ENTREVISTA A CAROLINA SOTO

 

Sebastián Angarita
Miembro de Entrevistas y Reportajes
Estudiante de Economía
Universidad de los Andes

Valentina Martínez Coral
Miembro Subdirección de Entrevistas y Reportajes
Estudiante de Economía y Música
Universidad de los Andes

María Fernanda Rodríguez
Subdirectora de Entrevistas y Reportajes
Estudiante de Economía y Gobierno y Asuntos Públicos
Universidad de los Andes

13 de abril del 2018

Carolina Soto es economista de la Universidad de los Andes, Máster en Economía de la misma institución y Máster en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de Columbia. Actualmente se desempeña como Alta Consejera Presidencial para el Sector Privado y Competitividad. Además, se ha desempeñado en cargos como el Viceministerio General de Hacienda y Crédito público y la Dirección General del Presupuesto Público Nacional. Carolina Soto habló con Supuestos de su labor como economista en el sector público y de los principales retos que va a encarar el próximo presidente de la República.

¿Qué le motivó a especializarce en temas de desarrollo económico?

Bueno, fue básicamente la misma motivación que me llevó a estudiar economía y era entender cómo es el comportamiento de los distintos agentes, cómo hacer para aprovechar los distintos recursos del país. Cuando estaba estudiando pensaba en cómo era posible que un país con tantas potencialidades tuviese un nivel de desarrollo tan bajo, entonces decidí estudiar economía para entender cómo operaban las empresas, las personas, el mercado. Tener esos elementos y buscar entender y obtener las herramientas para promover y mantener un adecuado crecimiento.

En términos generales ¿cuáles son sus funciones aquí en la consejería?

En el tema del sector privado es ser el enlace entre las empresas, los gremios, las industrias y el gobierno. Es ser ese brazo articulador entre las distintas entidades del gobierno y el sector privado. Ahora, en términos de competitividad existe un sistema nacional de competitividad hace 10 años y la consejería es la que coordina todo el sistema. Aquí participa también todo el sector privado, la academia y distintas entidades del orden nacional que se replican a nivel territorial. Los departamentos tienen unas comisiones regionales de competitividad y lo que busca el sistema es identificar las barreras que le impiden al país ser más competitivo, más productivo. Nos reunimos una vez al mes y analizamos los distintos proyectos que se han planteado para atacar esas barreras.

También estamos asesorando a presidencia en todos los temas económicos, en el impacto económico de una medida y en el análisis fiscal, haciendo las veces de consejería económica del presidente. También estamos coordinando lo que nos falta para ingresar a la OCDE, una organización de 35 países que se unieron hace 40 años para buscar mejorar sus estándares, sus prácticas y sus normas. Llevamos 7 años intentando ingresar y tenemos que ser aprobados por una serie de comités. A cada país le ponen un número distinto de comités para su ingreso, a nosotros nos exigieron pasar por 23 comités. Llevamos 21 aprobados y la meta de este gobierno es lograr que nos aprueben los que faltan de aquí a agosto.

¿Cuál considera que ha sido el reto más difícil que ha tenido realizando esa labor?

El reto más complejo es la articulación entre las entidades con las entidades territoriales, en las que vemos mucha voluntad pero poca capacidad institucional y técnica. Son muy heterogéneas, obviamente hay dos o tres municipios muy buenos y muy avanzados, pero con el resto es muy difícil la interlocución, la elaboración de proyectos, entonces por un lado esta ese reto. Por otro lado, creo que el reto más grande y el reto de la administración pública es la articulación de las entidades, entender que somos un sistema y que tenemos que trabajar todos para el mismo lado, sincronizados, ese es un tema muy difícil.

¿Cuáles cree que son los principales retos económicos que deja este gobierno para el país?

Yo creo que uno de los grandes retos del país es poder avanzar hacia la formalización laboral y empresarial. Muchas de las empresas y gremios que vienen aquí traen la preocupación de que tienen una competencia desleal con los informales. Tenemos que buscar la forma de ayudar a que gradualmente se formalicen esas empresas y lo mismo al nivel de los trabajadores. Si bien por primera vez en la historia tenemos más trabajadores formales que informales en las principales ciudades, sigue siendo un país en el que la mitad de sus trabajadores no están formalizados, somos un país con muchas necesidades, pero con la mitad de su estructura productiva y laboral informal.

