Daniel Mejía & Román Ortiz

La revista Supuestos entrevisto a Daniel Mejia, profesor de planta de la universidad, experto en temas de economía política del conflicto y autor de varias publicaciones sobre el tema de drogas; y a Roman Ortiz, profesor asociado de la facultad, experto en temas de seguridad y conflicto. Reconocidos académicos que brindan dos puntos de vista a este tema de la legalización de drogas:

Revista Supuestos (RS) : ¿Las políticas anti-drogas tomadas en los últimos años han sido efectivas desde su punto de vista?

Daniel Mejia (D.M): No, en concreto no lo han sido para reducir las ofertas de drogas a nivel mundial. La oferta sigue siendo igual de fuerte, y medidas que se han tomado mundialmente no han logrado disminuir este fenómeno. En el caso Colombiano si ha existido una disminución en la oferta de las mismas, en especial de cocaína, y esto gracias a planes como el plan Colombia, que entre otras cosas, ha sido uno de los responsables para bajar el nivel de violencia que antes se vivía en el país. Sin embargo si no se plantean políticas que ayuden a reducir la oferta mundial, no se va a terminar cumpliendo ningún objetivo. Parte de la violencia se ha trasladado a otros territorios, sin embargo el negocio de la droga sigue siendo muy fuerte, y esto demuestra que las medidas no han sido lo efectivas que deberían ser.

Roman Ortiz (R.O): Si, lo cierto es que donde se han aplicado han sido plenamente efectivas. Yo creo que allá donde ha habido la voluntad política para implementar las estrategias antidroga con suficiente contundencia y perseverancia, en el tiempo las estrategias han funcionado. El mejor ejemplo sin lugar a dudas es el caso de Colombia. Hoy Colombia ha reducido de una manera radical el número de hectáreas y reducido también el volumen de cocaína que se produce. En ese sentido ha conseguido los resultados que  se puede aspirar en cualquier política pública, que es manejar el fenómeno, reducir el tamaño problema y avanzar hacia su completo control. Otra cosa distinta es que en los países donde no ha habido voluntad política, no se han aplicado las políticas de manera correcta, y en consecuencia el fenómeno se ha empeorado. Por ejemplo, Venezuela, que es un país de transito fundamentalmente, donde se ha convertido en un enorme corredor para los narcóticos hacia Europa y Estados Unidos, gracias a la permisividad del gobierno Chávez.

RS: ¿Cuál es su opinión acerca de la despenalización de la droga? Que datos o investigaciones sustentan su posición?

D.M: Todo se basa en hacer una diferenciación entre drogas. Yo creo que con marihuana estamos muy cerca de una despenalización, de heroína, cocaína y otras drogas con fuerte efecto estamos muy lejos. Básicamente no existe información con cocaína y heroína que confirme que podría pasar con una eventual despenalización de estas, con marihuana hay mucha más información y se puede mover mucho más rápido el debate. Por tanto se pueden hacer estudios para ver que podría pasar con una despenalización de la marihuana, y si el debate llega a la conclusión de que si es accesible de hacer, despenalizarla, eso sí, se debe tener en cuenta y tratar con extremado cuidado sus efectos sociales. Si el resultado es satisfactorio con este tipo de droga, que es la que menos efectos nocivos tiene para la salud del consumidor, se puede empezar el debate para las demás drogas, sin embargo le repito, todavía estamos muy lejos de esto.

R.O: Yo estoy en contra de la despenalización de la droga, pero además de estar en contra es una medida que resulta prácticamente imposible. Empecemos por el primer lugar, para que la despenalización de la droga se pueda realizar implica hacer un movimiento a escala global. Resulta que en realidad,  cada vez mas en el escenario internacional hay mas países que apuestan por la política de endurecimiento de la prohibición, normalmente nosotros solo nos fijamos en Estados Unidos, pero hay que recordar que potencias emergentes como China o algunos países musulmanes han expresado su voluntad de tener una prohibición aun mas dura frente a la droga. Las drogas se prohibieron por que su consumo en nocivo y por eso se colocó bajo control. Bajo estas circunstancias, numero uno no tenemos ninguna garantía de que no se multiplique el consumo cuando la droga sea mas accesible por que  sea legal, y segundo vamos  a tener espacios y nichos de población que vamos a querer proteger y para los cuales vamos a tener que establecer algunas limitaciones incluso en los esquemas mas abiertos de legalización. En consecuencia una legalización total es imposible, y además corremos el riesgo de incrementar el consumo y por lo tanto aumentar el problema de salud publica que representa la droga.

RS: Sabemos que existe una multiplicidad en los tipos de estupefacientes, ¿cree usted que se debería despenalizar solamente algunos tipos?

D.M: Si, como había mencionado anteriormente la marihuana, luego de observar que pasa con esta droga se puede entrar al debate acerca de que hacer con otras de efectos mayores.

R.O: No, lo que creo es que el punto de quiebre básico es la diferencia entre trafico y consumo. Me parece que lo que es claro es que lo que hay que penalizar de manera muy dura es el trafico, me parece que en muchos casos lo que hace falta para tratar el tema de consumo es fundamentalmente un trabajo de carácter médico y de reinserción social para facilitar la salida de la droga del consumidor.

