Clara López Obregón

Revista Supuestos (R.S)  ¿Por qué decidió estudiar economía?

Clara López (C.L)Bueno yo voy a hacer una confesión, yo empecé estudiando filosofía y a mitad de carrera me cuestioné y dije, si yo regreso a Colombia con un título de filósofa ¿dónde voy a conseguir trabajo? Entonces después de ese cuestionamiento, sabiendo que la economía salió de la filosofía en sus raíces, opté por pasarme a economía y estudiarla desde una concepción amplia y pluralista. Los economistas en sus inicios todos eran filósofos y tristemente han convertido la economía, de sus raíces filosóficas y de economía política en una forma, casi que en una ideología, como el credo. Creo que eso está dañando mucho el estudio, el ejercicio y la discusión en la economía.

R.S: ¿Cuál fue la clase o el profesor que más le influyó, que tuvo más impacto en su desarrollo académico?

C.L: Yo tomé un curso de Comercio Internacional con Albert Hirschman quien terminó siendo mi director de tesis. Hirschman terminó siendo un economista integral y vivió muchos años en Colombia. Me gustó mucho su curso porque no era enseñar una formula sino debatir el tema. Recuerdo todavía los grandes debates sobre la vigencia o no de las ventajas comparativas. Él inspiró a un enorme número de estudiantes porque era un hombre muy austero, muy callado, pero que todos sabíamos que había estado en la resistencia contra los nazis en Francia. Sabíamos que era un hombre de mucho valor personal y cívico, pues además de riguroso, tenía mucho planteamiento original.

R.S.  ¿En su carrera cuál fue la doctrina o el economista que más leyó o que más le gustaba?

C.L: Bueno, yo creo que la enseñanza de la economía en esa época era más abierta. A nosotros nos educaron en una escuela muy Keynesiana, diría yo. Pero En esa época todavía estaba muy de moda la development economy , economía del desarrollo, yo estudié mucho a Prebisch(Pionero de la economía del desarrollo) , a Rostow (economista que en su trabajo mostró las especificidades estructurales de los países en desarrollo por medio de las etapas del crecimiento económico) . Estudié muchos temas concretos en el desarrollo en la agricultura y la dificultad con la Ley de Indias de generar desarrollo agrícola sostenible. Fue una época distinta. Yo hice mi tesis de grado sobre la Reforma Agraria dirigida por Albert Hirschman. También tomé mucho curso de historia económica con David Landes, eso le daba a uno mucho bagaje para la contextualización de la economía del desarrollo.  Yo me gradué en el 72 con el milagro japonés, hacíamos mucho caso de estudio para ver qué habían hecho bien y por qué algunos países funcionaban bien y otros no.

R.S: ¿Desde qué momento usted vio que su tendencia política era hacia la izquierda?

C.L: Desde la universidad me tocó una vidamuy agitada en el campus universitario y en la vida estudiantilporque eran los finales de los años 60´s. Yo participé y cumplí una función muy activa en las protestas en contra de la Guerra del Vietnam; por ejemplo ayudaba a editar notas de un periódico que se llamaba Notas de la Nueva Izquierda , que fue un periódicoque llegó a tener 500.000 ejemplares y se repartía en todos los campus de los EEUU. Trabajamos en la construcción de una huelga que cerró la Universidad pero por votación de los estudiantes y de los profesores, hicimos una votación de más de 20000 personas en el estadio de fútbol. Fue una época extraordinaria. Era la Guerra de Vietnam que implicaba tres cosas: la desinversión de los recursos del patrimonio de Harvard, que son inmensos; las compañías que hacían negocios con Sur África en función de una lucha contra el Apartheid; y, el retiro del programa de entrenamiento de los oficiales de la Guerra del Vietnam que tenían un programa en la Universidad y que los muchachos podrían ir estudiando y a la vez haciendo su entrenamiento de oficiales del ejército. También, en nuestro petitorio aparecía la lucha por la igualdad de pago para los hombres y las mujeres; y los blancos y los negros. Desde esa época me involucré mucho en los temas políticos, y yo quiero confesarles algo, yo estudié Marx, no en la facultad de economía, sino en la facultad de filosofía.

R.S. Pero ¿qué fue lo que la hizo decidirse por la tendencia de izquierda? ¿Qué fue lo que la llevó a eso?

