LA URBANIZACIÓN COMO FUENTE DE BIENESTAR Y DESARROLLO ECONÓMICO: DOS DIMENSIONES DE LAS CIUDADES COLOMBIANAS

Por: Juliana Martín [1]María Fernanda Rocha [2] & Camilo Parra Torralba[3]

Las ciudades representan centros de aglomeración de personas donde muchas dimensiones sociales convergen, como la económica, la cultural, la política, la medio ambiental, la salud, entre otras. Por esto el desarrollo económico de ciudades, pueblos, y en el agregado, de países, necesita tener un motor de crecimiento endógeno el cual genere un cambio significativo en la actividad económica (United Nations Organization, 2015). A partir de este análisis se derivan muchos interrogantes que pueden ser tratados desde la perspectiva de sostenibilidad de las ciudades y esto compromete el desarrollo económico que genera una ciudad a nivel local.

Recientemente fue establecida la agenda que se llevará a cabo en Hábitat III, un congreso de ciudades donde los países de la Organización de Naciones Unidas (ONU) discuten sobre vivienda y desarrollo urbano sostenible, la cual tendrá lugar en Quito, Ecuador, del 17 al 20 de Octubre de 2016. Para el establecimiento de la Agenda, el pasado 29 de Enero, se desarrolló un seminario de ciudades inclusivas con apoyo de la Universidad de los Andes y el Banco de desarrollo para América Latina CAF, en el que se tuvo una de discusión sobre temas transversales a desarrollar ciudades más inclusivas y sostenibles. Uno de los puntos que se trató hacía referencia a la economía urbana donde se buscaba “desenredar” el paradigma que existe alrededor de tener ciudades competitivas, en lugar de establecer un equilibrio entre ciudades competitivas y sostenibles, pues son determinantes para generar desarrollo económico. Sobre esta línea se centra el objetivo de este artículo, quees brindar información relevante que permita descifrar cuál es la verdadera relación entre urbanización, como eslabón que permite la construcción de ciudades, y el desarrollo económico.

Hábitat III es una conferencia apoyada por muchas organizaciones multilaterales, entre ellas CAF y el Banco Mundial. La última diseñó un informe sobre las herramientas de diagnóstico para fortalecer el diálogo nacional, a propósito de políticas públicas en Colombia el cual puede ser útil para gestores e investigadores que estén centrados en explorar los retos de la urbanización (Lozano, Panman, Samad, & Rodriguez, 2012). Para entender la magnitud que representa hablar de ciudades y urbanización es importante señalar que en Colombia, tres cuartas partes de la población se encuentra concentrada en áreas urbanas, es decir, 34,5 millones de personas viven en centros urbanos. La ciudad que más densidad presenta en términos de habitantes es Bogotá con sus casi ocho millones, lo que la hace clasificar dentro de las más densas del hemisferio occidental. Así mismo, mirando hacia el futuro, no deja de sorprender que para 2050, 54,5 millones de colombianos vivirán en zonas urbanas, lo cual equivale al 85% de la población estimada para entonces, sin olvidar que hoy somos aproximadamente 48’747.632, significando esto que para ese momento llegarán cerca de 20 millones de colombianos a las ciudades (Lozano et al. 2012).

En términos de actividad económica, es indispensable entender el papel fundamental que juegan los centros urbanos, por ejemplo el 85% del PIB colombiano es generado en estos centros. Lo anterior llevaría a pensar que es la urbanización la que genera desarrollo económico, aunque veremos si es esta la dirección que toma la relación entre los dos conceptos. Adicional a esto, también es plausible pensar en las definiciones de urbanismo y urbanización, pues hay unadiferencia clara entre los dos. Según la Real Academia de la Lengua Española (s.f), el primero hace referencia a “Conjunto de conocimientos relacionados con la planificación y desarrollo de las ciudades.”. Mientras que el término urbanizar implica “acondicionar una porción de terreno y prepararlo para su uso urbano, abriendo calles y dotándolas de luz, pavimento y demás servicios.”

