URBANISMO Y MEDIO AMBIENTE: UNA TENSIÓN LATENTE

Por Natalia Serrano Ferrer[1], Santiago Ramírez Fernández[2] & Camilo Mateus Gamboa[3]

En la actualidad, uno de los temas más polémicos al interior de la sociedad es la preservación del medioambiente. Laevidencia del cambio climático ha hecho que las personas reflexionen sobre la sostenibilidad de sus actividades diarias. El agotamiento de los recursos y el impacto evidente sobre la vida de los seres humanos han hecho que este debate ya no concierna exclusivamente a los ambientalistas, sino también a politólogos, economistas y ciudadanos en general. De aquí que la conservación del medio ambiente resulte deseable para todos. Sin embargo, un aspecto que ha obstaculizado tal objetivo es la expansión demográfica desenfrenada. Con más personas, se hace imprescindible el crecimiento de las zonas habitables en donde éstas puedan vivir dignamente. Las estadísticas colombianas parecen no diferir de esta tendencia. Mientras en 1951 la población de los municipios urbanos era de 4.080.000, en 1964 ya constaba de 8.701.000 personas y ha seguido aumentado con el tiempo (Rother, 1968). Bogotá, como una de las ciudades más grandes a nivel mundial, no escapa a esta tensión entre la preservación de recursos naturales y la necesidad de urbanizar. En particular, la actual alcaldía se enfrenta al dilema de si expandir la ciudad horizontalmente, o densificarla verticalmente. Tras cada una de estas posturas existen implicaciones ambientales a tener en cuenta. Enrique Peñalosa ha sido, desde hace más de una década, defensor de la primera postura y, siendo el presente alcalde ha encendido de nuevo el debate al proponer un plan de urbanización que compromete un área declarada como reserva ambiental desde 2011: La reserva Van der Hammen. El presente artículo pretende mostrar las fortalezas y debilidades de esta propuesta con el fin de que el lector evalúe si los costos que ésta implica, justifican (o no) que se lleve a cabo. Finalmente, se exponen algunos casos de ciudades que han logrado conservar el medioambiente y, paralelamente, satisfacer las necesidades de la población.

Tomada de http://www.semana.com/nacion/articulo/penalosa-y-sus-planes-para-la-van-der-hammen/463109

Tomada de http://www.semana.com/nacion/articulo/penalosa-y-sus-planes-para-la-van-der-hammen/463109

Durante varios años el geólogo holandés, cuyo nombre lleva la reserva, realizó diversos estudios en esta zona ubicada en el borde norte de la ciudad de Bogotá. La reserva Thomas Van der Hammen fue declarada área de protección ambiental por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) en el año 2011 y consta de una extensión de 1.395 hectáreas. De éstas, únicamente el 7,78% tiene valor ambiental, afirma el actual alcalde (Barrientos, 2016). Peñalosa expone el problema del crecimiento demográficoafirmando que en las próximas décadas la ciudad tendrá 3,6 millones de habitantes adicionales que, en la mayoría de los casos, necesitarán nuevas viviendas (Semana, 2016). Con el fin de proveerlas, el proyecto denominado “Ciudad Paz” propone la extensión de la ciudad hacia cuatro sectores adyacentes a Bogotá, uno de los cuales contiene la reserva (ver mapa). La razón por la cual se derogó el decreto 562 que permitía la construcción de edificios de gran altura en Bogotá, es que generó problemas en diferentes barrios residenciales en donde tubos, vías y espacios verdes resultaron insuficientes para los habitantes. Esta es una de las razones por las cuales se prefiere la expansión horizontalsobre la densificación vertical.

