ENTREVISTA A JUAN CAMILO CÁRDENAS

Camilo Mateus

Estudiante de Economía e Ingeniería Industrial

Universidad de los Andes

jc.mateus418@uniandes.edu.co

Twitter: @jcmteusg


María Fernanda Rodríguez

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

mf.rodriguez14@uniandes.edu.co

 

Imagen de: https://goo.gl/images/9SCUkk

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Juan Camilo Cárdenas, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, Ph.D. en Economía Ambiental y de Recursos de la Universidad de Massachusetts Amherst, habló con la Revista Supuestos sobre la economía del comportamiento y cómo esta puede ser aplicada en diversos campos de interés en la actualidad.

 

¿Qué lo motiva a ser profesor?

La posibilidad de construir espacios de diálogo con estudiantes que me sirvan para mis investigaciones, y que mis investigaciones puedan permear y contagiar a estudiantes a seguirse preguntando el porqué del funcionamiento de la sociedad.

 

 

Usted es egresado de Ingeniería Industrial de la Javeriana, ¿en qué momento decide volverse economista?

Hacia el final de mis estudios de pregrado ocurren varios sucesos como la Toma del Palacio de Justicia, el exterminio de la Unión Patriótica, el asesinato de cuatro candidatos presidenciales y la impotencia al viajar a Armero un año después a tratar de aplicar mis conocimientos de ingeniería industrial y darme cuenta qué pocas herramientas tenía para enfrentar esta confluencia de dificultades para el país. En esos años, escuché a un economista a quien admiré en ese momento y que expresaba lo peligrosa, por poderosa, que era la Economía como disciplina. Si era una disciplina poderosa y peligrosa, algo interesante tenía que tener, y por ahí comencé a leer más de economía.

 

¿Por qué se inició en el campo de la economía del comportamiento?

Mi llegada al campo de la economía del comportamiento vino de uno de mis mentores en el doctorado, Samuel Bowles, quien desde la teoría de juegos estaba explorando por qué la economía política tenía elementos valiosos para explicar resultados sociales indeseables, uno de los cuales era el problema de la acción colectiva, centro de mi tesis doctoral. Mi experiencia haciendo trabajo de campo en zonas rurales de Colombia, antes del doctorado, me decía constantemente que el modelo de comportamiento que teníamos en los textos de economía era bastante miope, precario y simplista, pero, sobre todo, poco realista.

 

¿Cómo se puede estudiar el manejo de los recursos públicos mediante la economía del comportamiento?

Los humanos tenemos un complejo manejo de prioridades entre el bien común y el interés individual. Es muy maleable a cambios del entorno, a los incentivos, a las instituciones. Comprender cómo esos condicionantes determinan la posibilidad de cooperar o no en el manejo de recursos naturales de uso común fue el centro de mi tesis doctoral y que ha derivado en varios artículos, y mi libro “Dilemas de lo Colectivo” que, de paso, se puede adquirir gratis en la página de nuestra facultad.

 

En cuanto a la discriminación racial, ¿qué resultados de los experimentos económicos que ha realizado ha podido observar dentro del mercado laboral en Colombia?

En un experimento reciente en Bogotá, enviando hojas de vida de ofertas laborales de puestos de trabajos con poca formación, estimamos que la probabilidad de una persona negra de recibir una llamada para entrevista baja de 19% a 9% con respecto a una persona blanca. Estamos trabajando también en un experimento para determinar la sensibilidad de la forma como se pregunta y qué opciones observan quienes son encuestados sobre su auto-identificación étnico-racial. Resultados preliminares sugieren que las opciones que se le dan a los encuestados pueden alterar significativamente la fracción de personas que podríamos clasificar como afrodescendientes y, por tanto, con implicaciones importantes para el Censo General de Población y Vivienda del 2018 que viene para el país.

 

Desde la economía del comportamiento, ¿cómo se puede aportar a la construcción de paz en Colombia?

La economía del comportamiento puede aportar a la explicación del por qué los sesgos de comportamiento se atraviesan en decisiones de los humanos, que en ocasiones los llevan a tomar decisiones perjudiciales para ellos o para la sociedad. Cuando los políticos apelan a las emociones de los individuos, éstos toman decisiones sesgadas que no les permite ver, por ejemplo, los retornos del bienestar común de largo plazo derivado de sacrificios o concesiones personales. Los sesgos intertemporales cortoplacistas, sesgos en la valoración subjetiva de pérdidas o ganancias y la aversión a la desigualdad son unos cuantos ejemplos de motivaciones que impiden que los individuos tomen decisiones más serenas. Por ejemplo, para aceptar políticas redistributivas necesarias para sacar adelante los acuerdos de paz.

