LA CURVA AMBIENTAL DE KUZNETS: ¿ES COMPATIBLE EL CRECIMIENTO ECONÓMICO CON EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE?

Diego Alejandro Parra Álvarez

Subdirector de Contenido

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

La Curva Ambiental de Kuznets (CAK) explica la relación existente entre el crecimiento económico y el impacto ambiental. Justifica que en el corto plazo el crecimiento económico está asociado a un mayor deterioro ambiental, pero en el largo plazo, en la medida en que aumenta el nivel de ingreso de las economías, la calidad del medio ambiente mejora con el crecimiento económico (Correa et al., 2005). De esta manera, la forma funcional que relaciona el deterioro ambiental y el ingreso está descrita por una U invertida. No obstante, la CAK ha sido ampliamente discutida en la literatura por su incapacidad de reproducir la relación entre ambas variables en países en vía de desarrollo. Es por ello que resulta fundamental examinar los supuestos que justifican la CAK convencional, así como proponer visiones alternativas que relacionen la calidad medioambiental y el desarrollo. Así pues, se argumentará que la forma funcional que mejor describe la CAK es una función creciente que tiende a desplazarse por cuenta del cambio tecnológico, lo cual sigue la línea argumentativa del crecimiento económico como una condición necesaria pero no suficiente para reducir el deterioro ambiental.

En primer lugar, Grossman y Krueger (1995) al examinar la relación entre el ingreso per cápita y un conjunto de indicadores ambientales – la polución del aire, la contaminación de cuencas hidrográficas por metales pesados y el estado del oxígeno en cuencas hidrográficas – encuentran que el crecimiento económico conlleva una fase inicial de deterioro ambiental, seguido por una fase posterior de mejora en los indicadores ambientales. Particularmente, estiman que en un país el ingreso per cápita promedio a partir de la cual hay un cambio de fase está dado por Y* = USD $8000 (ver Figura 1).

Figura 1. Curva Ambiental de Kuznets.

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Fuente: Elaboración propia.

 

La Figura 1 describe el impacto y el deterioro ambiental como una función creciente del ingreso per cápita en el intervalo comprendido entre 0 y Y*. A partir de este punto, es una función decreciente del nivel de ingreso. No obstante, sólo se ha encontrado evidencia de esta curva en algunos países desarrollados. En Colombia, por ejemplo, Correa et al. (2005) analizaron la validez de esta hipótesis y evaluaron el impacto sobre el medio ambiente de otras variables como la distribución del ingreso, los derechos civiles, las libertades políticas y la densidad de población. Se encontró una relación positiva entre aumentos del nivel de ingreso y el deterioro ambiental, por lo que concluyeron que Colombia se encontraba en la primera fase de la CAK. Así pues, los autores plantean que el crecimiento económico no es suficiente para reducir el deterioro ambiental. El comercio internacional y las políticas que impulsan el crecimiento de la producción nacional no son sustitutos de las regulaciones que promueven el cuidado del medio ambiente. Por el contrario, el crecimiento debe estar acompañado de importantes reformas en legislaciones ambientales y asignación de derechos de propiedad (por ejemplo, con la creación de áreas protegidas). Se propone que esto posibilitaría a un país pasar directamente de la fase creciente de la CAK a la fase decreciente, sin necesidad de alcanzar el punto umbral (Correa et al., 2005).

Lo anterior lleva a plantear visiones alternativas de la CAK. Dasgupta et al. (2002) discuten la literatura alrededor de la CAK y proponen cuatro visiones respecto a la relación entre el impacto ambiental y el nivel de ingreso (ver Figura 2). La primera de ellas corresponde a la CAK convencional, la cual se ha descrito en la Figura 1. En segundo lugar, se proponen dos visiones de la CAK como función monótona creciente: el escenario de “los nuevos tóxicos” y el caso de “competencia hasta el final”. Los nuevos tóxicos (new toxics) hacen referencia al escenario donde algunos contaminantes tradicionales son función del nivel de ingreso con una curvatura de U invertida; sin embargo, los nuevos contaminantes que reemplazan a los tradicionales replican una función monótona. Estos incluyen químicos cancerígenos y el dióxido de carbono, entre otros. En ese sentido, en la medida en que los contaminantes tradicionales se dejan de usar, los nuevos emergen y el impacto global sobre el medio ambiente no se reduce. Por otro lado, el caso de la competencia hasta el final (race to the bottom) postula que en países desarrollados las emisiones se reducen a través de una transmisión de los costos ambientales a países en vía de desarrollo. Así pues, para este grupo de países es más difícil reducir las emisiones y el impacto global sobre el medio ambiente no se reduce a pesar de aumentos en el ingreso per cápita, por lo cual la CAK nunca entra en la fase decreciente. Finalmente, los autores postulan la CAK revisada (revised EKC), visión en la cual no rechazan su curvatura en forma de U invertida, pero sugieren que esta se traslada hacia abajo en dirección de la izquierda debido al cambio tecnológico. La importancia de la CAK revisada radica en que propone que mejoras en la calidad del medio ambiente son posibles en países en desarrollo y que los picos de degradación ambiental serán más bajos. La Figura 2 resume los planteamientos de Dasgupta et al. (2002).

