Sergio Clavijo - Presidente de ANIF

Sergio Clavijo es economista de la Universidad de los Andes y Doctor en Economía de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Fue miembro de la Junta Directiva del Banco de la República, viceministro técnico del Ministerio de Hacienda y Crédito Público y economista del Departamento del Hemisferio Occidental, Fondo Monetario Internacional. El Dr. Clavijo ha sido profesor en la Universidad de los Andes, dictó durante varios semestres el curso “Teoría y Política Monetaria”. Actualmente se desempeña como presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF).

Revista Económica Supuestos: Estudiando lo que plantea la agenda legislativa a nivel fiscal, partimos del punto de que básicamente la regla fiscal es esencial en la estrategia fiscal. De la eficacia de ésta depende el éxito de las regalías, la sostenibilidad fiscal y pues, en el futuro, la reforma estructural anunciada por Juan Carlos Echeverry. ¿Qué opina usted de la regla?

Sergio Clavijo: Casualmente nosotros estamos culminando un trabajo que mira la agenda fiscal. Le doy un poco la conclusión que estamos sacando y es que la regla fiscal per se no va a solucionar nada. Parecería que la administración saliente y la entrante están más preocupadas por calarse el smoking que por averiguar de qué calidad son sus interiores. Hay que preocuparse primero por lo básico, y lo básico es que Colombia tiene una estructura tributaria perforada, inequitativa, que tributa sólo 13 puntos del PIB cuando la media es 17 en América Latina y pensar que poner una regla -que además no puede tener dientes porque no hay forma de operar de esa manera a la altura del 2015- nos va a poner a tener un superávit primario es una quimera. Entonces, ¿qué hay que hacer? Hay que analizar el gasto rubro por rubro para ver donde se puede recortar y contener el gasto. La mala noticia es que los grandes rubros tienen todos contingencias de incrementos y la posibilidad de reducirlos son mínimos; basta señalar las contingencias de la seguridad social en pensiones, en salud, el tema de la guerra en Colombia y el tema de las transferencias territoriales que tiene amarrado al gobierno más o menos cediendo entre un 25 y 40% de sus ingresos. Entonces cuando uno mira, por el lado del gasto, de donde va a venir el ahorro no aparece. A pesar de que fue promesa de campaña, no hacer reforma tributaria, ahora están sencillamente cambiando el tema diciendo que no iban a cambiar las tasas, la verdad onda y bironda es que Colombia requiere tributar entre uno y dos puntos del PIB adicionales. Si ellos creen que lo pueden hacer sin subir tasas bienvenido pero, como mínimo, van a tener que taponar y desmontar toda una serie de exenciones que al final del día produzca esto. Y en esa misma línea, pues se está hablando ahora de una reforma tributaria estructural que como la están esbozando de estructural no tiene nada. Simplemente están hablando allá de un ordenamiento del estatuto tributario pero los hechos van en contravía de la reforma tributaria estructural. Acaban de aprobar una extensión del cuatro por mil hasta el 2018 cuando habían dicho que en campaña lo iban a desmontar rápidamente; no sólo lo extendieron sino que están endureciendo el recaudo.

Además, se había hablado de estructurar un sistema tributario más transparente y que se recargara en principio sobre los dos tributos mundiales que son el IVA y el impuesto a la renta. He aquí que Colombia acaba de extender el impuesto patrimonial, que es una renta presuntiva sobre los activos de las grandes firmas del país que tienen que hacer grandes inversiones y donde su patrimonio neto queda gravado. Y viene la ola invernal, y en la ola invernal ahora se pone sobretasa sobre el impuesto patrimonial reforzando el tema del impuesto patrimonial. Entonces el discurso es de reforma estructural, los hechos son contrarios a esta reforma estructural.

R.E.S: Hay economistas -le cito a uno: Alejandro Gaviria- que mencionan que es también un requisito para la estabilidad fiscal y la regla la existencia de una institución informal de cuidado y respeto hacia las finanzas públicas y en Colombia no existe. Usted cree que sin esta institución informal va a hacer difícil lograr esa estabilidad fiscal aún con la regla aprobada?