Una segunda razón para preferir esta forma de urbanización es que, según el alcalde, es mejor en términos ambientales. Los altos y crecientes costos de vivir al interior de la ciudad han desplazado a las personas con menores recursos hacia municipios aledaños a Bogotá. Esto hace que los viajes que dichos ciudadanos realizan para llegar a diferentes lugares de la ciudad sean más largos y numerosos, haciendo que se contamine más el medio ambiente por el excesivo uso de carros y otros medios de transporte (Barrientos, 2016). Una de las críticas más fuertes que se han hecho al proyecto de urbanizar el 92% de la reserva es que su función principal de conectar los cerros con el Río Bogotá se vería interrumpida. A esto, Peñalosa responde que tal conexión no es la ideal en la actualidad y que su proyecto, en lugar de romperla, busca generar un espacio que aproveche mejor los tesoros verdes que posee y los balancee con lo urbano (Semana, 2016).

Otra postura a favor, desde una perspectiva más científica, es la de la directora del instituto Humboldt, Brigitte Baptiste. Ella afirma que sólo en el marco de un nuevo plan de ordenamiento territorial (POT) será posible, e incluso deseable, que el proyecto de Peñalosa se lleve a cabo. También sostiene que, utilizando todas las herramientas científicas y tecnológicas disponibles, es posible construir en esta zona sin dañar las zonas de descarga hídrica, ni la conectividad de flora y fauna (Noguera, 2016). Si bien no desprestigia los argumentos en contra que han presentado diferentes ambientalistas (como la riqueza hídrica de sus suelos, su conectividad entre cerros y el río, y los impactos negativos de diversificar el uso de los suelos), a diferencia de los opositores ella reconoce la necesidad de que la ciudad se expanda y de que lo haga en armonía con el medio ambiente (Noguera, 2016). Finalmente, Lucía Bastidas Ubaté (2016) afirma que desarrollar una zona ambientalmente sostenible en las 552,68 hectáreas de la reserva que no son área protegida es una buena idea. Ella argumenta que comprar los terrenos que son hoy propiedad de particulares y convertirlos en área protegida supone un presupuesto de poco más de 2,5 billones de pesos con los que, claramente, la alcaldía no cuenta. No obstante, y como afirma Baptiste, es necesario no tomar decisiones precipitadas y emplear el tiempo necesario para realizar estudios sofisticados que garanticen que el proyecto sea en efecto ambientalmente sostenible.

Por otro lado, los argumentos en contra de este proceso de urbanización planteado por el alcalde Peñalosa, se respaldan en los estudios realizados por el profesor Van der Hammendesde 1991. Estos estudios fueron determinantes en el proceso de ordenamiento territorial, de alrededor de 16 años,  con el cual la CAR de Cundinamarca  tomaría la decisión de definir la Estructura Ecológica Principal de la Sabana que da   prioridad a una franja al norte del distrito entre los cerros orientales y el Río  Bogotá, la cual  hoy constituye la reserva Van der Hammen. Sin embargo, esto no fue lo único que se tuvo en cuenta para tomar esta decisión. Según Manuel Rodríguez, profesor de la Universidad de los Andes, este fue un proceso quereunió diversos estudios y un amplio proceso de consulta con diversos grupos de interés, en donde se encontraban los arquitectos y urbanistas Germán Samper y Rogelio Salmona, el ex rector de los Andes Eduardo Aldana y el experto en movilidad Jorge Acevedo, además de expertos en medio ambiente como Julio Carrizosa y en donde el profesor Rodríguez se incluye. Por lo tanto, se puede ver que la decisión tiene un trasfondo investigativo y práctico robusto, con el cual en 1999 se negó  por primera vez a Enrique Peñalosa su propuesta de urbanizar la zona y que por 16 años ha  interferido en las múltiples delegaciones del actual alcalde en contra de esta decisión.  