Figura 2. Visiones alternativas de la Curva Ambiental de Kuznets.

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Fuente: Elaboración propia con base en Dasgupta et al. (2002)

A partir del análisis de Dasgupta et al. (2002), Stern (2004) asegura que la verdadera forma funcional del deterioro ambiental en relación con el crecimiento económico es una combinación de dos escenarios propuestos en la Figura 2: los nuevos tóxicos y la CAK revisada. En principio, sugiere que el análisis estadístico a partir del cual se basa la CAK no es robusto y tampoco encuentra evidencia de una curvatura en forma de U invertida. De allí, propone que la verdadera forma funcional se asemeja a la propuesta en el escenario de los nuevos tóxicos – una función monótona creciente en el ingreso –. Sin embargo, reconoce que con el tiempo esta curva se traslada hacia abajo debido al cambio tecnológico, de forma análoga a lo propuesto en la CAK revisada.

De esta manera, la forma funcional para la CAK propuesta por Stern (2004) parece ser más indicada que la forma convencional. De hecho, Chimeli y Braden (2005) sostienen que suponer una forma de U invertida para relación entre el deterioro ambiental y el crecimiento económico ignora el rol de importantes características específicas para cada país, pasa por alto potenciales problemas econométricos e introduce ideas equivocadas de política. Los autores establecen un vínculo entre la productividad total de factores y la CAK en una economía donde los individuos valoran el consumo y la calidad del medio ambiente, la contaminación proviene de los bienes de capital y degrada el stock medioambiental; y finalmente, existe tecnología para la protección del medio ambiente. Se lleva a cabo estática comparativa en estados estables de esta economía y se derivan las condiciones para que exista una CAK como resultado de una productividad total de factores heterogénea. Así, se introduce un componente de sección cruzada al comparar países con diferente productividad total de factores.

Chimeli y Braden (2005) encuentran que la forma funcional que relaciona la calidad ambiental con la productividad total de factores depende de la curvatura de la función de utilidad del individuo representativo con respecto al consumo relativo a la protección del medio ambiente, así como de las elasticidades del consumo y la protección ambiental con respecto a la productividad total de factores. La implicación más importante de estos resultados se relaciona con el análisis empírico de la hipótesis de la CAK. Cuando se ignoran características específicas de cada país que se correlacionan con la productividad total de factores y el ingreso per cápita, muy probablemente se producirán estimadores sesgados e inconsistentes concernientes a la relación entre el desarrollo y el medio ambiente. Debido a que este componente no ha sido tenido en cuenta en análisis previos, la evidencia empírica que fundamenta la CAK puede no respaldar plenamente la interpretación de este fenómeno.

Así pues, es posible inferir que no hay evidencia suficiente para respaldar la forma convencional de la CAK. De hecho, el patrón que relaciona la calidad ambiental con el nivel de ingreso parece estar mejor descrito por una función monótona creciente que tiende a desplazarse hacia abajo por cuenta del cambio tecnológico. Ello justifica que el crecimiento económico sea una condición necesaria pero no suficiente para reducir el deterioro ambiental. En efecto, aumentos en el ingreso per cápita deben ir acompañados por políticas transversales que prioricen el ahorro energético, el desarrollo sostenible, el impulso en el uso de energías alternativas y el consumo responsable, entre otros. Bajo estas condiciones se deben priorizar las mejoras en la calidad del medio ambiente en países en desarrollo y garantizar que los picos de degradación ambiental sean más bajos.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Chimeli, A.B. y J.B. Braden (2005). “Total Factor Productivity and the Environmental Kuznets Curve”, Journal of Environmental Economics and Management, 49: 366-380.

Correa, F., Pérez, C. y Vasco, A. (2005). “La curva medioambiental de Kuznets: evidencia empírica para Colombia”. Universidad de Medellín. Grupo de Economía Ambiental (GEA).

Dasgupta, S., Laplante, B., Wang, H., & Wheeler, D. (2002). “Confronting the environmental Kuznets curve”. Journal of Economic Perspectives, 16, 147–168.

Grossman, G. M. y A.B. Krueger (1995). “Economic Growth and the Environment”, The Quarterly Journal of Economics, 110(2):353-377.

Stern,D. I. (2004) “The Rise and Fall of the Environmental Kuznets Curve”, World Development, 32(8):1419-1439.