S.C: Yo creo que las universidades, los centros de investigación como el CEDE, los centros de pensamiento tipo Fedesarrollo o ANIF conformamos estas instituciones informales, que vigilan la estabilidad fiscal y monetaria del país y considero que entre todos junto con los senadores receptivos a estos temas estamos a tiempo, aprovechando además una administración como la de Santos que tiene un gabinete tecnocrático que debería ser receptivo a este tipo de elementos. La mala noticia es que en las primeras de cambio de la administración Santos vemos que los objetivos que se han trazado son inconsistentes con el instrumental que se está usando de la forma que ya les mencioné. Mucho discurso pero a la hora de las leyes van en contravía de lo que se está mencionando y también es justo reconocer que han estado de malas, es decir, la aparición de los daños invernales se les llevó buena parte de la munición que estaban usando o que pensaban usar para enderezar las finanzas públicas. Un dato que va a salir de este estudio es que cuando usted computa el detalle de la trayectoria fiscal de aquí al 2018 unida a las necesidades de infraestructura, a la reparación de víctimas, asistencia social a los damnificados por el invierno le da que neto en el mejor de los casos de las finanzas públicas, a pesar del esfuerzo fiscal y de haber desmontado parte de estas exenciones deja las finanzas públicas en equilibrio, es decir, no hay ningún cambio. Y cuando uno voltea a mirar llevamos cuatro reformas pero no hemos progresado nada en materia de saneamiento de las finanzas públicas, y como están las cosas el deterioro está allí, las termitas en la estructura fiscal siguen haciendo su daño; parecería que no se ven pero se están carcomiendo las bases de esa estructura fiscal y hasta tanto no reconozcamos que si Colombia quiere dar cobertura universal en salud, quiere otorgar pensiones, quiere tener energía y quiere tener seguridad democrática pues todo eso vale y hay que tributar más. Uno no puede pensar que tiene los beneficios de Dinamarca pero tributando como en Cundinamarca.

R.E.S: Un poco el papel de las regalías y su sostenibilidad fiscal. Nos preocupa el hecho de que pase una regla fiscal con un artículo de regalías y de sostenibilidad fiscal cojos, que pase una parte de la regla pero las regalías pasen con muchos porcentajes en la Constitución, o que pase la sostenibilidad fiscal y que nunca se aplique de verdad y sobre todo eso en la regla, que pase la regla y que no haya castigo para cuando no se cumplan.

S.C: A nosotros en general no nos gustó el camino que está tomando el tema de la discusión de las regalías: 1) me parece que se fueron por la vía constitucional innecesariamente; 2) se ha generado demasiada atomización de los recursos, demasiadas cajitas tratando de complacer a muchos dirigentes regionales al mismo tiempo; 3) se está metiendo el tema de regiones que va a ser fuente de burocracia adicional y de empapelamiento y entrenamiento en la operatividad de las regalías. ¿Qué creemos que se ha debido hacer? Sencillamente una ley ordinaria que hubiera metido el grueso de las regalías como una transferencia adicional a nivel nacional repartiéndolo por NBI y por población. Finalmente nos hicieron caso y se están usando estos criterios pero en la repartición de esto no se está siendo expedito. Entonces de que se trata, si va a sumar un punto del PIB el volumen adicional de regalías por año en épocas de bonanza dígale a las regiones, ahí le va el SGP para el pago de salud, educación, aguas y el adicional necesariamente va a estar limitado con destinación especifica a infraestructura de carácter regional y se crean mecanismos de asociatividad temporal para los proyectos de diques, puentes y el tema fluvial de tal manera que, si rima con el Plan Nacional de Desarrollo el gobierno pondrá un apalancamiento del 20 o 30% o del 50 y que las regiones pongan la plata adicional para hacer las grandes vías de las cuales carece este país. En síntesis, no creo que la reforma a las regalías vaya a ser la panacea para buscar mayores equilibrios fiscales. En el mejor de los casos, lo que podemos lograr es una mejor aplicación de esas regalías para el desarrollo de infraestructura, ojalá para el de los grandes proyectos interregionales o de lo contrario va a ocurrir lo que ocurrió entre 1990 y el año 2004, que se nos fue la mini bonanza Cusiana- Cupiagua y ¿dónde quedaron las vías?, se esfumaron en gasto de consumo territorial con una inequidad regional muy pronunciada que hoy se quiere corregir. Entonces el aliento para el gobierno es que identifican los problemas pero en la forma en que los están solucionando no veo ni la operatividad ni la consistencia con el norte que ellos están trazando.