Un segundo tema importante es el tema pensional, el país requiere una reforma pensional. Tenemos dos regímenes que no son competitivos entre sí, hay un arbitraje gigantesco. Además, hay un sesgo hacia el régimen de prima media, se necesita una revisión. Vemos que una persona que se encuentra en el régimen de prima media puede obtener una pensión más alta que en el sistema de ahorro individual. Es decir, se están subsidiando ampliamente las pensiones a partir del bolsillo de los colombianos, ¿por qué? Las alertas están todas prendidas, desafortunadamente no alcanzamos a hacer esas reformas en este gobierno por otras prioridades que consumieron la agenda, pero yo creería que antes de formalización el enfoque debe estar en pensiones.

Luego tenemos otro reto que no es directamente económico pero que tiene muchas repercusiones a nivel económico: una reforma a la justicia. Tenemos una justicia que no funciona de una manera adecuada, no sé si es porque no tiene los suficientes recursos, o no tiene la suficiente gente o capacidad. Por un lado, es demorada, pero de otro lado es errática frente al sector privado. Los jueces están cambiando las reglas de juego del sector privado, toman una cantidad de decisiones que afectan el campo institucional. Cambiaría el término: el problema no es la justicia, es la inestabilidad jurídica, ese es el problema. No tenemos reglas de juego ¿Entonces la última palabra quién la tiene?

Hay un tema también en materia territorial que es importante abordar. Tenemos desde 1991 descentralización territorial: las entidades deben, en principio, autofinanciarse, obtener sus recursos y financiar los gastos que la constitución les indica. Sin embargo, eso no ha sido posible. Ha habido, por distintas razones, una falta de generación de ingresos propios de las entidades. Los municipios y departamentos no están pudiendo cumplir con sus obligaciones, ni generar ingresos y tampoco tienen la capacidad institucional para estructurar proyectos, para ser innovadores.

Por último, el tema de la productividad. Seguimos teniendo mucho potencial, pero somos muy poco productivos. Todavía nuestras exportaciones están basadas en materias primas, en productos de hidrocarburos y minería. Tenemos que lograr superar esa estructura productiva, innovar más, diversificarnos más en las cadenas de valor. Para eso se necesita desde las regiones empezar a trabajar en todos los frentes que permitan tener mejores procesos a nivel de las empresas, del sector privado y del aparato productivo.

¿Cuál es el principal aporte de este gobierno al país?

Yo creo que la generación de empleo de calidad. ¿Qué hizo este gobierno? Desde muy temprano hizo dos cosas: una ley de primer empleo que buscaba reducir los costos para las personas que no tenían experiencia, que estaban en su primer trabajo, asumiendo ciertas cargas laborales y la reforma tributaria del 2012 que redujo en 16 % los impuestos sobre la nómina o parafiscales, que también son un sobrecosto para el empleo. Después de la reforma del 2012 empezó a aumentar el empleo formal, la tasa de desempleo se redujo y entregamos eso, un país con una tasa de desempleo de un dígito y más de tres millones de empleos creados, casi todos formales. Es un paso muy significativo e importante.

Este tema es complicado por el salario mínimo. Contamos con sistemas productivos que no pueden formalizarse por escasez de recursos no dan para eso, hace falta una formalización escalonada.

Totalmente. Es eso, es que a veces uno toma las medidas desconociendo las realidades del país. Es preferible contar con un salario mínimo un poco menor pero que se pueda trabajar. Entonces, ¿qué pasa? Que en la realidad contamos con tantos informales. No podemos desconocer nuestra realidad. El reto y lo bonito de la política pública es que uno tiene que estar mirando las implicaciones de sus decisiones, corregir constantemente, construir sobre lo construido y siempre aprender de los errores. Es para ir mejorando.

¿Cuál es el reto más grande que tiene el próximo presidente de Colombia?