 

Usted fue elegido como uno de los 30 líderes Semana en el 2014 por aplicar métodos innovadores de la economía para solucionar dilemas ambientales mediante la cooperación comunitaria. ¿Cuáles son estos métodos innovadores?

Esencialmente, el usar la economía experimental para construir espacios en que los individuos participen de una situación de toma de decisiones e interacciones sociales, en donde las acciones tienen consecuencias sobre ellos y sobre los demás. El proceso de prueba y error que se da dentro de un experimento va llevando a un aprendizaje individual y social que permite apropiaciones de conceptos o experiencias que a veces no se adquieren en el tablero de un aula o en un discurso en un taller con una comunidad.

Buena parte del mecanismo que logra este aprendizaje es que el juego permite que las personas incorporen el pensamiento estratégico en la racionalidad, es decir, “qué creo yo que hará el otro si yo tomo esta decisión, o incluso más sofisticado, qué creo yo que el otro cree que yo haré en el juego”. A medida que se va dando el juego, este proceso de prueba y error va generando una sincronía entre expectativas o creencias de cada participante sobre las interacciones sociales y sobre las consecuencias individuales y sociales. En ocasiones, estar en los zapatos del otro me permite ver esta interdependencia de acciones y resultados y permite construir espacios más productivos de diálogo y de búsqueda de soluciones colectivamente beneficiosas.

 

Como decano de la facultad de economía, ¿considera usted importante enseñar más sobre economía del comportamiento a los estudiantes? ¿Por qué?

Totalmente. Ya contamos en la facultad con un curso permanente que se ofrece en estos temas con bastante demanda; el tema aparece con regularidad en varias de las tesis de nuestros estudiantes doctorales y muchos de nuestros cursos del núcleo comienzan ya a tocar algunos de estos aspectos y fenómenos.

Es un proceso lento. Cuando yo regresé al país en el año 2000 el tema era esencialmente desconocido. Por varios años mi trabajo era visto como unos “jueguitos” y estos temas comportamentales seguían siendo vistos como anécdotas interesantes, pero no como algo estructural al comportamiento de los agentes económicos. En el año 2002, vino el premio Nobel de economía entregado a Vernon Smith y Daniel Kahneman, dándole un respaldo enorme a estos trabajos dentro de la ortodoxia económica y, de paso, logrando que el término de “jueguitos” pasara a “experimentos” y aumentara el interés en el país por el tema.

El premio Nobel de Elinor Ostrom del año 2009 continuó esta tendencia al mostrar el papel de estos aspectos comportamentales y sus interacciones con los institucionales para explicar por qué a veces las comunidades podían resolver problemas que el mercado o el Estado no podían resolver. Ya hoy existe una masa crítica de economistas en el país que trabajan desde la perspectiva comportamental para estudiar problemas en la salud, la educación, las finanzas, la reducción de la pobreza, los problemas ambientales y agrícolas, entre otros.  Gracias a todos estos esfuerzos de la economía del comportamiento tenemos una disciplina sustentada en un modelo más realista de la naturaleza humana. Comprender esa naturaleza nos permite profundizar más en las raíces de esas crisis y en las posibilidades para evitarlas o responder a ellas.

 

ENTREVISTA A FEDERICO GONZÁLEZ

Lina Ríos Ortiz

Subdirectora de Entrevistas

Estudiante de Economía y Derecho

Universidad de los Andes

lt.rios@uninandes.edu.co

 
Eliécer Zuleta Báez

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

e.zuleta11@uniandes.edu.co

 

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Economista Magna Cum Laude de la Universidad de los Andes, estudiante de la Maestría en Economía, ganador del premio a mejor estudiante universitario en 2016 y voluntario de la Fundación Con las Manos. En esta entrevista nos contó un poco sobre sus planes actuales, las implicaciones del premio que obtuvo, su perspectiva sobre la carrera, los consejos a quienes estudian ahora y su experiencia y recomendaciones en la promoción de equidad en Colombia.

 

Cuéntenos un poco acerca de usted

Me gradué en octubre del año pasado y ahorita estoy haciendo la Maestría en Economía PEG, estoy de asistente de investigación en el CEDE y dicto una complementaria de Econometría Avanzada. En este momento estoy tratando de aprovechar mi experiencia en “Con Las Manos” para hacer la evaluación de impacto de la fundación como tesis de maestría. Estoy haciéndola sobre esto porque me pareció una buena forma de usar la economía para aplicarla al estudio de una propuesta de solución real a un problema real. Además, me interesa la educación y he podido usar la Economía para aprender sobre este tema. 

