Economía del cuidado

Por: Carlos Arturo Guzmán Beltrán
ca.guzman964@uniandes.edu.co

Dentro de su rutina cotidiana tal vez no se ha dado cuenta de la importancia que tienen ciertos trabajos poco recompensados en la sociedad.  Algunostrabajos domésticos, cuidados a otras personas del hogar o la comunidad. Estos trabajos son necesarios para ejercer sus demás actividades cotidianas de manera satisfactoria. Lo anterior se refiere a la economía del cuidado, término muy familiar en la región latinoamericana, vinculado con la igualdad de género en las actividades no remuneradas del cuidado. Se han organizado paneles, informesy diversas conferencias regionales a lo largo de América Latina y el Caribe relacionados con este tema. En el presente artículo, primero, se darán a conocer las distintas definiciones de cuidado, con el objetivo de identificar la definición que se relacionayse desarrollará más adelante con la economía; segundo, se resaltará la importancia de la economía del cuidado dentro del sostenimiento y desarrollo económico; tercero, se identificarán los costos y desigualdades de género asociados a este tipo de labores del cuidado; cuarto, se tratará la situación actual de Colombia con respecto a la ley 1413 de 2010; quinto, se establecerá la relación del cuidado con la pobreza, junto con los programas ejecutados por el gobierno colombiano entorno al cuidado, que en últimas buscan mitigar la pobreza; sexto, se formularán políticas públicas que pretenden solucionar dos aspectos apremiantes dentro de nuestra sociedad: redistribución de género y apropiada remuneración a las actividades del cuidado ; séptimo, se recomendarán políticas macroeconómicas y de mercado laboral apropiadas que no contrarresten las políticas del cuidado; octavo, conclusiones.

En primer lugar, una de las definiciones de cuidado referida en este artículo es la que maneja en su informe Esquivel (2011), en el que hace una pertinente aclaración del término,  dependiendo del contexto en el que se encuentre y el propósito con el que se quiere utilizar. El término del cuidado que se desarrollará en este artículo es elque hace referencia a los trabajos y cuidados ejercidos en el hogar para su sostenimiento y armonía. Es decir quese debe “entender al hogar como un lugar de trabajo, aun cuando sin duda todavía lo es, un lugar de cuidado como seguramente siempre lo fue” (Himmelweit citado en Esquivel, 2011, p.16).  Sin embargo, en otros contextos educativos, el cuidado se entiende como algún tipo de asistencia y en la salud como una labor preventiva. Siguiendo con lo anterior, Rodríguez (2005) presenta el término “Economía del Cuidado” con mucha más precisión. Es decir, lo que se busca esasociar al término cuidado con un concepto económico, por ende,  es central concentrarse en aspectos en el que el cuidado contribuye a generar valor económico. A saber, la relación que existe entre cómo las sociedades organizan el cuidado entre sus miembros y el funcionamiento del sistema económico.

En segundo lugar,  el aspecto más importante que contribuye la economía del cuidado al funcionamiento o sostenimiento del sistema económico, es en la reproducción de la fuerza de trabajo. Esto quiere decir la manutención diaria de los trabajadores y futuros trabajadores junto con su educación y capacitación. De la misma forma, los cuidados son indispensables para que el individuo desarrolle las capacidades cognitivas necesarias y con ello puedaadquirir conocimientos futuros de la mejor manera. Para Mankiw, Romer, & Weil (1992) lo anterior es algo indispensable en el desarrollo de las naciones, considerando que silos futuros trabajadores reciben el cuidado necesario en edades tempranas, entonces serán capaces de desarrollar con mayor profundidad su capital humano, siendo este último el principal insumodel crecimiento económico. Igualmente, ante mayor acceso a conocimientos por parte de los individuos, mejor será el uso en términos productivos podrán dar a los escasos insumos con los que cuentan, y mayor será la producción con respecto a un nivel de capital humano menor. Sin embargo, no hay que olvidar que el cuidado tiene un mayor alcance en el bienestar de los individuos, ya seaal interior como al exterior de los hogares, pues mantiene la cohesión entre las relaciones interpersonales y familiares.