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Los estudios del profesor Van der Hammen de 1996 a 2000 para la CAR,  señalan la importancia de la reserva para reconectar los cerros orientales y el río  Bogotá,  manteniendo un balance del ecosistema natural de humedales y ríos de diversa fauna y vegetación en la zona.  Según el Profesor Orlando Rangel delInstituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, la reserva es vital para prevenir eventuales emergencias por escasez de agua en la capital del país y en la actualidad 5,84% de sus 14.000 hectáreas mantiene ecosistemas completos. Esto se debe principalmente a que la reserva contiene bajo tierra múltiples sedimentos hídricos que brindan nutrientes al ecosistema mediante el flujo del agua. Si la reserva es urbanizada, tarde o temprano el estado de los humedales se verá afectado y los problemas climáticos podrían agudizarse dada la importancia que tienen las redes hídricas en el país, principalmente por ser una potencia hídrica a nivel mundial.  Las siguientes imágenes muestran por una parte el proceso evolutivo de los humedales y la urbanización desde 1650, la cual muestra claramente una correlación negativa, en donde el crecimiento poblacional ayuda al secamiento de los humedales. La segunda imagen muestra un estudio realizado en el 2005 por el IDEAM Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM), donde vemos que la disponibilidad de agua per cápita disminuye con el crecimiento poblacional. Esto muestra que urbanizar la reserva puede traer problemas futuros  para suplir el agua en el distrito ante cualquier problema de escasez y que el ecosistema natural se vería seriamente damnificado ante la urbanización.

          Tomada del IDEAM

          Tomada del IDEAM

Por otra parte, Colombia se ha caracterizado por su alta variabilidad climática. Esto ha tenido efectos transitoriosen la  economía del país, por ejemplo en el abastecimiento de alimentos,  elevando elprecio de los productos  y consigo la  inflación.  No obstante, no es un efecto ni condición  permanente. En las  imágenes, podemos ver una proyección del IDEAM  en 2015 de las zonas con mayor impacto en las precipitaciones con el Fenómeno del Niño y la disponibilidad hídrica por regiones. En el mapa podemos observar cómo Cundinamarca y en específico la zona oriental del área distrital son una de las zonas más impactadas ycon mayores necesidades hídricas. Esto significa que la zona protegida Van der Hammen es una franja vulnerable y expuesta a un gran impacto a los cambios climáticos transitorios. El Banco mundial muestra en el estudio “Análisis de la gestión del riesgo de desastres en Colombia: un aporte para la construcción de políticas públicas”,  cómo en Colombia las  zonas protegidas se han visto afectadas por el mal uso del suelo.  Para ello concluyen que:

Tomada del IDEAM

Tomada del IDEAM

“La gran riqueza ecosistémica del país se ha visto disminuida por el inadecuado uso y ocupación del suelo, lo que ha generado, entre otros, la alteración de la dinámica hidráulica de los ríos, la deforestación, la desecación de humedales, la contaminación y la sobreexplotación de los recursos naturales” (Banco Mundial, 2012)

Tomada del Banco Mundial (2012) 

Tomada del Banco Mundial (2012) 

Del mismo modo, en este estudio se muestra cómo la variabilidad climática del país, incrementada  considerablemente por los continuos  fenómenos del Niño y de la Niña, genera grandes riesgos hacia la población  por posibles catástrofes naturales, por ejemplo deslizamientos e inundaciones. Estos problemas tienden a perjudicar la productividad y bienestar del país, y  asimismo generar pérdidas tanto económicas como sociales, principalmente en el sector agropecuario, vivienda y vías terrestres. Según  este estudio del Banco Mundial, estas pérdidas seguirán en aumento si no se toman medidas ambientales a tiempo sobre zonas que presentan alta vulnerabilidad, como se puede ver en la imagen. Además, el estudio indica la importancia de una gestión eficiente del suelo:

“Las debilidades existentes en los procesos de gestión del suelo, el pobre conocimiento de los fenómenos, la desarticulación en los Planes de Manejo de Cuencas (POMCA) y Planes de Ordenamiento Territorial (POT), las especificaciones técnicas en el diseño y construcción de infraestructura, y los mecanismos de control urbano, hacen que los nuevos asentamientos humanos se consoliden en zonas no adecuadas y seguras desde el punto de vista del riesgo.” (Banco Mundial, 2012)

Este es el escenario de la reserva Van der Hammen. La poca armonización entre las entidades de planificación territorial y de gestión pública muestra una vulnerabilidad institucional y política, y un riesgo inminente para la población colombiana. Ante una proyección del IDEAMde una transición hacia el fenómeno de la Niña con un 57% de probabilidad enel último trimestre de 2016, es de gran importancia que el  país, sus departamentos y municipios, actúen de manera  eficiente frente al  manejo del suelo para mitigar el   riesgo que  causan las posibles externalidades del cambio climático, lo cual no va muy en línea con las propuestas del Alcalde Peñalosa.  

