LOS RETOS ECONÓMICOS DE LA PRODUCCIÓN DE ENERGÍAS RENOVABLES EN COLOMBIA

Nicolás Urdaneta
Estudainte de Economía
n.urdaneta@uniandes.edu.co
Twitter@n_urdan13


El 8 de agosto de este año se cumplió el Earth Overshoot Day 2016, el día en el que la población del mundo ha consumido tantos recursos del planeta como los que puede regenerar en un año entero. Esto no es nuevo, desde 1969 la huella ambiental total ha superado a la biocapacidad total de la tierra según el Global Footprint Network (Global Footprint Network, 2016). Con el consumo actual, se necesitarían 1,6 planetas como el nuestro para que éste se pueda recuperar, pero evidentemente solo tenemos uno.

El caso colombiano es mejor al de muchos otros países debido a las buenas condiciones ambientales de nuestro país, sin embargo, Colombia está reduciendo su débito con el medio ambiente a un ritmo alarmante (como indica la Gráfica 1). Se debe buscar una forma de reducir la huella ecológica porque como país se debe aportar de todas las formas posibles. De eso trata este artículo: ¿cómo puede Colombia aportarle al cambio climático reduciendo el impacto ambiental de las fuentes de energía eléctrica que tenemos? Para abordar este tema, el primer paso es comprender cuáles son las fuentes de energía eléctrica del país y quiénes consumen esa energía, para poder determinar los cambios que se deben realizar. Esto es seguido por conocer los impactos ambientales de cada fuente de energía, además de los costos de cada una, para luego evaluar el futuro de la producción de energía eléctrica del país.

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EL MERCADO DE ENERGÍA ELÉCTRICA

En Colombia, históricamente la mayor fuente de energía proviene de plantas hidroeléctricas y de termoeléctricas, que cómo indica la gráfica 2. acumulan casi el 100% de la producción de energía. Esta situación ha sido muy similar desde 1975, cuando las hidroeléctricas acumulaban el 77% y las térmicas el 23% restante (UPME, 2012) (García, Corredor, Calderón, & Gómez, 2013).

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En el 2012, Colombia produjo algo más de 60,000 Gigavatios-hora de electricidad (equivalente al 0,29% de la producción mundial), pero en comparación con 1975, se produce 5 veces más que en esa fecha. Esta energía fue consumida principalmente por las residencias, la industria y el comercio con un 41, 31 y 24 por ciento respectivamente. Esto lleva a que casi todo lo que se produce es redistribuido para consumo final mientras muy poco es de consumo propio y aún menos es exportado (las importaciones son casi inexistentes).

LOS IMPACTOS AMBIENTALES

Dentro de las fuentes de generación de energía en Colombia, las plantas hidroeléctricas son consideradas como energía renovable al no utilizar combustibles fósiles, aunque suelen tener un impacto ambiental negativo alrededor de donde se ubican. Estos impactos incluyen contaminación del agua y erosión de la tierra alrededor, pérdida de terreno forestal a causa de la inundación, entre otros. Por su parte, las termoeléctricas no pertenecen a las fuentes de energía renovable debido a su uso de combustibles fósiles (principalmente gas y carbón). De esta manera, Colombia ha producido, en su historia reciente, un 20% de su energía eléctrica por medio de fuentes no renovables. A pesar que lo anterior debe ser destacado, también es necesario tener en cuenta que actualmente menos del 1% de la energía se produce por medio de fuentes de energía no convencionales, que son el ideal para el cambio climático (eólica, solar, etc).

