Santiago Melo

Acerca de la economía de las relaciones interpersonales, la revista económica Supuestos habló con Santiago Melo, profesor del seminario Economía de la Felicidad, para saber un poco más de su campo de estudio y de sus diferentes puntos de vista acerca del tema.

Revista Supuestos: Profesor Melo, siendo profesor de Economía de la felicidad, ¿Cómo puede la economía abordar acertadamente temas asociados con las relaciones interpersonales?

Santiago Melo: Creo que es una pregunta un poco amplia, más que todo porque la palabra acertadamente me hace pensar en varias cosas. En primer lugar, si estos temas son el objeto de estudio legítimo de la economía. Es una discusión que no cabe dentro de los límites de esta entrevista, sabiendo que hay personas que opinan varias cosas al respecto. Hay historiadores del pensamiento económico que hoy en día sostienen que la economía no se define por su objeto de estudio, sino por su método.

Por ende, si la economía se define por un método particular, cualquier objeto que se pueda estudiar con dicho método puede ser un objeto de la economía, independientemente de que no parezca “económico”. Por otra parte, si se aceptara que la economía no se define por su objeto de estudio sino solamente por su metodología, la palabra en cuestión me lleva a pensar, dentro del debate, si esta clase de fenómenos se pueden abordar utilizando esta metodología o no. Creo que es una pregunta con bastantes posiciones al respecto y las personas en esta rama simplemente dirán que la metodología económica es adecuada porque ya tenemos medidas confiables de la felicidad y de las relaciones interpersonales que nos permiten aproximarnos correctamente a estos temas.

Con respecto a las relaciones interpersonales, desde mis estudios, la idea ha estado presente en varias etapas del pensamiento económico, desde Smith con la Teoría de los sentimientos morales, pasando por el institucionalismo de Veblen, y llegando incluso a autores como Becker. Todos ellos tienen aspectos en común pero también, puntos de vista bastante diferentes y no están necesariamente relacionados con los estudios actuales. Básicamente la pregunta está en la discusión de dos cosas. La primera de ellas es si x o y tema se puede abordar legítimamente mediante un método o no y, la segunda, si la economía debe tener ciertas limitaciones en cuanto a sus objetos de estudio. Podría pensarse que la economía sólo debería estudiar relaciones cuantificables monetariamente o dedicarse exclusivamente a la teoría del valor y de los precios; sin embargo, son discusiones difíciles. Los académicos de la economía de la felicidad afirmarían que sí se puede abordar acertadamente este tema. En esta rama las relaciones interpersonales han sido identificadas como uno de los grandes determinantes de la felicidad y han recibido mucha atención en estos estudios. A grandes rasgos, uno de los resultados más robustos en esta literatura es que la calidad de las relaciones interpersonales, a diferencia de la riqueza material, son una fuente duradera de la felicidad.

Revista Supuestos: Entonces para concluir ¿La economía, en términos de capacidad, podría explicar conceptos como felicidad?

Santiago Melo: Yo molesto mucho con las palabras, ya que explicar se puede interpretar en varios sentidos. Un sentido de explicar podría ser encontrar sus determinantes, Por ejemplo, cuando se dice “explicar la educación en Colombia” se puede entender “encontrar los determinantes del desempeño del país en educación”. Explicar la felicidad, si se entiende de esa manera, consistiría en partir de las medidas de felicidad y buscar sus determinantes con las herramientas empíricas de áreas como la econometría.

Si explicar significa definir el concepto como tal, creo que en esta rama la mayoría de los conceptos son “prestados”, es decir, son conceptos tomados de disciplinas como la psicología. Recientemente se están empezando a explorar conceptos de felicidad que provienen de tradiciones filosóficas tan antiguas como Aristóteles, por ejemplo.

Si aceptamos que muchas definiciones o concepciones de la felicidad son “prestadas”, entonces la pregunta más interesante es al revés: no tanto cómo definir en términos económicos la felicidad, sino cómo definir la economía en términos de la felicidad, que es el giro que se está dando hoy en día. Una característica de esta literatura es que propone una redefinición del concepto de economía. La economía se define para varios de estos autores como el estudio de la felicidad, porque la felicidad es el concepto último que justifica cualquier política pública debido a que la idea que está detrás es que la felicidad es lo que más les importa a los seres humanos. Y por esto la pregunta es más interesante al revés y básicamente estos economistas parten de ciertos conceptos de felicidad (en varios casos traídos de otras disciplinas) para encontrar sus determinantes. El giro se debe básicamente a que se ha encontrado en esta literatura que, si bien el bienestar material es una condición necesaria de la felicidad, está lejos de ser lo único que importa. Se ha encontrado que a partir de cierto nivel de ingreso, éste no explica las diferencias entre países en términos de felicidad. Para concluir, lo interesante es pensar si la economía puede definirse en función de la felicidad, si esto es deseable y por qué.