Hasta este punto se han mostrado las fortalezas y debilidades del planteamiento de Enrique Peñalosa acerca de urbanizar la reserva Van der Hammen. Como se ve, tanto las personas en contra como a favor de esta iniciativa tienen unos argumentos de peso al respecto que hacen parecer a primera vista irreconciliables sus diferencias. Tal vez el lector piense que la única solución es optar por el blanco o el negro: urbanizar la reserva o no hacerlo. ¿Es esto cierto? ¿No existe un gris que solucione las tensiones, siendo éste la urbanización amigable con el medio ambiente? A nuestro juicio, la respuesta a este último interrogante puede ser afirmativa. En efecto, es necesario que Bogotá, y demás ciudades colombianas, tomen conciencia sobre la importancia de buscar un equilibrio entre la protección del medio ambiente y el beneficio de las necesidades propias del ser humano. A nivel mundial ya existen expertos que se han dado cuenta de la importancia de esta práctica y la han denominado Green Urbanism (Urbanismo Verde). Uno de sus principales promotores, Timothy Beatley, la ha descrito como “interdisciplinaria, que combina la colaboración de arquitectos, ingenieros, planificadores urbanos, ecologistas, planificadores de transporte, físicos, psicólogos, sociólogos, economistas y otros especialistas además de arquitectos y diseñadores urbanos” (Beatley, 2000).

Como se ha mostrado hasta ahora, lograr un equilibrio urbanismo – medio ambiente es una tarea compleja y a veces pareciera imposible llevarla a cabo dado los múltiples intereses que se pueden presentar hacia uno u otro lado. Sin embargo, ya existen ciudades a nivel mundial que han incorporado en sus planes de ordenamiento territorial (POT) el cuidado del medio ambiente y han desarrollado verdaderas ciudades verdes que pueden servir de ejemplo para ciudades como Bogotá, que se debaten sobre la manera de planificar e implementar desarrollos urbanísticos de una ciudad en expansión y al mismo tiempo con grandes necesidades ambientales que si no se toman en serio se verán reflejadas con mayor incidencia en la calidad de vida y de salud de sus habitantes.

Tomada de http://www.avenuecalgary.com/February-2014/5-Cycling-Lessons-Calgary-Can-Learn-From-Copenhagen/

Tomada de http://www.avenuecalgary.com/February-2014/5-Cycling-Lessons-Calgary-Can-Learn-From-Copenhagen/

En este sentido, una de las ciudades más ejemplares a nivel mundial resulta ser Copenhague, que fue nombrada capital verde por la Comisión Europea en el 2014 (Comisión Europea, 2014). Copenhague se ha dedicado a lograr que la mayoría de sus lugares tanto públicos como privados sean ambientalmente sostenibles. Por ejemplo, actualmente el 71% de todos los cuartos de hotel en la ciudad están certificados como eco-amigables.

La pregunta que se hará el lector es cómo logró Copenhague convertirse en un referente a nivel mundial de ciudad sostenible. Esto se explica en parte por una serie de cambios políticos, económicos, pero especialmente culturales que han vinculado a la ciudadanía con el cuidado del medio ambiente. Por ejemplo, el consumo en Copenhague resulta ser en su mayoría de naturaleza orgánica. Mientras en otros países esto es un lujo, allá hace parte de la lógica de la mayoría de sus ciudadanos. Adicionalmente, Copenhague es famosa a nivel mundial por el uso frecuente de la bicicleta para ir al trabajo, escuela, de compras, entre otras actividades. Actualmente sólo el 29% de los hogares tienen un automóvil. Esta es una cifra bastante diciente dado el nivel de ingreso per cápita en Copenhague que le permitiría a cualquier ciudadano adquirir un carro si quisiera. En comparación, existen más bicicletas que habitantes y una infraestructura urbana compuesta por más de 350 kilómetros de ciclorutas y semáforos programados para darle prioridad al ciclista sobre el conductor (Visit Copenhagen, 2014).

