LECCIONES DEL PASADO PARA EL CAMPO DEL PRESENTE: REFORMA AGRARIA Y DESARROLLO RURAL

Andrés Dávila
Director Editorial
Asistente de Investigación CEDE
Estudiante de Economía y Gobierno
ao.davila10@uniandes.edu.co
Universidad de Los Andes

 

Tras finalizado el proceso de paz con las FARC y ante la necesidad de evitar un repunte de la guerra con el ELN, el campo vuelve a ser protagonista para asegurar las condiciones que demanda un escenario de paz ideal. Como tal, para lograr reintegrar excombatientes a la vida civil, el campo debe ser capaz de alejarse del equilibrio político con desigualdad de tierras característico del origen de la violencia. El campo debe ser una opción atractiva. Un obstáculo para alcanzar esto, permanente en la historia de Colombia, es la distribución de los factores y las instituciones del sector rural. En específico, el déficit de dotaciones iniciales y la baja calidad institucional del campo contribuyeron a sentar las bases para los conflictos de desigualdad y desempeño económico de Colombia. Esto permite entender el origen de la distribución y uso de la tierra actual, un asunto prioritario ante la importancia de reformar el agro para el desarrollo integral del sector rural (Bolaños, 2017).

Las dotaciones iniciales de un país y su distribución tienen repercusiones importantes en el desarrollo de largo plazo, mientras que las instituciones originadas en el pasado colonial afectan la distribución de los factores del presente (Nunn, 2009). Luego, el desempeño económico del sector rural se encuentra diesmado desde la época colonial. Aun más, los efectos de los recursos limitantes y las reglas perjudiciales no afectan solo el desarrollo económico, también tienen impactos importantes sobre la organización y el progreso social del país. Para alcanzar la anhelada paz es fundamental superar viejos obstáculos que permanecen, continuar con prácticas esperanzadoras al progreso y dejar atrás las dificultades estructurales que motivaron el conflicto. Por esto, surge la necesidad de una reforma agraria que fomente el desarrollo rural, cuestión que se puede entender desde la historia económica colombiana. Así, el propósito de este texto es exponer el origen de la distribución de la tierra, los efectos de los intentos de reforma agraria, la naturaleza de la producción de bienes básicos, el mercado de trabajo rural y la lógica de producción especulación como hipótesis que permite aproximarse a la actualidad del campo y su rol en la búsqueda por terminar el conflicto de una forma más completa e informada.

En primer lugar, el problema de la tierra ha sido permanente en Colombia. Desde la colonia el sector rural ha sido desorganizado y rezagado respecto al sector urbano, pues la frontera agrícola era difusa y la tierra se delimitaba por temas políticos sin tener en cuenta la productividad (Colmenares, 1997). Ahora bien, varias veces el Estado ha intentado solventar estos problemas de distribución a través de reformas agrarias. No obstante, los efectos de segundo orden de estas, que dependen de la distribución inicial de la tierra, generaron que la desigualdad aumentara a nivel municipal (Villaveces, 2016). Por tanto, a pesar de los esfuerzos estatales, la permanente desigualdad de la tierra y la sombra de las reformas agrarias del pasado representan un obstáculo importante para promover proyectos productivos, factor fundamental para el desarrollo agrícola.

Ahora bien, la productividad rural a través de la agricultura tecnificada, como lo planteaba Camacho Roldan (Urrutia, 2012), es fundamental para el desarrollo del sector. Asimismo, el mercado de trabajo debe liberarse de las restricciones impuestas en el pasado colonial, pues la herencia de la estructura encomendera, que dio origen a la lógica del trabajo forzozo en el campo, generó un rezago en el desarrollo del mercado laboral. Por esto, la propuesta de los excombatientes de las FARC de promover que la producción agrícola de la región de normalización sea un referente agroindustrial (Bolaños, 2017), necesita de una lógica productiva tecnificada y de un mercado laboral formal y móvil.