En este momento es necesario hacer una distinción entre los niveles de contaminación y las externalidades que tiene cada fuente de energía que se utiliza en Colombia. En un estudio del IDEA, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de España y la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) se clasificaron las distintas fuentes de energía por sus impactos ambientales, con unos resultados que resaltan las diferencias entre energías renovables y no renovables:

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Si bien no se entrará en detalle sobre los contenidos de la gráfica anterior, para el caso colombiano es destacable la diferencia del carbón en comparación con las plantas eólicas e hidráulicas. Las plantas de carbón tienen casi 20 veces los efectos de la eólicas mientras las de gas natural salen bien libradas en este estudio: solo tienen efectos cuatro veces mayores que las eólicas. Por el lado de las plantas hidráulicas, este estudio únicamente considera las de tamaño pequeño, que no tienen los mismos impactos que las grandes (que son la mayoría en Colombia). Si bien no se encuentran en la gráfica, la diferencia no es de gran magnitud.

El objetivo de Colombia, al igual que el de cualquier país, debe ser reducir las fuentes de energía que más contaminen y las que tengan un alto impacto en el entorno en el que se encuentran hasta ser suprimidas y reemplazadas por energías renovables con menor impacto ambiental. De esta forma, en Colombia la prioridad debe ser reducir al mínimo posible la generación de energía en plantas térmicas tanto de carbón como de gas. Luego, evitar construir más hidroeléctricas debido al impacto ambiental en donde se encuentran, a la vez que se incrementa la participación de plantas eólicas y otras energías renovables.

LOS COSTOS

Es imperante encontrar un método para producir energía de la forma más sostenible posible y para lograrlo hay que determinar cómo se planea sustituir las fuentes de energía tradicionales de Colombia por las energías renovables no convencionales. Esta misma problemática fue afrontada por Fedesarrollo en el 2013 en Análisis costo beneficio de energías renovables no convencionales en Colombia. En la Tabla 1. se pueden ver los resultados de esta investigación que indica que el costo de inversión por MW (mega Watt) instalado en una hidroeléctrica es similar al de una planta eólica (4000 millones de pesos por MW) mientras que las plantas térmicas están entre 2400 y 3000 millones de pesos por MW. Esta diferencia es sustanciosa y se mantiene con los costos de operación: las hidroeléctricas tienen el menor costo por Kilo Watt hora, las plantas eólicas están a la par de las termoeléctricas de gas y las de carbón duplican el precio de las de gas. Por otro lado, es necesario comparar los costos de las externalidades de cada planta ya que las externalidades de las hidroeléctricas y las eólicas se mantienen en un nivel bajo y todas son internalizadas mientras que las externalidades no internalizadas de las termoeléctricas son más que elevadas.

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De acuerdo a la tabla anterior se hace aún más evidente que las plantas térmicas son las que poseen las consecuencias negativas más grandes de todas las fuentes de energía. Y, si bien, las plantas eólicas tienen ventajas ambientales frente a las hidroeléctricas, cabe notar la diferencia en sus costos de operación que hacen que esta fuente de energía sea menos rentable. A pesar de las diferencias en costos mencionadas, ya existe un cierto nivel de competitividad entre las plantas eólicas y las demás fuentes de energía dado el desarrollo tecnológico que ha mejorado su eficiencia en producción de energía eléctrica.

 

LAS PROYECCIONES DE PRODUCCIÓN DE ENERGÍA

Ahora, cabe mencionar cómo será el desarrollo de la industria en Colombia en los próximos años y evaluar su evolución. La Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) proyectó en el 2012 que la demanda de energía en el país incrementaría entre el 67% y 105% a partir de esa fecha hasta el 2030, esto significa un crecimiento entre el 3% y 4% anual (Aponte & Andrade, 2013). En busca de sostener este incremento en la demanda de energía eléctrica, es de esperarse que se creen más plantas para producir esa energía. Siendo esta, una gran oportunidad para construir plantas de energías renovables no convencionales para satisfacer la creciente demanda, este no es exactamente el camino que se va a tomar en el país. La Gráfica 4, tomada de una presentación del UPME al Ministerio de Minas y Energía, demuestra que la expansión en la capacidad instalada de energía va a ser principalmente en plantas hidroeléctricas y muy poco en eólicas. A pesar de eso, las térmicas de carbón no tendrán crecimiento a partir del 2017 y las de gas también reducirán su participación en la producción de energía.