De acuerdo con lo anterior, EcoWatch publicó en el 2014 una lista con las diez ciudades más verdes a nivel mundial. La mayoría son europeas, similares a Copenhague pero con pocos puntos en común con Bogotá dada la extensión y densidad poblacional de una ciudad como la nuestra. Sin embargo, New York se encuentra en el séptimo lugar de dicha lista. Para muchos es una sorpresa dado el imaginario que se tiene de New York como una ciudad gris, con rascacielos que pululan por doquier y apenas con un parque central en el borough más caro de la ciudad. No obstante la lista resalta a New York como la mega ciudad más verde en Estados Unidos con unas emisiones de efecto invernadero relativamente bajas dadas su extensión y cantidad de habitantes. Parte de la explicación yace en su extenso sistema de transporte público (EcoWatch, 2014).

En 2007 un reporte señaló que New York tenía menos acres espacio público verde que otras ciudades en los Estados Unidos. Como respuesta la ciudad se comprometió a asegurar que todos los ciudadanos vivan a menos de diez minutos a pie de un parque y que el 90% de la línea costera esté abierta para recreación pública hacia el 2030. Para llevar esto acabo la ciudad ha abierto parques en espacios que estaban subutilizados, ha restaurado los ya existentes y ha expandido el sistema de humedales (NYC Environmental Protection). Como se ve, New York es una ciudad con problemáticas similares a las de Bogotá, similares cifras poblaciones pero que ha encontrado el rumbo y se ha fijado retos de manera que logre hacer sostenible su amplia actividad industrial al tiempo que protege el medio ambiente y la calidad de vida de sus habitantes.

Una vez hecho este análisis, es posible notar que la reserva Van der Hammen y la idea de que ésta sea urbanizada trae a colisión uno de los debates contemporáneos más complejos. La preocupación actual por los efectos nocivos de la contaminación y del agotamiento de recursos constituyen las fuerzas de las negativas ante la propuesta del alcalde, mientras la necesidad de expandir la ciudad para satisfacer las necesidades de una población creciente apoya la iniciativa de construir en la reserva. ¿Cuál será el argumento ganador? ¿Cuál será la decisión que provea mayores beneficios para la sociedad? No se descarta la posibilidad de que tal decisión pueda ser radical (del estilo “se urbaniza” o “no se urbaniza”). No obstante, se ha querido mostrar unos cuantos ejemplos de ciudades que han logrado encontrar un equilibrio entre urbanismo y medio ambiente con el fin de resaltar la importancia de dar el debate en este momento, tomar decisiones y asumir como sociedad los costos de las mismas teniendo en cuenta que si acertamos quizás algún día nos encontremos en la lista de ciudades líderes que han sabido encontrar el camino –seguramente largo- que las lleve a un equilibrio entre urbanismo y medio ambiente.

 

Biliografía

Banco Mundial Colombia (2012) Análisis de la gestión del riesgo de desastres en Colombia: un aporte para la construcción de políticas públicas. Primera edición. Marzo 2012, Bogota, Colombia.

Barrientos J. A. (2016) Proyecto Van der Hammen ADN Bogotá, 23 de Febrero de 2016. Año 7. Número 1758.

Bastidas L. (2016) Van der Hammen, una alternativa para el futuro sostenible de Bogotá Semana, 3 de Febrero de 2016. Recuperado de: http://www.semana.com/opinion/articulo/van-der-hammen-una-alternativa-para-el-futuro-sostenible-de- Bogotá/459181

Beatley, T. (2000). Green Urbanism: Learning from European Cities. Washington, D.C.: Island Press

Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia, IDEAM.