En tercer lugar, los costos asociados a este tipo de labores del cuidado requieren de esfuerzos significativos, pero no son siempre retribuidos de la mejor manera o algunas veces no son retribuidos. En otras palabras, el trabajo asociado al cuidado es un proceso material y moral: requiere bienes, mercancías, servicios, trabajo y amor. Esto se asocia generalmente a un trabajo de cuidado no remunerado por el sector público y privado. No obstante, para Unifem (2000) son actividades costosas en términos de tiempo y energíay se realizan por obligaciones contractuales o sociales. Normalmente la economía del cuidado es ejercida por mujeres que deben proveer los cuidados necesarios a sus familias. Lo anterior, implica un costo de oportunidad en tiempo y energía, ya sea por el cuidado de alguna persona dependiente o por la subordinación ejercida por los hombres a las mujeres para que se encarguen de las labores domésticas. Según Esquivel (2011), estas desigualdades de género en las labores relacionadas con el cuidado repercutenen la reducción de oportunidades laborales remuneradas para las mujeres, ya que en el mercado de trabajo se dan mayores oportunidades a quienes no tienen cargas del cuidado. Por lo tanto, los hombres tienen mayores oportunidades de conseguir empleo. Aunque en algunos casosla mujer logre conseguir trabajo remunerado, la carga en cuanto al trabajo no monetario no disminuye, creando sobrecargas laborales a las mujeres. Por esto,  en la búsqueda de igualdad de género es necesaria la redistribución del trabajo no monetario en el hogar, siendo vital la ayuda de los hombres en las actividades del cuidado.

En cuarto lugar, en Colombia se ha querido dar importancia a este tipo de actividades no remuneradas dentro del funcionamiento económico.  La ley 1413 de 2010 establece incluir dentro del sistema colombiano de cuentas nacionales las labores no remuneradas, con el propósito de una posterior implementación de políticas públicas adecuadas. En un principio, la ley busca romper la visión neoclásica que considera al hogar únicamente como una unidad de consumo. Dentro del sistema colombiano de cuentas nacionales se añade el rol de los hogares expuesto porElson (1999), donde estos participan en la producción de insumos y recursos necesarios para ejercer las labores del cuidadoen la sociedad. Adicionalmente, la exsenadora Cecilia López, ponente de la ley de economía del cuidado mencionada anteriormente, considera queestees un primer paso a una gran revolución con respecto a un modelo de desarrollo con equidad de género. Según López (2001),  lo que busca la ley en un futuro es reconocer el verdadero aporte de las mujeres al sistema económico, adicionalmente darles una mayor autonomía y participación política.

En quinto lugar, Para Esquivel (2011), las deficiencias en la provisión de cuidados son factores de incidencia en la pobreza. Las necesidades de proveer cuidados a las personas más vulnerables y los elevados costos de proveerlos están asociados directamente con costos de oportunidad para los hogares con respecto a la generación de ingresos. Esto constituye una causa estructural de la persistencia de hogares pobres con un número importante de personas dependientes. Se identifican dos razones principales de este fenómeno: por un lado, Según Feres & Mancero(2001) el alto número de personas dependientes dentro de un hogar hace más costosa la movilización de las familias a otros sectores geográficos, restringiendo al jefe del hogar su movilización a distintas zonas geográficas, donde posiblemente el trabajo sea más abundante. Por el otro, el alto número de personas dependientes bajo un mismo techo, contribuye a que generalmente las mujeres no aporten ingresos al hogar, puesto que deben cuidar a sus seres queridos que requieren de cuidados constantes. Cabe resaltar que la proposición hecha porFeres & Mancero (2001) no es válida dentro de nuestro territorio. La preocupante situación de conflicto armado hace que el número de desplazados en Colombia segúnla ONU sea anualmente de 150 mil, (Caracol Radio, 2010), teniendo como destino las principales ciudades (centros de actividad económica), con la esperanza de salvar sus vidas y conseguir algún tipo de empleo. Este gran número de desplazados es conformado por todo tipo de familias, sin importar el número de personas dependientes que las constituyan. En cambio, sí es perceptible en Colombia elevados costos de oportunidad para el ingreso de las familias, asociados al tiempo que conlleva provisionar cuidados a los hogares. Por eso,  programas puestos en marcha por el gobierno, como los hogares comunitarios de bienestar, ayudan a mitigar estos elevados costos. Sin embargo, a las madres comunitarias, que son las encargadas de velar por estos hogares comunitarios de bienestar, se les reconoce muy poco por su labor (recibiendo solamente el salario mínimo y algunas bonificaciones, Elespectador.com (2012)). Adicionalmente, en términos distributivos este tipo de cuidadossólo es ejercido por mujeres, algo que refuerza las desigualdades de género con respecto a este tipo de labores. El programa de hogares comunitarios de bienestar cumple con su objetivo, pero es necesaria una mayor compensación a esta labor del cuidado y una pertinente redistribución de género.

En sexto lugar, es deseable tener presente en un futuro dos aspectos apremiantes dentro de nuestra sociedad, y que son evidentes en el día a día. Las dos problemáticas que percibe Esquivel (2011) en la región latinoamericana son la remuneración adecuada de estos tipos de trabajos del cuidado y la redistribución de género para estas actividades. Para el primer aspecto, la poca valoración social y económica a este tipo de actividades es notable, ya que los trabajos de poca remuneración económica son de este tipo, como los trabajos en el serviciodoméstico, la principal razón de su baja remuneración es el poco capital humano necesario para realizar este tipo de actividades. Adicionalmente, este tipo de labores no es valorado correctamente en el mercado, pues no se tiene en cuenta su contribución a la reproducción de la fuerza de trabajo presente y futura, incluyendo la futura formación de capital humano. Para el segundo aspecto, las sobrecargas de las mujeres con respecto a los hombres en este tipo de actividades son preocupantes, de manera que para las mujeres es más difícilla inserción en el mercado laboral yla subordinación en el hogar limita su autonomía.