Por otro lado, desde pequeño me he interesado por diversas cosas. Entre estas: el jazz, tenemos un grupo de jazz con unos exalumnos del colegio y nos reunimos una vez a la semana a tocar; el vóleibol, juego con el equipo de empleados de la universidad y estuve en el equipo de vóley playa de la universidad; y la lectura de ficción, una de mis pasiones que recientemente he dejado un poco de lado por la falta de tiempo.

 

¿Qué significó para usted haber ganado el premio Portafolio a mejor estudiante universitario en 2016? ¿Cuál es el impacto de estos premios en la sociedad de hoy en día?

Para mí fue una gran alegría, creo que fue un reconocimiento a una carrera en Economía que me gustó y en la que trabajé mucho. Me parece que los premios Portafolio tratan de premiar no solo el buen desempeño de empresas o personas en su respectiva labor, sino también que la finalidad de sus esfuerzos sea mejorar algo a su alrededor. Si premiar eso conduce a que esos esfuerzos se profundicen y se contagien, me parece que se hace una buena labor al reconocerlos.

 

Con respecto a la carrera quisiéramos saber: ¿qué opina sobre la tesis de que los economistas somos únicamente lectores del pasado?

Creo que en realidad casi todas las ciencias son lectoras del pasado, ya que la forma de sugerir o decir algo sobre el futuro es inevitablemente observar el pasado y esa característica se le puede otorgar casi a cualquier disciplina. Tal vez la crítica a los economistas es que su lectura del pasado no les sirve para predecir el futuro. Sin embargo, creo que la economía tiene uno de los objetos de estudio más complejos a los que un pensador se puede enfrentar, puesto que estudia sistemas sociales cuyos agentes de por sí ya son difíciles de reducir a unas leyes. La economía intenta analizar las interacciones complejas y cambiantes de agentes que a su vez complejos y cambiantes, y por eso creo que la economía no puede tener respuestas totales ni definitivas.

Pero no por eso está impedida de decir cosas relevantes para el futuro. Por ejemplo, la economía cada vez más se preocupa porque la teoría tenga una conexión con la práctica, esto se ve en el auge reciente de la econometría. Los economistas están cada vez más interesados en probar si sus teorías se cumplen en la realidad. Por supuesto, esto se hace usando datos de un momento específico en el pasado y, como ya dije, el objeto de estudio de la economía es complejo y cambiante… Los resultados no son fácilmente generalizables a todo momento y contexto. Por eso la economía necesita, creo yo, de aprendizaje constante.

 

Dado que el tema de la revista este semestre es la economía del comportamiento o de la cotidianidad, queremos saber para usted cuál es la importancia que tiene la economía en nuestro día a día.

Gracias a la economía del comportamiento hemos tenido una mejor comprensión de cómo toman decisiones los individuos. Entre otras cosas, los economistas del comportamiento han aprendido de la psicología que la racionalidad de los individuos es limitada.  En palabras simples, que las decisiones y cálculos humanos están sujetos de errores de cálculo o a atajos. Estos errores o atajos a veces son sistemáticos, entonces se pueden estudiar y pueden servir para hacer más realistas los modelos económicos. No obstante, creo que más allá de eso, aprender sobre cómo los individuos tomamos decisiones también le enseña mucho a los economistas sobre sí mismos. En las oportunidades que he tenido de leer y aprender sobre economía del comportamiento, fácilmente termino pensando en cómo yo tomo decisiones, y me veo identificado con sesgos y patrones psicológicos.

Por ejemplo, hace poco me contaron de un experimento desarrollado por Andrés Moya en una clase de la Universidad. El experimento consistía en tener dos grupos: a un grupo le ponen a recordar unos números específicos, que son relativamente sencillos, y al otro grupo le ponen a recordar unos cálculos mucho más difíciles, largos y en mayor cantidad. Ambos grupos debían recordar la información durante cierto tiempo. Justo después de esto les ponen a tomar la decisión de si comerse una manzana o un Chocorramo. Lo que se encuentra es que los que están más cargados cognitivamente con cálculos más complejos tienden a elegir más el Chocorramo que la manzana.