Boletín Agroclimático (2015). Contexto histórico de las lluvias durante el primer trimestre en Colombia. Ministerio de Agricultura, Direccion de Innovacion de Desarrollo Tecnológico y Protección Sanitaria. Enero 2015.

Comisión Europea. (2014). Comisión Europea. Obtenido de http://ec.europa.eu/environment/europeangreencapital/winning-cities/2014-copenhagen/

EcoWatch. (24 de Octubre de 2014). EcoWatch. Obtenido de: http://ecowatch.com/2014/10/24/top-ten-greenest-cities-world

El Espectador (2016).  Expertos de la U. Nacional insisten en que Van der Hammen debe mantenerse sin nada de cemento. El Espectador. 2 de Febrero de 2016, Bogotá, Colombia. Recuperado de: http://www.elespectador.com/noticias/bogota/expertos-de-u-nacional-insisten-van-der-hammen-debe-man-articulo-614243

El Espectador (2016). ¿Llegó la hora de frenar el crecimiento de Bogotá? El Espectador. 7 de Febrero de 2016, Bogotá, Colombia. Recuperado de: http://www.elespectador.com/vivir/llego-hora-de-frenar-bogota-articulo-615151

Noguera S. (2016) “Urbanización y reserva Thomas Van der Hammen pueden coexistir”: Brigitte Baptiste El Espectador, 4 de Febrero de 2016. Recuperado de: http://www.elespectador.com/noticias/ Bogotá/urbanizacion-flora-y-fauna-pueden-coexistir-reserva-tho-articulo-614708

Noguera S. (2016) ¿Qué hay bajo la Van der Hammen? El Espectador, 2 de Marzo de 2016. Recuperado de: http://www.elespectador.com/noticias/ Bogotá/hay-bajo-van-der-hammen-articulo-619911

NYC Environmental Protection. (s.f.). NYC Environmental Protection. Obtenido de http://www.nyc.gov/html/dep/html/stormwater/using_green_infra_to_manage_stormwater.shtml

Reserva Natural TVDH (2014) Reserva Thomas Van der Hammen, el pulmón de un pueblo 20 de Octubre de 2014. Recuperado de: https://thomasvanderhammen.wordpress.com/

Rodriguez,  M. (2016).  La reserva Van der Hammen. El Tiempo, 21 de Febrero de 2016. Recuperado de: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/la-reserva-van-der-hammen-manuel-rodriguez-becerra-columnista-eltiempo/16515874

Rother H. (1968) El proceso de urbanización en Colombia Revista de la dirección de divulgación cultural N°1, Universidad Nacional de Colombia, Octubre – Diciembre 1968, pp.194. Bogotá, Colombia.

Semana (2016) Peñalosa y la reserva Thomas van der Hammen Revista Semana, edición N°1765, 28 de Febrero de 2016, Bogotá, Colombia.

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Van der Hammen, T. (2000). Estructura ecológica regional: la capacidad de soporte del territorio. In: S.O.S. Sabana de Bogotá: pp. 45-51, pp. 129-131. Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Bogotá.

Van der Hammen, T. (1998). Plan ambiental de la Cuenca Alta del Río Bogotá. Análisis y orientaciones para el ordenamiento ambiental. Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, Bogotá: 142 pp.

Van der Hamen, T. (1999). Mapas 1-7 del Plan Regional de gestión ambiental (escala 1: 100.000). Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca.

Visit Copenhaguen. (2014). Visit Copenhaguen. Obtenido de http://www.visitcopenhagen.com/copenhagen/sustainable-holidays/sustainable-copenhagen

 

 

[1] Estudiante de séptimo semestre de Economía de la Universidad de Los Andes. (n.serrano10@uniandes.edu.co)

[2] Estudiante de octavo semestre de Economía de la Universidad de Los Andes. (s.ramirez1266@uniandes.edu.co)

[3] Estudiante de octavo semestre de Ingeniería Industrial y Economía de la Universidad de los Andes. (jc.mateus418@uniandes.edu.co)