Ahora bien, existen dos conceptos que permiten dar equilibrio entre la urbanización y el desarrollo económico, los cuales se refieren a los tipos de economías de aglomeración  para clasificar las ciudades. Estos son: las economías de urbanización y economías de localización. Mientras las economías de urbanización se refieren a la ubicación de empresas que buscan acumular beneficios de otras compañías cercanas; las economías de localización consisten en la concentración de empresas que se ubican en sectores donde residen empresas del mismo tipo y así extraen beneficios de otras compañías localizadas en el mismo sector (United Nations Organization, 2015). Sin embargo, son las economías de urbanización las que compete analizar en este artículo pues es aquí donde la alta densidad de agentes juega un papel desencadenante en el orden territorial de una ciudad. Un ejemplo de ello es Bogotá donde la alta densidad en términos de urbanización conlleva problemas de ordenamiento territorial, debido a que aglomeración excesiva vista como una externalidad negativa se traduce en problemas de acceso a viviendas formales, movilidad, contaminación, congestión e inseguridad (Lozano, Panman, Samad, & Rodriguez, 2012) Así pues, este articulo acapara dos formas de impactar positivamente la calidad de vida de las personas: movilidad y acceso a vivienda.
En primer lugar, la movilidad se toma como uno de los nichos a analizar, haciendo referencia a las características que promueven un proceso de urbanización que mejore la movilidad y por lo tanto la calidad de vida de los ciudadanos. En segunda instancia se profundiza sobre otro objetivo en el ordenamiento territorial acerca deluso del suelo para vivienda formal y el respectivo impacto de satisfacer esta necesidad en el bienestar de los ciudadanos. Finalmente se señalan las pertinentes conclusiones y recomendaciones para Colombia, a partir del análisis de ambas fuentes de bienestar social y desarrollo económico.

MOVILIDAD

Remitiéndose a la historia, “en América Latina, la relación entre estructura urbana y transporte dio su primer paso con las compañías extranjeras de transporte ferroviario y tranvías” (CAF, 2010).  Este nuevo medio de transporte ayudó a la articulación del comercio a nivel regional e internacional. Además, mejoró la productividad de las empresas y redujo los costos de transacción, facilitando el proceso de urbanización. En esta medida, se puede concluir que los avances en temas de movilidad son claros ejemplos urbanización, lo que tiene como consecuencia una mejora en la calidad de vida de las personas ya que, tomando como ejemplo este caso, facilita su desplazamiento y aumenta los bienes de consumo. De esta forma resulta pertinente afirmar que la movilidad es un aspecto que desempeña un rol bastante importante en el bienestar social y en la calidad del medio ambiente; es decir, es un determinante en el desarrollo económico. Por ejemplo, en la medida que la gente requiera menos tiempo para desplazarse de un lugar a otro, dado el costo de oportunidad, puede destinar ese tiempo para aumentar su productividad laboral o realizar actividades de ocio, lo que implica un aumento de la utilidad individual. De acuerdo al estudio de la CAF (2010):

“El intenso proceso de urbanización de las sociedades en las últimas décadas deja en evidencia la necesidad de cuidar las ciudades para que sus espacios ofrezcan una buena calidad de vida, lo cual incluye condiciones adecuadas de movilidad de personas y mercancías. Esta necesidad se intensifica en las grandes metrópolis que ya registran graves problemas sociales, económicos y ambientales relacionados con el desplazamiento de sus habitantes.” (CAF, 2010)

Lo anterior resalta que para que haya un desarrollo económico debe haber una planeación urbana en donde se tenga en cuenta la estructura de vías, medios de transporte, entre otros elementos de la movilidad  que faciliten el desplazamiento de los ciudadanos y de esta forma pueda tener impacto positivo sobre el bienestar social y ambiental de los habitantes.

 

USO DEL SUELO PARA VIVIENDA FORMAL

Sin embargo el bienestar general de los ciudadanos no solo es impactado por las mejoras en movilidad, sino que a su vez viene articulado por el uso del suelo para vivienda formal como parte fundamental de garantizar una buena calidad de vida en las ciudades. Algunos de los problemas que se presentan en el ordenamiento territorial vienen dados por causas como la no correspondencia entre dinamismo demográfico dinamismo económico de los hogares, una consecuencia de ello es que exista una insuficiencia en la oferta de suelo para vivienda formal, lo cual lleva al contundente hecho de que la mitad de las ciudades colombianas tienen el origen de su proceso de urbanización en la construcción de viviendas en la informalidad (Lozano, Panman, Samad, & Rodriguez, 2012) A partir de este análisis se presenta a Bogotá como ejemplo privilegiado para mostrar que más allá del exceso de demanda existente, la causa principal de esta insuficiencia radica en un complejo diseño de mecanismos para la asignación de recursos financieros y tierras para vivienda formal, como también su ordenamiento físico en el territorio dispuesto para ello.

