Jorge Humberto Botero, consultor privado y ex Ministro de Industria, Comercio y Turismo

Ex Ministro de Industria, Comercio y Turismo y actual consultor privado.

¿Cuáles son los principales problemas del sistema pensional?

En primer lugar, la baja cobertura. En segundo lugar, las enormes dificultades que tiene el sistema para generar pensiones, lo cual obedece a la alta infidelidad en permanencia de los afiliados como cotizantes activos. En tercer lugar, los problemas de sostenibilidad financiera en el largo plazo y en último término los problemas de equidad, que fundamentalmente atañen al sistema de prima media y que consisten en que todos los afiliados reciben subsidios, pero mientras más alto sea el salario más alto es el subsidio.

¿Considera usted acertada la coexistencia de los dos regímenes: el Régimen de Prima Media (RPM) y el Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS)?

No, creo que es un mal arreglo. Tenemos el sistema dual, no porque sea considerado óptimo desde el punto de vista técnico, sino como consecuencia de un proceso de entendimiento político que se creó en el año 1993. Este es un mal esquema, razones de orden político lo mantienen. Sigue siendo fuente de graves problemas de equidad y de sostenibilidad financiera. La forma resolver ese impasse consiste en adoptar una regla estricta de marchitamiento, es decir, impidiendo que nuevos afiliados entren al sistema de prima media, y poniendo una regla que impida regresos al RPM para quienes han migrado al RAIS. Creo que esa es una reforma que está pendiente, pero no sé si haya la voluntad política de adoptarla.

¿Qué hace difícil las reformas pensionales?

Los problemas de economía política, por así decirlo, que afectan al régimen pensional son verdaderamente graves. Los beneficiarios de reglas muy inequitativas son gente mayor, políticamente activa. Los perdedores son los jóvenes que no son conscientes del problema. Porque los jóvenes van a ser los que van a tener que pagar los platos rotos en el futuro. Otra razón es que los efectos de las decisiones que se toman pueden ser muy positivos en el corto plazo, pero los efectos dañinos se dan mucho después.

¿Qué hace que la cobertura no aumente tras varias reformas?

Por desgracia, la participación de los fondos privados y la creación del sistema de ahorro individual no aumentó la cobertura. ¿Por qué? Porque la formalidad en el empleo es muy baja en Colombia, dado que hay muchos impuestos a la generación de empleo porque absurdamente se han dado muchos estímulos al uso del capital y los salarios mínimos siguen siendo, en términos internacionales, sumamente elevados. Por definición, quien esté en la informalidad no cotiza en el sistema de pensiones. Los principales problemas del sistema pensional están, mas que en el sistema pensional mismo, en la regulación del mercado. Ese es uno de los problemas mas graves del país.

¿Qué tanta información maneja el colombiano promedio a la hora de tomar la decisión sobre a qué régimen afiliarse?

Los regímenes de orden individual están concebidos para que en general las personas se pensionen con su propio esfuerzo financiero, si eso es así ¿por qué hay que forzarlos? La respuesta es que hay un problema serio de miopía económica, el principio de racionalidad de los agentes económicos tiene mucho de cierto en ciertas instancias, pero no aplica en otras. Hay mucha información disponible, pero poca capacidad y voluntad de asimilarla, porque las finanzas actuariales escapan a los conocimientos del común de la gente.

Hay unas propuestas que dicen que el esquema multipilares entraría a operar…

Una de las propuestas que hemos venido debatiendo en el grupo de Fedesarrollo es precisamente un sistema multipilares. Un primer pilar generaría pensiones financiadas con recursos fiscales. En principio, quien haya cotizado o no a una determinada edad tendría derecho a una pensión de monto mínimo. Habría un segundo pilar de naturaleza contributiva financiada con recursos aportados por los cotizantes exclusivamente en beneficio suyo, es decir, excluyendo toda transferencia o subsidio cruzado a favor de otros integrantes de la comunidad. El tercer pilar sería estrictamente voluntario para quienes quieran tener una pensión mejor y ya no haría parte de la seguridad social, en tanto que no sería obligatorio. Es una propuesta interesante.