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Como se mencionó, el plan de Colombia para los próximos 10 años es invertir principalmente en nuevas plantas hidroeléctricas. Estas plantas pueden tener un buen desempeño en materia ambiental en producción de gases invernadero, pero su impacto sobre el lugar donde se ubican las convierten en fuente de crítica. Por otro lado, considerando el bajo crecimiento de las fuentes de energía eólica o la inexistencia de los paneles fotovoltaicos es necesario preguntarse si la producción de energía en el país está dirigiéndose en la dirección correcta. Recordando que los costos de las plantas eólicas siguen siendo superiores a los de las hidráulicas y como sus externalidades son similares, desde un punto económico las plantas hidroeléctricas tienen una ventaja sobre otras fuentes no convencionales.

CONCLUSIÓN

Si bien la meta es clara, hay varios factores económicos que impiden que esta transición sea sencilla. En primera instancia, se debe tener en cuenta que hay una diferencia de costo importante entre producir energía por medio de las fuentes renovables no convencionales y con los métodos que han sido tradicionales en el país. También se evidencia la facilidad que existe actualmente para producir energía por medio de plantas hidráulicas, lo que le proporciona una mayor dificultad a las eólicas a ser competitivas. En tanto a las plantas térmicas, su participación entre las fuentes de energía se reducirá en las próximas dos décadas; lo que significa un avance importante. El último objetivo, que es incrementar la producción de energías renovables no convencionales, no tiene las mejores proyecciones en el mismo plazo: si bien habrá más plantas eólicas en Colombia en el futuro cercano, esto no se acerca al ideal que debemos buscar. Todavía existe una brecha entre los costos de las demás fuentes de energía y las plantas eólicas, lo que significa que se requiere de mejoras tecnológicas en búsqueda de mayor competitividad y por qué no, dar algunos incentivos económicos si es posible.

 

REFERENCIAS

Aponte, J., & Andrade, J. (Marzo de 2013). Proyección de Demanda de Energía Eléctrica en Colombia. Obtenido de SIEL: http://www.siel.gov.co/siel/documentos/documentacion/Demanda/proyeccion_demanda_ee_Abr_2013.pdf

Asociación de Productores de Energías Renovables. (s.f.). Impacto ambientales de la producción de electricidad: Estudio comparativo de ocho tecnologías de generación eléctrica. Obtenido de APPA: http://www.appa.es/descargas/Resumen_Estudio_ACV.pdf

Bozkurt, I. (May de 2010). Energy Resoures and Their Effects on Environment. Obtenido de Marmara University: http://www.wseas.us/e-library/transactions/environment/2010/42-312.pdf

Cadena, Á. (26 de Noviembre de 2013). Audiencia Pública de Rendición de Cuentas. Obtenido de Ministerio de Minas y Energía: https://www.minminas.gov.co/documents/10180/557209/Presentaci%C3%B3n+UPEMEA+Angela+Cadena/23a9b1a7-7a36-4724-bf58-f9d3c813c3d5

García, H., Corredor, A., Calderón, L., & Gómez, M. (Octubre de 2013). Análisis costo beneficio de energías renovables en Colombia. Obtenido de Fedesarrollo: http://www.fedesarrollo.org.co/wp-content/uploads/2011/08/WWF_Analisis-costo-beneficio-energias-renovables-no-convencionales-en-Colombia.pdf

Global Footprint Network. (2016). National Footprint Accounts. Obtenido de Global Footprint Network: http://www.footprintnetwork.org/en/index.php/GFN/page/public_data_package

UPME. (2012). Balance Minero Energético. Obtenido de UPME.gov.co: http://www.upme.gov.co/GeneradorConsultas/Consulta_Balance.aspx?IdModulo=3

Vezmar, S., Spajic, A., Topic, D., Sljivac, D., & Jozsa, L. (2014). Positive and Negative Impacts of Renewable Energy Sources. Obtenido de International Journal of Electrical and Computer Engineering Systems: https://bib.irb.hr/datoteka/755710.05-02-14-03.pdf