C.L. Yo pienso que eso tiene que ver con la educación en la casa. En mi casa yo tuve una educación muy abierta, muy libertaria; me concientizaron de que vivimos en un país de desiguales. A mí siempre me decían en mi casa: “usted tiene la mejor educación pero no para que se dedique a su autosatisfacción sino que usted tiene que devolver esos privilegios en servicio público, en servicio social”. Eso era un poco lo que salía de mi educación temprana en la casa y llega uno en una efervescencia estudiantil y cómo no participar, pero yo creo que es porque no es que existió y me uní, sino que fui parte de ese movimiento que fue muy fuerte e irrumpió en todas las universidades porque uno veía muy cerca lo que se estaba viviendo. Había compañeros de uno que cuando se iban a graduar se iban para la guerra. Pero incluso antes del surgimiento de las protestas, yo era de las personas que ayudaba a entrenar a los muchachos, que iban a ser inscritos en el ejército, a cómo actuar de manera que los eximieran, les enseñábamos a actuar como homosexuales, a fingir migrañas; esto era una resistencia civil al reclutamiento obligatorio de los muchachos en la guerra. Algunos, cuando se graduaban, hacíamos vaca y les dábamos dinero para que se fueran a Canadá y evitaran el ejército. Entonces empecé con la desobediencia civil y ahí me fui metiendo en la movilización estudiantil.

R.S. Usted ha estudiado y enseñado en la Universidad de los Andes, siendo así ¿qué debilidades y fortalezas ve en los economistas que se están graduando de la Facultad de Economía?

C.L. Yo fui profesora de la Facultad de Economía en el año 90 o 92, cuando era el decano Eduardo Sarmiento, pero vino un cambio profundo que de una manera muy antidemocrática le cerró las puertas a las vertientes que no enseñaran la economía neoclásica en función del modelo neoliberal que se estaba implantando en el país. Creo que le hicieron un flaco servicio al pensamiento crítico de los estudiantes de la Universidad porque desde luego que es fundamental que un economista estudie y conozca la economía neoclásica, sin embargo debe conocer otras vertientes. Tal vez una de las únicas vertientes económicas importantes de América Latina es de la Escuela de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) de la cual Prebisch es, quizá, el mayor exponente; y eso lo echamos por la borda a pesar de ser un proceso de construcción teórica a partir de la experiencia de los países, de la experiencia que tuvo Colombia con las crisis cambiarias que desembocaron en innovaciones tan importantes como el Control de Cambios y la Devaluación Gota a Gota,  que fue algo que hizo Colombia, fruto de la necesidad de afrontar una crisis cambiaría en el gobierno de Carlos Lleras Restrepo. A partir de esas experiencias se fue generando como una teoría económica alterna que merece ser estudiada. Me parece que la importación de fórmulas tiene un terrible problema y es que sin beneficio de inventario no se puede utilizar una medida única a diversos tamaños. Entonces la crítica que le hago a la enseñanza de economía en la Universidad de los Andes es que se volvió demasiado unilateral, poco crítica, y que se convirtió en una teocracia que no le rinde cuentas democráticas a nadie y creo que ese matrimonio entre las altas esferas del Gobierno: (Planeación, el Ministerio de Hacienda, el Banco de la República, Organismos Internacionales; y, la Facultad de Economía de los Andes) ha degenerado en una falta de posición propia sobre los problemas nacionales y está haciendo crisis porque el país no recibió los ríos de leche y miel que le prometían con la implantación del modelo neoliberal.

R.S. ¿Usted cree que Colombia debe crear un modelo económico que sea autóctono de acá para que se adapte de manera eficaz al país?

C.L: Yo creo que Colombia tiene que nutrirse de diferentes escuelas de pensamiento y debe adoptar y adaptarlo a la realidad concreta nacional. Desde luego la experiencia va dando indicaciones de cómo moverse. Uno mira la experiencia de los chinos, y allá han seguido un adagio muy apropósito de su pregunta, allá fueron desarrollando su propio modelo económico haciendo cada paso con cuidado, cotejando teoría con práctica y llevando las enseñanzas de la práctica a la teoría. Entonces una teoría a la colombiana, no va a ser una invención de cero a partir de la inteligencia de algún sabio, tiene que ser a partir de las enseñanzas de la aplicación de las diferentes tesis y políticas adaptándolas para tener un país mejor. Yo creo que el gran defecto del fundamentalismode mercado, que salió de todas estas cátedras, es quesirvió para el crecimiento económico pero también la concentración de las riquezas en un país que ya la tenía demasiado concentrada, y esto ha generado la desigualdad consecuente, una dificultad muy grande para la llamada cohesión social, la coexistencia pacífica, y lo que está al orden del día es ver cómo reenfocamos las políticas para establecer una igualdad necesaria en todos los campos.