Cuando uno elige comerse un Chocorramo, en vez de una manzana en la tarde, seguramente no piensa en nada de esto. Pero si uno conoce los resultados de ese experimento, puede que caiga en cuenta de que eligió el Chocorramo justo porque era una semana muy ocupada, llena de parciales… Patrones como estos, de decisiones cotidianas, nos pueden decir mucho sobre cómo el contexto en el que se encuentran las personas influencia sus decisiones y, por ende, su calidad de vida.

Lo anterior también puede conducir a preguntas sobre la vida universitaria. Yo siempre he creído que los estudiantes fácilmente nos comprometemos con una carga académica que está por encima del óptimo. En mi caso personal, y observando las experiencias de la mayoría de mis compañeros a lo largo de la carrera, uno siempre está tratando de hacer “catch-up” con el semestre, con los temas de cada materia, etc. Finalmente, esto lo que hace es que uno se sature y tenga, como en el experimento, una alta carga cognitiva que no le permite tomar las decisiones correctas ni absorber de manera adecuada toda la información que se le provee.

 

¿Cuál es el consejo para aquellos estudiantes que se encuentran actualmente estudiando economía?

Mi primer consejo, sobre todo para aquellos que se encuentran de quinto semestre para abajo, es que tengan paciencia, porque se encuentran cerca de un punto de quiebre. En esos semestres es un poco difícil ver la economía de una forma aplicada, uno simplemente acumula herramientas para poder resolver preguntas y problemas posteriormente. Mi segundo consejo, que yo hice ya un poco tarde, es tratar de construir puentes con personas que le den a uno una visión de lo que viene después y también con personas con las que uno pueda compartir sus críticas frente a la carrera. Compartir con esas personas le ayuda a uno a resolver sus dudas y a entender por qué estudia lo que se estudia.

 

Ahora bien, conforme a su experiencia en la Fundación Con las Manos ¿Qué nos diferencia de las demás profesiones a la hora de crear y ejecutar estas propuestas?

Creo que los economistas somos escépticos, en un buen sentido, a la hora de proponer proyectos sociales. Digo escépticos por dos razones. Primero, nos interesa tener cierta seguridad de que la iniciativa social en la que participamos sí está cambiando las cosas, sí está mejorando algo. Además de la intención por mejorar las cosas, que es muy importante, también consideramos importante poder medir el impacto de las iniciativas. Y ojalá poder medirlo de forma que podamos afirmar que los cambios se deben a esa iniciativa social y no a otras cosas. Un ejemplo de la importancia de esto en el contexto educativo, es que muchas veces se asegura que alguna institución educativa es buena porque, por ejemplo, sus egresados tienen buenas posiciones o ingresos, pero a la hora de evaluar esto uno podría encontrarse con que ese éxito no se debe totalmente a la calidad de la enseñanza de la institución educativa sino a condiciones preexistentes de quienes estudian en ellas.

La segunda forma en la que los economistas somos autocríticos al proponer y ejecutar iniciativas sociales es que usualmente pensamos en los efectos secundarios que pueden tener. No me quiero poner muy técnico, pero pensamos un poco en términos de equilibrio general: aunque una obra social tenga un buen efecto en cierta dimensión, de manera indirecta podría estar empeorando otra, y eso hay que tenerlo en cuenta. Todo este escepticismo del economista, creo yo, ayuda a que las propuestas sociales se diseñen y lleven a cabo de una mejor manera.

 

Conforme a la situación colombiana ¿Qué mecanismos considera usted son eficientes a la hora de promover una sociedad más equitativa?

Desde mi perspectiva personal, creo que hay dos cosas fundamentales: mejorar la educación y reducir la corrupción. En particular, creo que es muy importante mejorar la calidad de la educación, ojalá empezando donde sea hoy más baja y desde edades tempranas. Me parece que, si el objetivo es reducir la desigualdad, no es suficiente ofrecer educación de calidad en edades tardías, según un criterio meritocrático. Quienes llegan al final de la adolescencia con más capacidades, en parte las adquirieron porque se han esforzado, pero también en parte porque nacieron y crecieron, por azar, en unas condiciones más favorables que otros. Programas como “Ser Pilo Paga” presentan avances muy importantes, sin embargo, creería que no son una solución definitiva. Entre los estudiantes que cumplen el requisito de SISBEN para participar en SPP hay diferencias socioeconómicas y en habilidades. Lo ideal sería poder darle enseñanza de calidad no solo a los más pilos entre ellos, sino también a los que, por condiciones externas, tienen menores capacidades y ojalá lo más temprano posible en sus vidas, antes de que las desigualdades sean irremediables. No obstante, tener calidad educativa para todos y desde temprano es costoso. Ese es un ideal que requiere muchos recursos… De ahí que la segunda cosa fundamental sea reducir la corrupción.