Fuente: Sistema de Ciudades, Banco Mundial (2012)

Fuente: Sistema de Ciudades, Banco Mundial (2012)

Estas imágenes abren paso a pensar que en el proceso de urbanización de Bogotá, por ejemplo, también hay cabida para las economías de la localización; pensadas en este caso como la alta densidad de sus urbanizaciones industriales y familiares que se agrupan en un sector para extraer beneficios entre sus aledaños. Lo anterior genera una descoordinación por la ausencia de un esquema que busque una integración a partir del uso del suelo.  Se sabe que las áreas urbanas cuentan con mejores técnicas de inversión debido a que poseen mecanismos de recaudo más eficientes, mayor experiencia en asociación con entidades privadas, una visión más estratégica para financiar su estructura y los gastos grandes en comparación a los municipios (Samad, Panman, Rodríguez, & Lozan-Garcia, 2012). Esto no toma en cuenta el hecho que existe una crecientenecesidad de recaudación y menor dependencia de las transferencias hechas desde el Sistema General de Participaciones[1]. Por consiguiente, los proyectos de vivienda e infraestructura de las ciudades son de mayor tamaño y relevancia, por el creciente dinamismo demográfico como también por los beneficios financieros a raíz de externalidades de reddefinidas como “aquellas que hacen referencia al beneficio derivado de la mayor participación de consumidores en determinado mercado”. En este caso las ciudades se benefician de tener una mayor tasa de inversión en proyectos de construcción y, de igual forma, de tener también mayor regularidad en los mismos, lo cual puede generar mayor inversión en construcción, pero sin organización alguna hablando del uso del suelo. Según los estudios del DNP para el informe “Sistema de ciudades”, la complejidad del sistema de trámites de tierras genera actualmente un déficit de oferta de suelo para vivienda, lo que implica que el aumento de la población traería consigo la disminución de la calidad devida de los ciudadanos. Frente a ello, es preciso señalar que existen estrategias basadas en la inversión sostenida en viviendas y la intervención de los mercados de tierras como hechos fundamentales para coordinar la oferta con la demanda de vivienda (Lozano, Panman, Samad, & Rodriguez, 2012). Adicional a esto, vale la pena destacar que a estas estrategias se debe sumar el hecho de mantener la información catastral actualizada y publicada, lo cual va a permitir la optimización de dichas inversiones al tiempo que se convierte en un mecanismo generador de empleo.

Si bien no existe consenso absoluto acerca de la relación entre urbanización y desarrollo económico, en ciertos casos la dirección de la relación planteada a lo largo de este artículo debe tener en cuenta dos características. Primero,  las dimensiones desde las cuales se buscar generar desarrollo económico donde se determine los objetivos a los que el proceso de urbanización busca llegar. Este artículo ha analizado las dimensiones de movilidad y uso del suelo para vivienda formal las cuales al tener un proceso de ordenada planificación y ejecución, conseguirán el objetivo de impactar positivamente la calidad de vida de los ciudadanos. En segundo lugar la planificación es una dimensión transversal a cualquier diseño de política que busque impactar el bienestar de los ciudadanos, sin embargo este tema excede los alcances de este análisis pero su presencia constante en este debate demuestra su vigencia y relevancia. Así pues es pertinente tomar en cuenta que los planes de ordenamiento territorial que se instauren en los gobiernos posteriores deben incluir, no solo un proceso ordenado en su planificación, sino que la organización debe radicar en los mecanismos de asignación de tierras y presupuestos. De esta misma forma se debe considerar una visión a futuro de las dinámicas demográficas y económicas en términos de: la correspondencia que debe existir entre ambos procesos a medida que avanza el tiempo y la materialización de las políticas públicas; la garantía en la correspondencia entre estas dinámicas tambiénrepresenta la forma en que las ciudades y sus procesos de urbanización se ajustan en el largo plazo, pues la carencia de esta evolución en simultánea permitirá insuficiencias que representen perdidas de bienestar para la sociedad. 

Bibliografía

Lozano, N., Panman, A., Samad, T., & Rodriguez, A. (2012). Sistema de ciudades: Una aproximacion visual al caso colombiano. Bogotá: Punto Aparte Ltda.

United Nations Organization. (2015). Habitat III issue papers: Local economic development. New York: ONU.

CAF. (2010). Análisis de la movilidad urbana. Espacio, medio ambiente y equidad. Bogotá: Banco de desarrollo de América Latina.

Notas al pie

[1] El SGP es el cual asigna los Recursos que la Nación transfiere por mandato de los artículos 356 y 357 de la Constitución Política a las entidades territoriales, para la financiación de los servicios de salud, educación, entre otros, cuya competencia se les asigna en la Ley 715 de 2001. 

[1] Estudiante de octavo semestre de Economía de la Universidad de Los Andes. (j.marin10@uniandes.edu.co)

[2] Estudiante de segundo semestre de Economía de la Universidad de Los Andes. (mf.rocha@uniandes.edu.co)

[3] Estudiante de octavo semestre de Economía de la Universidad de Los Andes. (c.parra10@uniandes.edu.co)