Revista Supuestos: Respecto a las medidas de felicidad y dándole un giro a la forma de analizar este tema, ¿Qué métodos se usan para abordar cuestiones como relaciones interpersonales, siendo ésta el objetivo de las relaciones interpersonales?

Santiago Melo: Creo que la pregunta tiene dos partes. Una, los métodos para explicar los determinantes de la felicidad que básicamente son los métodos estadísticos que nos proporciona la econometría y que se usan unos u otros dependiendo del problema que se quiera investigar. Básicamente el tema de la felicidad se estudia empíricamente, con las metodologías tradicionales de la econometría. Otra cuestión es cómo medirla; sobre ese tema hay bastante literatura. Las medidas más comunes son las preguntas de satisfacción con la vida, donde se pregunta a la gente sobre qué tan satisfechos están con su vida. Hay otras medidas que son fisiológicas y en estos casos se ha acudido fundamentalmente a los hallazgos de la neurociencia.

Revista Supuestos: Pasando al tema de las mediciones, hablábamos antes de interdisciplinariedad, entonces ¿Cómo funciona la interdisciplinariedad, es ésta importante? ¿El economista se reduce a su economía o el economista que trabaje en estos temas tiene un alto contacto con otras disciplinas?

Santiago Melo: Hay mucho contacto con otras disciplinas, sobre todo porque el economista constantemente está trabajando con psicólogos, antropólogos, sociólogos, personas que estudian neurociencia, en fin.

Revista Supuestos: Profesor, entrando en otras temáticas que se podrían asemejar al tema en que usted se ha especializado en estos años. ¿Qué otros asuntos se podrían abordar dentro de las relaciones interpersonales? Por ejemplo, las mediciones adecuadas para tener conocimiento de dichas relaciones.

Santiago Melo: Como en el resto de la entrevista, contesto sobre estos temas desde la perspectiva de la economía de la felicidad. En esta literatura se han clasificado los bienes en dos grandes categorías. La primera, los bienes extrínsecos, son a grandes rasgos los bienes materiales. La segunda está compuesta en la mayor parte por las relaciones interpersonales (la familia, las amistades, etc.), que se conocen como bienes intrínsecos. El resultado consiste en decir que los primeros no afectan mucho la felicidad en el largo plazo (a partir de un determinado nivel), mientras que estas otras cosas, llamadas relaciones interpersonales (la calidad de las relaciones familiares, la cantidad y la calidad de amigos, la participación en actividades comunitarias,  sociales o culturales) parecen ser grandes determinantes de la felicidad. Hay varias formas de aproximarse a las relaciones interpersonales; en un paper reciente encontré algunas interesantes, en el que utilizan varias variables aproximativas para los distintos tipos de dichas relaciones, y se exploran varias de sus facetas que tienen que ver con la participación en la vida comunitaria, pero que no necesariamente están relacionadas con las relaciones obligatorias que tenemos que mantener en nuestro entorno laboral. Por ejemplo, se usa la cantidad de tiempo que una persona pasa en actividades de su comunidad religiosa o la cantidad de horas que una persona le dedica a la semana a actividades de voluntariado. La importancia que tienen las relaciones en la economía de la felicidad actualmente radica en que independientemente de qué tan buenas sean las medidas de esas relaciones, un resultado muy robusto en esta literatura es que las llamadas relaciones interpersonales son muy importantes para la felicidad.Esto ha impulsado la reflexión de nuevo sobre estas medidas y le ha dado un nuevo giro a su importancia como determinantes de la felicidad.

Revista Supuestos: A la luz de conceptos que se están introduciendo en la economía de la felicidad, se puede llegar a conclusiones como, ¿la felicidad es igual a la utilidad o la felicidad es igual al bienestar?

