Entrevista con Cecilia López

Cecilia López, economista Uniandina, se ha desempeñado en el sector público durante más de 20 años. Entre los cargos más importantes que ha ocupado se encuentran: Senadora de la República, Directora del Departamento Nacional de Planeación y Ministra de Agricultura y de Medio Ambiente. En las elecciones pasadas se presentó como precandidata presidencial por el Partido Liberal. La Revista Supuestos habló con ella sobre su vida universitaria y laboral y su opinión sobre algunas situaciones que se presentan en el país.

Revista Económica Supuestos: ¿Por qué decidió estudiar Economía en la Universidad de Los Andes, teniendo en cuenta que usted es de otra ciudad?

Cecilia López: Siempre quise estudiar en Los Andes. Cuando terminé mi bachillerato en Barranquilla me fui a Bogotá, pero llegué tarde y la única carrera disponible era Filosofía y ésta no fue mi elección. Entonces, entré a la Escuela de Administración Pública, que se estaba creando, donde tuve excelentes profesores; entre ellos Roberto Villaveces, uniandino, y Mario de La Torre. Después de un tiempo, Roberto me convenció de estudiar Economía en Los Andes y así fue; los profesores de Los Andes eran muy interesantes.

Con Miguel Urrutia, profesor de Historia saqué 5 y en Comercio Internacional con Albert Berry también. Fue interesante pero fue difícil. Yo era muy joven pero todo el mundo me veía mayor de lo que era porque era esposa de Max Rodríguez Fadul, el secretario de la Facultad de Economía, y tenía dos hijos. Fui una alumna muy consentida por Álvaro López Toro, quien creo ha sido el científico social más importante que ha tenido Colombia. Con él estudié demografía e hice lo equivalente a un máster en demografía, no tengo el título pero eso fue lo que hice con él. Me gradué en el 70 o 71 y en esa época la diferencia entre las universidades regionales y nacionales era muy grande.

R. E. S. :¿Siempre pensó estudiar Economía? ¿Tenía una segunda opción?

C. L. : Era difícil porque a mí me gustaba todo y además me iba bien en todo. Terminé bachillerato con un promedio de 4.8/4.9 en el Parish de Barranquilla. Yo no tenía muy claro qué quería, pero los 3 meses que duré en la Escuela de Administración Pública me fui interesando en la cosa económica y además Roberto se dio cuenta de que yo tenía la habilidad e interés, entonces decidí entrar. Ahora me apasiona, no me equivoqué de carrera.

R. E. S. : ¿Cuál fue su primer trabajo y qué nos podría contar sobre él?

C. L. : Mi primer trabajo fue como profesora de Principios de Economía. Esa historia es muy linda. Yo soy de un grupo o una generación muy brillante, conmigo estudió Cesar Gaviria, Gloria Gaitán, Carlos Sosa, Helena Salazar, Fernando Lleras, Tato Cano, Zoraida Torres, Luz Estella Rodríguez. Cuando estábamos haciendo tesis nos dijeron a Carlos Sosa y a mí que dictáramos esta materia. El primer día llegamos y estaban todos los primíparos, entonces preguntamos quiénes se iban con Carlos Sosa y todos se fueron y con Cecilia López se fueron 4 gatos. Porque claro, él era el joven, buen mozo, chévere, todas las niñas se fueron para allá.
Después me vincularon al CEDE, era parte del grupo de demografía con Álvaro López Toro, era un grupo muy pequeño. Allí aprendí muchísimo, duré dos años. Después pasé a Fedesarrollo donde estuve tres, cuatro años, e hice una investigación distinta, menos académica pura y más monetaria, política; aprendí a escribir en coyuntura. Entonces me pasó algo muy interesante, apenas entré a Fedesarrollo lo primero que escribí salió en primera plana en El Tiempo, era “la mitad de los colombianos sostienen a la otra mitad”, pero se lo atribuyeron a Rodrigo Botero, casi me da un infarto. Yo entré cuando Roberto Junguito, Guillermo Perry y ellos eran como los seniors, entrécon María Mercedes Cuellar. Después pasé a ser vicepresidente de ANIF y después pasé al gobierno y ahí son 20 años de gobierno, del 78 al 98.

R. E. S. : ¿Cómo fue ese cambio de la Teoría Económica a la Política?

C. L. : Yo nunca he dejado la investigación. En Fedesarrollo, me gustó mucho lo que hice, escribí un libro sobre la costa atlántica y me empecé a dar cuenta que eso le gustaba a los políticos, nunca me dijeron pero lo usaron varios en su campaña. Se llamaba Algunos Indicadores Socioeconómicos de la Costa Atlántica. En ese entonces, yo tenía unos 24 o 25 años y me ofrecieron la dirección del DANE, pero en ese momento ya tenía a mis dos niños chiquitos y estaba casada. Me pareció muy riesgoso aceptar, me quedé en Fedesarrollo.
Después de eso me llamó Eduardo Wiesner, que había sido mi decano. A él lo acababan de nombrar Director de Planeación y me ofreció ser jefe de la unidad de Desarrollo Social. Allí hice el componente social del PIN (Plan de Integración Nacional).