En séptimo lugar, Es importante replantear las demás políticas públicas como las del mercado laboral y macroeconómicas, para que sean consecuentes con la remuneración y redistribución de género a las labores del cuidado. Según Esquivel (2011), hay que tener presentes tres aspectos. El primero es que las políticas educativas, de salud, sociales y de protección social deben complementarse con la provisión de recursos necesarios para cuidar a la población vulnerable. El segundo aspecto es que las circunstancias en el mercado laboral sean las adecuadas para que el cuidado sea una labor monetaria sostenible. Por ejemplo que las jornadas laborales sean las apropiadas y de esta manera los padres de familia puedan dedicar el tiempo necesario a sus hijos, incluyendo las labores domésticas de subsistencia, y con esto nopresentar sobrecargas laborales que afectan negativamente el bienestar de los individuos. El tercer y último aspecto a considerar es el de la política macroeconómica, especialmente en la generación de empleo que puede impactar de forma indirecta pero con cierto grado de intensidad considerable a las políticas del cuidado. Un impacto negativo podría tener una política de generación de empleo que no tenga en cuenta las desigualdades con respecto a las oportunidadesdeconseguir empleo para hombres y mujeres, como su respectiva remuneración;  por consiguiente, se seguiría presentando los mismos problemas de inequidad, contrarrestando las políticas del cuidado. Sin embargo, hay que tener cautela según sean los resultados que arroje el sistema de cuentas nacionales colombiano con respecto al cuidado, en consecuencia pueden necesitarse políticas particulares según sean las necesidades del país.

En conclusión, programas de asistencia al cuidado en Colombia, como los hogares comunitarios del bienestar, han sido acertados,  puesto que ayudan a mitigar los costos y dificultades de los padres a la hora de conseguir empleo remunerado. No obstante, es importante tener en cuenta la remuneración adecuada para las madres comunitarias e incentivar la participación de los hombres en este tipo de labores. Es bien sabido que este tipo labores no monetarias del cuidado, y otras como la docencia no son reconocidas en la sociedad latinoamericana como deberían serlo, por esto es pertinente ser consiente en lo importante que es para el sostenimiento de la economía (paso significativo que se ha hecho en Colombia al incluirse en el sistema de cuentas nacionales), y con esto incentivar la participación de los hombres en este tipo de labores. Por otro lado, las demás políticas públicas deben ser consecuentes y no contrarrestar las políticas de cuidado. Un ejemplo en las políticas macroeconómicas de generación de empleo, sería privilegiar a las mujeres cabezas de familia que entran en el mercado laboral, incentivando a las empresas a su contratación por medio de exenciones tributarias, con horarios flexibles para que puedan ejercer el cuidado de sus familias de forma adecuada. Por último, estas consideraciones sobre el cuidado sobredimensionan la concepción de bienestar de los individuos, al tener presente otros aspectos que son infravalorados en la sociedad de mercado, pero que son muy importantes para su sostenimiento.

Bibliografía

Caracol Radio. (4 de Mayo de 2010). En 150 mil crece el número de desplazados por año según la ONU. Bogotá D.C, Bogotá D.C,     Colombia.

Elespectador.com. (9 de Noviembre de 2012). ELEspectador. Obtenido de ELEspectador: http://www.elespectador.com/noticias/infografia/articulo-386307-esta-situacion-de-madres-comunitarias-colombia

Esquivel, V. (2011). LA ECONOMÍA DEL CUIDADO EN AMÉRICA LATINA: Poniendo a los cuidados en el centro de la agenda. El Salvador: Procesos Gráficos.

Feres, J. C., & Mancero, X. (2001). El método de las necesidades básicas insatisfechas (NBI) y sus aplicaciones en América Latina. Santiago de Chile: División de Estadística y Proyecciones Económicas.

López, C. (13 de septiembre de 2011). LA MUJER LATINOAMERICANA , SU NIVEL DE AUTONOMÍA Y LA ECONOMÍA DEL CUIDADO. LA MUJER LATINOAMERICANA , SU NIVEL DE AUTONOMÍA Y LA ECONOMÍA DEL CUIDADO. Bogotá D.C, Bogotá D.C, Colombia: CISOE.

Mankiw, G., Romer, P., & Weil, D. (1992). A Contribution to the Empirics of Economic Growth. Cambridge: Harvard College.

Rodríguez, C. (2005). Políticas de Protección Social, Economía del Cuidado y Equidad de Género. Mar del Plata: Cepal.

Unifem. (2000). Progress of the World´s Women. Washington DC.

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