R.S. ¿Cómo explica que ninguno de los modelos económicos que se ensañan está sirviendo para solventar las crisis?

C.L. Yo pienso que hubo un facilismo porque el prestigio de las teorías importadas en un país con tan poca identidad nacional le dio como una falta de seguridad en aplicar las experiencias propias. El Estado de Bienestar, que se estatuyó en Europa, implicaba grandes erogaciones en función de las garantías de los asociados orientadas a defenderlos de los grandes riesgos que corre la vida que está más allá del control y de la capacidad de afrontarlos de los individuos como el desempleo, la enfermedad catastrófica o como la vejez, entonces ahí se estatuyeron los seguros de desempleo, de salud y la pensión. En el Continente Americano se hizo el primer experimento para desmontar eso, de hacer el desmonte del Estado de Bienestar que implica el pago de impuestos fuertes porque es la redistribución del producto social y así se estableció el fundamentalismo de mercado con la capitalización, o sea el ahorro personal para la pensión, pero esto se sabía que no iba a funcionar porque a una persona no le alcanza un salario mínimo para ahorrar para la vejez.  Eso fue el triunfo de los fundamentalistas con la caída del campo socialista que había mantenido a la raya a los Gobiernos Europeos por la competencia entre dos sistemas socialistas siendo así la victoria del capitalismo, y el desmonte lo hicieron en Chile y ahora lo que ocurre en Europa es la receta igualita. La diferencia con Colombia es que se montó un Estado Social de Derecho, igual que el modelo alemán, y no el Estadode Bienestar que es a título de derecho y lo que se da es para todo el mundo por igual. Yo creo que nosotros tenemos que empezar a desarrollar ese criterio, es lo que la sociedad y su nivel de material permite, en cada momento histórico, entregar a título de derecho a todos los ciudadanos e ir construyendo un mejoramiento de las condiciones sociales de todos en función de los materiales sociales de la sociedad.

 

R.S. Eso último que dice suena a social-democracia.

C.L: Sí, socialdemócrata pero en su sentido originario, porque la socialdemocracia se volvió neoliberal también, y han sido ellos quienes han desmontado el estado social en todas partes.

R.S. El mismo presidente Juan Manuel Santos dice ser de tendencia socialdemócrata…

C.L: Yo creo que es más el discurso que la práctica, pero mire que ese es el viejo truco de la tercería, que ni capitalismo ni socialismo, ni chicha ni limonada. Colombia tiene que establecer un modo de desarrollo que garantice los fundamentos económicos y sociales de la paz que es lo único que va a permitir profundizar la democracia en lo social y lo económico con la garantía de todos los derechos, incluyendo el derecho de la propiedad privada siempre y cuando esta acepte su función social.

R.S. ¿Cuál es el reto más grande de la economía colombiana en este momento?

C.L: En estos momentos tiene que ver con la voluntad política necesaria para la construcción de paz en nuestro país. Cuando hablo de las bases económicas de la paz es que aquí las clases gobernantes y pudientes van a tener que entender que la paz va a tener costos y costos muy grandes. Si fuimos capaces en una década, como dijo Juan Mario Laserna y Rudolf Hommes en un foro en El Tiempo, de salvar el sector financiero del país destinando en cada ocasión 10 puntos del PIB, vamos a tener que gastarle 20 puntos de PIB a la reparación de las víctimas y la concreción de las bases para una sociedad que pueda afrontar el reto de una economía más abierta y capaz de satisfacer de trabajo, no solo de asistencialismo, a todos los ciudadanos en capacidad de trabajar. Entonces yo creo que ese es el reto fundamental. Yo creo que tenemos que invertir en la paz y esto no es solamente entregarle beca y carro a los guerrilleros reinsertados, ese es el pico. Es una deuda social demasiado grande y esa es la que tiene que pagar la sociedad colombiana en los próximos años.