 R. S: Que medida es más efectiva: ¿Penalizar al consumidor o al productor?

D.M: Ninguna de las dos, pero si tuviera que escoger una, al productor. Pero específicamente al productor que genera recursos de este negocio, es decir no al cultivador de coca, sino al traficante, personas que no solamente ganan bastante dinero con este tráfico ilegal, sino que además usan este para generar costos a los países, por ejemplo con violencia, crimen organizado, etc.  No sirve de nada penalizar al cultivador, que simplemente vive de eso, y recibe los recursos necesarios para sostenerse, sino al que distribuye y saca grandes ganancias de este negocio, ahí debe estar el enfoque de la política antidroga.

R.O: Al productor sin lugar a dudas. En realidad el problema que tenemos es que hay drogas que se ofrecen en las calles y para frenar eso, el objetivo fundamental es penalizar al traficante, pero penalizarlo a todo lo largo de la cadena, no solo al que produce la droga o al que la transporta, sino también al que la distribuye en pequeñas dosis dentro de las ciudades, y en particular en el caso de Colombia crea esas ollas donde se combina miseria, delincuencia y falta de presencia institucional, que se convierten en grandes focos de criminalidad en las ciudades colombianas.

RS: Según usted, ¿cuáles son los aciertos y las críticas del Plan Colombia?

D.M: El gran acierto es la profesionalización de las fuerzas militares y la movilidad que le dio a estas; esa ayuda militar que USA le dio al plan Colombia fue muy importante: llevo a reducir los niveles de violencia y redujo el poder de acción de los traficantes. El mayor desacierto fue haber hecho demasiado énfasis en campañas de aspersión aérea de cultivos ilícitos, ya que estos no son tan efectivos como se ha hecho ver, y sus efectos han tenido resultados bastante dañinos.

R.O: Yo creo que el plan Colombia en términos generales fue un acierto no solamente porque fue una pieza básica a la hora de incrementar la capacidad de reducción de producción y de interdicción de la fuera pública colombiana, sino porque además dio una asistencia clave para avanzar en el combate contra la guerrilla y los otros grupos armados ilegales. Desde ese punto de vista mi único problema con el plan Colombia, es que inicialmente al menos, se establecieron unas restricciones para utilizar los recursos del plan en la lucha contra el terrorismo, e inicialmente se trató de restringir solamente la lucha contra la droga. Afortunadamente la administración Bush después del 11 de Septiembre acabó con estas restricciones y parte del éxito de la lucha contra la droga y el terrorismo ha sido que los recursos del Plan Colombia se hayan podido utilizar en ambos frentes.

RS: ¿No cree usted que es más eficiente destinar los recursos de la lucha antidrogas a la prevención y educación en un supuesto caso de despenalización?

D.M: Claro, es mucho más eficiente, no solo para los países consumidores, sino también desde el punto de vista para los países productores. Se ha demostrado que tantos recursos destinados a la erradicación de cultivos y lucha contra el tráfico no han sido tan efectivos como se esperaba, y estos podrían ser mejor invertidos en crear conciencia social y hacer entender los efectos que tiene el consumo de cualquier tipo de droga. Esa es la idea.

R.O: Desde  mi punto de vista las dos medidas son complementarias, pero resulta una completa ilusión pensar que simplemente con medidas de carácter preventivo, es decir de carácter educativo, se va a poder controlar el consumo. El principal factor del incremento de consumo que tenemos es que existen dealers, existen traficantes tratando de vender narcóticos a los jóvenes, tratando de engancharlos en la edad en que comienza el consumo, que es la edad juvenil. Por lo tanto la mejor estrategia de prevención es una destinada a evitar que haya droga en la calle, y eso quiere decir que haya una lucha contra el narcotráfico.

RS: Si usted dispusiera de los medios legales para tomar una acción en la lucha contra las drogas, ¿cuál sería? ¿Por qué cree que esta sería más efectiva que las acciones propuestas hasta el momento?

D.M: Le bajaría la intensidad a las campañas de aspersión aérea de cultivos ilícitos, solamente las usaría en aquellos casos que verdaderamente se justifique y valga la pena hacerlos y pondría todos estos recursos más bien en intervención, que es el eslabón en la cadena más efectivo en la lucha contra las drogas y donde hay grupos de crimen organizado involucrados.

R.O: Enfocaría el esfuerzo principalmente en reducir la capacidad armada de los narcotraficantes, tanto de aquellos que pertenecen a la guerrilla como de aquellos que forman parte de las bandas criminales para proteger su negocio. Una vez que hayamos reducido la capacidad armada de los narcotraficantes para proteger el negocio, las actividades destinadas a la interdicción y la erradicación, es decir a reducir la capacidad de producción serán mucho más fáciles, mucho menos traumáticas y en consecuencia será mucho más fácil reducir la oferta de una manera radical. Entonces el primer objetivo debería ser reducir la capacidad de los narcotraficantes para proteger de manera armada su negocio.