 

 

 

SECCIÓN ECONOMISTA UNIANDINO: ENTREVISTA A ANDRÉS ÁLVAREZ

 

Camilo Mateus

Estudiante de Ingeniería Industrial y Economía

Universidad de los Andes

 

Santiago Ramírez

Estudiante de la Maestría en Economía (PEG)

Universidad de los Andes

 

Andrés Álvarez, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, Ph.D. en Ciencias Económicas de la Université Paris Ouest Nanterre La Défense, habló con la Revista Supuestos sobre su experiencia como estudiante de Economía en la Universidad de los Andes, la profesión y algunos temas de actualidad.

 

¿Por qué estudió economía? ¿Por qué en Los Andes?

 

Como decía Alejandro Gaviria, los economistas entramos por desubique, debido a que tenemos intereses múltiples. Yo -por ejemplo- tenía una vocación muy clara de ser profesor, no tenía muy claro de qué, pero de niño quería ser profesor de colegio. Me interesaban las ciencias sociales, la filosofía, la sociología, algo por el estilo. Eso no era bien visto en mi casa. Mi padre me indujo a estudiar en Los Andes por la posibilidad de hacer doble programa, aunque yo quería estudiar en la Nacional. Mi hermano había estudiado economía y me aconsejó que la estudiara con doble programa. De manera que, así un poco desubicado, un poco sin tanto entusiasmo, empecé a hacer economía y doble programa con antropología. Al tercer semestre fue claro para mí que yo quería ser más economista que antropólogo. Me di cuenta que el tipo de preocupaciones que yo tenía las podía abordar mejor desde la economía que desde la antropología.

 

¿Qué le recomendaría a aquellos que hasta ahora están empezando a estudiar economía?

 

Yo creo que la economía es más versátil de lo que uno percibe en los primeros semestres. La economía es más versátil porque es una especie de binoculares para mirar la realidad de una manera particular y sirve para hacerse muchísimas preguntas de esta. Yo recomendaría a los estudiantes que se acerquen a otras disciplinas. Si tienen intereses diversos es fundamental que no se queden con las ganas de probar otras cosas. Básicamente porque una de las cosas que yo he visto que pasa con mis estudiantes es que eso los va a enamorar más de la economía. Esto les va a permitir entender que elementos de la economía que antes no eran de su agrado, en realidad son elementos muy valiosos y toman un sentido cuando uno los mira desde afuera de la economía.

 

De su paso por la universidad, ¿qué recuerdos tiene? ¿cómo ha cambiado?

 

La universidad ha cambiado muy rápido en los últimos veinte años, desde que estudié aquí. En esa época la universidad era más pequeña y uno reconocía a la gente de otras disciplinas. Era una universidad muy artesanal en los servicios que le ofrecía a los estudiantes, en particular los servicios culturales. La máxima actividad cultural consistía en ver cuenteros o personas que tocaban guitarra en La Chimenea, donde se encontraba hasta hace poco la Biblioteca Satélite de Economía. Recuerdo que esa chimenea se prendía los viernes y se parecía como al Chorro de Quevedo, donde la gente cantaba con guitarra y demás.

 

Dadas las constantes críticas que le hacen a la economía actualmente, ejemplo de esto la no previsión de la crisis del 2008, ¿vale la pena ser economista?

 

Definitivamente creo que sí vale la pena.  La economía es tan importante que usted no ve nunca que se le eche la culpa de la pobreza o de la desigualdad a otras disciplinas como la sociología, la historia o la antropología, porque hay una consciencia de que la responsabilidad más grande la asume la economía –aunque no debería ser así-. Los economistas, que asumimos el papel que nos toca –a veces en exceso-, somos una profesión que al menos se enfrenta con valentía a las políticas públicas y por ende nos exponemos más a las críticas, sin querer decir con esto que no hay errores, porque los hay.

 

¿En qué se encuentra investigando actualmente?

 

Estoy terminando un recuento de la historia monetaria de Colombia con Fabio Sánchez. También estoy trabajando en una historia más contemporánea del mercado laboral colombiano a partir de la curva de Beveridge, que es la relación entre vacantes y desempleo. Adicionalmente, estoy trabajando en algo relacionado con la Historia del Pensamiento Económico que tiene que ver con la formación de las ideas económicas en Colombia en el siglo XIX. En particular, estoy trabajando sobre la evolución en la enseñanza de la economía política en la formación superior de las élites que iban a gobernar el país.