Desde mi posición creo que el reto más grande es poder reducir la polarización que ha venido dominando el espacio político en los últimos años. Es muy difícil tomar cualquier decisión cuando salen los opositores tan radicales y extremos, cuando todo lo que se dice se magnifica en contra. No importa qué haga un gobierno si está tan estigmatizado y el país tan polarizado, es muy difícil gobernar por más de que se tomen buenas decisiones. ¿Cuál es mi punto de vista? yo sí creo que hemos avanzado mucho, ustedes ven los indicadores sociales, de pobreza, de pobreza extrema, de salud, de cobertura en acueducto, de acceso a internet, todo lo que uno ve es un país muy distinto al del 2010. Colombia sí ha tenido un avance y un progreso significativo, hay que reconocerlo y analizar qué hay que hacer para que todos avancemos como país. ¿Por qué no remamos todos juntos? El gran reto que tiene el próximo presidente es tratar de unir, acabar con esta polarización. Cómo me hubiera gustado que hubiesen podido reconocer un poquito más la labor que hemos hecho.

También hay otro reto muy importante y es mantener la sostenibilidad fiscal, nosotros hemos sido un país muy juicioso. No hemos tenido hiperinflaciones y hemos tenido la fortuna de tener una tecnocracia económica. Los ministros de hacienda independientemente del gobierno han sido ministros responsables, son conscientes de la necesidad de la disciplina fiscal. Entonces, se ha tenido un adecuado gasto. Incluso el presidente Santos, yo creo que él ha sido el abanderado de la responsabilidad fiscal. Cuando llegó al gobierno el llevó al congreso la regla fiscal que es un límite al gasto en términos del PIB, que dice que año tras año se tiene que ir reduciendo el déficit estatal con unas metas puntuales. Entonces ese reto se enmarca en buscar una sostenibilidad fiscal, en mantener la regla fiscal y esa tecnocracia que ha caracterizado el manejo económico del país.

¿Cómo calificaría al sistema fiscal colombiano?

 

Si hablamos del sistema fiscal como las autoridades fiscales, hemos tenido un manejo relativamente bueno, pues estas hacen parte de la buena tecnocracia económica que hemos tenido: responsable y disciplinada. Ahora, el sistema fiscal como estatuto tributario, tiene mucho potencial de mejora. Está todavía muy cargado hacia las empresas más que a las personas y vale la pena revisar la distribución de las cargas en el impuesto a la renta. Sumado a esto, el IVA es muy comparable con el resto de países de la región y los impuestos territoriales son muy dispersos.

 

Dada la poca confianza de los colombianos en el sistema tributario ¿cómo darle credibilidad a un sistema que ejerce como financiador del gasto público?

 

Creo que hay dos formas para aumentar la credibilidad del sistema tributario. Por un lado, necesitamos ser más estrictos con la corrupción en el país y hacer una lucha frontal contra esta mediante una reforma al sistema judicial que la desincentive. De lo contrario, la gente seguiré teniendo arraigados pensamientos como para qué pago si se lo roban, pero si no pagan también se los están robando. En cuanto a la contratación estatal, se necesitan procesos transparentes y pliegos tipo más participativos. Es decir; contratos más generales para las obras públicas. Por otro lado, es fundamental que se vean las obras, los avances. Si se ve el puente o el acceso al servicio médico, el panorama será diferente.

 

¿Cuáles cree usted que son las políticas que generan mayor inestabilidad fiscal en el gobierno nacional?

 

Las políticas asistencialistas que crean subsidios que no se necesitan, porque después desmontar eso, por las restricciones económicas que tenemos, es muy difícil. Se necesita crear subsidios bajo un buen análisis y temporalidad. Nos toca pensar también cuáles son los subsidios que realmente se necesitan, en qué condiciones y en qué temporalidad, y que el beneficiario no pueda recibir un paquete ilimitado de subsidios. También debemos pensar en qué condiciones somos asistencialistas y cómo interfiere eso con los incentivos Por ejemplo: el régimen contributivo del sistema de salud.

 

En esta vía ¿considera necesaria una reforma al sistema? 

 

Considero que sí se necesita una reforma tributaria territorial. Actualmente, el congreso crea impuestos y rangos de tasas a las que se pueden cobrar, y las entidades territoriales son autónomas en adoptarlos y ponerlos en sus códigos tributarios. Tenemos empresas que se benefician de impuestos como el del alumbrado público y no hay una regla que lo limite. Revisaría un poco más cómo se pueden repartir las cargas hacia las personas naturales y no a las empresas y pondría el foco en los impuestos locales. Sin dejar de lado, por supuesto, el control a la evasión.

 

 

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