Se ha propuesto modificar la edad de pensión ¿es necesario?

Es necesario para acomodarnos a una realidad demográfica que es muy positiva. Estamos viviendo más, por ende podemos tener una capacidad productiva mucho más larga y por ende podemos cotizar más, contribuyendo a mejorar las finanzas de la seguridad social. Es imperativo incrementar las edades y ese es un lío político gigantesco.

¿Qué sucede con los regímenes especiales, como los empleados del Magisterio y las Fuerzas Militares? ¿Se contempla la posibilidad de que entren a algunos de los dos sistemas?

Los regímenes pensionales del Magisterio no tienen ningún sentido económico o social, y sólo existen por el peso político y sindical que tienen los maestros. No hay alguna razón técnica para que el régimen pensional de los maestros sea distinto al de otros funcionarios públicos. Sólo razones de índole política lo justifican. En el caso de los militares hay consideraciones que hacen mucho más complejo resolver el tema. En primer lugar, la carrera militar por su propia naturaleza es más corta. Por la estructura piramidal de la carrera, sólo muy pocos van escalando hacia niveles superiores. Lo que tradicionalmente se ha hecho es que se les han dado pensiones muy generosas para que puedan vivir de sus pensiones el resto de su vida. Eso es una fórmula muy discutible, quizás lo mejor sería garantizarles transición profesional para que puedan ganarse la vida después de salir del servicio.

¿Es conveniente que el capital que manejan los fondos privados adquiera un protagonismo en el escenario macroeconómico?

Eso es uno de los aspectos positivos del sistema de ahorro pensional, tenemos un acervo de ahorro creciente, superior a la tasa del PIB. Los fondos de pensiones están llamados a hacer un aporte importante al desarrollo económico de Colombia. Se abre paso, por decisión del congreso, la Reforma Financiera con la creación del sistema multifondos. En esencia se trata de que quienes están en la fase temprana de su carrera como trabajadores activos tienen un perfil de riesgo mayor. Por otro lado, hay perfiles muy conservadores para quienes estén en la fase final de su vida laboral. Eso tiene racionalidad económica, la capacidad de asunción del riesgo es inversa al transcurso de la vida laboral. Este sistema es una buena innovación de esta Reforma Financiera.

¿El hecho de que existan programas como el de Familias en Acción y el régimen subsidiado de salud está generando incentivos adicionales?

Claro, son incentivos perversos. El acceso a muchos beneficios de la política social está determinado por no tener empleo formal, lo que se convierte en un estímulo de la informalidad. No debe ser la formalidad o la informalidad el criterio determinante del ingreso. Entonces ahí hay un error grave de concepción de la política social, que no es exclusivo de este país, que se ve en Brasil y en México.

¿Cómo plantear la dinámica del problema del sistema pensional y su solución?

Baja cobertura y baja densidad de cotizaciones o infidelidad son dos problemas centrales del régimen pensional, eso no se resuelve sino con formalidad laboral. Ese es el corazón del asunto. Un segundo elemento sería crear un sistema de pilares que implica la abolición del RPM, mediante su marchitamiento. Esa medida debería ser simultánea a la adopción de pilares. Y todo esto es compatible con la medida que ya se tomó, que es un sistema de multifondos. En teoría, las reformas que se hicieron recientemente son buenas, pero no tocan los problemas estructurales.

¿Alguna reflexión final o recomendación para nuestros lectores?

Yo quiero celebrar con mucha complacencia, la decisión que ustedes han tomado de crear una revista hecha por estudiantes. Escribir es un espléndido ejercicio. Yo mucho, de lo muy poco que sé, lo he aprendido escribiendo. De modo que estimular a los estudiantes no a que lean, sino a que escriban, nada disciplina más la mente ni consolida más los conocimientos que escribir.