 

¿Cómo evalúa el estado actual de la historia del pensamiento económico en la academia?

 

A nivel mundial, desde los años ochenta, se ha sacado la Historia del Pensamiento Económico como curso obligatorio, pese a que los grandes economistas del pasado fueron formados por universidades donde se dictaba. Una excepción a la regla fue América Latina, un poco en Francia, Italia y Alemania. Es una disciplina que perdió su lugar en la enseñanza básica en casi todos los lugares del mundo. Sin embargo, desde principios del siglo XXI la gente está volviendo a retomar ideas del pasado y a enriquecer el debate actual con dichas ideas.

 

¿Qué opina usted frente a  las decisiones que ha tomado el Banco de la República los últimos dos años en relación con el choque externo que ha sufrido el país?

 

En el blog que tenemos con varios profesores en La Silla Vacía he escrito un par de cosas críticas frente a una institución que respeto mucho, que considero muy seria y que reconozco como una de las instituciones más valiosas y juiciosas del país. A pesar de eso, he sido muy crítico de la reacción que empezaron a tener frente a la inflación desde hace un año.

 

Yo creo que el Banco se asustó un poco con la situación y ha tenido un discurso contradictorio. Dicho discurso afirmaba que el fenómeno inflacionario era un fenómeno que no se debía a que estuviera bajo control del Banco, es decir, no era consecuencia de la laxitud de la emisión monetaria ni era un fenómeno nominal, sino más bien consecuencia de choques reales –fenómeno del niño y choque de la tasa de cambio a través de los bienes importados-. Sin embargo, al mismo tiempo que reconocía eso, cuando la inflación se desbordó, tuvo una reacción agresiva y excesiva, como tratando de demostrar que ellos si están al frente de la situación, pero sabiendo al mismo tiempo que la política de subir la tasa de interés iba a tener consecuencias reales negativas. Lo cual, conforme a su discurso, a pesar de eso, resultaba inevitable con el fin de construir credibilidad en sus metas.

 

Yo no estoy convencido de que la mejor manera de construir credibilidad fuera mediante políticas pro cíclicas –frente a una reducción del crecimiento ellos frenaron aún más la economía-. Ahora bien, frente a las expectativas hay otras maneras de control; como convencer a los agentes de que era un fenómeno temporal, es decir, el discurso que habían tenido anteriormente. Por otro lado, ellos podrían haber renunciado a las metas de inflación de corto plazo, ya que no era culpa de ellos sino una cuestión de asumir una coyuntura inesperada para todo el mundo. Insisto, yo respeto mucho al Banco, entiendo por qué tomaron la decisión que tomaron, pero no la comparto. 

 

JAMES ROBINSON, sobre las elecciones presidenciales de EEUU

Lina Ríos
Subdirectora de Entrevistas
Estudiante de Economía y Derecho
Universidad de los Andes

Germán Obregozo, Camilo Mateus y Santiago Ramírez
Subdirección de Entrevistas

James Robinson, profesor de la Universidad de Chicago, Ph.D. en Economía de la Universidad de Yale, autor del bestseller Por qué fracasan los países, le concedió a la Revista Supuestos una entrevista en la que habló sobre sus trabajos actuales y sus principales opiniones frente a las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Primero que todo, nos gustaría preguntarle ¿en qué está trabajando actualmente? ¿de qué trata su última investigación?

Bueno, en lo más grande que estoy trabajando en este momento es en la redacción de un nuevo libro. Tengo algunos proyectos muy específicos, pero el gran proyecto es la redacción de un nuevo libro, sobre la construcción y la formación del Estado hoy en día y a lo largo de la historia. Estoy evaluando cómo diferentes sociedades han creado una autoridad efectiva del Estado, o fracasado en ello. La idea principal es que existe una carrera entre el Estado y la sociedad tal que, si el Estado se hace demasiado fuerte, no es bueno, y, si la sociedad se hace demasiado fuerte, eso tampoco es bueno. De manera que, lo que se necesita es una carrera equilibrada entre el Estado y la sociedad. Este libro se publicaría ya sea en un año y medio o dos.

De ahora en adelante estaremos haciéndole algunas preguntas respecto a las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Pero, antes de empezar, podría compartirnos algunas ideas generales sobre la manera en que se han llevado a cabo recientemente.