R. E. S. : ¿Está usted desencantada con la política colombiana y el sistema de justicia?

C. L. : Estoy muy preocupada. Denuncié al Partido Liberal y no volví al Senado y estoy muy contenta porque la vida le da a uno ciertas satisfacciones. No volví al Senado después de haber sido reconocida como una buena senadora y vocera del partido con éxito. Y ahora estoy a punto de sacar la primera ley económica del cuidado de América Latina, tiene que ver con la mujer y va a cambiar la sociedad. No volví porque, primero, sentí que la consulta liberal había sido muy sesgada, no me dieron las oportunidades, el Partido demostró no sólo ser machista sino misógino, no les gustan las mujeres. Salí muy desencantada. Luego, cuando vi que se fueron con Santos sin hacer si quiera un beneficio de intercambio, después de que nosotros nos opusimos a muchas de las políticas que dijo que iba a seguir en campaña, yo dije ¿por qué el partido no espera a ver que hace Santos? Sigo siendo liberal y creo que la política es la más noble de las profesiones, no me aparto de la política, pero ahora vamos a montar un Centro de Pensamiento Latinoamericano, obviamente muy centrado en Colombia pero latinoamericano. He invitado a José Antonio Campo y a Norah Rey de Marulanda, dos economistas muy prestantes, con mucha visión internacional para que trabajemos en estos temas. Pero yo no me aíslo de la política, vamos a ver qué pasa.

R. E. S. : Desde que usted está en la vida pública y después de haberse desenvuelto en varios campos públicos, ¿cree que Colombia ha avanzado?

C. L. : Yo creo que sin duda Colombia ha avanzado, eso es innegable. Pero ha avanzado de manera estratificada. Acá tenemos gente que vive mejor que un europeo. Es decir, un rico colombiano vive mejor que, en cierto sentido, un rico francés, pues tiene muchacha, conductor, guarda espalda, cuidandero de la finca, niñera, todas las ventajas. Acá el problema es que ese progreso no ha sido equitativo. Hoy somos un pueblo más educado. Supuestamente tenemos unos derechos a la salud pero tú no puedes comprar nunca la calidad de la salud que recibe alguien del norte de Bogotá con la salud de alguien del sector rural. Yo creo que Colombia ha avanzado pero con una disparidad inmensa y eso me parece terrible. Yo creo que antes de que este grupo siga avanzando demasiado debemos tratar de arrancar con la gente que se está descolgando, la gente rural, de los estratos más bajos. Sin duda hoy somos un país distinto, probablemente con menos pobres, pero de una manera muy dispareja y esas desigualdades no se han cerrado. Seguimos siendo una de las sociedades más desiguales del mundo por eso es que el reto mayor para mí es que crezcamos, que nos modernicemos, pero que haya una estrategia clara para impulsar los sectores que están rezagados.

R. E. S. : ¿Qué consejos o recomendaciones le da a los nuevos economistas?

C. L. : Yo soy admiradora de la Universidad, mis hijos son todos uniandinos, uno economista y otro arquitecto. Pero mi experiencia en la vida es que Los Andes cometió un error muy grande y fue vacunarnos a una generación, y yo soy parte de esa generación, contra la política, porque se casó con la idea de que era la tecnocracia la que iba a manejar el mundo y eso no es cierto. Una de mis críticas es que la Universidad está sacando excelentes gerentes, de pronto excelentes ministros, pero no está sacando líderes. Necesitamos líderes con el nivel educativo de Los Andes pero con una mayor conciencia del país y del mundo en que vivimos. Mi recomendación es: no se conformen. Debemos preguntarnos, ¿qué economistas jóvenes nos deben reemplazar? ¿Cuáles son las nuevas mujeres economistas? Bueno hay maravillosas, entre ellas Ana María Ibáñez, que le acaban de dar otro premio, y trabajó conmigo cuando era Ministra de Medio Ambiente. Sin embargo, no basta con investigadores, hay que crear líderes, estudiantes economistas que entiendan la economía. Yo quiero ver líderes, mujeres líderes. Ser mujer en este país es un drama. Pero nosotras tenemos una sensibilidad social muy especial. Mi recomendación a los estudiantes de economía es no ver a la política como algo corrupto, hay la esperanza de que se tome como debe ser. La gente que toma la política como misión, la gente que estudia en el congreso, hace buenas ponencias, buenos debates.