Michael Sandel

Vivimos en un mundo en el que el dinero, cada vez con más frecuencia, se ha convertido en un medio casi único para acceder a bienes y servicios que nos facilitan la vida, nos dan confort e incluso nos brindan prestigio y distinción social. Seguramente alguna vez se ha preguntado qué haría o qué compraría con fortunas como la de Bill Gates o la de Carlos Slim. Sin embargo, ¿Alguna vez se ha preguntado si existen cosas que ni la fortuna de Bill Gates podría comprar? “Lo que el dinero no puede comprar. Los límites morales del mercado”. Así se titula el último libro de Michael Sandel, profesor del Departamento de Gobierno de la Universidad de Harvard e invitado especial a la inauguración del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de los Andes.

Con su libro, Sandel pone sobre la mesa un debate ético que resulta de gran importancia para la sociedad en la que vivimos, en la cual la economía y el mercado han logrado penetrar todas las esferas de nuestra vida cotidiana. El autor muestra cómo muchas actividades cotidianas que antes estaban por fuera de la lógica económica y de mercado han pasado a ser parte de ella. En ese sentido, cuestiona cuál debería ser el papel del dinero y de los mercados en nuestra sociedad. ¿Hemos pasado de una economía de mercado a una sociedad de mercado? ¿Hemos dejado de valorar en sentido moral para valorar todo en sentido económico? ¿Son los mercados moralmente neutros? Con preguntas como estas Sandel nos invita a la reflexión y al debate.

El pasado 29 de enero, cuando Michael Sandel visitó la Universidad de los Andes en el marco del lanzamiento del Centro de Ética Aplicada en el cual se llevo a cabo la conferencia “¿Todo tiene precio? Mercados, ética y economía”, la Revista Supuestos tuvo la oportunidad de entrevistarlo[1]. Además de preguntarle sobre su libro, aprovechamos para hablar con él de un tema coyuntural para nuestro país: la corrupción.

Revista Supuestos: Una vez se han introducido incentivos de tipo económico, tales como subsidios o bonificaciones, ¿Creé usted que es posible volver a una situación sin incentivos económicos?

Michael Sandel: Es muy difícil volver a dicha situación porque una vez se introducen los incentivos se alteran los valores, las personas empiezan a valorar las cosas de una manera diferente. Cuando se introduce dinero, los valores se vuelven superfluos.

Un ejemplo que siempre pongo es el de las guarderías en Israel. Las guarderías estaban teniendo problemas pues algunos padres de familia llegaban tarde a recoger a sus niños. Con el fin de solucionar esta problema, varias guarderías decidieron imponer una multa a aquellos padres que recogieran tarde a sus hijos. El resultado fue un aumento en el número de veces que los padres llegaron tarde porque los padres consideraron la multa como una tarifa que ellos estaban dispuestos a pagar en vez de asumir las “llegadas a tiempo” como una norma que debía ser cumplida. Éste ejemplo ilustra cómo fijarle un precio a ciertos bienes morales puede disminuir o corromper este tipo de bienes.

RS: En el caso específico de la corrupción, ¿Usted cree que es posible volver a una situación sin incentivos económicos?

M.S.: En ese caso, para volver a una situación sin incentivos económicos, además de hacer reformas sistemáticas e institucionales, es necesario hacer una cambio en la mentalidad de las personas y en sus valores.

RS: En Colombia, y en particular en Bogotá, se han conocido varios casos enque los contratos públicos han sido asignados a ciertas empresas o personas porque existen incentivos económicos tanto para los funcionarios públicos que los asignan como para los contratistas. A la luz del debate que plantea su libro, ¿Cómo podríamos volver a una situación en la que no existieran ese tipo de incentivos? ¿Cómo podríamos cambiar esta situación?

M.S.: Es un tema de comportamientos adquiridos que se convierten en una rutina o se vuelven normales en la forma de actuar de las personas. Se normaliza cierto tipo de comportamientos que no son adecuados, que se repiten y se sistematizan. Son esos comportamientos los que hay que cambiar en la gente, en los políticos. Hay que cambiar la mentalidad de las personas. Sin embargo, los cambios no pueden ser confiados a una sola persona.

La sociedad civil, los partidos políticos y los movimientos sociales son los actores más importantes para generar cambios en temas de corrupción. La sociedad civil tiene un rol muy importante al momento de presionar a sus gobernantes y a las instituciones.

Hay que recordar que la democracia va mucho más allá de las elecciones y de la posibilidad de votar por alguien. La democracia real es lo que sucede entre una elección y la otra, lo que ocurre en la sociedad, lo que hacen los movimientos y otros actores sociales cuando los que han sido elegidos están gobernando. Es ahí donde está el verdadero proceso democrático.

RS: ¿Cuál es la línea que divide los mercados de dinero y los mercados sociales?

M.S.: No existe una línea clara. Depende de los valores de las personas y de la situación concreta.

RS: ¿No creé que algunas veces los incentivos económicos sirven otros fines de largo plazo aunque no necesariamente cumplan los de corto plazo?

M.S.: Es válido. Puede que sea así. No es que sea correcto o incorrecto monetizar un mercado u otro, el punto está en tener en cuenta cómo las personas valoran las cosas y toman sus decisiones, y cuál es su sistema de creencias y valores. Cuando se “monetarizan” los mercados hay que tener en cuenta un tema muy importante: la justicia social. Cuando se dan incentivos económicos, las personas que no disponen de ciertos medios económicos se ven privadas de la posibilidad de acceder a los recursos. El problema está en aquellos mercados que implican una injusticia social, una degradación del ser humano. Puede que en algunos casos ambas partes estén de acuerdo en llevar a cabo la transacción, sin embargo, aun cuando existe el consentimiento de ambas partes existen situaciones en las que se degrada a las personas y se violan los principios éticos y morales por el dinero. No se debe permitir que se llegue a ese tipo de situaciones.

Así concluye la entrevista al profesor Sandel, quien se dispone a continuar con los demás compromisos que aguardan en su apretada agenda. Antes de irse nos regala una copia de su libro, y sin pensarlo dos veces, le pedimos que nos lo firme. ¡No puedo esperar para empezar a leerlo!

Nota al pie

[1] La Revista Supuestos agradece a Juan Camilo Cárdenas por su gestión para que fuera posible llevar a cabo esta entrevista. También agradece a David Bautista por su colaboración en el registro fotográfico.