Yo no investigo sobre eso, sin embargo, tengo muchas preocupaciones acerca de lo que está pasando en los Estados Unidos. Mi preocupación más grande es sobre el aumento de la desigualdad. Hay mucha polarización en la sociedad política. El debate no es sobre los problemas reales de política o aquellos que enfrenta la sociedad o el país. Hay un montón de sinsentido en el hecho de culpar a extranjeros o -en particular- mexicanos por los problemas de Estados Unidos. Un ejemplo de esto es la propuesta de construir un muro en la frontera con México como una solución. Todo este sentimiento de anti-inmigración, anti-islamismo, es similar al populismo, al chavismo, al peronismo, algo por el estilo. Es tratar de hacer política sobre temas simbólicos y emocionales, en vez de los problemas reales que enfrenta la sociedad. No es clara para mí la relación entre toda está retórica populista de Trump y la creciente desigualdad. Aquello parece reflejar algo de desencanto con el sistema político tradicional, que se podría decir, fue lo mismo que pasó en Venezuela cuando el chavismo subió al poder. Al mismo tiempo, se tiene esta obsesión de los medios de comunicación con Trump, lo cual le permite a él influir sobre la agenda política. Incluso, la BBC, que está en condiciones de ser objetiva, no puede parar de cubrir cada cosa absurda y ofensiva que Trump dice. No veo ningún tipo de fuerza política tratando de que la desigualdad baje -por ejemplo- o resolviendo estos problemas de marginalización en la sociedad y el debate real no es, desafortunadamente, sobre eso. Si usted observa el debate, Hillary Clinton se la pasa defendiéndose del caso de los correos electrónicos. Eso fue algo descuidado de su parte, pero no es lo que debería estar en discusión. Ellos deberían estar discutiendo problemáticas reales de la política del país. 

Acerca de la frase “La Fed necesita ser más representativa de los Estados Unidos en su conjunto”, ¿cómo puede el gobierno lograr que los banqueros privados salgan de las juntas directivas de las Fed regionales en el largo plazo?

Es una pregunta interesante. La arquitectura de la Reserva Federal fue diseñada hace cien años –supongo-, y el mundo ha cambiado. Esto no es algo sobre lo que yo haga investigación o haya pensado mucho al respecto. Obviamente, es fácil pensar que debido a que el sector de la banca privada tiene representación en las Fed regionales, entonces tienen un gran impacto sobre las personas que se supone deberían estar regulando al sector bancario privado. De manera que, la forma usual de ‘teoría de incentivos’ indicaría que no es deseable que las personas que puedan crear problemas se estén regulando a sí mismas. Pero, honestamente, no conozco a profundidad la discusión sobre estos temas. No conozco los pros y contras de esto. Pienso que hay un conflicto de intereses, pero quizás haya argumentos a favor también. Por ejemplo, en términos de provisión de información a las Feds.

En términos de política fiscal, Donald Trump plantea una disminución considerable del impuesto al ingreso y del impuesto a los negocios. Por otro lado, Hillary Clinton propone aumentar el gravamen a las corporaciones más grandes y con mayores capacidades económicas y a los hogares de altos ingresos, entre otras medidas. ¿Qué implicaciones cree usted que cada enfoque fiscal podría tener en Estados Unidos en caso de implementarse?

Yo pensaría que la política de reducir impuestos de Donald Trump parece ser simplemente una nueva versión de Reaganomics. Él también está prometiendo expandir considerablemente las fuerzas armadas, lo cual es sumamente costoso y me parece que no tiene realmente una política fiscal coherente. Es inconsistente -lo cual se asemeja mucho a lo que tenía Reagan- y pienso que los recortes de impuestos de Donald Trump serán seguidos por unos aumentos en impuestos. Para mí eso no suena como una política muy coherente y dudo que exista mucha evidencia que sugiera que los efectos que él asegura que tendrían sus recortes de impuestos sean verdad.

Mi visión de los Estados Unidos es que existe un terrible déficit de muchos tipos de bienes públicos, que son sumamente relevantes para la economía, y no es posible proveerlos si se recortan impuestos. Hay un enorme problema con el sistema educativo y el sistema de colegios públicos en los Estados Unidos, y estos necesitan recursos de los contribuyentes. Por lo cual, pienso que uno fácilmente podría hacer un argumento sobre cómo es de hecho la falta de provisión de bienes públicos, lo que resulta ser el impedimento más importante para el crecimiento económico, en lugar de las altas tasas marginales de impuestos a las empresas. Ese es mi comentario sobre esa la política.

