agenda? Se trata de un acuerdo entre los Ministerios de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y el de Minas y Energía sobre cuáles son los temas críticos para los dos y cuál es el marco de trabajo para dichos temas. Se trata de un proceso complejo, aquí tuvimos un grupo de asesores técnicos con altos conocimientos en los distintos temas, Ph.D., profesores universitarios que nos ayudaron a acotarlos. Una vez contamos con las agendas, establecemos planes de acción que nos dan los lineamientos de cómo sacarlas adelante. Hay agendas que son muy complejas, con temas como el manejo de residuos, de pasivos ambientales, exclusión de áreas y utilización de aguas, temas que a su vez cobran mayor relevancia en unos sectores que en otros. Entonces contamos con unas agendas muy definidas que aún estamos acabando de formalizar, una para cada subsector, y una agenda global. El establecimiento de los planes de acción se da en una discusión de política pública y es fundamental para definir la relación de largo plazo de los temas de ambiente y desarrollo.

El reto más grande que tenemos ahora es el de consolidar la agenda. Alrededor del tema de desarrollo sostenible se genera un falso dilema entre conservar y producir, pero en realidad, el dilema es de empleo, ya que estamos hablando de desarrollo. Las tensiones entre las dos partes han sido bastantes últimamente, especialmente con el tema de la minería ilegal. Sin embargo, lo que los dos Ministerios tenemos muy claro es la importancia de alcanzar agendas de trabajo, de trabajo duro, juicioso y coordinado.

R.E.S.: En el marco del decreto 70 de 2001 que establece funciones adicionales al Ministerio de Minas y Energía, el artículo 7 hace referencia a la función de desarrollar nuevas fuentes de energía, fuentes renovables y alternativas en el mediano y largo plazo. ¿Qué se está haciendo actualmente en este sentido?

T.G.: En términos de energía renovable, la matriz de energía en Colombia es bastante limpia, actualmente tenemos dos tercios hídrico y un tercio térmico. Con la expansión del sistema que se tiene planeada para 2017-2018 esperamos llegar a tres cuartos hídrico, un cuarto térmico. La forma de la matriz responde a un problema de optimización de la estructura de generación más barata sujeto a unas condiciones de demanda y unas condiciones hidrológicas adversas. En términos de eficiencia, los costos de generación de energía con fuentes renovables son comparativamente muy altos, por lo que se tiene que pensar cómo hacer para desmontar un marco político que ha sido exitoso para la expansión del sector y darle cabida a otro marco en el que la energía renovable sea competitiva. En las subastas de cargo por confiabilidad que es como se expande el sistema, ¿cómo hago yo para que la generación eólica, la generación geotérmica u otros proyectos puedan ser competitivos? Esta discusión es vigente, y es acá donde el Ministerio entra a buscar formas de influir en el sector energético. Por ejemplo, en las zonas no interconectadas hay muchos proyectos de generación de energía local, en La Guajira hay proyectos solares y de viento, y en el Chocó proyectos de biomasa y paneles solares.

En el tema de biocombustibles, el país tomó un camino muy interesante, hay unas mezclas que están en 8% y necesitamos que se estabilicen alrededor del 10%, pero esto presupone la existencia de una demanda. Para redondear esta respuesta que no cabe en un párrafo, les diría que ésta es una discusión de política en la que buscamos hacer que la energía renovable funcione dentro del esquema actual, que es uno de mercado que resuelve el problema de optimización que ya mencioné. Además vamos a seguir buscando soluciones para las zonas no interconectadas y mirando cómo hay que ajustar el marco regulatorio.

R.E.S.: En caso de que todas estas reformas sean aprobadas, ¿cuál cree usted que sería el agente más idóneo para definir el destino de las regalías? ¿Ya existe? ¿Hay que crearlo? ¿A qué condiciones estaría sujeto el acceso de las regiones a estos recursos?

T.G.: En un régimen democrático como el nuestro, el escenario en el que se discuten todas esas decisiones es el Congreso de la República. Éste, cuenta con representantes elegidos popularmente por gente de todas las distintas regiones del país que tendrán que llegar a una decisión colectiva sobre un tema que le incumbe a toda la sociedad. Entonces, ¿qué es lo que propone este gobierno? El gobierno lo que quiere es que tengamos programas regionales menos fraccionados con el fin de lograr un mayor impacto. Es necesario que haya control sobre estos proyectos, para lo que se necesita un órgano de gobierno integrado tanto por el gobierno central y los gobiernos regionales que definan el destino de los recursos. Tiene que quedar claro que no es el gobierno central quien asigna los recursos a dedo y en qué se gastan, sino que se trata de un proceso del que participan también las regiones. La evaluación de los proyectos tiene que ser una tarea muy estricta para que estos generen impacto sobre las poblaciones, que vayan dirigidos a lo que éstas necesitan: infraestructura, carreteras para sacar sus productos, etc. Es necesario que pongamos filtros fuertes para que las reformas sean viables y que las regiones participen de la decisión final, pues ellas conocen sus necesidades más apremiantes. ¿Qué forma final va a tener esta reforma? No se la puedo decir hasta que no se complete la discusión no vamos a saber. Pero yo creo que va a ser un organismo que cuente con la participación de los municipios, los departamentos y de la nación. Éste tendrá unos filtros muy claros, con unos proyectos de gran envergadura.

R.E.S.: ¿El Ministerio tiene actualmente algún proyecto de refinación de petróleo para que el país no dependa de las importaciones de gasolina diesel y fuel oil?

T.G.:Sí, tenemos dos proyectos en curso. Uno es la modernización de la refinería de Barrancabermeja y otro la modernización de la refinería de Cartagena, se trata de proyectos que sumados alcanzan una inversión de U$8,000 millones que van a aumentar la capacidad de carga de las refinaciones, es decir, vamos a sacar muchos más productos útiles por barril. Vamos a sacar más productos limpios y a ser capaces de procesar de una mejor manera los crudos pesados, que es hacia donde se mueve nuestra composición de petróleo. Estos proyectos son prioritarios, los ejecuta ECOPETROL y nos permitirán dar un impulso general, cumplir con las metas de reducción de emisiones y lograr un mejor desarrollo de los clusters petroquímicos.

R.E.S.: En el contexto del boom minero-energético, ¿prevén ustedes aumentos en el nivel de exportaciones de energía eléctrica?

T.G.: Al contar con un gran potencial en electricidad, queremos exportar. Actualmente, hay exportaciones a Ecuador que se mueven por mecanismos de mercado. No estamos exportando a Venezuela, pero tenemos la capacidad y queremos hacerlo. Ahora, nos encontramos en la estructuración de un proyecto de exportación de energía eléctrica a Centroamérica y el Caribe comenzando por Panamá. Si logramos hacer todos los ajustes de técnicos y de economía política, como Colombia es muy competitiva, ISA puede hacer una línea rápidamente. Sólo necesitamos que los panameños sean capaces de recibir nuestra energía y que lo hagan de una forma que les funcione. ISA es una multinacional colombiana que transporta el 85% de la energía de Perú, el 100% de la de Sao Paulo, además tiene operaciones en Bolivia y en Ecuador. Esta es una compañía competitiva con alta capacidad técnica que está lista y sería el candidato ideal para sacar energía eléctrica a Centroamérica y el Caribe. Colombia está lista para exportar.