María Mercedes Cuellar, Presidenta de Asobancaria

Supuestos habló con María Mercedes Cuellar, una de las economistas más destacadas del país, sobre la vida universitaria y laboral, el sistema financiero colombiano y la situación de las mujeres economistas en el mercado laboral, entre otros. Actualmente, María Mercedes Cuellar se desempeña como presidenta de Asobancaria, luego de haber ocupado importantes cargos, tales como Ministra de Desarrollo, Directora del Departamento Nacional de Planeación y miembro de la Junta Directiva del Banco de la Repúlica.

Revista Económica Supuestos: ¿Fue economía siempre su primera opción de estudio?

María Mercedes Cuellar: Pues realmente no, en algún momento pensé estudiar derecho. Cuando uno sale del colegio realmente no sabe qué es lo que quiere, y en Los Andes no había derecho. Mis amigas estaban en Los Andes, entonces resolví entrar allí y acabé en economía.

R. E. S. : En su opinión, ¿cómo son los primeros años en el mundo laboral para una persona graduada en economía?

M. M. C. : Yo diría que no sólo para una persona graduada en Economía, sino para mucha gente, cuando uno sale del colegio no sabe donde está parado, pero cuando sale de la universidad tampoco. Uno no sabe bien que le enseñaron, ni por qué le enseñaron, ni para qué le enseñaron, y realmente los primeros años laborales son bien importantes porque lo van definiendo, si uno tiene suerte se mete en un sitio en el que haya posibilidad de desarrollarse. Yo, por ejemplo, tuve mucha suerte porque por pura casualidad acabé trabajando en Fedesarrollo, pero hubiera podido acabar trabajando en cualquier parte, porque uno no sabe bien qué es lo que quiere, ni que es lo que hay.

R. E. S. : ¿Qué les puede decir a los jóvenes futuros economistas?

M. M. C. : Hay una cosa que les he dicho muchas veces, algo que es válido para cualquier profesión, no sólo para Economía, y es que tengan la mente abierta. Muchas veces se encarretan con alguna cosa, por ejemplo un curso de algo, y entonces resuelven que su vida es ese curso; empiezan a cerrar el panorama y el mundo por fuera de la universidad, por fuera del colegio, es mucho más grande de lo que uno se imagina. Empiezan a decirle no a una cantidad de posibilidades, que ni siquiera sabían que existían, y se cierran. Yo creo que eso es malo porque de golpe trabajan cinco años y descubren que no, que eso ya no era, y pierden cinco años de haber tenido un abanico más abierto, porque no saben que existe lo demás.

R. E. S. : ¿Qué diferencias cree que hay entre un economista uniandino graduado en 1971 y uno graduado en 2010?

M. M. C. : Hay una diferencia grande que es una cosa buena y a la vez mala. Cuando yo me gradué la tecnología era mucho más rudimentaria. Por ejemplo, tener acceso a un computador era un lio, las herramientas que uno tenía eran las calculadoras. Yo creo que eso nos forzaba a pensar mucho más de lo que lo hacen ahora, porque ahora espichan teclas, y ponen toda clase de números, que no saben ni siquiera para qué los están poniendo. Cuando a uno le toca hacer todo a mano, antes de ponerse a hacer las cosas se pone a pensar para qué lo quiere, como no es simplemente espichar. Yo creo que la tecnología es muy importante, pero también es importante que no sustituya la capacidad de pensar, y uno a veces se encuentra con mucha gente que dice unas cosas rarísimas porque simplemente no piensan, como tienen el instrumento y la facilidad de hacerlo se les vuelve una cosa automática y eso no es automático, la maquina no sustituye al cerebro.

R. E. S. : ¿Cuál ha sido el trabajo que más le ha apasionado? ¿Cuál le presentó mayores retos?

M. M. C. : En cada época de la vida uno tiene unas ambiciones distintas y unos retos diferentes, entonces cada día es un reto, dependiendo de donde está. Hay épocas en la vida, por decir algo, en que se quiere ser ministro, pero hoy en día es algo que no estaría buscando. Entonces cada vez hay retos diferentes, que varían con la experiencia y con la gente con la que uno se va encontrando.

R. E. S. : ¿Cómo calificaría usted al sistema financiero colombiano? ¿cuáles son sus fortalezas y debilidades?

M. M. C. : El sistema financiero colombiano es muy chiquito, a mi me parece que Colombia tendría la posibilidad de hacer un sistema financiero más grande, mucho más sólido. Uno, por ejemplo, como el de Panamá, que es impresionante. Panamá es un país que tiene dos negocios: uno, el canal, que es un negocio importante; y el otro el financiero. Y está creciendo y se está desarrollando impresionantemente. En cambio, uno pensaría que Colombia es un país con más posibilidades, y no ha sido capaz de potenciarlas y de desarrollarlas más. Creo que un potencial grande que puede tener Colombia, sobre todo por la ubicación geográfica, por muchas razones, es hacer un sistema financiero mucho más grande, mucho más internacional y más fuerte.

R. E. S. : ¿Por qué se interesó en hacer política? ¿Qué la llevó a desistir?

M. M. C. : Los economistas tienden a creer, a partir del momento en el que se graduan, que todo el mundo es un imbécil, que los únicos que saben todo son los economistas. Entonces se sientan a hacer cuadritos y a bajar el déficit fiscal en el papel, como si eso se bajara en el papel. El cuadrito puede quedar muy lindo pero las decisiones se toman en el campo político. La decisión de si se educa a la población o le da salud se toma en el área política, por eso yo creo que la política es un área muy importante, porque es la que le permite que las cosas le funcionen para un lado o para el otro. Sin embargo, la política es durísima. Se debe tener cierto temperamento y más cuando no se está educado en ese mundo, que realmente es un mundo muy duro, muy chantajista digamos.

R. E. S. : En Colombia se destacan principalemente los hombres economistas ¿usted qué opina de la situación en el mercado laboral para las mujeres que ejercen la economía? ¿cómo ha sido su experiencia?

M. M. C. : Casi no hay mujeres en el sector real, no sé por qué, y en la política, pero de resto hay por todas partes. Yo creo que la modestia ha ido abriendo espacios y los sigue abriendo cada día, sin nada que sea forzado. Aquí se hizo una norma que estableció que el 30% de los empleados altos, creo, en sector público, tienen que ser mujeres, es una norma muy reciente y el espacio se ha ido abriendo solo. Desde mi experiencia, siento que las mujeres trabajan más que los hombres, no sé si porque sienten, o realmente tienen, que demostrar más. Este es un país totalmente machista, por lo que a la mujer siempre le ha tocado hacer un esfuerzo muy grande para entrar, mientras que al hombre se le abren las puertas más fácilmente. Realmente es una pelea dura, pero es una pelea personal, más que el hecho de que a uno lo bloqueen. Yo creo que toca trabajar más para abrirse espacios, se necesita más esfuerzo.