Por otro lado, no conozco los detalles de la política fiscal que plantea Hillary Clinton. No sé si sea muy práctico poner impuestos a grandes compañías multinacionales dado que estas pueden moverse muy fácilmente y tienen una gran capacidad para evadir regulaciones. Mira, por ejemplo, todas estas compañías como Apple y Amazon: son simplemente demasiado buenas a la hora de evadir muchos impuestos. No sé cuál es el mejor plan para intentar detener esto y dudo que lo mejor para Estados Unidos en el largo plazo sea intentar evitar que las empresas salgan. Pienso que eso es sumamente difícil de hacer. Para mí, la mejor estrategia es invertir en el sistema educativo y en el capital humano. Estados Unidos no puede competir con los trabajadores de salarios bajos en China, Vietnam e India, debe competir con un alto capital humano, lo cual significa que se debe invertir en educación.

¿Cómo piensa usted que los planteamientos fiscales propuestos por los candidatos son relevantes para la situación económica que deja la administración de Obama?

De nuevo, no soy un macroeconomista, pero pienso que, en relación a contra factuales razonables, la administración de Obama hizo un gran trabajo en detener el inicio de una catastrófica recesión. En efecto, existe un problema de bajo crecimiento en Estados Unidos, pero la situación aquí es menos grave que en Europa. El desempleo ha estado cayendo aquí y aún hay algo de crecimiento económico. No se tiene este tipo de estancamiento que parece estar afectando a muchos países en Europa, aquí hay flexibilidad del tipo de cambio y la junta de la Reserva Federal ha sido muy agresiva tratando de luchar contra este tipo de estancamiento de la economía, así que no creo que el gobierno de Obama haya hecho un mal trabajo. Se podría decir, sin embargo, que han sido incapaces de resolver algunos de los problemas estructurales subyacentes que creó la crisis financiera, tal como la influencia política de Wall Street en Washington D.C. Pienso que, si algo, la situación está mucho peor que antes, puesto que una de las consecuencias de las quiebras ha sido que la industria financiera se encuentra mucho más concentrada de lo que lo estaba antes de la crisis.

Ahora bien, en cuanto al tema migratorio, en caso de que el Congreso de los Estados Unidos promulgara normas que estuvieran en contra del proceso de inmigración a este país. ¿Qué implicaciones creería usted que tendría esto en la economía estadounidense? ¿Qué pasaría en el corto y en el largo plazo?

Bueno, yo creo que eldinamismo tecnológico de la economíade Estados Unidosestá basado en suhabilidad para absorber personas talentosas de todo el mundo, solo es necesario ver todos estos innovadores de Silicon Valley, en donde muchos de ellos son extranjeros. Por esta razón, pienso que esta idea es contraproducente. Entiendo que es difícil integrar los inmigrantes a la sociedad, pero no comparto la ideología del nacionalismo y de cualquier identidad nacional, debido a que -en mi opinión- ha sido una fuerza perversa a lo largo de la historia, y, si me preguntas la razón por la queEstados Unidos tiene una ventaja en la innovación tecnológica y científica, o en términos de crecimiento económico, una muy importante es su increíble habilidad para recibir extranjeros e integrarlos en la sociedad. Desde mi punto de vista, pienso que sería un desastre, no sabría cuál sería el costo o el beneficio en el corto plazo, pero tendría un costo definitivamente alto en el largo plazo.

Por lo tanto, creo que todos necesitamos ser más tolerantes y entender que estas ideas son una forma ridícula de pensar. Así mismo, aunque puede ser difícil absorber muchas personas rápidamente, solo necesitamos mirar las reacciones de Alemania y otros países, es increíble. Los alemanes están recibiendo miles de migrantes y lo ven como un valor agregado para la sociedad y, de alguna forma, Alemania los está absorbiendo. No se específicamente qué políticas y estrategias tienen, pero demuestran que puede hacerse. Además, tiendo a pensar que la selección en realidad es una selección positiva, debido a que las personas con mayores habilidades son las que pueden salir de países como Mali, Etiopia o Siria. Por lo que, al ser estas personas habilidosas, inteligentes y motivadas, no estamos hablando de selección adversa. En mi caso, yo soy inmigrante en los Estados Unidos y siempre me he sentido bien recibido, lo he disfrutado desde que llegue, y pienso que esta es una sociedad muy abierta, en la que la mayoría de personas que vienen de África o América Latina encuentran que Estados Unidos continua siendo un lugar cálido para los inmigrantes.

*Fotografía tomada de http://lasillavacia.com/