Cobertura y calidad ¿y pertinencia qué?

Por: Iván Bornacelly

El sistema educativo colombiano se ha centrado principalmente en incrementar la cobertura educativa. En este sentido, la tasa de cobertura de educación superior presentó un aumento importante en los últimos años, pasando de 24.5% en 2002 a 37% en 2010. En línea con lo anterior, muchos estudios han sido enfáticos en las mejoras de calidad que requiere el sistema educativo. De nada vale tener una tasa de graduación de educación superior del 17.8% al undécimo semestre y 24.2% al duodécimo, que por cierto es bastante baja con respecto al promedio de los países miembros de la OECD (41,2% para 2010), si los nuevos profesionales que están ingresando al mercado laboral no cuentan con las suficientes habilidades y aptitudes para enfrentarse al mismo. No obstante, hace falta una tercera variable para completar esta tripleta: Pertinencia.

A partir del CONPES 3674 de 2010, el cual plantea los lineamientos de política para el fortalecimiento del sistema de formación de capital humano y de la Ley 1429 de 2010 sobre formalización y generación de empleo, el Gobierno se ha puesto en la tarea de conocer cuál es la demanda laboral por parte de las firmas a través del Sistema Nacional de Información de Demanda Laboral – SINIDEL. Para esto, no solo se requiere información de la demanda efectiva de empleo, sino también de aquella que no se pudo satisfacer. Esto con el objetivo de conocer en donde se están generando oportunidades laborales y reorientar la oferta laboral, y por otro lado, desarrollar políticas desde el Ministerio de Educación (MEN) y ajustar la oferta educativa para suplir los requerimientos de las firmas. Sin duda alguna, es evidente que hay un problema de información.

El panorama está de la siguiente manera. De acuerdo con los datos de Observatorio Laboral para la Educación (OLE) para la Educación del MEN, entre 2001 y 2011, 1.498.258 recién graduados de algún programa de educación superior [1] se encontraban trabajando en el sector formal (cotizando). Esto equivale 4.2% del total de la población en edad para trabajar (PET). Del total de la PET, 13.6% tenía educación superior, sin embargo, no necesariamente esta población está desempeñándose en labores relacionadas con la carrera o programa educativo estudiado. Es así como el 6,6% de la población ocupada se considera subempleada por competencias según la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH). Este hecho puede deberse a la existencia de sobreoferta de personas graduadas de algunos programas que el mercado laboral no logra absorber. Por lo tanto, deben entrar a trabajar en labores no relacionadas con las habilidades adquiridas o quedar desempleadas, hasta encontrar una vacante que se ajuste con el nivel y área de conocimiento obtenido. Por otro lado, las firmas deben contratar personal de otros programas no relacionados con el cargo, dado el déficit de personal con los conocimientos requeridos.

Lo anterior se puede evidenciar de la siguiente manera. De acuerdo con la gráfica 1, del total de graduados, 7,4% están trabajando en un sector que no es compatible con la carrera que estudió. Esto puede ser ocasionado por: (1) sobreoferta de personas con una carrera específica que no está siendo absorbido por las firmas, incentivando el trabajo en otros sectores y realizando ocupaciones distintas a las que inicialmente se había preparado y (2) el salario para algunas carreras ha venido disminuyendo, generando incentivos a trabajar en sectores con mejor remuneración. Esta última se puede evidenciar para las personas graduadas de algunas carreras particulares como salud pública, bibliotecología y zootecnia, que presentan una variación negativa en promedio del salario [2] de 4% [3].

Gráfica 1 – Porcentaje de graduados [4] entre 2001 -2011 que trabajan en sectores no compatibles con la carrera estudiada.

Cálculos propios a partir de los datos del OLE. 

Cálculos propios a partir de los datos del OLE. 

Para el caso de administración, contaduría pública, derecho e ingeniería industrial, a pesar de que en el mercado laboral hay un alto porcentaje de la población graduada de estos programas (36,7%), son carreras que son transversales a cualquier sector, pueden desenvolverse en muchos cargos y la necesidad del mercado sigue vigente dado el crecimiento promedio anual de 6.7% del salario. Hay otros programas que no necesariamente son transversales a todos los sectores, pero la población graduada se encuentra trabajando áreas muy relacionadas al programa de estudio como lo son Medicina, Enfermería, Educación, entre otros.

De acuerdo con lo anterior, hay tres tipos de graduados. Aquellos que consiguen empleo porque focalizan sus estudios a un sector y perciben una demanda continua de este tipo de profesionales. Por otro lado, están aquellos que tienen una alta competencia, dada la cantidad de profesionales en esa área, sin embargo, la demanda de profesionales de dichos programas también es alta. Y finalmente, aquellos que se encuentran trabajando en un sector que no es compatible con la carrera estudiada.

De acuerdo con el CONPES 3674, el análisis desarrollado en este artículo no debe estar centrado en el programa o la carrera profesional que se estudia. Es necesario realizar una evaluación del sistema educativo a partir de la pertinencia de las competencias y habilidades que están desarrollando quienes ingresan a estudiar un programa de educación superior, ya que los atributos educativos de las personas que se desempeñan en un cargo no siempre son los esperados de acuerdo de las características o requerimientos de los firmas. Sin embargo, las empresas recurren al nivel educativo y al programa educativo como principal criterio para seleccionar a un candidato y cubrir su vacante. Dicho esto y de acuerdo con la información disponible, se puede hablar de la existencia de un mismatch entre el los programas que se ofrecen en el sector educativo y los graduados que están saliendo al mercado laboral, y los requerimientos de las firmas.

La cobertura y la calidad educativa son dos variables que contribuyen de manera significativa al desarrollo del capital humano, no obstante, es la pertinencia de la educación la que permite que dicho desarrollo se vea reflejando en crecimiento económico. Con base a esta primera aproximación se puede concluir que el sistema necesita ajustes, y dichos ajustes deben partir desde la disponibilidad de información para quienes deben tomar la decisión de invertir en educación (bachilleres), pasar por las firmas y conocer cuáles son necesidades laborales no satisfechas, hasta llegar a los hacedores de política pública y miembros del sector educativo, que son quienes deben ajustar la oferta de programas de educación superior de acuerdo con las necesidades del sector real.

Nota al pie

[1] Esto incluye educación universitaria y educación técnica y tecnológica.

[2] Según Ingreso Base de Cotización que se reporta en la PILA

[3] Observatorio Laboral Para la educación

[4] Incluye graduados de carreras técnicas, tecnológicas y universitarias.