Santiago Melo: Me parece que no; un no tajante. Uno de los problemas frecuentes que se encuentran en esta literatura es la asociación automática de términos como bienestar, felicidad y utilidad. No es solamente un problema terminológico, estas palabras son sólo nombres. La felicidad en la economía de la felicidad tiene un papel fundamentalmente normativo. Por supuesto hay muchos estudios empíricos, análisis positivos sobre los determinantes de la felicidad pero la fuerza o el carácter revolucionario de esta nueva rama de estudio radica en que propone un nuevo propósito de la economía, debido a que la felicidad es el bien que los seres humanos persiguen por encima de todas las cosas, y por esa razón es lo que debe promoverse. El problema de confundir estos conceptos es que hay repercusiones sobre qué tan claramente podemos hablar sobre estos temas y se empiezan a mezclar premisas que son inconsistentes normativamente. No es lo mismo hablar de la felicidad en términos hedonistas, como hoy en día es frecuente en esta literatura, que de una felicidad entendida como el bienestar de Amartya Sen, o hablar de la felicidad como la satisfacción con la vida, entendida como el juicio que los individuos hacen sobre su vida como un todo. Hay varias concepciones de felicidad y mezclarlas ha llevado a bastantes confusiones en estos estudios y es un de los puntos mas débiles de esta literatura. La ambigüedad terminológica necesariamente lleva a que se confundan conceptos de distintas tradiciones que no son compatibles y que pueden llegar a hacer que la teoría sea contradictoria.

Revista Supuestos: Siempre se ha escuchado que El economista entiende cómo funciona el mundo cuando se comienzan a introducir temas como felicidad, relaciones, etc., se vuelve más tangible ese pensamiento. Si pensamos que la felicidad es igual a la utilidad donde un individuo maximiza los bienes y minimiza los males, ¿Es considerada esta concepción muy facilista?

Santiago Melo: Yo creo que hay ciertos conceptos actualmente en economía de la felicidad que se parecen bastante a la noción de utilidad de la teoría de la elección racional. Básicamente la idea de felicidad está fundada en la noción de preferencia. Usted es feliz si y sólo si dice que es feliz y esto ocurre solamente si su vida corresponde a sus aspiraciones, a su ideal o a sus preferencias. Otras aproximaciones a la felicidad se distancian bastante de esa noción de utilidad de la teoría de la elección racional y se basan más que todo en la experiencia de placer entendida fisiológicamente.

Revista Supuestos: ¿Cree usted que al tratar estos tipos de tema (relaciones interpersonales, felicidad) no se genera una impresión que son muy ligeros y pierden la rigurosidad académica?

Santiago Melo: Es todo lo contrario. Sí, eso puede dar la impresión de que estamos hablando de revistas o panfletos de autoayuda o que se trata de un tema trivial, poco serio, etc. Los economistas de la felicidad le van a contestar que es totalmente lo contrario, que la felicidad es literalmente el sumo bien que persiguen los seres humanos, el bien que más deseamos en nuestra vida. Hay economistas de la felicidad como Richard Layard que responderán que la felicidad es la razón por la que deseamos todas las cosas que deseamos y por la que valoramos todas las cosas que valoramos. Realmente estaríamos hablando de lo que más nos importa en la vida. También dirían que es un tema académicamente riguroso porque no son las opiniones que cualquier persona pueda tener sobre qué nos hace felices o qué determina la felicidad, sino que detrás de esto hay investigación en psicología, se usan herramientas formales de la econometría, es decir, hay toda una parte académica con que se puede contestar a un escéptico. Yo creo que la cuestión fundamental es que estos economistas consideran que no es un tema académico más, sino el tema académico, porque es lo más importante en la vida.

Revista Supuestos: Para terminar ¿Cuáles autores recomendaría usted a quienes estén interesados en seguir con esta línea de estudios?

Santiago Melo: Esta literatura se ha expandido bastante a lo largo del tiempo, pero recomendaría los siguientes autores para tener un panorama general sobre el tema: Richard Layard, Bruno Frey, Daniel Kahneman y Richard Easterlin, cuyo paper de 1974 es considerado el fundador de esta nueva rama de la economía. También recomiendo “Well Being For Public Policy” (Ed Diener, Richard Lucas, Ulrich Schimmack, John Helliwell). En este libro se recoge la literatura anterior y se propone un concepto de felicidad que según los autores es más parecido a la utilidad como se entiende en la teoría de la elección racional. Es un libro interesante para ver el estado actual del debate.