En segundo lugar, históricamente Colombia se ha caracterizado por ser una economía primaria exportadora (Bertola & Ocampo, 2012). Desde la inserción a la economía mundial, el país ha competido en el mercado global con la exportación de productos agrícolas, cuyo potencial comercial se funda en la lotería de los productos básicos (Bertola & Ocampo, 2012). En un contexto en el que el comercio internacional ha guiado el modelo de desarrollo nacional, competir con productos poco apreciados en el mercado exterior, productos agrícolas, limitó el efecto del sector externo en el desempeño económico. Casualmente, la tierra en las regiones de normalización es apta para la producción de un bien con alta demanda internacional: Sacha Inchi (Bolaños, 2017). Por esto, parte de la apuesta del desarrollo rural prometido en el acuerdo final es aprovechar las propiedades del Sacha Inchi para desarrollar un referente agroindustrial y competir en el mercado internacional (Bolaños, 2017).

No obstante, la demanda internacional por el Sacha Inchi podría señalar que su impulso comercial no es más que otro episodio de producción especulación. Como tal, si la producción se basa en lo atractivo del mercado internacional y no se realizan inversiones productivas (Ocampo, 1998), la oportunidad de generar ingresos en el sector quedaría totalmente vulnerable al comportamiento del ciclo económico. Aun así, el Sacha Inchi es un cultivo permanente que produce semillas durante diez años y se tiene la intención de posicionarlo en Europa (Bolaños, 2017), por lo que podría ser que el cultivo motive inversiones productivas. En este sentido, un referente histórico, con limitaciones, podría ser el Café y los encadenamientos que este produjo (Bejarano, 1987), dadas las características del cultivo y su objetivo de exportación. Ojalá esta reciente oportunidad agrícola tome fuerza.

Finalmente, el tema de tierras, producción agrícola y comercio son fundamentales para impulsar el campo. La distribución de la tierra debe mejorar para potenciar productos de importación e inversiones productivas. Al igual, es fundamental que los productores no caigan en producción especulación y se aprovechen los beneficios del sector externo para aliviar los costos de una economía primaria exportadora. Conseguir ambas puede ser un beneficio importante para el desarrollo del sector rural y asegurar que cuando llegue la paz perfecta, llegue para quedarse.

En conclusión, las lecciones que nos han dejado los hechos del pasado son un punto de referencia para entender la coyuntura agraria actual. Los problemas característicos de las dotaciones iniciales colombianas, las instituciones de la colonia, los efectos de las reformas agrarias y el comportamiento exportador se deben tener en cuenta para entender e impulsar el desempeño económico del presente, vital para la estabilidad social que demanda la terminación del conflicto. Aprovechar esto para la generación de eslabones productivos es fundamental para que salgamos de la permanente trampa de pobreza en el campo a lo largo historia colombiana. La historia verdaderamente importa para explicar el desarrollo de largo plazo. Prestémosle atención.

Referencias

 

Bejarano, J. A. (1987). El Despegue Cafetero (1900-1928). En J. A. Ocampo, Historia Económica de Colombia. (pág. Cap 5.). Bogotá.: Tercer Mundo Editores.

Bolaños, E. A. (2017). La semilla de la reforma agraria. El Espectador.

Colmenares, G. (1997). Las formas de dominación. En G. Colmenares, Historia Económica y Social de Colombia. Tercer Mundo Editores.

Dávila, A. 2. (2016). Hacia un nuevo campo colombiano: saltando el obstáculo institucional. Revista Económica Supuestos. Obtenido de Recuperado de http://revistasupuestos.com/politica-y-paz/2016/12/15/hacia-un-nuevo-campo-colombiano-saltando-el-obstculo-institucional

Kalmanovitz, S. y. (2009). Aspectos de la agricultura colombiana en el siglo XX.

Nunn. (2009). The Importance of History for Economic Development. 65-75.

Ocampo, B. y. (2012). Globalización, fortalecimiento institucional y desarrollo primario exportador 1870-1929. En B. y. Ocampo, Desarrollo, Vaivenes y Desigualdades.

Ocampo, J. A. (1998). Colombia y la economía Mundial 1830-1910. . En J. A. Ocampo. Bogotá.: Tercer Mundo Editores.

Urrutia, M. (2012). Camacho Roldan como economista empírico . Documentos CEDE.

Villaveces, J. F. (2016). The Paradox of land reform, inequality and local development. LSE Research online Working Paper.